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quinta-feira, 15 de setembro de 2011

Las hazañas de Peñarol en los '60 (cuarta parte)

Peñarol brillante campeòn uruguayo 1967. Arriba de izq a der: Mèndez, Goncalvez, Errea, González, Figueroa, Forlan. Abajo: Abbadie, Rocha, Silva, Spencer, Joya.



13 de Octubre de 1968 Todos corren a felicitar a Mazurkiewicz, quien ha mantenido la valla invicta superando el récord de Legnazzi en los años '20



Rubiños, arquero de Sproting Cristal descuelga el balòn ante una carga de Spencer. Copa Libertadores 1968

El equipo que obtuvo la poco recordada Supercopa de Campeones Inetrcontinentales en 1969













Es el principio del ocaso, Togneri bate a Pintos y define el partido en La Plata Vergonzosa gresca tras la final de 1970 en el Centenario
El año 1966 culminó para Peñarol sin poder alcanzar a Nacional en el Campeonato uruguayo. Algunas derrotas impensadas al comienzo del torneo más la sobrecarga de partidos de la Copa Libertadores, el Mundial de Inglaterra y la Copa Intercontinental hicieron mella en un plantel cuyas máximas figuras doblaban el codo de los 30 años. No se sacaron ventajas en los clásicos igualando 0-0 el primero y 1-1 el de la penúltima fecha a la cual Nacional llego con 2 puntos de ventaja pese al embate de los mirasoles. En la última fecha ambos ganaron y entonces los bolsos se coronaron campeones. La alegría producida por los títulos conseguidos ante River Plate y el Real Madrid minimizó lo ocurrido en el torneo local.
Tras la disputa del Campeonato Sudamericano que a comienzos de 1967 se adjudicara Uruguay en condición de local, se contrató a Elías Figueroa, defensor central de gran prestancia, de buena altura, elástico y preciso tanto en el corte de la jugada como en la salida desde el fondo, dotado además de gran calidad técnica. Un prodigio de 20 años que había llamado la atención de los clubes argentinos tras jugar para su selección durante el Mundial del año anterior. Otra viveza más de Cataldi, quien lo fue a buscar a Buenos Aires con un avión privado cuando el jugador se encontraba de gira con Santiago Wanderers y era pretendido por Huracán e Independiente. Enseguida firmó contrato y tras una gira sudamericana logró la titularidad que no abandonó nunca más hasta 1972 cuando la crisis económica de los mirasoles obligó a venderlo al Inter de porto Alegre donde prosiguió con su prolífica campaña.
El arquero Néstor Errea de Colón de Sante Fe llegó como suplente de Mazurkiewicz, pero como éste sufrió la fractura de su mano izquierda jugó como titular al comienzo de la temporada en ocasión del Torneo Competencia y la Copa de Honor
Peñarol ingresó a la Copa Libertadores en semifinales donde enfrentó a su clásico rival y al Cruzeiro que volvía a representar al país vecino tras el boicot de 1965. El equipo brasilero contaba con jugadores de la talla de Tostao, Dirceu Lopes y Piazza entre otros cracks, tenía una muy buena defensa y un típico mediocampo brasilero aunque sin alcanzar la talla del Santos de Pelé.
Nacional venía de jugar un exigente primera rueda donde había superado a chilenos, paraguayos y ecuatorianos tras 12 partidos resultando el equipo más goleador de la Copa había logrado una buena amalgama entre Viera, Espárrago, Urruzmendi, Julio César Morales y su última incorporación: el delantero brasilero Celio Taveira Filho que llegó desde Vasco da Gama con fama de goleador.
En el debut ante Nacional y en un partido parejo donde no se podían sacar ventaja, los bolsos triunfaron con un gol de Celio sobre el final de la primera etapa.
La visita a Belo Horizonte terminó con una apretada derrota por 1-0, pero se ganó en la revancha por 3 a 2 en el Centenario aunque el resultado no haya reflejado la superioridad evidenciada por los locales.
El encuentro definitorio con Nacional solo tenía un resultado posible para Peñarol si pretendía llegar nuevamente a la final: el triunfo que lo forzaría a un desempate, pues Nacional y Cruzeiro lo aventajaban por 2 puntos.
Muy cerca estuvo de lograrlo pues vencía por 2-1 con goles de Goncalvez y Spencer habiendo empatado transitoriamente Celio para los “bolsos”. El triunfo ya parecía consumado ante un equipo tricolor que jugaba con 10 jugadores por expulsión de Cincunegui al comienzo de la segunda etapa e inclusive Lezcano llegó a sentarse sobre la pelota sobrando la jugada como señal de superioridad; sin embargo y faltando un minuto un quedo de Figueroa y el propio Lezcano sumado a una tardía reacción de Errea posibilitó la sorprendente aparición de Celio que se convertía así en el verdugo peñarolense aprovechando un preciso pase del “marqués” Sosa para colocar el empate que clasificaba a Nacional para la final eliminando simultáneamente a los mirasoles de la Copa por primera vez en la historia. Fue el comienzo del final de la carrera del eficiente marcador paraguayo en el club carbonero que jugaría solo hasta fin de ese año.
Le quedaba a Peñarol el recuperar el título en el Campeonato Uruguayo para salvar el honor y no dejó ningún tipo de dudas, pues lo ganó de punta a punta e invicto obteniendo 16 triunfos y solo 2 empates ante Racing y Wanderers, convirtió 42 goles y recibió 11 resultando Spencer el máximo artillero con 11 conquistas.
Se dio el gusto además de vencer a Nacional en los 2 cotejos imponiéndose por 2 a 1 en la primera rueda y por 2 a 0 en los desquites con el aliciente de dar la vuelta olímpica que lo consagró nuevamente campeón en las narices de su propio rival en una suerte de pequeña revancha por la eliminación de la Copa en la cual Nacional no pudo en la final con el equipo de Racing Club viendo postergada una vez más la oportunidad de convertirse en campeón de América.
Para el año 1968 Peñarol apostó fuerte para recuperar la Copa Libertadores. El mayor Rafael Milans se hizo cargo de la dirección técnica del equipo tras la partida de Màspoli al Elche español. El nuevo técnico que había dirigido a la celeste entre 1964 y 1965 impuso un sistema basado en una fuerte defensa integrada por Elìas Figueroa, Tabarè González, tito Goncalvez, Oscar Caetano y Mario Mèndez, ocasional reemplazante de Forlan. Sin embargo la producción ofensiva era escasa, pese a contar con Rocha, Spencer, Cortès, Silva, Joya y Abbadie más los juveniles Francisco Bertochi y Nilo Acuña (1).
De ese modo Peñarol superó la primera fase sin mayores inconvenientes ante los paraguayos Guaraní y Libertad más el propio Nacional a quien derrotó por 1-0 con un agónico gol de Spencer para luego empatar sin goles en la revancha.
En la segunda fase Emelec de Ecuador y Deportivo Portuguesa de Venezuela no fueron rivales a la altura de los mirasoles, puesto que los derrotó tanto de local como de visitante. Más complicado fue Sporting Cristal a quien no puedo derrotar ni de local (1-1) ni de visitante (0-0). El equipo peruano contaba con jugadores de la talla de Rubiños, Mifflin, Gallardo y La Torre entre otros titulares de la selección, quienes eliminarían nada menos que a Argentina un año después en la clasificación al Mundial de México. Peñarol solamente lo aventajó por dos unidades y se clasificó a la semifinal donde enfrentó a Palmeiras, un durísimo equipo brasilero que contaba entre otros con el veterano Djalma Santos, Ademir Da Guia, Servilio y el temible Tupazinho quien sería el verdugo de los mirasoles al anotar el único gol en el Pacaembù y el sorprendente doblete en el Centenario con el cual Peñarol cayó de local por 2 a 1 tras ir en ventaja sin poder llegar a la final. Ese partido se recuerda por la gresca del final donde varios jugadores brasileros fueron agredidos por los locales.
Tras jugar 14 partidos en menos de tres meses por casi toda Sudamérica, el esfuerzo había sido importante para jugadores veteranos como Abbadie, Cortés, Joya o Spencer. A pesar de ello Peñarol ratificaría en el Torneo uruguayo su superioridad respecto a Nacional y los demás equipos al obtener el bicampeonato nuevamente invicto ganando 15 encuentros y empatando solo 3 (Nacional, River y Defensor) aventajando a su eterno rival por 6 unidades y venciéndolo por 1-0 con gol de Spencer en la penúltima fecha cuando ya se había consagrado campeón. Marcó 29 goles, resultando Spencer y Rocha los goleadores con 8 conquistas cada uno, y recibió solamente 5 (récord uruguayo) confirmando su gran labor defensiva. Como hecho anecdótico cabe resaltar que Ladislao Mazurkiewicz batió además el récord de imbatibilidad en la historia del torneo uruguayo al contabilizar 987 minutos sin recibir goles desde la fecha inicial frente a Danubio hasta que Ramón Silva de River le convirtió en la 12º (3º de la segunda rueda). Este récord aún perdura y es una muestra más de la época que este equipo marcó durante aquellos años y fundamentalmente de su trascendencia forjada en una forma de entender y jugar al fútbol que los equipos uruguayos añoraron durante décadas.
El año 1969 comenzó con novedades en Peñarol, aunque la situación económica del club no era la mejor llegaron de Argentina el genial pero discontinuo volante Ermindo Onega de River Plate y el potente delantero Alfredo “tanque” Rojas de Boca Juniors, además retornó Roberto Matosas con lo cual el club pretendía armar un equipo renovado y competitivo para pelear ante Nacional que se había reforzado Luis Cubilla, Alcides Silveira y el arquero brasilero Manga. Milton Viera, un ex “bolso” que había pasado desapercibido por Boca arribó en canje por Orlando Medina que estaba a préstamo en Colón de Santa Fe.
La Copa Libertadores arrancó sin inconvenientes para Peñarol que superó a Nacional tras sendos empates (1-1 y 2-2) y a los equipos ecuatorianos resignando solo un punto de visitante y goleando tanto a Emelec como a Barcelona por 5 a 2. Ambos equipos uruguayos clasificaron a la segunda fase donde Peñarol tuvo que enfrentarse a Olimpia de Paraguay. Un empate como local en el Centenario por 1-1 encendió las alarmas sobre todo por la pobre respuesta física y anímica del equipo para torcer el resultado. A pesar de ello se consiguió la clasificación en Asunción por la mínima diferencia con gol de Onega. Su clásico rival se convertiría días después en el rival a vencer en semifinales tras superar a Deportivo Cali y Santiago Wanderers.
Mientras tanto a fines del año anterior había comenzado a jugar la Recopa Sudamericana, un evento que reunía a los 3 campeones intercontinentales de Sudamèrica – Racing, Santos y Peñarol – y donde el ganador enfrentaría al Inter de Milán. Peñarol venció por 3-0 a Racing como local y cayò ante Santos 0-1 como visitante. Por cuestiones de organización el torneo prosiguió al año siguiente derrotando Peñarol al Santos por 3-0 en el Centenario, aunque un inesperado empate ante Racing en Avellaneda lo privò del título que quedó en manos brasileras. Días después al ahora coronel Milans presentó su renuncia por razones personales aunque existían conflictos con la dirigencia desde el torneo anterior cuando el equipo ganaba sin convencer y era mezquino en ataque aunque el pobre empate como local ante Olimpia aceleró el final. También se acusaba al preparador físico, el capitán Luis Coll, de una intensa preparación que había dejado a los jugadores en mala forma sobre todo teniendo en cuenta la edad de varios de los titulares. También se rumoreaba que los jugadores ya no soportaban màs el régimen castrense de Milans y que éstos lo dejaron en “off side”
Ernesto “cholo” Ledesma asumió de manera interina para disputar los partidos con Nacional. Los “bolsos” vencieron por 2-0 en el primer partido con goles de Maneiro y Mujica. Peñarol se impuso en la revancha con un solitario gol de Spencer por lo que debieron disputar un desempate para definir el finalista.
Tras 120 minutos pobres donde se pegó más de los que se jugó ninguno de los dos equipos pudo abrir el marcador clasificando Nacional por haber convertido un gol más.
La eliminación caló hondo tanto en el plantel como en la dupla Gûelfi-Cataldi. Las críticas periodísticas eran feroces y la hinchada comenzaba a impacientarse. Fue entonces cuando surgió la idea de suscribir un bono patrimonial para obras a futuro.
Sin embargo el gran golpe publicitario fue la contratación del técnico brasilero Oswaldo Brandao. El entrenador gaùcho de vasta trayectoria en su país había obtenido el campeonato Nacional Argentino con Independiente en 1967 y se lo reconocía como un hombre con fama de severo y de carácter fuerte que poseía el don de saber motivar a sus jugadores y exigirlos al máximo para lograr sus objetivos.
Evidentemente no tardaría mucho en chocar con los caudillos mirasoles a quienes suprimió privilegios y exigió físicamente con entrenamientos a doble turno hasta llegar a un cansancio prematuro que los más veteranos no podían soportar. Esto abrió las puertas de la titularidad a aquellos jugadores más jóvenes eternamente postergados por los monstruos sagrados que debían resignarse al banco de los suplentes o a buscar nuevos horizontes. Pronto Joya, Abbadie, Cortès, Varela y “Lito” Silva expresaron su disconformidad y quedaron relegados al banco de suplentes o separados del plantel. Tras la obtención ajustada del Torneo Cuadrangular y un auspicioso debut en el Campeonato Uruguayo con victorias ante Cerro y Bella Vista, aparecieron algunos magros empates y una inesperada derrota ante Liverpool, que significó el final de un invicto de 56 partidos (2), sembraron las primeras dudas. Sin embargo el detonante fue la exclusión de Spencer como titular por el juvenil goleador Lamberck de quien mucho se esperaba y poco cumpliera.
