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segunda-feira, 13 de setembro de 2010

Liverpool - King of Europe (2da parte)

Dalglish anota el gol frente a Brujas que siginificará la segunda Copa de Europa para el Liverpool en la final Wembley durante 1978
El plantel campeón del Liverpool en la temporada 1979/80



Bob Paisley y Kenny Dalglish sostienen la Copa de la First Division en 1980


El disparo de Alan Kennedy se incrusta en el arco madridista para definir el título de Campeón de Europa 1980/81
El Liverpool había alcanzado la élite de los mejores equipos de Europa. Su nombre se unía a Real Madrid, Benfica, Internazionale, Milan, Celtic Glasgow, Manchester United, Feyenoord, Ajax y Bayern Munich, el selecto grupo de los 9 ganadores de la Copa de Campeones en las 22 ediciones disputadas hasta 1977.
El equipo había producido una revolución en Inglaterra por su sistema de juego privilegiando la tenencia del balón, mantenía el típico fútbol físico europeo sumado a una inteligente distribución de los espacios, el anticipo permanente, la proyección de sus laterales, y fundamentalmente la solidaridad de todos los jugadores en pro del equipo. El éxito del club portuario contrastaba con la comprometida situación de la selección inglesa que no había clasificado para el Mundial de Alemania ´74 ni la Eurocopa ´76 y dependía de un vital triunfo ante Italia para viajar a Argentina el próximo año.
Los “reds” comenzaban su participación en la Copa de Campeones a partir de los octavos de final por ser campeones reinantes. No obstante disputarían además la exigente Liga Inglesa más la Supercopa, la FA Cup y la Copa de Liga por lo cual se excusaron de disputar las Finales de la Copa Intercontinental ante Boca Juniors de Argentina por no disponer de fechas para viajar a Sudamérica y para no exigir el plantel con 2 durísimos partidos extras. Tras varias postergaciones la disputaría el subcampeón Borussia Monchengladbach al año siguiente.
Kenny Dalglish , quien había sido desechado en las divisiones inferiores del equipo rojo a los 16 años tenía la revancha de su vida con la ida de Kevin Keegan y aprovecharía al máximo su chance. No tuvo inconvenientes en acoplarse al equipo y gracias a su gran oportunismo marcaría 31 tantos en esa temporada, 20 de ellos en la Liga, satisfaciendo ampliamente las expectativas .
Keegan enfrentó a su ex equipo en la Supercopa que disputaban el ganador de la Copa de Campeones con el de la Recopa. Fue empate 1-1 en Hamburgo y un escandaloso 6-0 en Inglaterra con triplete de Mc Dermott que le permitió ganar al Liverpool el último título del año.
Mientras tanto en la Liga, la nueva sensación – el recién ascendido Nottingham Forest – estaba en la cima. Ambos conjuntos se enfrentaron por primera vez el 26 de Diciembre en la fecha 21 con empate 1-1 siendo visitante el Liverpool. Cuando el año mundialista comenzaba, el Nottingham le llevaba 5 puntos al Everton de muy buen arranque, 6 unidades al campeón de Europa, 7 al Arsenal y 8 al Manchester City. EL arquero Peter Shilton, Tony Woodcock, los escoceses Archie Gemmill y John Robertson eran las figuras del sorprendente puntero eficazmente dirigido por Brian Clough (1), quien ya había llevado al título de liga al Derby County en la temporada 1971/72.
El Liverpool avanzaba en la Copa de Campeones eliminando al Dynamo Dresden con un aplastante 5-1 en casa – con una de las últimas grandes actuaciones del Toshak que se iría al final de la temporada al Swansea de su Gales natal como jugador y entrenador – y una derrota como visitante por 1-2. Avanzó a cuartos de final donde el Benfica no fue un rival complicado al que despachó con una importante victoria como visitante por 2-1 y un 4-1 concluyente en Anfield. Su contrincante en semifinales sería el Borussia Monchengladbach que pedía a gritos la revancha de lo ocurrido en la final del año anterior.
