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sexta-feira, 11 de dezembro de 2009

La leyenda del Estudiantes de Zubeldía (2da. parte)

Algunos integrantes de Estudiantes con la Copa Libertadores de 1969
Combín ensangrentado es atendido en el piso en la segunda final ante el Milan de 1969 en cancha de Boca

Togneri de penal abre el camino hacia la Copa de1970 ante Peñarol


Estudiantes de la Plata no tuvo tiempo para festejar su título máximo ni para relajarse, puesto que rápidamente partió para Italia a disputar un amistoso pactado de antemano ante el Milan, equipo ante el cual cayó por 1-2 en un partido que serviría como preludio a las 2 batallas que nadie vaticinaba que disputarían al año siguiente.
La recepción y el trato brindado a los argentinos durante ese viaje a Italia como así también el recibimiento en al aeropuerto de Ezeiza y la posterior caravana a La Plata hicieron comprender a los jóvenes héroes la real trascendencia del título conseguido en Manchester.
Comenzó 1969 y en Febrero el plantel “pincharrata” disputó la Copa Interamericana frente al Toluca mexicano. Venció en México por 2-1 con goles de Conigliaro y Bilardo y cayó sorpresivamente en la Plata por idéntico resultado. Debió recurrirse a un tercer enfrentamiento en Montevideo donde Estudiantes impuso su experiencia en este tipo de definiciones y venció por 3-0 con dos goles de Conigliaro y el restante del “Bocha” Flores alzándose con otra copa más.
Para la disputa de la Copa Libertadores de ese año, el equipo campeón entraba recién en semifinales, fue así que enfrentó a Universidad Católica de Chile ganando con solvencia ambos encuentros por 3-1 y llegando por segundo año consecutivo a la final.
El rival sería Nacional de Uruguay quien venía de eliminar a Olimpia de Paraguay. Era un equipo bien equilibrado con grandes figuras, el solvente arqueo brasilero Manga, Ubiñas y Ancheta dos marcadores impasables, el segundo con mejor manejo. Montero Castillo y Espárrago en el mediocampo eran 2 jugadores que se complementaban muy bien. Mientras el primero era todo garra y corazón, incluso a veces hasta la temeridad, el segundo tenía buena distribución y llegaba a posiciones de gol con frecuencia, más adelante estaba la experiencia de Luis Cubilla un jugador tan pequeño como endiablado que usaba muy bien el cuerpo para defender la pelota y definía magistralmente. Ildo Maneiro y “Cococho” Álvarez también eran jugadores destacados del equipo “bolso”.
El 15 de Mayo en el estadio Centenario de Montevideo se disputó la primera final que fue muy pareja y disputada imponiéndose el visitante con un gol de “laboratorio” de Flores.
La revancha fue en la Plata 6 días después y el “pincharrata” fue más prolijo y lo liquidó con 2 ráfagas durante el primer tiempo que culminaron con sendos goles de Flores de cabeza y Conigliaro aprovechando una pelota que Verón bajó de cabeza tras centro de Pachamé. El partido al igual que la primera final fue otra batalla de trámite muy parejo.
El segundo tiempo fue solo una excusa para que Estudiantes ponga sobre la cancha un compendio de las “malas” artes para hacer que el tiempo transcurra y los nervios consuman al rival. Pudo descontar Nacional pero las seguras manos de Poletti y la firmeza de Aguirre Suárez se lo impidieron, también pudo Verón de chilena colocar el tercero, pero todo terminó 2-0
El nuevo título lo habilitó para jugar la Copa Intercontinental frente al poderoso Milan italiano que había vencido en la final al incipiente Ajax del todavía desconocido Johan Cruyff en por un contundente 4-1.
El equipo milanés contaba entre sus figuras al gran Gianni Rivera, apodado por los italianos como el “bambino de oro” un jugador de gran clase y finísimo goleador; Prato quien había marcado 3 goles en aquella final; el francoo-argentino Néstor Combín, un jugador de notable precisión; el mundialista defensor alemán Schnellinger, un verdadero “perro de caza”, y el arquero Cudicini de gran seguridad bajo los tres palos.
Su técnico Nereo Rocco había adoptado el catenaccio (o cerrojo) a fines de los ´50 cuando dirigía al humilde Pádova años antes que Helenio Herrera y Kart Rappan.