El 28 de Septiembre cayó ante Nacional por 2-0 con goles del verdugo Celio y el recientemente contratado Luis Artime marcó no solo el fin de una larga hegemonía de nueve años sin conocer la derrota ante su clásico rival por la Copa Uruguaya (3), sino que también alejó a los mirasoles del título, pues quedaban a 5 puntos de su acérrimo rival y obligados no solo a realizar una muy buena segunda rueda sino además a esperar que los “bolsos” dejaran puntos por el camino, cosa que finalmente no sucedió puesto que la diferencia final fue de seis puntos obteniendo Nacional 43 unidades contra 39 de los aurinegros si se suman los 18 partidos del torneo más las 5 fechas del hexagonal final, un ridículo invento para estirar un poco más la temporada. Nacional iniciaba así su época más gloriosa que coincidiría casualmente con el ocaso de su eterno rival.
Pero la única alegría del año fue la obtención de la Supercopa de clubes sudamericanos ganadores de la Copa Intercontinental, una versión ampliada de aquel torneo que en Mayo le arrebatara el Santos. Los restantes participantes fueron Racing Club, Estudiantes de La Plata y el propio equipo de Pelé.
Se jugó durante los dos últimos meses del año y los partidos rememoraban viejas rencillas entre los jugadores por lo que no se trató de un simple torneo amistoso sino de una mini Copa Libertadores. EL torneo comenzó con un trabajado empate frente a Racing en Avellaneda (0-0) y una gran victoria frente a Estudiantes – reciente bicampeón de América – por 3 a 1 en el Centenario con doblete de Rocha y el restante de Losada.
El partido clave fue la victoria frente al Santos ante un Centenario repleto y tras remontar un tempranero gol de Pelé con tantos de Spencer y Onega que sirvieron para decorar el 2-1 final.
A pesar de la derrota por 2-0 sufrida en San Pablo, los carboneros continuaron su marcha con una inapelable victoria como local frente a Racing por 4-1 con 2 de Spencer y otros tantos de Rocha, por lo que debían disputar el encuentro final frente a Estudiantes en el reducto de La Plata.
Se sabía que la cancha y la mala fama del rival serían dos escollos importantes para los manyas que con solo empatar se adjudicaban el título, en cambio una victoria de los locales suponía la consagración de Racing Club.
La primera etapa finalizó con el marcador a favor de los locales con gol de Verde, Sin embargo en el segundo tiempo Brandao reemplazó a Ermindo Onega – castigado sin piedad por Pachamé y completamente ausente del partido – por el “pocho” Cortés quien se juntó con el “tito” Goncalvez, el verdugo “Rocha” y un movedizo Losada y así dieron vuelta el partido. Enseguida Rocha logró el empate eludiendo al arquero tras un gran pase en profundidad de Forlan y siete minutos después un desborde de Losada por derecha concluyó con un centro rasante para la entrada de rocha quien nuevamente no tuvo inconvenientes en marcar el gol que suponía la confirmación del único título que faltaba en las vitrinas de Peñarol. Sin embargo esa Copa permaneció olvidada en el imaginario popular durante muchos años hasta que la Conmebol la oficializó recién en 2005.
De esa manera 7 jugadores se adjudicaban la hazaña de haber logrado todos los títulos nacionales e internacionales posibles para el club: Mazurkiewicz, Forlan, Goncalvez, Caetano, Rocha, Spencer y Cortés.
A comienzos de 1970 arrancó la Copa Libertadores. Peñarol y Nacional empataron 1 a 1 en el debut con goles de Onega y Morales. Luego llegaron los enfrentamientos con los equipos venezolanos como visitante, empató sin goles ante Valencia y venció a Deportivo Galicia por 1 a 0 con gol de Onega. Aunque el paso por la Copa parecía firme y los rivales no tenían gran jerarquía el malestar entre los caudillos y el técnico Brandao ya se había trasladado a la comisión directiva. La gota que rebalsó el vaso fue la exclusión del “Tito” Goncalvez y de Spencer del plantel titular, quienes se presentaron ante la dirigencia para expresar un ultimátum: O Brandao o ellos.
Lo cierto es que más allá de todo comentario se sospechaba que la verdadera intención de traer al técnico brasilero era la de jubilar a los ídolos que impedían al ascenso de jugadores más jóvenes y no garantizaban el lógico recambio que se produciría una vez que dejaran de jugar, además el club necesitaba vender para emparejar las cuentas que cada vez eran màs desfavorables.
Fue así que llegaron varias promesas al club, el arquero Corbo de gran trayectoria en los ’70, los defensores Rodolfo Sandoval y Jorge Peralta, los volantes Ricardo Soria, Alfredo Lamas y Edison Amoroso y el atacante Waldemar Cáceres. Ninguno de ellos sobrepasaba los 23 años.
Con Abbadie jubilado, Joya y Silva fuera de sus planes; solamente Cortés, Rocha y Onega aportaban su experiencia del medio hacia adelante. Con ellos más la base defensiva de Matosas, Figueroa, Forlan, Caetano y Mazurkiewicz afrontaría la Copa, aunque no esperaba encontrarse con algunos imponderables que entorpecerían sus planes y acelerarían algunos regresos.
El primer inconveniente que tuvo que soportar Brandao fue el doping positivo detectado a Caetano y Cortés tras el empate sin goles frente a Nacional en la revancha que los marginaba de la competencia. Varela, Goncalvez y Silva habían sido separados del plantel días antes por la comisión directiva a raíz de sus declaraciones contra el polémico técnico. Pese a ello el equipo derrotó al Deprotico Galicia por 4 a 1 y cinco días màs tarde logró la máxima goleada jamás igualada en la Copa al derrotar a Valencia por 11 a 2! Con triplete de Rocha y doblete de Spencer, Onega y Losada en lo que supuso la vuelta triunfal de ecuatoriano al equipo titular.
Con la clasificación a la segunda ronda donde los rivales eran Guaraní de Paraguay y la Liga Deportiva Universitaria de Ecuador se produjo el éxodo de 8 jugadores a la selección con vistas al Mundial de México por lo tanto no pudo contar más con Mazurkiewicz, Matosas, Rocha, Losada, Corbo, Sandoval y los indultados Caetano y Cortés. Por lo tanto los carboneros afrontaron la definición de la Copa con solamente 16 jugadores. Conviene repasar la formación que debutó ante LDU en Quito en el comienzo de la segunda fase para despejar todas las dudas: Sergio Blanco de 19 años debutante absoluto en el arco, Rubén Soria de lateral derecho, Figueroa y Jorge Peralta de centrales y Alberto Martìnez, hábil lateral izquierdo completaban la defensa; Milton Viera, Goncalvez y Onega de volantes; Nilo Acuña, Lambreck y Spencer en la delantera. Triunfaron por 3 1 1 con goles de Acuña, Spencer y Onega con una maravillosa actuación del arquero Blanco.
Posteriormente cayeron por 2-0 ante Guaraní en Asunción y se desquitaron en el Centenario con un agónico tanto de Spencer que vulneraba por fin al imbatible arquero Aguilera.
Con la única variante de Mario González por Acuña – expulsado ante Guaraní – el equipo de Brandao repetía la misma formación por cuarto partido consecutivo. Ganaba cómodamente por 2-0 con goles de Onega y Goncalvez hasta que el otrora seguro Blanco se metió un gol en contra al intentar despejar un corner por sobre el travesaño. Así y todo el equipo clasificó para la semifinal ante la sorprendente Universidad de Chile que había eliminado nada menos que a Nacional en un desempate en Porto Alegre.
El equipo chileno tenía una sólida defensa, un mediocampo de buen toque en el cual se destacaban Hodge, Marcos y Aranguiz y el prodigioso puntero derecho Pedro Araya dueño de una velocidad y un habilidad francamente sorprendentes y al cual muchos uruguayos recordaban de su destacada actuación en el Sudamericano de 1967.
El primer encuentro en Chile fue un ajustado triunfo de los locales en el cual el arquero Blanco fue responsable directo de una desafortunada maniobra que posibilitó el gol de Araya. Poco pudo hacer Peñarol para empatar el partido, máxime si se tiene en cuenta que el gigante Cáceres fue expulsado.
La revancha en el Centenario fue favorable para los carboneros que vencieron por 2 a 0 con goles de Onega y Spencer. Ariel Pintos, ex arquero de Danubio, sustituyó en la valla al denostado Blanco, quien nunca más atajaría en la primera de Peñarol. Se forzó entonces a un desempate que se jugó 48 horas después en el estadio de Racing de Avellaneda en un campo pesado.
Marcos de penal abrió el marcador para los chilenos, empatando Lamberck en el segundo tiempo. En los 90 minutos no se pudo quebrar el marcador en parte gracias a la magnífica actuación de Pintos y fue necesario ir a un alargue.
Peñarol se clasificaba con el empate a la final por haber convertido un gol más que su oponente, sin embargo a 9 minutos del final Hodge colocó el 2-1.
Todo parecía definido y se notaba que Peñarol no tenía respuestas físicas pata torcer la historia, pero lo que sobraban eran agallas, por lo que fueron todos a la carga quizás recordando Aquella tarde-noche de Santiago cuando River les había “mojado la oreja”cuatro años atrás. Faltando solo dos minutos una falla del arqueo Neff a quien la pelota mojada se le resbaló de las manos y fue a caer a los pies de Jorge Peralta que con un fuerte remate marcó el impensado empate y la clasificación a la final.
El bicampeón de América Estudiantes de la Plata aguardaba en la final. Se sabía que era un equipo fuerte, preparado que jugaba al límite del reglamento y que manejaba muy bien la pelota parada tanto a favor como en contra, por lo tanto era muy difícil sorprenderlo.
El 21 de Mayo de 1970 en el estadio Jorge Luis Hirschi de la Plata se disputó la primera final en un ambiente ensordecedor. Sin Spencer lesionado y reemplazado por Alfredo Lamas, el plan de Peñarol fue aguantar el partido tratando de enfriar con el toque de Onega y Goncalvez en el mediocampo y la fortaleza de Elías Figueroa tanto por arriba como por abajo con Nilo Acuña como única preocupación para Pachamé y el fondo de Estudiantes. EL defensor chileno se cansó de rechazar pelotas que caían dentro de su propia área hasta que a los 87 minutos un enésimo rechazo suyo terminó con una pelota caída a los pies de Togneri que desde 30 metros colocó un furibundo remate de izquierda inalcanzable para Pintos anotando el único gol de cotejo. Casi empata Peñarol al final cuando Rudzki despeja en la línea y con Errea vencido un remate de Lamberck.
Para la revancha en Montevideo se esperaba una batalla recordando lo que había ocurrido dos años atrás con Palmeiras. Peñarol hizo sentir el jugo duro a un equipo totalmente indolente como el “pincharrata”. Veròn, Echecopar y Conigliaro no se amedrentaron.
Pudo ponerse en ventaja el elenco uruguayo a los 12 minutos cuando un remate del “tornillo” Viera pegó en el poste y Errea despejó al corner el rebote tomado por Martìnez. Sin embargo poco a poco Peñarol se fue desinflando, Onega aparecía de manera intermitente, Acuña y Lamberck no podían imponer su técnica individual y Estudiantes enfriaba el partido.
La respuesta física no era la mejor pues el poco recambio del plantel estaba haciendo mella en las piernas de los mirasoles que estuvieron cerca del triunfo en el minuto 89 cuando Errea tapó muy bien un inquietante cabezazo de Onega unto a un poste.
Estudiantes se convertía en tricampeón de América aguantando el empate en el propio estadio Centenario y como campeón pretendía dar la vuelta olímpica, una situación que ninguno de los uruguayos estaba dispuesto a tolerar. La respuesta de algunos jugadores de Peñarol como el Tito Goncalvez hacia ciertas actitudes de los argentinos fue desmedida, prueba de ello pueden dar Medina y Solari. Lo cierto que se generó una terrible trifulca donde Bilardo, Viera, Verón, Lamberck, Errea y Martìnez fueron los más exaltados repartiendo puñetazos y patadas a diestra y siniestra inclusive en el camino hacia los vestuarios hasta que finalmente la policía pudo poner orden. Poletti (4) y Goncalvez fueron detenidos y recuperaron su libertad a instancias de Cataldi, ahora Secretario de Industria y Comercio. Tras la final Brandao siguió hasta el vencimiento de su contrato a fines de Mayo, por lo que Máspoli nuevamente tomó las riendas del equipo tras su regreso de España.
Una época dorada se terminaba. Tito Goncalvez se retiró el 9 de Diciembre en el encuentro frente a Cerro por el campeonato Uruguayo y cuando Nacional era virtualmente campeón. Joya se había vuelto a Perú en Abril para terminar su carrera en Juan Aurich. Rocha y Forlan fueron a pasear su fútbol al San Pablo de Brasil al igual que Lito Silva (Palmeiras). Spencer volvería a Ecuador en Febrero de 1971 y Mazurkiewicz llegaría a Atlètico Mineiro al otro año al igual que Figueroa (Inter de Porto Alegre) y Cortés un poco más lejos (Atlante de México). Comenzaba una nueva era signada por los títulos de Nacional que obtuvo el tetracampeonato uruguayo (1969 al 72), inclusive en el `71 por fin se consagraría Campeón de América tras 3 intentos fallidos y dejando afuera a los mirasoles en la primera rueda. Los mirasoles tendrían que esperar hasta 1973 con la aparición del gran goleador Fernando Morena para volver a festejar un título local y tras una década anémica en títulos internacionales recién obtendría la Copa Libertadores en 1982.
Tal como se puede apreciar en esta serie de notas, Peñarol fue protagonista central de la década del ’60 cuando la Copa Libertadores despuntaba. Con una buena estrategia dirigencial y jugadores dispuestos a dejar el alma por la camiseta, poseedores de una gran personalidad y en muchos casos dotados con una inconfundible clase, llevaron al club a los primeros planos internacionales. Sus hazañas prolongaron el legado de aquellos viejos héroes uruguayos como, Lorenzo Fernández, Gestido, Anselmo, Obdulio Varela, Schiaffino, Ghiggia, Míguez entre otros y permanecen en el recuerdo de quienes vivieron aquellas épocas dejando una marca indeleble, pues hoy cualquier futbolero del Mundo conoce como es “GANAR A LO PEÑAROL”.