La reciente incorporación del escocés Graham Souness proveniente del Middlesbrough donde había tenido inconvenientes con el técnico Jack Charlton por su afición a la vida nocturna sería más que provechosa para los “reds”, ganaban un recuperador y conductor en el mediocampo que se entendía a las maravillas con su coterráneo Dalglish en la selección.
La final de la Copa de la Liga (o Carling Cup) volvió a enfrentar a los 2 mejores equipos ingleses de la temporada: el Liverpool y el Nottingham Forest. Fue 0-0 en un estadio de Wembley atestado por casi 100 mil espectadores donde los “reds” tuvieron las mejores ocasiones erigiendo al defensor escocés Burns y al internacional Peter Shilton en las figuras del match.
Tres días después se jugó el desempate en Manchester donde el Nottingham se coronó campeón al convertir Robertson un discutido penal sancionado por el referee Partridge, pues a pesar que la falta de Thompson había sido fuera del área O´Hare cayó dentro de las 18 yardas. Nacía una nueva rivalidad.
EL Liverpool no descuidaba la Copa de Campeones donde Borussia no le hizo las cosas sencillas en Dusseldorf. Sin Simonssen lesionado en el cuadro germano, y a pesar del arrebato inicial de los ingleses, Hannes logró la ventaja con un fuerte disparo tras un corner ejecutado por Bonhof a los 28 minutos de la primera etapa. El marcador se mantuvo casi hasta el final del encuentro con un Borussia inoperante en ataque – aunque diezmado físicamente por el viaje a Buenos Aires para la disputa de la Copa Intercontinental – y un campeón conforme con el resultado que se aprestaba a retener el balón y hacer participar exageradamente a su arquero Clemence. Hasta que a los 87 minutos un centro de Dalglish fue cabeceado por Johnson estableciendo el empate. Pero sobre el final de partido Kiluik fue derribado en el área inglesa y Bonhof convirtió el penal que dio el 2-1 definitivo al conjunto alemán. Cabe acotar que en este partido debutó internacionalmente Souness habilitado por la UEFA sustituyendo en la segunda etapa a Heighway.
La revancha fue rápidamente favorable al Liverpool porque a los 6 minutos ya ganaba 1-0 cuando una gran corrida por la izquierda de Souness – que jugó dese el arranque – culminó con un centro bajo que Kennedy envió al fondo del arco. Ese gol tempranero le dio a los “reds” la tranquilidad necesaria para desarrollar su juego utilizando bien el balón y atacando fundamentalmente por las puntas. No fue extraño entonces que una precisa pared entre Heighway y Dalglish termine con el gol del escocés. El 3-0 definitivo llegó a los 10 minutos del complemento cuando en una jugada en la que no escasearon los toques fue definida por Jimmy Case de cabeza. El Liverpool se clasificaba para su segunda final de Copa consecutiva aguardando al Brujas belga un viejo conocido de la final de la Copa Uefa de 1976 que había necesitado de tiempo suplementario para doblegar a la poderosa Juventus italiana.
Sin embargo tuvo que resignar el título de la Liga a manos del Nottingham Forest, que lo aventajó finalmente por 7 puntos y culminó la liga con un invicto de 26 partidos consiguiendo su primer y (hasta ahora) único título.
Las lesiones preocupaban a Paisley para su fundamental choque frente al Brujas, en especial la de Tommy Smith valor fundamental de la defensa que sería reemplazado por el joven escocés Alan Hansen, reciente incorporación y la de Heighway que no estaba entero físicamente sustituido por Fairclough, el héroe del año anterior frente a Saint Etienne.
En el equipo belga dirigido por Ernst Happel – quien días después conduciría a la selección holandesa a su periplo por el Mundial de Argentina – su máximo goleador Raoul Lambert fue al banco de suplentes, por lo tanto sólo el danés Sorensen podía inquietar la defensa inglesa. Paul Courant, el volante ofensivo estaba descartado entonces si el Brujas ya era un equipo conservador, la ausencia de sus figuras lo haría extremadamente defensivo.