El partido de ida disputado en el estadio San Siro culminó con un marcador despiadado y poco acostumbrado para Estudiantes, una clara derrota por 3-0 cimentada en un rígido catenaccio sobre Verón, Flores y Echecopar por parte de los marcadores italianos y en el oportunismo de Combín y el brasilero Sormani para romper el offside inducido de los argentinos.
El trato del público y de la prensa italiana no fue el mismo que un año atrás, puesto que ahora Estudiantes se había convertido en un competidor directo por el título mundial.
Todo eso conspiró para que el encuentro de vuelta disputado en la Bombonera revista el detalle de guerra, donde lo que menos se pudo observar fue fútbol.
El partido fue una serie de agresiones, atropellos, bravuconadas, patadas sin pelota, escupitajos sobre todo por el lado de Estudiantes. La exageración desorbitada y el enfriamiento del partido corrió por cuenta de los italianos. Prati tuvo que retirarse lesionado reemplazado por Rognoni, pues no resistió los embates de Aguirre Suárez y los golpes en el piso de Poletti.
No obstante hubo goles. Estudiantes tuvo que remontar la desventaja inicial tras el gol de Gianni Rivera burlando el offside y se puso en ventaja a poco de finalizar el primer tiempo con 2 goles casi consecutivos de Conigliaro de cabeza después de un rebote y Aguirre Suárez con un furibundo remate tras un corner.
Combín recibió un codazo y un rodillazo por parte de Aguirre Suárez que le provocó una fractura en el tabique nasal y un visible hematoma teniendo que ser retirado en camilla. El defensor tucumano fue expulsado por el árbitro chileno. Milan quedó con 10 jugadores puesto que Rocco había agotado los dos cambios al ingresar Maldera por Malatrasi lesionado.
El partido terminó 2-1 y como a partir de esa copa se definían desempates en puntos por diferencia de gol, el equipo milanés se coronó campeón. Manera también fue expulsado por golpear con dureza a Gianni Rivera. Lodetti acusó al arquero Poletti de haberlo agredido físicamente y recibir escupitajos en reiteradas ocasiones.
El colmo fue la detención del argentino Néstor Combín en camilla y completamente bañado en sangre por parte de la policía argentina bajo el cargo de desertor del servicio militar, deber que había cumplido en Francia.
La delegación italiana realizó las denuncias por las brusquedades y excesos de los jugadores “pincharratas” y tuvo que interceder el Ministerio del Interior del gobierno militar para evitar un conflicto internacional decidiendo arrestar a Manera, Aguirre Suárez y Poletti, a quienes se los condenó a 30 días de prisión en la cárcel de Villa Devoto, condena por infringir la Ley de Espectáculos deportivos. Se le otorgó además el permiso para salir del país a Combín.
Los mismos gobernantes que un año atrás habían recibido a los campeones procedentes de Manchester ahora los encarcelaban, de allí la conocida frase del Dr. Bilardo: “La gloria o Devoto.” queriendo indicar que los altibajos del fútbol pueden llegar a ser extremos.
Poletti fue suspendido para jugar de por vida, Aguirre Suárez recibió como pena 30 partidos locales y 5 años para compromisos internacionales y Manera fue suspendido por 20 partidos y 3 años respectivamente. No obstante el gobierno siguiente levantó las suspensiones en 1971.
Comenzaba la leyenda negra de ese Estudiantes. Los detractores hablaban del antifútbol practicado por el equipo de La Plata.
Algunos jugadores que habían enfrentado al equipo de Zubeldía los acusaban de utilizar alfileres para provocar pinchazos en los rivales, tirar tierra en la cara, pellizcar en corners y tiros libres, agredir física y verbalmente a los más destacados oponentes con la intención de hacerlos reaccionar y así lograr su expulsión, agraviar recordando tragedias familiares y algunas cosas más.
Hablaban también los detractores de su particular manera de hacer tiempo demorando las jugadas o lanzando la pelota lo más lejos posible, las permanentes charlas y recriminaciones a los árbitros, la disposición permanente a sacar la más mínima ventaja en su propio beneficio y el juego al límite de reglamento.