(1) Ambos fueron ídolos en el Monterrey de México a mediados de los `70. Francisco “el tano” Bertocchi, un talentoso volante ofensivo de buena pegada y gran precisión en el toque había recalado en 1969 en la LDU de Quito desplazado de Peñarol por Rocha y Onega, allí se convirtió en el goleador de la Copa Libertadores de 1970 con 9 tantos. Distinto fue el caso de Nilo Acuña, habilidoso puntero derecho que comenzó a alternar de titular cuando Abbadie ya tenía 37 años y se quedó con el puesto tras el retiro del pardo”
(2) La última derrota sufrida fue en el Torneo Uruguayo fue el 28 de Agosto de 1966 ante Cerro (0-1). Desde entonces ganó 43 partidos y empató 13 hasta la mencionada derrota del 14 de Septiembre de 1969 ante Liverpool (0-2). La mayor goleada fue ante Danubio por 6 a 2 el 11/10/67 y logró una seguidilla de 13 triunfos consecutivos entre el 21/11/67 (Fénix 1-0) y el 21/9/68 (Cerro 1-0).
(3) La última derrota databa del 2 de Octubre de 1960 cuando perdió por 3 a 2. En ese lapso acumuló 10 triunfos y 7 empates en el Torneo Uruguayo. Cabe destacar que es clásico fue el último partido oficial disputado por Julio César Abbadie con la camiseta aurinegra ingresando en el segundo tiempo. Tambièn fue el primer triunfo local en un clásico para Emilio “Cococho” Álvarez en su dilatada trayectoria para Nacional.
(4) El arquero Alberto Poletti, quien se encontraba todavía suspendido por su actuación en la bochornosa final intercontinental frente al Milan en la Bombonera del año anterior, había concurrido a apoyar al equipo en dicha final por si el clima se ponía pesado, lo mismo que el boxeador José Menno que terminó inclusive con un ojo hinchado.

terça-feira, 6 de setembro de 2011

La visión de un familiar que vive en España

Un familiar mío que vive hace más de 20 años en España y llegó de vacaciones no puede creer la situación actual del fútbol argentino. Se encontró con una sobre oferta de partidos en muchos canales de televisión sin poder discernir cuales pertenecían a primera división y cuáles a la segunda.
Había leído en Europa sobre el proyecto impulsado por la AFA, finalmente trunco, de fusionar ambas categorías y creyó que ya estaba en marcha. Mucho más me costó explicarle que Atlético Rafaela es el puntero del torneo Apertura y que RIver Plate y Rosario Central pelean por la punta en el torneo Nacional B.
Tampoco le gustaron algunos partidos, pues le parecieron aburridos, con mucha marca y pocas situaciones, con muchas precauciones y poca osadía. Hilando un poco más fino tampoco vi{o jugadores que lo deslumbraran técnicamente, más bien observó jugadores de gran despliegue físico, pero con poca inteligencia para parar la pelota, amagar, colocar un pase o un centro medido salvo algunas pocas excepciones. Observó poca técnica y un exagerado culto a a la fricción. Se sorprendió que los hinchas aplaudieran un rechazo a la tribuna e insultaran a un defensor cuando pretendía salir jugando desairando a algún delantero.
Entonces comprendió que muchas cosas habían cambiado, que la primera división se había nivelado para abajo, que ya no salían tantos juveniles de buenas condiciones en las divisiones inferiores. Que los mejores jugadores argentinos estaban diseminados por todo el mundo. Le pareció recordar que esto mismo sucedía en Uruguay a principios de los noventa. Le advertí que ahora mismo Uruguay había resultado cuarto en el último mundial y que era el actual Campeón de la Copa América, que Peñarol y Nacional habían recuperado el orgullo perdido.
Finalmente me dijo que Argentina podía recuperarse de la misma manera pero que el cambio llevaría muchos años de acuerdo a lo que observó hace unos días. Les recuerdo que mi pariente se regocija cada fin de semana viendo jugar al Barcelona y al Real Madrid, por lo que sus opiniones pueden tender a la exageración. Les comento como hecho anecdótico que en su Zaragoza actual ha tenido la suerte de compartir momentos con Gabriel y Diego Milito, Aimar, D’alessandro, Ponzio y Ayala cuando estos vestían la casaca del club aragonés, por lo que algo del tema conoce y entiende.
Pero creo firmemente que ya nos estamos acostumbrando a esta mediocridad, a los partidos aburridos y los espectáculos grotescos que nos ofrece nuestro fútbol vernáculo cada fin de semana.
Decía meses atrás en esta misma columna que Vélez (7) y Estudiantes (2) habían sido los mejores equipos de los últimas dos temporadas y que cada uno de ellos había cimentado su crecimiento institucional con una apuesta a sus técnicos, a sus divisiones inferiores y con una política seria de transferencias y contrataciones. Esta estrategia había dado sus frutos con la obtención de títulos y una destacada participación en torneos internacionales.
Pero Vélez no pudo sucumbir a la tentación y terminó transfiriendo a su nueva gema “Ricky” Álvarez, al goleador Silva y al talentoso volante Maxi Moralez a Italia. El resultado por ahora ha sido poco afortunado, pues las recientes derrotas frente a All Boys (6) y Olimpo de Bahía Blanca (5) han alejado al flamante campeón del lote de punteros.
Estudiantes, ahora bajo la dirección técnica de Miguel Ángel Russo, no encuentra el rumbo y le cuesta mucho convertir las ocasiones que genera, sobre todo por el flojo momento del repatriado Mauro Boselli y las idas de un valor fundamental, Enzo Pérez y una promesa, Federico Fernández y algunos desacoples defensivos que ya se habían manifestado bajo la conducción de Eduardo Berizzo.
Atlético Rafaela (12), uno de los equipos recién ascendidos, se ha transformado en la sorpresa del torneo en base a un trabajo de equipo que arrastra desde el Nacional “B” y la buena adaptación de algunos jugadores a la primera división como el arquero Sera, Fontanini y Serrano más la experiencia de Walter Gaitán y Darío Gandín.
Boca Juniors(11) ha jugado de menor a mayor en este torneo y a pesar de no haber rendido en todo su potencial ha ganado algunos partidos importantes debido a la buena labor de algunas individualidades como el veterano Schiavi, Riquelme, Viatri y Mouche. Sin embargo su técnico no está plenamente conforme, pues cuando Riquelme no juega, el equipo no encuentra el conductor que necesita porque Ervitti y Chávez están lejos de parecerse al 10 boquense.
Lanús (11) es el otro escolta demostrando que su último subcampeonato no fue producto del azar y que dispone de las armas para pelear bien arriba. El buen momento del recuperado Camoranesi, las atajadas de Marchesìn, el despliegue de Fritzler, las pinceladas de Valeri y la potencia de Regueiro conforman un equipo equilibrado y consciente de lo que busca en la cancha.
Los hinchas de Racing (9) todavía no han podido cumplir su sueño de ver juntos a Giovani Moreno y Teófilo Gutiérrez, puesto que mientras el primero regresó de su grave lesión, su compatriota tuvo que purgar una fecha de suspensión tras la expulsión frente a Arsenal. Igualmente poco pudo hacer Gio para quebrar el cero frente a All Boys. El conjunto dirigido ahora por Diego Simeone se mostró impreciso e irresoluto ante el esquema defensivo impuesto por sus últimos dos rivales.
El otro equipo de Avellaneda, Independiente (4) está en llamas, tras la derrota ante Boca y luego de perder la Recopa frente al Inter de Porto Alegre renunció el turco Mohamed tras polémicas declaraciones que desnudaron la falta de consenso dentro de la comisión directiva para respaldarlo. Cierto es que el equipo no daba respuestas físicas ni anímicas salvo algunas excepciones, pero también es cierto que el campeonato recién arranca y el “rojo” tuvo el extenuante viaje a Japón y los decisivos encuentros frente al Inter mientras los otros equipos venían de una pretemporada menos intensa. Por estas horas se especula con los nombres de Trossero, Fossatti, y Cagna. Más lejos en el horizonte aparecen los nombres del “tolo” Gallego y Martino para sucederlo en el cargo.
San Lorenzo (7) había arrancado con paso firme tras la contratación como técnico del “turco” Assad y la llegada de algunos refuerzos como el ex All Boys Emmanuel Gigliotti y el veterano goleador Bernardo Romeo, pero un remate desde muy lejos de Mansanelli con cierta complicidad del arquero Migliore posibilitó el primer triunfo de Belgrano de Córdoba y la desazón para el “ciclón” que se mostró inoperante ofensivamente para lograr al menos el empate. Tal como le ocurriera a RIver durante el último torneo deberá jugar espiando las dos tablas, la de la punta y la de los promedios para evitar el descenso al igual que Racing y Arsenal que lo aventajan por apenas 1 punto.
El polémico técnico Ricardo Lavolpe retornó al país para hacerse cargo de Banfield (0) que perdió en sus 5 presentaciones del torneo, lo que motivo la renuncia del “gallego” Méndez.
Como los cuatro equipos ascendidos – Atlético Rafaela, Unión de Santa Fe, Belgrano de Córdoba y San Martín de San Juan – ganaron al menos un partido la situación de Tigre y Olimpo de Bahía Blanca parece ser complicada si los debutantes mantienen estos rendimientos. No será tarea fácil y cada partido será jugado como una final.
Mientras tanto esperamos que los partidos mejoren un poco, puesto que quiero que mi familiar no se lleve tan mala impresión el caduco y varias veces desprestigiado fútbol argentino, aquel que tanto amamos y por el cual sentimos tanta pena por haber conocido épocas felices.