El estadio de Wembley, aunque colmado de fanáticos de Liverpool representaba un karma para los dirigidos por Paisley por los resultados de los últimos encuentros en los cuales ni siquiera había podido marcar un tanto.
No obstante el Liverpool comenzó el partido volcado al ataque tal como era costumbre. La buena labor de los volantes era coronada con disparos de Kennedy, Mc Dermottt, Case y Fairclough que el arquero Jansens rápido de reflejos en el anticipo y con buen sentido de ubicación bajo los 3 lograba conjurar con cierto esfuerzo. Se fueron al descanso sin abrir el marcador.
Resolvió bien Jansens anticipando a Case tras centro de Fairclough y tapando un mano a mano a Souness apenas comenzada la segunda etapa, pero no pudo hacer nada ante la formidable definición de Dalglish, habilitado magistralmente por Souness, por sobre su humanidad cuando transcurrían 64 minutos de juego. Administró mejor el Liverpool la ventaja aunque cuando faltaban 10 minutos y Thompson salvó la segura caída de la valla tras un tiro al arco desguarnecido de Simoen aprovechando la única falla defensiva de los ingleses en todo el encuentro cuando al arquero le quedó corta una entrega de balón de Hansen.
El Liverpool se convertía así en bicampeón de Europa quizás con más complicaciones de lo que se esperaba previamente, pero con la firmeza y tenacidad que lo caracterizaban.
Llegarían tiempos de recambio en el equipo, Smith y Callaghan se fueron a jugar con su ex compañero Toshak al Swansea donde tendrían menos presiones y fatigas musculares dado que sus edades (36 y 32 años respectivamente) los condicionaban para la alta competencia.
El azar del sorteo de la nueva Copa de Campeones hizo que nuevamente Liverpool y Nottingham Forest tuvieran que verse las caras en los octavos de final.
El encuentro de ida en el City Ground fue rápidamente favorable al Forest con gol de Colin Barret. A pesar que Liverpool arrinconó a su rival durante gran parte del partido, la figura de Peter Shilton tapando en dos oportunidades difíciles remates de Dalglish, y la recia defensa del local le taparon el arco al Liverpool. A 3 minutos del final y aprovechando un desacierto defensivo, Barret aprovechó el regalo, colocó un preciso centro que Woodcock bajó de cabeza para la entrada franca de Birtles quien fusiló a Clemence colocando el inesperado 2-0 final.
Liverpool confiaba poder revertir en Anfield el resultado, pero esa no fue su noche de suerte. A pesar que Barret no pudo jugar en Nottingham la labor defensiva del equipo de los bosques de Robin Hood fue soberbia, como la actuación de Shilton. Al Liverpool lo traicionaron también los nervios de Hieghway y Dalglish a la hora de definir conforme los minutos iban transcurriendo. Fue un 0-0 doloroso para los locales que se quedaban fuera de la Copa de Campeones tras 2 años sumamente exitosos. El Nottingham se convertía así en la sombra negra de los “reds” – y seguiría su camino hasta convertirse en sorpresivo pero justo Rey de Europa sin olvidar que 2 años atrás estaba en la segunda división – pero la revancha llegaría antes de fin de año.
Las finales de la Supercopa Europea fueron otro trago amargo ante el buen equipo del Anderlecht donde jugaban entre otrs los holandeses Haan y Rensenbrink, Vercauteren y Van der Elst entre otros. La derrota en Bruselas por 3-1 con el gol de Rensenbrink en el último minuto condicionó a los “reds” para la revancha. Tras una suspensión por la intensa neblina en el campo de juego Hughes colocó el 1-0 para los locales, Van der Elst empató en el complemento y faltando 6 minutos Fairclough colocó el 2-1 definitvo a pesar que en los últimos minutos el Liverpool fue una tromba.
Sin embargo en la Liga el Liverpool era el puntero seguido de cerca por el Everton. El 9 de Diciembre de 1978 recibió al Nottingham con deseos de revancha por lo ocurrido meses atrás.