No reconocían esos mismos detractores el trabajo de laboratorio con pelota parada que 20 años después copiarían todos los equipos del mundo, ni la excelente preparación física y psicológica que les permitiría disputar partidos de igual a igual con los mejores equipos del mundo, tampoco de la polifuncionalidad de sus jugadores y de la capacidad de utilizar diversos esquemas tácticos de acuerdo a las alternativas del juego.
Para la Copa Libertadores del año siguiente Estudiantes ingresó en semifinales por su condición de campeón debiendo enfrentar a River Plate a quien venció por 1-0 en el Monumental y por 3-1 en La Plata.
Peñarol fue su rival en la final, un equipo duro también fogueado en varias finales con jugadores de la talla de Tito Gonçalvez, Elías Figueroa y el gran Ermindo Onega.
Ya no estaban Madero, Aguirre Suárez y Manera continuaban suspendidos. Errea era el nuevo portero, Pagnanini y Medina los laterales, Spadaro y Togneri los defensores centrales, y Eduardo Solari era el armador, pero la estructura no se resintió.
El primer partido en La Plata fue trabado, áspero, muy entrecortado. Estudiantes sacó ventaja a 3 minutos del final cuando Néstor Togneri de penal selló el 1-0.
La revancha en al Centenario hizo recordar aquellas viejas finales con Estudiantes manejando el desarrollo del partido y jugando contra los nervios de los rivales, Pachamé jugó quizás el mejor partido de su carrrera, fue empate 0-0 y una batahola al final del partido donde los jugadores de Peñarol reaccionaron violentamente. Tito Gonçalvez durmió de una trompada a Medina quinen lo había insultado durante el partido. La vuelta olímpica no se pudo realizar. Intervino la policía y todo lo que puedan imaginarse fue poco.
El equipito platense ganaba su tercera Copa consecutiva y enfrentaría al Feyenoord holandés en la Copa Intercontinental.
El equipo de Rótterdam tenía varios jugadores de gran fuste como el cerebral Will Van Hanegem, el todoterreno Marius Israel, el goleador sueco y héroe de la final de la Copa de Campeones Ove Kindwall y el habilidoso Henk Wery. Practicaban un fútbol armónico y veloz con la típica dinámica europea.
El primer partido se disputo en la Bombonera y fue muy curioso. Estudiantes ganaba por 2-0 a los 10 minutos con goles de Echecopar y Verón, pero Wery pudo descontar tras una inteligente jugada de Kindwall antes del final del 1er tiempo. En el complemento prevaleció Estudiantes, pero un contragolpe culminado por Kindwall estableció el sorpresivo 2-2 que se mantuvo hasta el final. Sin dudas el equipo holandés llegaba mejor posicionado a la revancha que se disputó en Rótterdam.
Estudiantes planteó un esquema totalmente defensivo para forzar un tercer partido que hubiese sido en el Santiago Bernabeu.
Una y otra vez fue Feyenoord frente al arco de Errea, casi todos los ataques eran liderados por el veterano aunque todavía veloz Moulijn; solo tuvo una chance Estudiantes a través de Conigliaro en el segundo tiempo pero su tiro fue oportunamente desviado por el arquero Treyten. El extenuado Mouljin fue reemplazado por Van Daele, quien a poco de ingresar sería el autor del tanto del triunfo a los 65 minutos. Fue una bonita sucesión de pases entre Jansen y Wery que terminó con pase atrás y el posterior disparo desde fuera del área milimétricamente colocado por el delantero pese a su miopía que le dio el título a los holandeses.
Para la Copa Libertadores de 1971 Zubeldía abandonó su cargo y en su lugar quedó su lugarteniente Miguel Ignomiriello. Bilardo, Conigliaro y Flores ya no estaban, retornó Aguirre Suárez y Manera se fue a jugar al Avignon francés.
El equipo ingresó en la segunda fase y superó a Barcelona de Ecuador y Unión Española de Chile clasificándose para su cuarta final conseutiva.
Su rival fue un viejo conocido: Nacional de Montevideo que se había reforzado con la contratación del goleador argentino Luis Artime.
El primer encuentro en La Plata terminó 1-0 a favor de los locales con un recordado gol de Romeo de “palomita”.
La revancha en Montevideo resultó favorable a los charrúas por idéntico marcador con gol de Masnik en el primer tiempo.