terça-feira, 21 de dezembro de 2010

Vélez y Estudiantes los mejores, el resto navega en la mediocridad

El recientemente finalizado Torneo Apertura en Argentina no tuvo en el último tramo el interés que había despertado los años anteriores fundamentalmente por tres razones:
a) Las posibilidades de lograr el campeonato se redujeron en las últimas 4 fechas solamente a dos equipos: Estudiantes de La Plata (45) y Vélez Sarsfield (43).
b) Ninguno de los equipos granes estuvo involucrado en la pelea del Torneo excepto River y San Lorenzo en las primeras fechas.
c) No se definían descensos ni promociones (eso ocurrirá en el próximo torneo)
d) Los clasificados a la Libertadores se definieron pronto y un factor externo como fue la Copa Sudamericana conseguida por Independiente privó a Racing (29), Lanús (28) y Newell´s (26) de pelear por el quinto lugar en la Copa
Sin embargo puede decirse que el campeón y el subcampeón ratificaron a lo largo del torneo la gran diferencia que mantienen con el resto de los equipos que se manifestó en la diferencia que le sacaron al tercero (Arsenal, 32 puntos).
El presente de Estudiantes y Vélez obedece a algunos motivos significativos como ser: la seriedad de la dirigencia priorizando el trabajo a largo plazo por sobre las urgencias y adoptando un plan responsable para la adquisición y transferencia de jugadores tratando en lo posible de no desmantelar los equipos ni hacer compras faraónicas manteniendo las cuentas claras y controladas, apostando a las divisiones inferiores cuando lo creen necesario, con la seriedad y el trabajo de Sabella y Gareca respectivamente quienes siempre contaron con el aval de los dirigentes y llevan algunas temporadas en los respectivos bancos de suplentes con algunos títulos importantes como la Copa Libertadores del 2009 en el caso del conjunto platense y el Apertura 2009 de los velezanos.
Sin dudas fueron los mejores equipos del torneo y si el “pincha” fue campeón fue por esos 2 puntos de ventaja que supo obtener a lo largo de las 19 fechas. Los puntos obtenidos por Vélez superan inclusive a los obtenidos en los títulos que ganara de la mano de Carlos Bianchi en el clausura 93, apertura 95 y clausura 96 cuando brillaban Chilavert, Trotta, Bassedas, Basualdo, Assad, Camps o el “turu” Flores entre otros.
Ambos equipos basaron su fútbol fundamentalmente en la solidez defensiva – Estudiantes recibió solo 8 goles y Vélez 9 – en el equilibrio de mediocampo complementado por el virtuosismo de Verón y Enzo Pérez en Estudiantes o Moralez y el poder ofensivo de la “gata” Fernández y el uruguayo Hernán Rodrigo López en el “pincha” y de la dupla Silva- Martínez en los del fortín.
Estudiantes tiene más oficio de jugar partidos definitorios sobre todo por sus actuaciones en las Copas Libertadores y Sudamericana, de esa manera y con un equipo enteramente solidario y enfocado al objetivo del Apertura fue avanzando y consolidándose durante el correr del torneo, aunque por momentos parecía extrañar los goles de Mauro Boselli. Así y todo fue un equipo donde todos los jugadores de campo convirtieron goles, inclusive los defensores y volantes de marca, hasta que en las últimas fechas pudieron recuperarse la “gata” Fernández y el charrúa Lòpez de sus lesiones y se recuperó el poder ofensivo convirtiendo 11 goles en las últimas 4 fechas.
Destacable también la labor de Alejandro Sabella apostando todas las fichas al campeonato cuando Newell´s estaba eliminándolo de la Copa Sudamericana aun con un equipo de transición en el cual se estaban recuperando varios jugadores de ciertas molestias y poniendo a punto al mismo para la próxima Copa Libertadores.
Vélez peleó hasta el final y ratificando lo afirmado algunos párrafos atrás hubiera sido un justo campeón si Estudiantes no hubiera estado en la disputa. Su mediocampo combativo, la proyección de sus laterales y el gran momento futbolístico de sus delanteros hacen presagiar otra buena temporada para el conjunto de Liniers donde está casi asegurada la continuidad de “tigre” Gareca como técnico, aunque ahora la presión será aún mayor.
River (31) se recuperó después de vencer a Boca en el clásico y salvo el partido donde fue arrasado por Estudiantes en la penúltima fecha en el Monumental mostró que puede escapar sin problemas de la zona de promoción donde permaneció gran parte del torneo. Tiene un futuro prometedor de la mano de los juveniles lamela, Lanzini, Affranchino, Funes Mori, Román pero deberá reforzarse en algunos puestos claves si pretende pelear el campeonato. También está en duda la continuidad del técnico interino Juan José López, un hombre del riñón del club aunque sus ideas futbolísticas no comulguen del todo con el paladar de los “millonarios”.
Boca (25) culminó un torneo complicado desde lo futbolístico y sigue sin un rumbo claro aunque repetiría la idea de contratar un técnico campeón (tal como ocurriera con Borghi). Julio César Falcioni está en los planes como candidato nº 1 para hacerse cargo de un equipo con un clima interno pesado y con jugadores contratados para el pasado torneo que no rindieron de acuerdo a lo esperado. A eso se le suma n las crónicas lesiones de Riquelme y el creciente descontento de los hinchas con la dirigencia actual que no acierta a la hora de contratar técnicos y jugadores.
Independiente (14) es la paradoja del fútbol argentino. Merecido vencedor de la Copa Sudamericana ante rivales de fuste reeditando sus viejas hazañas coperas gracias a la apasionada labor del nuevo técnico Antonio Mohamed que rescató a este grupo de las cenizas para colocarlo de nuevo en la vidriera sudamericana terminó último en el torneo y deberá obtener una buena cantidad de puntos el próximo año si no quiere padecer los sufrimientos actuales de RIver Plate. Además jugará la Copa Libertadores, por lo que será necesario tener un buen plantel.
San Lorenzo (24) se desinfló sobre a partir de la mitad del torneo y terminó en la mediocridad general con un equipo entrado en años y sin la suficiente respuesta física para pelear arriba, con un Romagnoli a veces inspirado pero acusando algunos problemas físicos y un grupo de delanteros que no lograron afirmarse haciendo extrañar sobre manera a Bergessio o Romeo por citar a los últimos puntas que se destacaron en el “ciclón”. Quizás se venga una depuración de jugadores por parte del técnico que continuaría en el cargo si le traen los refuerzos que no llegaron para el último torneo.
Racing redondeó un aceptable campeonato alejándose de la zona de promoción y a punto estuvo de entrar en la Copa Libertadores de no ser por el título internacional de su clásico rival que lo privó de esa importante chance.
Encontró en el colombiano Giovanni Moreno a una conductor destacado con un toque fino y sutil y una gambeta demoledora aunque sea un poco reacio al juego físico y a la marca dura, pero las ganas de Toranzo, Lugüercio y Hauche se complementaron perfectamente para logra por momentos un buen rendimiento. Habrá que ver si hay un cambio de mentalidad de un equipo que está acostumbrado a pelear abajo para posicionarse entre los candidatos.
Arsenal fue la sorpresa del torneo y se destacó en las primeras fechas por su regularidad y su facilidad para resolver los encuentros más complicados, pero poco a poco el torneo se le hizo cuesta arriba por contar con un plantel reducido y no poder seguirle el ritmo a los punteros. No obstante terminó tercero y sueña con entrar a la Copa Sudamericana si mantiene los puntos en el próximo torneo.
Godoy Cruz de Mendoza (29) logró clasificarse por primera vez para la Copa Libertadores gracias a su magnífica labor en los últimos torneos de la mano de su figura el volante David Ramírez y con el complemento de Jairo Castillo, Carranza y Salinas. Culmina así la gran labor de su técnico el “turco“ Assad que no arregló su continuidad con la dirigencia y su lugar será ocupado por Jorge “polillita” Da Silva.
Banfield (20), Argentinos Juniors (24), Newell´s y Lanús no respondieron de acuerdo a lasa actuaciones de los torneos anteriores aunque la participación simultánea en la Copa Sudamericana menguó las chances de algunos, sobre todo de los rosarinos que llegaron hasta los cuartos de final. Independientemente de eso se caracterizaron por su irregularidad y sobre el final dejaron muchos puntos en el camino.
All Boys (26) se convirtió en el mejor de los equipos recién ascendidos sobre todo por su gran labor como local en su reducto de Floresta y se mantiene lejos de los puestos de retaguardia.
No se puede decir lo mismo de Quilmes (19) y Olimpo de Bahía Blanca (18) que no logran despegar a pesar de los cambios de técnico. Han desperdiciado muchos puntos de local y si en el próximo torneo no cumplimentan una campaña semejante a All Boys podrían regresar al Nacional “B”.
Huracán (16) y Gimnasia y Esgrima (15) se encuentran en zona de promoción y con pronóstico reservado. Es cierto que el arrastre de los anteriores torneos los perjudican pero también es verdad que las actuales campañas son muy pobres y de no ser por las comentadas actuaciones de Quilmes y Olimpo estarían en descenso directo. Si no hay un cambio de actitud o algún refuerzo importante es difícil que puedan zafar al menos de la promoción mas aún cuando las finanzas de los 2 clubes no son las mejores. Tgre (22) está apenas un escalón encima y no le sobra mucho a pesar de su recuperación durante las últimas fechas y la capacidad goleadora de Stracqualursi, el clima dentro del plantel no es el mejor y el contrato del mediático Carusso Lombardi no se renovaría sobre todo luego de las polémicas declaraciones del colombiano Angulo donde aseguraba que el técnico le habría solicitado a su representante un monto de dinero para ser tenido en cuenta entre los titulares.
Colón de Santa Fe (26) esta vez no figuró entre los candidatos y se mantuvo casi siempre en mitad de tabla. Tras la renuncia del “turco” Mohamed fue el “negro” Gamboa quien se hizo cargo de la dirección técnica sin grandes cambios en lo inmediato y con la esperanza que el presidente Lerche sea reelecto en su cargo para trabajar con mayor tranquilidad.
Este fue el panorama del último y deslucido torneo Apertura donde solamente 2 equipos tuvieron la prestancia para dar el salto de calidad y diferenciarse de la mediocridad general.
Es necesario un golpe de timón en el fútbol argentino si no se quiere seguir el mismo camino que ya lleva el fútbol uruguayo desde hace veinte años. Hay una crisis de divisiones inferiores donde muchos se hacen los distraídos pero no han salido grandes jugadores después de la generación gloriosa de Moralez, Agüero, Di María y Zárate que se consagrara en Canadá hace ya casi 4 años.
Después hay buenos proyectos de jugadores que queman etapas demasiado rápido y son malvendidos por apuros económicos o son borrados cuando no producen grandes actuaciones y a los equipos les urge obtener puntos poniéndolos en la difícil posición de ser considerados “salvadores” cuando todavía no tienen el temple suficiente para imponer su personalidad en primera división y con el fin de tapar los errores cometidos por dirigentes y técnicos que no le encuentran la vuelta a sus equipos.
Se viene un 2011 pesado con nuevo torneo Clausura, Copa Libertadores y Copa América a disputarse en nuestro país. También está en estudio de una comisión la propuesta avalada por el presidente de la AFA de volver a los torneos largos como hasta 1989/90 para aflojar un poco la pasión y planificar trabajos a mayor plazo sin que el torneo se transforme en una trituradora de técnicos. Muchos dirigentes, sobre todo los de los clubes más importantes, apoyan este proyecto que tiene la oposición de Futbolistas Argentinos Agremiados por el período de vacaciones de los jugadores y la continuidad de los torneos de verano que dejan una buena rentabilidad.
El desafío está planteado, veremos cómo evoluciona la salud del deteriorado Fútbol Argentino.