El campeón de la Liga llevaba 42 partidos invicto (2) desde el 19 de Noviembre de 1977 lo que comprendía el resto de la temporada anterior y 16 encuentros de la Liga en curso en la que acumulaba 7 triunfos y 9 empates totalizando 23 puntos, lejos de los 29 conseguidos po su oponente aunque con 2 fechas menos disputadas.
Llegaba al encuentro con el Liverpool sin Woodcock y O’Neill, pero esa tarde el Liverpool hubiese sido incontenible aun con el mejor once del Forest. Aquellos jugadores sentían que tenían que cumplir un mandamiento y el aliento de su público además fue colosal. Triunfó sin atenuantes el Liverpool por 2-0 con 2 goles de Terry Mc Dermott, el primero en el primer tiempo de penal.
A partir de ese momento el equipo sin otra competición que afrontar (había renunciado a jugar nuevamente el Copa Intercontinental) se dedicó de lleno a la Liga, y con el envión anímico del trascendental triunfo ante el Forest se convirtió en una verdadera máquina. Ganó la Liga con una gran solidez defensiva donde el cuarteto Neil-Hansen-Thompson-Alan Kennedy (más algunas apariciones del veterano Hughes) tuvo una destacada actuación con gran eficacia, pues el equipo solo concedió 16 goles en contra en los 42 partidos (solamente 4 en 21 partidos disputados en Anfield, lo que habla por sí solo de la eficacia como local). Consiguió 68 puntos, 6 más que el Nottingham y 7 más que el West Bromwich Albion. Ganó 30 partidos, empató 8 y perdió los 4 restantes como visitante. Con Dalglish, Johnson o Heighway apuntalados por Souness, Case, Mc Dermott y Ray Kennedy convirtieron 85 goles, de los cuales Dalglish anotó 21, Johnson 16 y Kennedy 10.
Y cerca estuvo de jugar la final de la FA Cup donde fue relegado por Manchester United en el desempate de la semifinal cayendo por 1-0 en Goodison Park tras haber empatado el primer encuentro 2-2.
La temporada comenzó con el triunfo sobre Arsenal por 3-1 en la Charity Shield con doblete de McDermott y el otro tanto de Dalglish. Hughes se marchó al Wolverhampton, Paisley primero lo reemplazó por Colin Irwin un defensor surgido de las inferiores y luego por el egipcio de origen israelí Avi Coen, pero finalmente apostó a la experiencia de los más fogueados reacomodando el equipo.
El primer rival en la Copa de Campeones 1979/80 fue el Dinamo Tblisi de Georgia – por entonces una de las repúblicas que formaban la URSS – que tenía un poderoso terceto atacante formado por Gustaev-Kipiani-Shengelia, el capitán Machaidze de buen toque y conducción, y el defensor Chivadze de buena marca y proyección al ataque.
El partido de ida fue triunfo por 2-1 en Anfield con goles de Johnson y Case, pero el descuento de Chivadze complicaba la clasificación en vistas a la revancha.
Durísima fue la revancha en Tiflis ante 90 mil espectadores donde los georgianos le infringieron a los ingleses una de las más duras derrotas que se recuerden en este período de gloria. Tras una primera etapa pareja aunque con dominio de los locales, en el complemento la diferencia fue mayor. Fue un 3-0 demoledor, donde los ingleses, especialmente Thompson y Hansen no pudieron frenar la velocidad ni la potencia de los “rusos”. Gustaev convirtió el primero, Shengelia el segundo tras una imparable carrera del defensor Chileya que recorrió 60 metros dejando ingleses por el camino, y Chivadze de penal remató la faena a minutos del final.
El Liverpool otra vez era eliminado en la primera instancia de la Copa de campeones, pero esta vez no a manos del futuro campeón sino ante un ignoto elenco soviético que recién en 1981 obtendría la Recopa de Europa. Tendría el conjunto de la ciudad portuaria la suficiente entereza anímica para recuperarse? La temporada de la Liga inglesa daría la respuesta.