El partido de desempate fue en Lima y allí Nacional esgrimió una marcada superioridad que se manifestó en el 2-0 final con tantos de Espárrago en complicidad con Togneri y Artime.
Se acababa un ciclo lleno de glorias y copas en el cual había enfrentado a los mejores equipos del mundo con dispares resultados pero siempre manteniendo un estilo a veces enaltecido y otras veces criticado.
Un equipo que ciertamente marcó una época y veinte años después dividió las zanjas entre Menottistas y Bilardistas, que utilizó recursos insospechaos para la época y muchas veces abusó del juego fuerte y las brusquedades, que creó una verdadera logia entre sus integrantes debido a su espíritu de grupo, pero que dejó para el fútbol argentino 3 Copas libertadores y 1 Intercontinental y una manera de pensar el fútbol que subsiste hasta nuestros días.

sexta-feira, 20 de novembro de 2009

La leyenda del Estudiantes de Zubeldía (1ra. parte)

Una formación del Estudiantes en la Copa Libertadores 1969. Arriba: G. Flores(arquero suplente), Pachamé, Poletti, Malbernat, Aguirre Suárez, Madero y Medina. Abajo: Ribaudo, Bilardo, Conigliaro, E. Flores y Verón.
El cabezazo de Verón viaja rumbo a la red en Old Trafford




El maestro y su discípulo: Zubeldía y Bilardo





Esta es la historia del equipo que dividió las opiniones de los aficionados al fútbol argentino durante décadas y hasta nuestros días.
Por un lado están los acérrimos defensores del resultado por sobre el desarrollo del juego a través de la táctica y los esquemas pergeñados con un gran trabajo de entrenamiento que pregonan que los títulos no se merecen sino que se ganan.
Por el otro están los enamorados del fútbol de toque, gambeta y circulación de pelota, poco atado a las rigideces y entusiastas de la técnica individual de los jugadores que sugieren que para ganar títulos es necesario jugar mejor que el rival.
El equipo de Estudiantes de la Plata entre los años 1967 y 1971 fue el fiel reflejo de los conceptos del primer grupo. Los “pincharratas” llamados así por la filiación de sus fundadores, quienes eran estudiantes de medicina de la Universidad de la Plata, arrasaron con cuanto torneo disputaron durante ese lustro.
El equipo había descendido en 1963, pero como la AFA anuló los descensos el año posterior, el equipo se mantuvo en la primera división.
Se presentó un trabajo en divisiones inferiores organizado por Juan Urrolabeitia que serviría para preparar futuros jugadores. El entrenador Osvaldo Zubeldía, quien asumió como DT en 1965 proveniente de Atlanta y Miguel Ignomiriello quien se hizo cargo en las divisiones inferiores fueron los artífices del armado del equipo por cuanto un grupo de juveniles entre los que se encontraban Carlos Pachamé, Eduardo Flores, Juan Ramón Verón, Juan Echecopar, Alberto Poletti Aguirre Suárez y Oscar Malbernat ganó ese mismo año el torneo de 3ra división recibiendo el mote de “la tercera que mata”.
Con la llegada de Carlos Bilardo de Depotivo Español y Marcos Conigliaro de Chacarita se terminó de conformar el equipo que 2 años después trinfaría en el torneo metropolitano.
La columna vertebral del equipo estaba formada por al “flaco” Poletti, arquero de gran alcance de brazos y gran seguridad que en ocasiones que el equipo se adelantaba cumplía a la perfección el papel de líbero; Raúl Madero defensor central de precisa y potente pegada y elegante salida que en el comienzo de su carrera era volante central y Zubeldía lo colocó de último hombre; Ramón Aguirre Suárez, temperamental defensor central que nadie quería enfrentar, durísimo en el juego aéreo como en la marca personal, sin ningún tipo de escrúpulos a la hora de imponer su presencia; “Cacho” Malbernat, lateral izquierdo de buena marca y proyección que también podía cambiar de banda; Carlos Pachamé, volante con gran despliegue y patrón del mediocampo; Carlos Salvador Bilardo, el técnico dentro de la cancha, jugador con preciso quite y buena distribución, ejecutor de tiros libres y fenomenal tiempista¸ Juan Ramón “bruja” Verón, habilidoso y veloz puntero que también podía hacer la diagonal, gran definidor y buen cabeceador, padre de Juan Sebastián algunos años después. También se destacaron Manera, Togneri, Medina, Flores, Conigliaro, Romeo y Echecopar, pero lo más importante del equipo era que todos se complementaban y los que habitualmente no eran titulares sabían perfectamente cual era su función dentro de la cancha. Eso lo transformó en un equipo incómodo para enfrentar y no resultban extrañaban las quejas que oponían sus ocasionales adversarios.