segunda-feira, 4 de outubro de 2010

Estudiantes saca ventaja en el apertura, Boca es un infierno

La eliminación de Estudiantes (22) frente a Newell´s (16) en la Copa Sudamericana fue lo mejor que le pudo pasar al equipo de La Plata. Desde entonces el conjunto de Alejandro Sabella enhebró 3 victorias consecutivas nada menos que frente a Boza, Gimnasia y Esgrima (su clásico rival) y San Lorenzo que lo posicionaron en la cima de la tabla de posiciones y con 5 puntos de ventaja sobre sus más cercanos seguidores.
Aunque el equipo platense siente sobre manera la ausencia de Mauro Boselli en el ataque, la reaparición de la Gastón “la gata” Fernández más la experiencia de Verón, Braña y Desábato logran que el equipo tenga un funcionamiento acorde a la magnitud de los compromisos, intuyendo que cuando el equipo se coloca en ventaja es difícil que se pueda revertir la historia tal como marca la historia de los grandes equipos.
Vélez y Arsenal (ambos 17 puntos) son los escoltas del torneo. El equipo de Liniers cayó en Rosario ante Newell´s que lo superó golpeando en los momentos justos y aprovechando las dificultades del “fortín” en la definición puesto que Silva y Cristaldo no estuvieron muy afinados.
Arsenal sigue al acecho con las armas de siempre de su técnico Gustavo ALfaro: orden en la marca, presión, y velocidad en el contraataque. Al buen momento futbolístico de Leguizamón se suma la experiencia de Óbolo, Choy González, Leiva y Sena. Sin dudas es un quipo difícil para cualquiera tanto de local como de visitante.
Newell´s está aprovechando un buen presente cimentado en las espectaculares actuaciones de Mauricio Sperdutti, incontenible sobre la banda derecha y Mauro Formica ayudados por un equipo solidario y ordenado en defensa por la experiencia de Rolando Schiavi y la seguridad del arquero Peratta. Sin embargo tendrá que lidiar con el ignoto San José en la altura de Oruro por la Copa Sudamericana y se especula que la sobrecarga de viajes y partidos en algún se sienta en un plantel no muy numeroso.
Godoy Cruz, River, San Lorenzo y Lanús (todos 15 puntos) se sitúan un escalón por debajo de los anteriores pero mantienen sus chances de luchar por el título aunque River y San Lorenzo han mermado su rendimiento y los otros mejoraron sus actuaciones.
Los mendocinos golearon por 4-1 a un Independiente sin rumbo ni técnico con una soberbia actuación de Sánchez, Salinas y el colombiano Jairo Castillo. Que hicieron olvidar la sorpresiva derrota de haces dos fechas ante Tigre como local.
River Plate por su parte ha sufrido las lesiones de los juveniles Affranchino y Lanzini y del veterano capitán Almeyda por lo que ha tenido problemas en conformar su línea media. Sumado a esto que la defensa no otorga garantías suficientes puede explicarse el actual momento que incluye la derrota frente a Newell´s y los dispares empates frente a Quilmes (5) y Banfield (14) que lo mantienen aun en zona de promoción.
Lanús se repuso del 0-4 sufrido ante Racing (13) y pudo celebrar en le Bombonera venciendo por 2-1 a Boca (10) con un penal convertido por Pelletieri justo cuando el partido expiraba. Sin dudas la gran actuación de Blanco y Romero fue fundamental para la levantada del equipo del Sur.
Boca es un hervidero. Las victorias ante Olimpo de Bahía Blanca y Colón (12) no alcanzaron a apagar el fuego que en cambio fue avivado por las derrotas consecutivas ante San Lorenzo, Estudiantes y Lanús. El funcionamiento del equipo no es el mejor y se nota la falta de un conductor en el mediocampo, Chávez, Escudero y Cañete no han sido la solución que permita reemplazar a Riquleme, quien todavía no se encuentra apto físicamente. Por lo tanto Palermo y Viatri no son asistidos como debería ser y tienen que retroceder para no pasar inadvertidos. Falla también la línea de 3 defensores puesto que el equipo muestras algunos desacoples cuando alguno de los zagueros se desengancha y debe ser relevado como en el caso de la jugada del penal frente a Lanús donde Clemente Rodríguez fue expulsado porque no tenía más remedio para detener a Ledesma. Los rumores acerca de la renuncia del técnico Borghi han ido en aumento y se especula con que podría haber novedades pronto si no se obtienen buenos resultados.
Banfield se mantiene expectante y cuenta además con posibilidades de progresar en la Copa Sudamericana donde derrotó por 2-0 a Deportes Tolima y viajará a Colombia con buenas chances de clasificar a los cuartos de final. Se le escapó el partido en el último minuto frente a River que lo hubiera colocado en mejor posición, pero deberá decidirse por uno de los 2 torneos puesto que su plantel es muy reducido para pelear ambas competencias.
Racing (13) resucitó luego de 3 derrotas consecutivas goleando a Lanús (4-0) y a Huracán (3-0) con muy buenas actuaciones de Hauche y del colombiano Giovanni Moreno que regresó con todas las luces. Espero poder confirmar la levantada en la próxima fecha cuando dsipute el clásico ante el alicaído Independiente.
Independiente (6) ha contratado los servicios del ex Colón Antonio Mohamed para tratar de revertir su pálida actuación en el campeonato que lo depositó en el fondo de la tabla. La dupla interina Pavoni-Sá hizo lo que pudo durante el término que dispusieron del equipo. Con la llegada del nuevo entrenador se tratará también de dar vuelta la historia en la Copa Sudamericana donde cayó 0-1 ante Defensor en Montevideo. Deberá trabajar mucho el “turco” para levantar la moral del equipo que no solo juega mal sino que tampoco tiene mucha suerte. La ocasión para el milagro no puede ser mejor ya que el primer partido será nada menos que el clásico en condición de local.
Tigre (12), Colón (12), All Boys (11), Argentinos Juniors (9) y Huracán (9) han cumplimentado hasta ahora campañas mediocres e irregulares donde solo puede destacarse el meritorio puesto de All Boys – el mejor de los ascendidos – y sobre todo como local con buenas actuaciones de Grazzini. Tanto Colón (Gamboa) como Huracán (Brindisi) cambiaron recientemente de técnico, por lo que se especula que puedan lograr mejores resultados. El actual campeón pudo festejar sus primeros dos triunfos del torneo frente a Banfield y Gimnasia con buenas actuaciones de la dupla ofensiva Vargas-Niell.
Olimpo y Quilmes no logran levantar cabeza en la categoría y por lo que puede observarse son candidatos a pelear los últimos lugares, por lo menos en el torneo Apertura. La deuda pendiente para ambos es aprovechar mejor su condición de local, puesto que haciendo una campaña de mitad d etabla tienen grandes chances de permanecer en la categoría.
Gimnasia y Esgrima de la Plata una vez más y como viene sucediendo en los últimos años pelea entre la promoción y el descenso directo. La renuncia del técnico Diego Cocca tras perder el clásico frente a Estudiantes posibilitó la llegada del ex defensor Pablo Morant quien confía en poder revertir la situación.
Casi estamos en la mitad del torneo y la principal duda es acerca de que equipos podrán seguirle el ritmo y descontarle puntos a Estudiantes de la Plata. El futuro de Boca, River e Independiente se vislumbrará también en las próximas fechas como así también hasta donde pueden llegar los equipos argentinos que participan de la Copa Sudamericana.
Todo ello conforma un gran interrogante que pone un poco más de pimienta al famélico, pero apetitoso menú que nos ofrecen los equipos de primera división en Argentina