La temporada 1979/80 de la Liga inglesa fue rara en cuanto a que no hubo un dominador nato, mientras el Nottingham se dedicaba a ganar su segunda Copa de Europa consecutiva, todo quedó librado a la lucha entre Liverpool, Manchester United e Ipswich en la cual finalmente Liverpool consiguió el bicampeonato aventajando por 2 unidades al Manchester y por 7 al Ipswich gracias a su gran faena en Anfield donde permaneció invicto con 15 victorias y 6 empates. David Jonhson, que se complementó perfectamente con Dalglish fue el goleador del equipo con 21 tantos aventajándolo a éste último por 5 goles.
Las lesiones de Jimmy Case y Alan Kennedy por la acumulación de partidos que incluyó 4 semifinales de FA Cup para desempatar ante el Arsenal hasta que el equipo de Highbury venció por 1-0 en la última hicieron menguar el rendimiento en la última parte de la temporada, pero igualmente fue un merecido campeón.
Con una victoria sobre el West Ham por 1-0 (gol de Mc Dermott) en la Charity Shield comenzó la nueva temporada a la que el Liverpool apostaría todas sus fichas a la Copa de Europa.
El Liverpool fue avasallador en Anfield y los sucesivos rivales en la Copa tales como el ignoto Oulun Palloseura de Finlandia (10-1), el Aberdeen escocés (4-0) y el CSKA de Sofía (5-1) no fueron rivales para un ataque demoledor en el que comenzaba a aparecer como suplente un joven delantero galés proveniente de la Chester llamado Ian Rush que con el tiempo se convertiría en el máximo goleador de los “reds” con 346 goles en 660 partidos.
A pesar que en la liga el Liverpol veía de lejos la lucha entre el Ipswich y el Aston Villa por el título, en la Copa de Liga llegó a la final para enfrentarse al líder de la segunda división: el West Ham. La final se disputó en Wembley y en 90 minutos los “reds” no pudieron doblegar a la defensa adversaria, pero a 4 minutos del final de la prórroga Alan Kennedy marcó el gol que significaba la Copa tras un tiro libre de Mc Dermott, pero en tiempo de descuento el propio Mc Dermott desvió con la mano un cabezazo al arco de Alvin Martin y Ray Stewart transformó el penal en gol finalizando el encuentro tras la ejecución de la pena.
El desempate se jugó dos semanas después en Birmingham y allí el Liverpool impuso su categoría dando vuelta un marcador desfavorable y pasando al frente en 3 minutos con goles de Dalglish y Bonds en contra en la primera parte. El 2-1 se mantuvo hasta el final y el Liverpool obtuvo así su primera Copa de Liga de loa historia tras el fracaso de 1978.
El rival en semifinales de la Copa de Europa fue el Bayern Munich, un poderoso equipo alemán que aunque no se podía comparar a aquel de mediados de los ´70 con Beckenbauer y compañía hacía recordar al Borussia con el cual el Liverpool había disputado encarnizadas batallas algunos años atrás. Todavía sobrevivían Breitner y Hoenness del plantel tricampeón de Europa más el aporte de los jóvenes Dremmler y Augenthaler y la gran potencia ofensiva de Karl Heinz Rummenigge, uno de los mejores delanteros europeos.
El partido de ida en Anfield fue duro para los ingleses quienes no pudieron contar con Souness (reemplazado por Rush) ni Case (Lee). Sus delanteros no pudieron terminar con éxito las jugadas que arrancaban en mitad de cancha. Dalglish, Lee y Rush no podían con el elástico arquero Junghans, pero poco a poco Breitner y Hoeness se hicieron dueños de la mitad de la cancha y en la segunda etapa Rummenigge y Neidermayer pusieron en aprietos a Clemence. Sin embargo fue Mc Dermott quien tuvo la más clara ocasión de desnivelar pero el arquero se lo impidió, y a poco del final una entrada de Dalglish al área fue detenida bruscamente por Dremmler pero el árbitro checo Christov interpretó que se había arrojado y no cobró el penal, 0-0 y una revancha muy complicada en Munich.