Osvaldo Zubeldía era un trabajador incansable, gran organizador y estudioso de los rivales. A partir de su prédica se hicieron conocidas las concentraciones previas a los partidos, los entrenamientos diarios a doble turno, el trabajo de “laboratorio” con pelota parada a favor y en contra.
El equipo asombró a todos provocando intencionalmente el offside del rival cuando adelantaba su línea defensiva con una perfección asombrosa ante un pase en profundidad del adversario. El técnico había tenido la idea tras observar partidos de la selección checoslovaca y lo había conformado con una visita de Hungría a la cancha de Boca en 1964. Madero generalmente era el encargado de dar la orden por ser el más retrasado de los defensores.
Inventó también los corners con pierna cambiada para complicar a los arqueros cuando la pelota llegaba con efecto y las jugadas preparadas en los tiros libres, y el centro al primer palo para que un jugador la “peine” hacia atrás descolocando a los marcadores rivales, algo de lo que en el ámbito local nadie tenía conocimiento pero que trabajaban los equipos italianos y que inclusive era visto de soslayo por los cultores del fútbol espectáculo quienes dejaban todo librado a la inspiración del jugador e insistían que practicar esas jugadas era una pérdida de tiempo.
Fue así que Estudiantes llegó a la final del Campeonato de 1967 superando angustiosamente a Platense por 4-3 tras ir perdiendo 1-3 y con 10 jugadores en la cancha por lesión de Barale desde los 30 minutos del 1er tiempo.
El 6 de Agosto de 1967 en cancha de San Lorenzo se disputó la final del torneo Metropolitano, Estudiantes venció 3-0 al durísimo Racing Club que se encontraba a las puertas de disputar las finales de una interminable Copa Libertadores con Nacional de Uruguay y estaba pagando el costo físico de jugar tantos partidos. Los goles fueron convertidos por Madero, Verón y Ribuado.
De esa manera se convirtió en el primer campeón desde 1931 que no formaba parte de los cinco grandes (Boca, River, San Lorenzo, Independiente, Racing) que habían acaparado todos los torneos desde los comienzos del profesionalismo.
No obstante y dado a la confusa organización de los torneos, Estudiantes clasificó para la Copa Libertadores del año próximo al consagrarse subcampeón del torneo Nacional
que se disputó entre Agosto y Diciembre de 1967 aunque no perdió ningún partido en dicho torneo.
Con la disputa de la Copa Libertadores comienza la época de oro del club dirigida por Zubeldía y con la preparación física de Jorge Kistenmacher sumado al conocimiento táctico de Argentino Geronazzo.
Estudiantes avanzó en la Copa hasta toparse en semifinales con el campeón Racing, venciéndolo 3-0 en la Plata y perdiendo 0-2 en Avellaneda, lo que obligó a un desempate en cancha de River que finalizó 1-1 tras 120 minutos y un recordado gol de “chilena” de Verón y catapultó al equipo platense a la final por mejor diferencia de gol en los 2 encuentros anteriores.
En la final enfrentó a Palmeiras, un típico equipo brasilero de toque y gambeta que contaba ente sus jugadores a Adhemir da Guia, Dudú, Servilio y Tupazinho, aunque contaba con algunas distracciones defensivas que podían ser fatales en una final y ante un equipo tan oportunista como el “pincha”.
Se impuso por 2-1 en su cancha tras remontar un tempranero gol de Servilio. Verón concretó el empate tras definir con un derechazo cruzado luego de dejar a 3 rivales desparramados y el “Bocha” Flores de zurda puso cifras definitivas al marcador flatando 2 minutos.
La revancha en el Pacaembú de San Pablo fue un monólogo brasilero 3-1 y por momentos con gran toque de los verdes.