segunda-feira, 17 de maio de 2010

Argentinos Juniors vuelve al título tras 25 años

Tras un intervalo de 25 años Argentinos Juniors (41) se convirtió en el nuevo campeón del fútbol argentino al conseguir el torneo Clausura 2010.
Uno de los principales artífices de la gesta de 1985 que concluiría con la obtención de la Copa Libertadores y la recordada final contra la Juventus de Laudrup y Platini es el actual técnico Claudio “bichi” Borghi, quien llegó para escapar de la promoción y terminó consagrándose campeón tal como ocurriera con Julio Falcioni en Banfield (32) durante el torneo anterior.
Si tenemos que buscar los atributos del flamante campeón debemos mencionar que se trató de un equipo ordenado, con buen manejo de balón y gran potencia ofensiva, pues tuvo la delantera más goleadora del torneo. Tuvo además el temperamento necesario para revertir partidos que llevaba en desventaja en los últimos minutos tal como contra San Lorenzo (20), Arsenal (19) e Independiente (34) en un recordado partido donde venció por 4-3 tras ir 1-3 en la penúltima fecha.
Sus figuras fueron al arquero chileno Nicolás Peric, los defensores Ignacio Canuto y Matías Caruzzo, los volantes defensivos Juan Mercier y Néstor Ortigoza (irá al mundial nacionalizado paraguayo), el talentoso Facundo Coria en la creación ofensiva, el interminable goleador José Luis Calderón quien 6 meses antes había anunciado su retiro por no ser tenido en cuenta en Estudiantes (40) e Ismael Sosa uno de los refuerzos proveniente de Independiente quien cumplió una brillante actuación durante todo el torneo marcando 10 goles. Párrafo aparte para los experimentados Federico Domínguez y Nicolás Pavlovich, quienes desde el banco apoyaron y cuando tuvieron que ingresar rindieron sin escatimar esfuerzos.
Si Estudiantes no fue campeón sencillamente fue porque Argentinos Juniors le sacó un punto de diferencia, pero el equipo platense bien pudo haberse quedado con el torneo. Su gran funcionamiento y la experiencia de sus jugadores fueron determinantes para ganar los partidos más difíciles. A pesar de ser el único equipo argentino que queda en la Copa Libertadores de América peleó hasta el final y su aplastante victoria como visitante ante Colón de Santa Fe (21) por 4 a 1 no le alcanzó pues dilapidó ante Rosario Central (19) en la fecha anterior una magnífica oportunidad para mantener el punto de diferencia que lo llevaba a los de la paternal al a empatar 0-0 como local y dominar casi todo el partido pese a la expulsión de Verón por un fuerte codazo. Contó con un mAuro Boselli imparable que se convirtió en el goleador del campeonato gracias a sus 13 conquistas.
Godoy Cruz de Mendoza (37) se convirtió en el gallardo tercero gracias a su solidez defensiva y al oportunismo de Federico Higuaín, se hizo fuerte como local y no defeccionó cuando tuvo que salir de la tierra del buen sol y del buen vino.
Independiente (34) había arrancado con todo pero las derrotas frente a Gimnasia y Esgrima de la Plata (24) y San Lorenzo lo alejaron de la punta y faltando 2 fechas Boca le asestó el golpe definitivo a sus ilusiones venciéndolo por 3-2, las lesiones y algunos bajos rendimientos en la etapa final del torneo conspiraron con su candidatura.
Banfield (32) y Newell´s (30) no pudieron repetir su actuación del Apertura 2009 cuando fueron respectivamente primero y segundo, Los del sur del gran Buenos Aires por su participación en la Copa que les quitó fuerzas para pelear el campeonato, los rosarinos por un irregular comienzo y algunos puntos cedidos como local, aunque con un gran final de torneo goleando a Colón y Gimnasia por 5-0 y 6-0 respectivamente.
Mal temporada para los equipos grandes, Boca (20) se retiró goleado por Banfield 3-0 y con la duda acerca de quien será el próximo técnico, aunque se especula que el eterno candidato Carlos Bianchi y Claudio Borghi estarían muy cerca de la ribera, Sin dudas deberá replantearse la continuidad de los caudillos como Palermo, Riquelme, Ibarra y Battaglia y traer algunos refuerzos en puestos clave como la defensa que fue la más goleada del torneo.
River (25) se deshizo de Astrada tras los malos resultados. La llegada de Angel Cappa pareció traer nuevos aires y tras 3 victorias consecutivas sufrió un durísimo 1-5 frente a Tigre en el Monumental en la despedida, hecho del cual no se tienen registros en todo el profesionalismo. Al adiós del “muñeco” Gallardo podría sumarse Ariel Ortega y aquellos jugadores que Cappa considere imprescindible, esperan por refuerzos, pero la situación económica del club es delicada y arranca el próximo torneo último en el promedio para el descenso exceptuando al menos los dos equipos ascendidos.
Racing (29) zafó de la promoción gracias a la contratación de Miguel Angel Russo quien logró 3 victorias consecutivas que aseguraron la permanencia de un equipo que al comienzo del torneo se contaba entre los candidatos por sus incorporaciones.
San Lorenzo (20) terminó un poco mejor un torneo sin rumbo después de la renuncia del “cholo” Simeone y el interinato del “gallego” Méndez y busca desesperadamente un técnico y algunos refuerzos. Ramón Díaz suena fuerte para la vuelta.
Chacarita y Atlético de Tucumán (13 ambos) descendieron 3 fechas antes del final del torneoy Rosario Central y Gimnasia y Esgrima de la Plata deberán disputar la permanencia en primera división frente a All Boys y Atlético de Rafaela respetivamente entre miércoles 19 y domingo 22 de mayo.
Se clasificaron para disputar la próxima Copa Sudamericana Banfield, Argentinos Juniors, Newell’s, Estudiantes, Independiente y Vélez (27).
Mientras tanto el paréntesis que impondrá el mundial obligará a los equipos a un descanso forzoso en el cual tras el mismo comenzará la danza de jugadores y técnicos para el torneo apertura 2010 que arrancará la primera semana de Agosto.
Cerraremos la página local hasta entonces y nos dispondremos a disfrutar de la inminente Copa del Mundo.

terça-feira, 20 de abril de 2010

ULTIMAS FECHAS EN EL CLAUSURA 2010 DE ARGENTINA

A solo cuatro fechas del final del Torneo Clausura 2010 en Argentina quedan cuatro candidatos para el título: Estudiantes de La Plata(30), Independiente (30), Argentinos Juniors (29) y Godoy Cruz de Mendoza (28).
El equipo platense además es el único de los mencionados que juega la Copa Libertadores y busca revalidar el título conseguido el año anterior ante Cruzeiro. A su tradicional orden dentro de la cancha y la sabia conducción de Juan Sebastián Verón suma el excelente aporte goleador de Mauro Boselli y los regresos de Sosa y la “gata” Fernánez. Deberá desdoblarse para pelear en los dos torneos, pero tiene un plantel numeroso y equilibrado.
El equipo rojo dirigido por el “tolo” Gallego había llegado a la cima sacando 4 puntos de diferencia en la fecha 12 pero dos derrotas consecutivas ante Gimnasia Y Esgrima de La Plata (22) y San Lorenzo (17) hicieron avanzar a los equipos que venían detrás. El importante triunfo conseguido ante Banfield (23) como visitante la última fecha por 2-1 con un memorable gol de Leandro Gracián desde mitad de cancha y las atajadas salvadoras de Gabbarini lo coloca de nuevo en la punta y mantiene sus esperanzas de coronarse campeón. Sin dudas el técnico ha tenido inconvenientes para reemplazar a Acevedo y Busse lesionados en mitad de cancha con Fredes, Mancuello y Vittor, además todavía no se decide entre Piatti, Rodríguez o Gracián para la conducción y mantiene sus reservas con el goleador Gandín quien fue suplente en el último cotejo. Deberá acomodar el equipo con vistas a las próximas y definitivas fechas.
Los de la Paternal son los herederos del Huracán de Cappa, cultores del buen toque y con un importante despliegue físico que nace de sus dos volantes centrales Mercier y Ortigoza y se propaga a través de Coria, Oberman, Sosa llegando a la puntada final del eterno goleador José Luis Calderón o Nicolás Pavlovich. El “bichi” Borghi ha armado un plantel corto pero con buen recambio donde todos saben perfectamente cual es du función dentro de la cancha. Tras un milagroso empate en el último minuto frente al complicadísimo Arsenal (18), el “bicho” dará pelea hasta el final destacándose en el fixture el cruce frente a Independiente en la penúltima fecha que puede definir el torneo.
Los mendocinos son la vedette del torneo dirigidos por el “turco“ Omar Assad y con un planteo ordenado se las ingenió para llegar bien alto y alejado de los problemas de descenso que podían llegar a complicarlos al inicio del torneo. Con figuras como Federico Higuaín (hermano de Gonzalo, goleador del real Madrid), el colombiano Jairo Castillo, el arquero Ibáñez y el volante Olmedo se ha hecho muy fuerte de local como lo demuestra su goleada frente a Tigre (21) por 6-2 de la fecha 14 y algo endeble de visitante como frente al alicaído River (16), ante quien cayó por 2-1 en la última fecha. Tiene un plantel corto y a esta altura de la temporada la fatiga y las lesiones comienzan a aparecer, peo también tienen ansias de hacer historia.
Banfield, Huracán, Gimnasia, Lanús (22), Newell’s (21), Tigre, Vélez (20) y Colón (20) integran el lote del medio que sabe que ya no puede llegar a pelear el título, pero en su mayoría pelean por disputar la próxima Copa Sudamericana. Todos han sido muy irregulares y si Vélez, Lanús y Banfield no llegaron más alto es porque estuvieron disputando paralelamente la Copa Libertadores, sieno el equipo granate el único eliminado hasta ahora. La única excepción de ese pelotón es Gimnasia Y Esgrima que pelea por no jugar la promoción con Racing (17, un partido menos) y Rosario Central (13) tomando en consideración que los ascendidos Chacarita (13) y Atlético de Tucumán (9, un partido menos) están mucho más cerca de su retorno al Nacional “B” que los tres equipos antes mencionados.
Los equipos grandes naufragan en los últimos puestos esperando el final del torneo con distintas expectativas. Boca (14) deberá decidir si finalmente Guillermo Barros Schelotto asume la dirección técnica después del mundial y como se logarn zanjar los conflictos del plantel entre los alineados con Riquelme y los seguidores de Martín Palermo quien recientemente se convirtió en el máximo goleador del equipo de la ribera al anotar 2 goles frente a Arsenal en la mejor producción futbolística de los xeneizes en el presente campeonato. River despidió a Leonardo Astrada y contrató a Angel Cappa quien con Ortega y Gallardo en la cancha más la vuelta de Diego Buonanotte al equipo tras el accidente automovilístico que costara la vida de sus tres amigos venció sorpresivamente a Godoy Cruz de Mendoza por 2-1 en el Monumental tras un buen primer tiempo. San Lorenzo despidió a Diego Simeone y contrató como técnico al “gallego” Méndez recientemente retirado del campeón Banfield. Desde su llegada logró 2 triunfos consecutivos frente a Independiente (1-0) y su clásico rival Huracán (3-0). Habrá que ver como cuales serán las incorporaciones de los tres equipos para el próximo torneo.
Racing puede ofrecer una imagen poco decorosa cayendo por 4-0 frente a Estudiantes o ilusionar a sus hinchas venciendo a Vélez por 3-1 tras comenzar en desventaja. Esa irregularidad ha sido una constante desde que MIguel Angel Russo asumió la conducción técnica del equipo y habrá que ver como continúa hasta la última fecha donde enfrenta al hipotéticamente descendido Chacarita Juniors. Las cosas resultan aún más difíciles para Rosario Central que no pudo vencer a su clásico rival como local pese a ponerse en ventaja apenas comenzó el encuentro, puesto que el equipo leproso llegó al empate con un la ejecución de un controvertido penal. Los expulsados y lesionados comienzan a hacer mella en el joven equipo rosarino en las instancias finales y donde tiene una fixture muy complicado que comienza el próximo domingo visitando a los tucumanos donde puede comenzar a definirse el tema de los descensos.
El mundial aprieta y el torneo debe terminar un poco a los apurones, sin otro equipo grande que Independiente peleando por el título, con algunos clubes más ocupados en la Copa Libertadores que en el torneo y otros que procuran mantener la categoría, pero siempre conservando esa dosis de interés que despierta el fútbol argentino a pesar de tener cada vez menos figuras en el medio local.
Abrigamos una pequeña luz de esperanza para que alguna vez vuelvan aquellos que brillaron aquí. Imaginemos a River con Aimar, Saviola, Crespo y D’alessandro; a Boca con Burdisso, Samuel, Gago y Palacio; a San Lorenzo con Zabaleta, Lavezzi y Bergessio y Galetti; a Racing con Lisandro López, a Independiente con Montenegro y Bruno Marioni, a Lanús con Salvio y Sand, a Vélez con Mauro Zárate, a Central con Delgado y Di María, a Newell’s con Beluschi y Manso, a Estudiantes con Pavone. Como cambiaría el nivel del torneo ¿no?
Pasan los nombres las camisetas quedan. Lo que nunca se modifica es la pasión.

sexta-feira, 11 de dezembro de 2009

La leyenda del Estudiantes de Zubeldía (2da. parte)

Algunos integrantes de Estudiantes con la Copa Libertadores de 1969
Combín ensangrentado es atendido en el piso en la segunda final ante el Milan de 1969 en cancha de Boca