Con la vuelta de Souness por Rush y el reemplazo del lesionado capitán Thompson por Irwin y de Alan Kennedy por Money se disputó la revancha en el estadio olímpico en la cual la brillante defensa del Liverpool cerró todos los caminos del gol a los bávaros. Liverpool buscaba algún contraataque para dar el golpe más aun cuando jugó casi todo en partido sin Dalglish quien se retiró reemplazado por Gayle. A 7 minutos del final un gran disparo de Ray Kennedy entrando libre por la izquierda no pudo ser capturado por el arquero y enmudeció al público local. El Bayern no se desanimó y 2 minutos después Rummenigge empató, pero no se pudo torcer la historia y el Liverpool llegó a la final por el gol de visitante.
En la final en el estadio Parque de los Príncipes de Paris lo aguardaría el Real Madrid, que regresaba a una final de Copa desde 1966 tras haber superado al Inter en semifinales con un 2-0 en el Bernabeu y un digno 0-1 en San Siro con una gran labor del arquero Agustín Rodriguez deteniendo sobre el final un impresionante tiro de Altobelli que tenía destino de gol.
El cerebro del Madrid no era otro que Ulrich Stielike, aquel alemán que había enfrentado al Liverpool en la final de Roma de 1977, volante de buen control de balón y gran resistencia física que estaba en el cenit de su madurez. En la delantera contaba con la magia de Juanito, un estupendo gambeteador cuyos arranques podían ser letales como así también su buena definición con ambas piernas, Cunningham apodado “la perla negra# un habilidoso inglés descendiente de Jamaiquinos que había pasado la mayor parte del tiempo lesionado, algo intermitente en sus actuaciones, pero si estaba inspirado era temible y Santillana, considerado el mejor cabeceador de Europa. En el mediocampo se destacaba quien conduciría a España para ser campeón del mundo en 2010: Vicente del Bosque, un temperamental jugador que rondaba los 30 años y su defensa era muy dura en la marca con jugadores de la talla de Camacho, San José y García Cortés que no escatimaban esfuerzos.
El Liverpool alinearía su mejor formación, aquella que los periodistas sabían casi de memoria con la vuelta de Dalglish luego de una lesión en los ligamentos de su tobillo izquierdo formando así: Clemence; Neal, Thompson, Hansen, A.Kennedy, Lee, R. Kennedy, Mc Dermott, Souness; Dalglish y Johnson.
El partido fue áspero y quizás el árbitro húngaro Palotai debió ser más enérgico con las tarjetas ante faltas muy duras. Los ingleses como de costumbre fue masivamente al ataque el Real Madrid planificó un sorprendente sistema defensivo con marca personal en zona sobre Dalglish y Johnson quedando libre Camacho, quien se sumaba a la línea media; Stielike luchaba con Lee y Del Bosque manejaba la pelota en el mediocampo, Juanito arrancaba dribleando desde muy atrás y el Liverpool lo esperaba escalonadamente, por lo tanto la pelota no les llegaba clara a Santillana que no les podía ganar de alto a Thompson y Hansen y Cunningham, muy estático, era fácilmente tomado por Neal.
Agustín detuvo a los 10 minutos un potente tiro de Alan Kennedy, luego una triangulación Dalglish-Lee-Mc Dermott culminó con un remate del último por sobre el travesaño.
El Madrid tuvo su mejor ocasión con un remate de Camacho que se fue cerca del palo y un cabezazo aislado de Santillana.
Durante la segunda etapa el Liverpool manejó mejor la pelota aunque con cierta lentitud y el Madrid poco a poco se diluyó ofensivamente, entonces el partido se tornó aburrido hasta que faltando 8 minutos un saque lateral tomado por Lee derivó hacia la entrada en diagonal de Alan Kennedy quien aprovechó el descuido de García Cortés y remató cruzado desde un ángulo muy cerrado convirtiendo el gol que significaba el título.
El Liverpool ganaba su tercera Copa de Campeones en un lapso de cinco años dirigido con Bob Paisley en el banquillo haciendo olvidar por momentos al emblemático Bill Shankly.
Pero el libro de la historia del fútbol tenía reservados más capítulos para este Liverpool que seguiría escribiendo páginas para la memoria…