Debió disputarse un tercer partido en Montevideo donde Estudiantes fue certero y cerró todos los caminos hacia el arco de Poletti. Un pelota robada por Pachamé en el medio fue hacia la derecha para la entrada de Rinaudo que clavó un derechazo letal a los 13 minutos y puso el 1-0.
Faltando 10 minutos para el final Verón tomo una pelota en el medio tras un rechazo de Medina y arrancó un fenomenal corrida que dejó a 4 rivales y al arquero por el camino y definió suave de derecha colocando el 2-0 final con un gol que no tenía nada que envidiarle al de Maradona frente a los ingleses de México ’86 y que confirmaba que en el equipo platense había un lugar para la habilidad entre tanta fuerza.
El equipo platense se convertía en el mejor de América apenas 2 años después de la llega de de Zubeldía quien fuera contratado para alejarse del descenso.
Llegó Estudiantes a la final del torneo Metropolitano ´68 frente al San Lorenzo de los matadores de “Tim”. Tras 90 minutos no pudieron sacarse ventajas y en tiempo suplementario el “lobo” Fischer con un tremendo remate desde fuera del área decretó el 2-1 y el título para los azulgranas.
Ahora era el turno del temible Manchester United de Bobby Charlton, Gerorge Best y Dennis Law que tenía todos los boletos para ser campeón del mundo, tras haber vencido en Europa a rivales de la talla del Real Madrid y el Benfica.
El primer encuentro se disputó en la cancha de Boca colmada por 60.000 espectadores y fue victoria para los locales con un cabezazo de “laboratorio” de Marcos Conigliaro tras un corner.
Estudiantes había hecho marca personal sobre los ingleses que se sintieron muy incómodos al no poder desarrollar todo su jego ofensivo, fue así que Togneri fue sobre Bobby Charlton, Malbernat sobre Best, Aguirre Suárez sobre Law y Madero libre.
Los ingleses festejaron la derrota por la mínima diferencia como un triunfo, conscientes que en su casa vencerían con comodidad a los argentinos, de hecho su fortaleza era casi inexpugnable..
Y así fue que llegó el histórico 16 de Octubre de 1968, en el estadio Old Trafford, bautizado como “la caldera del diablo”. Los jugadores argentinos soportaron una silbatina ensordecedora, proyectiles de todo tipo y el clásico grito Animals, animals! patentado 2 años atrás en ocasión de la disputa del mundial tras la expulsión de Rattín en Wembley.
Los jugadores no se amedrentaron e inclusive salieron media hora antes al campo de juego con claveles rojos y blancos para arrojar a la tribuna como una respuesta pacífica a aquellas consignas de guerra lanzadas por los medios británicos que habían asimilado los espectadores durante días y para que los propios jugadores sintieran la presión un rato antes del comienzo del partido.
El médico Jorge Marelli había escrito sobre el pizarrón del vestuario la frase: "La palabra imposible figura en el diccionario de los idiotas".
Comenzó el match con la marca férrea de los visitantes que se adueñaron del balón y a los 7 minutos generaron un tiro libre que efectuó Madero al segundo palo para la entrada de Verón que con un cabezazo batió a Stephey y silenció al menos por un minuto la “caldera”.
Con el correr de los minutos la marca de Néstor Togneri sobre Bobby Charlton como en el partido de ida comenzaba a dar sus frutos. La sólida defensa pincharrata era impasable y solamente pudo generar Manchester durante el primer tiempo una jugada real de peligro.
Inclusive un cabezazo de Verón fue salvado en la línea.
Durante el segundo tiempo aparecieron las manos magistrales de Poletti para tapar 3 goles a Charlton, Law y Morgan sucesivamente.
Los minutos pasaban y Manchester no podía alcanzar la igualdad que recién llegó en el último minuto al jugar mal Estudiantes al off-side y permitir que Morgan defina.
Hubo tiempo para un último susto con Bobby Charlton queriendo introducir la pelota con la mano y así con varios rebotes cerca del arco de Poletti, el árbitro yugoslavo Zecevic decretó el final y la consagración del equipo de Zubeldía.
El equipito que había roto la hegemonía de los 5 grandes de Argentina un año atrás se convertía pese a todos los pronósticos en el mejor equipo del mundo frente al poderoso Manchester United.
Pero su historia copera no se detendría allí, habría nuevos capítulos.
Continuará….