Togneri de penal abre el camino hacia la Copa de1970 ante Peñarol


Estudiantes de la Plata no tuvo tiempo para festejar su título máximo ni para relajarse, puesto que rápidamente partió para Italia a disputar un amistoso pactado de antemano ante el Milan, equipo ante el cual cayó por 1-2 en un partido que serviría como preludio a las 2 batallas que nadie vaticinaba que disputarían al año siguiente.
La recepción y el trato brindado a los argentinos durante ese viaje a Italia como así también el recibimiento en al aeropuerto de Ezeiza y la posterior caravana a La Plata hicieron comprender a los jóvenes héroes la real trascendencia del título conseguido en Manchester.
Comenzó 1969 y en Febrero el plantel “pincharrata” disputó la Copa Interamericana frente al Toluca mexicano. Venció en México por 2-1 con goles de Conigliaro y Bilardo y cayó sorpresivamente en la Plata por idéntico resultado. Debió recurrirse a un tercer enfrentamiento en Montevideo donde Estudiantes impuso su experiencia en este tipo de definiciones y venció por 3-0 con dos goles de Conigliaro y el restante del “Bocha” Flores alzándose con otra copa más.
Para la disputa de la Copa Libertadores de ese año, el equipo campeón entraba recién en semifinales, fue así que enfrentó a Universidad Católica de Chile ganando con solvencia ambos encuentros por 3-1 y llegando por segundo año consecutivo a la final.
El rival sería Nacional de Uruguay quien venía de eliminar a Olimpia de Paraguay. Era un equipo bien equilibrado con grandes figuras, el solvente arqueo brasilero Manga, Ubiñas y Ancheta dos marcadores impasables, el segundo con mejor manejo. Montero Castillo y Espárrago en el mediocampo eran 2 jugadores que se complementaban muy bien. Mientras el primero era todo garra y corazón, incluso a veces hasta la temeridad, el segundo tenía buena distribución y llegaba a posiciones de gol con frecuencia, más adelante estaba la experiencia de Luis Cubilla un jugador tan pequeño como endiablado que usaba muy bien el cuerpo para defender la pelota y definía magistralmente. Ildo Maneiro y “Cococho” Álvarez también eran jugadores destacados del equipo “bolso”.
El 15 de Mayo en el estadio Centenario de Montevideo se disputó la primera final que fue muy pareja y disputada imponiéndose el visitante con un gol de “laboratorio” de Flores.
La revancha fue en la Plata 6 días después y el “pincharrata” fue más prolijo y lo liquidó con 2 ráfagas durante el primer tiempo que culminaron con sendos goles de Flores de cabeza y Conigliaro aprovechando una pelota que Verón bajó de cabeza tras centro de Pachamé. El partido al igual que la primera final fue otra batalla de trámite muy parejo.
El segundo tiempo fue solo una excusa para que Estudiantes ponga sobre la cancha un compendio de las “malas” artes para hacer que el tiempo transcurra y los nervios consuman al rival. Pudo descontar Nacional pero las seguras manos de Poletti y la firmeza de Aguirre Suárez se lo impidieron, también pudo Verón de chilena colocar el tercero, pero todo terminó 2-0
El nuevo título lo habilitó para jugar la Copa Intercontinental frente al poderoso Milan italiano que había vencido en la final al incipiente Ajax del todavía desconocido Johan Cruyff en por un contundente 4-1.
El equipo milanés contaba entre sus figuras al gran Gianni Rivera, apodado por los italianos como el “bambino de oro” un jugador de gran clase y finísimo goleador; Prato quien había marcado 3 goles en aquella final; el francoo-argentino Néstor Combín, un jugador de notable precisión; el mundialista defensor alemán Schnellinger, un verdadero “perro de caza”, y el arquero Cudicini de gran seguridad bajo los tres palos.
Su técnico Nereo Rocco había adoptado el catenaccio (o cerrojo) a fines de los ´50 cuando dirigía al humilde Pádova años antes que Helenio Herrera y Kart Rappan.
El partido de ida disputado en el estadio San Siro culminó con un marcador despiadado y poco acostumbrado para Estudiantes, una clara derrota por 3-0 cimentada en un rígido catenaccio sobre Verón, Flores y Echecopar por parte de los marcadores italianos y en el oportunismo de Combín y el brasilero Sormani para romper el offside inducido de los argentinos.
El trato del público y de la prensa italiana no fue el mismo que un año atrás, puesto que ahora Estudiantes se había convertido en un competidor directo por el título mundial.
Todo eso conspiró para que el encuentro de vuelta disputado en la Bombonera revista el detalle de guerra, donde lo que menos se pudo observar fue fútbol.
El partido fue una serie de agresiones, atropellos, bravuconadas, patadas sin pelota, escupitajos sobre todo por el lado de Estudiantes. La exageración desorbitada y el enfriamiento del partido corrió por cuenta de los italianos. Prati tuvo que retirarse lesionado reemplazado por Rognoni, pues no resistió los embates de Aguirre Suárez y los golpes en el piso de Poletti.
No obstante hubo goles. Estudiantes tuvo que remontar la desventaja inicial tras el gol de Gianni Rivera burlando el offside y se puso en ventaja a poco de finalizar el primer tiempo con 2 goles casi consecutivos de Conigliaro de cabeza después de un rebote y Aguirre Suárez con un furibundo remate tras un corner.
Combín recibió un codazo y un rodillazo por parte de Aguirre Suárez que le provocó una fractura en el tabique nasal y un visible hematoma teniendo que ser retirado en camilla. El defensor tucumano fue expulsado por el árbitro chileno. Milan quedó con 10 jugadores puesto que Rocco había agotado los dos cambios al ingresar Maldera por Malatrasi lesionado.
El partido terminó 2-1 y como a partir de esa copa se definían desempates en puntos por diferencia de gol, el equipo milanés se coronó campeón. Manera también fue expulsado por golpear con dureza a Gianni Rivera. Lodetti acusó al arquero Poletti de haberlo agredido físicamente y recibir escupitajos en reiteradas ocasiones.
El colmo fue la detención del argentino Néstor Combín en camilla y completamente bañado en sangre por parte de la policía argentina bajo el cargo de desertor del servicio militar, deber que había cumplido en Francia.
La delegación italiana realizó las denuncias por las brusquedades y excesos de los jugadores “pincharratas” y tuvo que interceder el Ministerio del Interior del gobierno militar para evitar un conflicto internacional decidiendo arrestar a Manera, Aguirre Suárez y Poletti, a quienes se los condenó a 30 días de prisión en la cárcel de Villa Devoto, condena por infringir la Ley de Espectáculos deportivos. Se le otorgó además el permiso para salir del país a Combín.
Los mismos gobernantes que un año atrás habían recibido a los campeones procedentes de Manchester ahora los encarcelaban, de allí la conocida frase del Dr. Bilardo: “La gloria o Devoto.” queriendo indicar que los altibajos del fútbol pueden llegar a ser extremos.
Poletti fue suspendido para jugar de por vida, Aguirre Suárez recibió como pena 30 partidos locales y 5 años para compromisos internacionales y Manera fue suspendido por 20 partidos y 3 años respectivamente. No obstante el gobierno siguiente levantó las suspensiones en 1971.
Comenzaba la leyenda negra de ese Estudiantes. Los detractores hablaban del antifútbol practicado por el equipo de La Plata.
Algunos jugadores que habían enfrentado al equipo de Zubeldía los acusaban de utilizar alfileres para provocar pinchazos en los rivales, tirar tierra en la cara, pellizcar en corners y tiros libres, agredir física y verbalmente a los más destacados oponentes con la intención de hacerlos reaccionar y así lograr su expulsión, agraviar recordando tragedias familiares y algunas cosas más.
Hablaban también los detractores de su particular manera de hacer tiempo demorando las jugadas o lanzando la pelota lo más lejos posible, las permanentes charlas y recriminaciones a los árbitros, la disposición permanente a sacar la más mínima ventaja en su propio beneficio y el juego al límite de reglamento.
No reconocían esos mismos detractores el trabajo de laboratorio con pelota parada que 20 años después copiarían todos los equipos del mundo, ni la excelente preparación física y psicológica que les permitiría disputar partidos de igual a igual con los mejores equipos del mundo, tampoco de la polifuncionalidad de sus jugadores y de la capacidad de utilizar diversos esquemas tácticos de acuerdo a las alternativas del juego.
Para la Copa Libertadores del año siguiente Estudiantes ingresó en semifinales por su condición de campeón debiendo enfrentar a River Plate a quien venció por 1-0 en el Monumental y por 3-1 en La Plata.
Peñarol fue su rival en la final, un equipo duro también fogueado en varias finales con jugadores de la talla de Tito Gonçalvez, Elías Figueroa y el gran Ermindo Onega.
Ya no estaban Madero, Aguirre Suárez y Manera continuaban suspendidos. Errea era el nuevo portero, Pagnanini y Medina los laterales, Spadaro y Togneri los defensores centrales, y Eduardo Solari era el armador, pero la estructura no se resintió.
El primer partido en La Plata fue trabado, áspero, muy entrecortado. Estudiantes sacó ventaja a 3 minutos del final cuando Néstor Togneri de penal selló el 1-0.
La revancha en al Centenario hizo recordar aquellas viejas finales con Estudiantes manejando el desarrollo del partido y jugando contra los nervios de los rivales, Pachamé jugó quizás el mejor partido de su carrrera, fue empate 0-0 y una batahola al final del partido donde los jugadores de Peñarol reaccionaron violentamente. Tito Gonçalvez durmió de una trompada a Medina quinen lo había insultado durante el partido. La vuelta olímpica no se pudo realizar. Intervino la policía y todo lo que puedan imaginarse fue poco.
El equipito platense ganaba su tercera Copa consecutiva y enfrentaría al Feyenoord holandés en la Copa Intercontinental.
El equipo de Rótterdam tenía varios jugadores de gran fuste como el cerebral Will Van Hanegem, el todoterreno Marius Israel, el goleador sueco y héroe de la final de la Copa de Campeones Ove Kindwall y el habilidoso Henk Wery. Practicaban un fútbol armónico y veloz con la típica dinámica europea.
El primer partido se disputo en la Bombonera y fue muy curioso. Estudiantes ganaba por 2-0 a los 10 minutos con goles de Echecopar y Verón, pero Wery pudo descontar tras una inteligente jugada de Kindwall antes del final del 1er tiempo. En el complemento prevaleció Estudiantes, pero un contragolpe culminado por Kindwall estableció el sorpresivo 2-2 que se mantuvo hasta el final. Sin dudas el equipo holandés llegaba mejor posicionado a la revancha que se disputó en Rótterdam.
Estudiantes planteó un esquema totalmente defensivo para forzar un tercer partido que hubiese sido en el Santiago Bernabeu.
Una y otra vez fue Feyenoord frente al arco de Errea, casi todos los ataques eran liderados por el veterano aunque todavía veloz Moulijn; solo tuvo una chance Estudiantes a través de Conigliaro en el segundo tiempo pero su tiro fue oportunamente desviado por el arquero Treyten. El extenuado Mouljin fue reemplazado por Van Daele, quien a poco de ingresar sería el autor del tanto del triunfo a los 65 minutos. Fue una bonita sucesión de pases entre Jansen y Wery que terminó con pase atrás y el posterior disparo desde fuera del área milimétricamente colocado por el delantero pese a su miopía que le dio el título a los holandeses.
Para la Copa Libertadores de 1971 Zubeldía abandonó su cargo y en su lugar quedó su lugarteniente Miguel Ignomiriello. Bilardo, Conigliaro y Flores ya no estaban, retornó Aguirre Suárez y Manera se fue a jugar al Avignon francés.
El equipo ingresó en la segunda fase y superó a Barcelona de Ecuador y Unión Española de Chile clasificándose para su cuarta final conseutiva.
Su rival fue un viejo conocido: Nacional de Montevideo que se había reforzado con la contratación del goleador argentino Luis Artime.
El primer encuentro en La Plata terminó 1-0 a favor de los locales con un recordado gol de Romeo de “palomita”.
La revancha en Montevideo resultó favorable a los charrúas por idéntico marcador con gol de Masnik en el primer tiempo.
El partido de desempate fue en Lima y allí Nacional esgrimió una marcada superioridad que se manifestó en el 2-0 final con tantos de Espárrago en complicidad con Togneri y Artime.
Se acababa un ciclo lleno de glorias y copas en el cual había enfrentado a los mejores equipos del mundo con dispares resultados pero siempre manteniendo un estilo a veces enaltecido y otras veces criticado.
Un equipo que ciertamente marcó una época y veinte años después dividió las zanjas entre Menottistas y Bilardistas, que utilizó recursos insospechaos para la época y muchas veces abusó del juego fuerte y las brusquedades, que creó una verdadera logia entre sus integrantes debido a su espíritu de grupo, pero que dejó para el fútbol argentino 3 Copas libertadores y 1 Intercontinental y una manera de pensar el fútbol que subsiste hasta nuestros días.

sexta-feira, 20 de novembro de 2009

La leyenda del Estudiantes de Zubeldía (1ra. parte)

Una formación del Estudiantes en la Copa Libertadores 1969. Arriba: G. Flores(arquero suplente), Pachamé, Poletti, Malbernat, Aguirre Suárez, Madero y Medina. Abajo: Ribaudo, Bilardo, Conigliaro, E. Flores y Verón.
El cabezazo de Verón viaja rumbo a la red en Old Trafford




El maestro y su discípulo: Zubeldía y Bilardo





Esta es la historia del equipo que dividió las opiniones de los aficionados al fútbol argentino durante décadas y hasta nuestros días.
Por un lado están los acérrimos defensores del resultado por sobre el desarrollo del juego a través de la táctica y los esquemas pergeñados con un gran trabajo de entrenamiento que pregonan que los títulos no se merecen sino que se ganan.
Por el otro están los enamorados del fútbol de toque, gambeta y circulación de pelota, poco atado a las rigideces y entusiastas de la técnica individual de los jugadores que sugieren que para ganar títulos es necesario jugar mejor que el rival.
El equipo de Estudiantes de la Plata entre los años 1967 y 1971 fue el fiel reflejo de los conceptos del primer grupo. Los “pincharratas” llamados así por la filiación de sus fundadores, quienes eran estudiantes de medicina de la Universidad de la Plata, arrasaron con cuanto torneo disputaron durante ese lustro.
El equipo había descendido en 1963, pero como la AFA anuló los descensos el año posterior, el equipo se mantuvo en la primera división.
Se presentó un trabajo en divisiones inferiores organizado por Juan Urrolabeitia que serviría para preparar futuros jugadores. El entrenador Osvaldo Zubeldía, quien asumió como DT en 1965 proveniente de Atlanta y Miguel Ignomiriello quien se hizo cargo en las divisiones inferiores fueron los artífices del armado del equipo por cuanto un grupo de juveniles entre los que se encontraban Carlos Pachamé, Eduardo Flores, Juan Ramón Verón, Juan Echecopar, Alberto Poletti Aguirre Suárez y Oscar Malbernat ganó ese mismo año el torneo de 3ra división recibiendo el mote de “la tercera que mata”.
Con la llegada de Carlos Bilardo de Depotivo Español y Marcos Conigliaro de Chacarita se terminó de conformar el equipo que 2 años después trinfaría en el torneo metropolitano.
La columna vertebral del equipo estaba formada por al “flaco” Poletti, arquero de gran alcance de brazos y gran seguridad que en ocasiones que el equipo se adelantaba cumplía a la perfección el papel de líbero; Raúl Madero defensor central de precisa y potente pegada y elegante salida que en el comienzo de su carrera era volante central y Zubeldía lo colocó de último hombre; Ramón Aguirre Suárez, temperamental defensor central que nadie quería enfrentar, durísimo en el juego aéreo como en la marca personal, sin ningún tipo de escrúpulos a la hora de imponer su presencia; “Cacho” Malbernat, lateral izquierdo de buena marca y proyección que también podía cambiar de banda; Carlos Pachamé, volante con gran despliegue y patrón del mediocampo; Carlos Salvador Bilardo, el técnico dentro de la cancha, jugador con preciso quite y buena distribución, ejecutor de tiros libres y fenomenal tiempista¸ Juan Ramón “bruja” Verón, habilidoso y veloz puntero que también podía hacer la diagonal, gran definidor y buen cabeceador, padre de Juan Sebastián algunos años después. También se destacaron Manera, Togneri, Medina, Flores, Conigliaro, Romeo y Echecopar, pero lo más importante del equipo era que todos se complementaban y los que habitualmente no eran titulares sabían perfectamente cual era su función dentro de la cancha. Eso lo transformó en un equipo incómodo para enfrentar y no resultban extrañaban las quejas que oponían sus ocasionales adversarios.
Osvaldo Zubeldía era un trabajador incansable, gran organizador y estudioso de los rivales. A partir de su prédica se hicieron conocidas las concentraciones previas a los partidos, los entrenamientos diarios a doble turno, el trabajo de “laboratorio” con pelota parada a favor y en contra.
El equipo asombró a todos provocando intencionalmente el offside del rival cuando adelantaba su línea defensiva con una perfección asombrosa ante un pase en profundidad del adversario. El técnico había tenido la idea tras observar partidos de la selección checoslovaca y lo había conformado con una visita de Hungría a la cancha de Boca en 1964. Madero generalmente era el encargado de dar la orden por ser el más retrasado de los defensores.
Inventó también los corners con pierna cambiada para complicar a los arqueros cuando la pelota llegaba con efecto y las jugadas preparadas en los tiros libres, y el centro al primer palo para que un jugador la “peine” hacia atrás descolocando a los marcadores rivales, algo de lo que en el ámbito local nadie tenía conocimiento pero que trabajaban los equipos italianos y que inclusive era visto de soslayo por los cultores del fútbol espectáculo quienes dejaban todo librado a la inspiración del jugador e insistían que practicar esas jugadas era una pérdida de tiempo.
Fue así que Estudiantes llegó a la final del Campeonato de 1967 superando angustiosamente a Platense por 4-3 tras ir perdiendo 1-3 y con 10 jugadores en la cancha por lesión de Barale desde los 30 minutos del 1er tiempo.
El 6 de Agosto de 1967 en cancha de San Lorenzo se disputó la final del torneo Metropolitano, Estudiantes venció 3-0 al durísimo Racing Club que se encontraba a las puertas de disputar las finales de una interminable Copa Libertadores con Nacional de Uruguay y estaba pagando el costo físico de jugar tantos partidos. Los goles fueron convertidos por Madero, Verón y Ribuado.
De esa manera se convirtió en el primer campeón desde 1931 que no formaba parte de los cinco grandes (Boca, River, San Lorenzo, Independiente, Racing) que habían acaparado todos los torneos desde los comienzos del profesionalismo.
No obstante y dado a la confusa organización de los torneos, Estudiantes clasificó para la Copa Libertadores del año próximo al consagrarse subcampeón del torneo Nacional
que se disputó entre Agosto y Diciembre de 1967 aunque no perdió ningún partido en dicho torneo.
Con la disputa de la Copa Libertadores comienza la época de oro del club dirigida por Zubeldía y con la preparación física de Jorge Kistenmacher sumado al conocimiento táctico de Argentino Geronazzo.
Estudiantes avanzó en la Copa hasta toparse en semifinales con el campeón Racing, venciéndolo 3-0 en la Plata y perdiendo 0-2 en Avellaneda, lo que obligó a un desempate en cancha de River que finalizó 1-1 tras 120 minutos y un recordado gol de “chilena” de Verón y catapultó al equipo platense a la final por mejor diferencia de gol en los 2 encuentros anteriores.
En la final enfrentó a Palmeiras, un típico equipo brasilero de toque y gambeta que contaba ente sus jugadores a Adhemir da Guia, Dudú, Servilio y Tupazinho, aunque contaba con algunas distracciones defensivas que podían ser fatales en una final y ante un equipo tan oportunista como el “pincha”.
Se impuso por 2-1 en su cancha tras remontar un tempranero gol de Servilio. Verón concretó el empate tras definir con un derechazo cruzado luego de dejar a 3 rivales desparramados y el “Bocha” Flores de zurda puso cifras definitivas al marcador flatando 2 minutos.
La revancha en el Pacaembú de San Pablo fue un monólogo brasilero 3-1 y por momentos con gran toque de los verdes.
Debió disputarse un tercer partido en Montevideo donde Estudiantes fue certero y cerró todos los caminos hacia el arco de Poletti. Un pelota robada por Pachamé en el medio fue hacia la derecha para la entrada de Rinaudo que clavó un derechazo letal a los 13 minutos y puso el 1-0.
Faltando 10 minutos para el final Verón tomo una pelota en el medio tras un rechazo de Medina y arrancó un fenomenal corrida que dejó a 4 rivales y al arquero por el camino y definió suave de derecha colocando el 2-0 final con un gol que no tenía nada que envidiarle al de Maradona frente a los ingleses de México ’86 y que confirmaba que en el equipo platense había un lugar para la habilidad entre tanta fuerza.
El equipo platense se convertía en el mejor de América apenas 2 años después de la llega de de Zubeldía quien fuera contratado para alejarse del descenso.
Llegó Estudiantes a la final del torneo Metropolitano ´68 frente al San Lorenzo de los matadores de “Tim”. Tras 90 minutos no pudieron sacarse ventajas y en tiempo suplementario el “lobo” Fischer con un tremendo remate desde fuera del área decretó el 2-1 y el título para los azulgranas.
Ahora era el turno del temible Manchester United de Bobby Charlton, Gerorge Best y Dennis Law que tenía todos los boletos para ser campeón del mundo, tras haber vencido en Europa a rivales de la talla del Real Madrid y el Benfica.
El primer encuentro se disputó en la cancha de Boca colmada por 60.000 espectadores y fue victoria para los locales con un cabezazo de “laboratorio” de Marcos Conigliaro tras un corner.
Estudiantes había hecho marca personal sobre los ingleses que se sintieron muy incómodos al no poder desarrollar todo su jego ofensivo, fue así que Togneri fue sobre Bobby Charlton, Malbernat sobre Best, Aguirre Suárez sobre Law y Madero libre.
Los ingleses festejaron la derrota por la mínima diferencia como un triunfo, conscientes que en su casa vencerían con comodidad a los argentinos, de hecho su fortaleza era casi inexpugnable..
Y así fue que llegó el histórico 16 de Octubre de 1968, en el estadio Old Trafford, bautizado como “la caldera del diablo”. Los jugadores argentinos soportaron una silbatina ensordecedora, proyectiles de todo tipo y el clásico grito Animals, animals! patentado 2 años atrás en ocasión de la disputa del mundial tras la expulsión de Rattín en Wembley.
Los jugadores no se amedrentaron e inclusive salieron media hora antes al campo de juego con claveles rojos y blancos para arrojar a la tribuna como una respuesta pacífica a aquellas consignas de guerra lanzadas por los medios británicos que habían asimilado los espectadores durante días y para que los propios jugadores sintieran la presión un rato antes del comienzo del partido.
El médico Jorge Marelli había escrito sobre el pizarrón del vestuario la frase: "La palabra imposible figura en el diccionario de los idiotas".
Comenzó el match con la marca férrea de los visitantes que se adueñaron del balón y a los 7 minutos generaron un tiro libre que efectuó Madero al segundo palo para la entrada de Verón que con un cabezazo batió a Stephey y silenció al menos por un minuto la “caldera”.
Con el correr de los minutos la marca de Néstor Togneri sobre Bobby Charlton como en el partido de ida comenzaba a dar sus frutos. La sólida defensa pincharrata era impasable y solamente pudo generar Manchester durante el primer tiempo una jugada real de peligro.
Inclusive un cabezazo de Verón fue salvado en la línea.
Durante el segundo tiempo aparecieron las manos magistrales de Poletti para tapar 3 goles a Charlton, Law y Morgan sucesivamente.
Los minutos pasaban y Manchester no podía alcanzar la igualdad que recién llegó en el último minuto al jugar mal Estudiantes al off-side y permitir que Morgan defina.
Hubo tiempo para un último susto con Bobby Charlton queriendo introducir la pelota con la mano y así con varios rebotes cerca del arco de Poletti, el árbitro yugoslavo Zecevic decretó el final y la consagración del equipo de Zubeldía.
El equipito que había roto la hegemonía de los 5 grandes de Argentina un año atrás se convertía pese a todos los pronósticos en el mejor equipo del mundo frente al poderoso Manchester United.
Pero su historia copera no se detendría allí, habría nuevos capítulos.
Continuará….