(1) Brian Clough fue tan famoso, respetado y adorado en Derby County y Nottingham Forest, que la ruta A52 que une los 19 km entre ambas ciudades lleva su nombre desde2005
(2) El Arsenal logró batir el récord recién el 25-8-2004 y alcanzó la nueva marca de 49 partidos invictos que aún perdura.

quinta-feira, 19 de agosto de 2010

Liverpool, King of Europe (1ra parte)

El gran entrenador Bill Shanky, detrás su equipo
Steve Heighway y Keevin Keegan con la Fa Cup en 1974

Keegan marca el tercer gol ante Newcastle en la final de la FA Cup de 1974


El plantel del Liverpool ganador de la Liga Inglesa 1976/77



Clemence, Keegan y Paisley festejan la primera Copa de Campeones de Europa en Roma 1977




Mc Dermott abre el marcador en la final de Copa Europea 1977 frente a Borussia Monchengladbach






El 28 de Abril de 1973 el Liverpool empató 0-0 como local frente al Leiceter y conquistó su octavo título de la liga inglesa aventajando al Arsenal por 3 puntos de diferencia.
No fue un título más para el equipo dirigido por Bob Shankly, sino que fue el tibio comienzo de un reinado que duraría más de 10 años en el continente europeo.
El técnico escocés había comenzado su extensa campaña a fines de 1959 cuando el poderoso club se encontraba en la segunda división, con una infraestructura de preguerra y económicamente en ruinas. Con esfuerzo, dedicación y resultados logró el ansiado ascenso en 1962 y dos años después ganó la Liga que los “reds” no obtenían desde 1947. En 1965 cayó en las semifinales de la Copa de Campeones de Europa frente al Inter e Helenio Herrera en un controvertido partido por 3-0 en Milan cuando había triunfado de local por 3-1.
Sin embargo, tuvo su premio consuelo al adjudicarse la FA Cup venciendo al Leeds por 2-1. Al año siguiente llegó a la final de la Recopa cayendo ante el Bayern Munich por 2-1 tras 120 minutos agotadores.
Volvió a repetir el título en la Liga de ese año con grandes actuaciones del capitán Ron Yeats, Roger Hunt, Ian Callaghan, Tommy Smith y Peter Thompson, por lo tanto volvió a disputar la Copa de campeones, pero tropezó con un por entonces desconocido Ajax que lo sorprendió con un 5-1 en Amsterdam que no pudo remontar en casa empatando a 2 tantos. Desde ese entonces la Copa de Europa se transformó en una obsesión para Shankly.
Tras algunas temporadas sin una actuación destacada, salvo el subcampeonato en la Liga 1968/69 escoltando al Leeds United, accedió a la final de la FA Cup de 1971 donde cayó claramente ante el Arsenal campeón de la Liga por 2 a 1. El arquero Ray Clemence, Chris Lawler, Emilyn Hughes, Steve Heighway y el galés John Toshak eran las figuras que se afianzaban en el equipo rojo pero faltaba la rutilante aparición de Kevin Keegan, un menudo y desprejuiciado extremo derecho dotado de una gran velocidad, buen remate y un fascinante repertorio de goles y jugadas. Con todos ellos la Liga de 1971/72 se les escapó por un punto coronándose el sorpresivo Derby County que los venció en la penúltima fecha por 1-0.
Paralelamente a la Liga que finalmente obtuviera durante ese año ’73 llegó a la final de la Copa UEFA tras eliminar al Tottenham venciendo 1-0 en su propio estadio de Anfield y clasificando por el gol de visitante a pesar de caer 1-2 en la revancha. Debió enfrentar al Borussia Monchengladbach, un durísimo elenco alemán que contaba entre sus figuras nada menos que al talentoso Gunther Netzer y al goleador Jupp Heynckes más el despliegue del volante Rainer Bonhof y la marca de Bertie Vogts.
El triunfo por 3-0 en Anfield fue demoledor para los alemanes que no pudieron detener a Keegan, autor de los primeros dos goles y asistente de Lloyd para el tercero. Otra hubiese sido quizás la historia si Netzer no hubiera desaprovechado un mano a mano frente a Clemence al comienzo del encuentro. Lo concreto es que los ingleses inclusive pudieron aumentar el marcador de no haber sido por la buena labor del arquero Kleff.
La revancha en tierras germanas fue como se preveía un monólogo del local que finalizó el primer tiempo ganando 2-0 con tantos del goleador Heynckes, pero en la segunda parte el conjunto visitante ajustó las marcas sobre los delanteros y obligó a los del Borussia a tirar innumerables centros que eran despejados por los defensores o atrapados por Clemence hasta que llegó el inexorable final y la consagración como campeón gracias a los 3 goles conseguidos en Anfield.
Ya por entonces el equipo se destacaba por lo que Shankly denominaba “passing game” y que no significaba otra cosa que la salida desde la defensa con pases cortos en lugar de pelotazos largos. El control del balón era fundamental, para ello destinaba tiempo en los entrenamientos para que los jugadores practicaran pases entre ellos para lograr la mejor sincronización en los partidos. La dupla Smith-Thompson se complementaba perfectamente en la defensa como los volantes Carraghan-Hughes en el mediocampo.
La mayoría de los equipos ingleses jugaba al pelotazo y el choque físico era su principal arma, el Liverpool tendía a diferenciarse de ese esquema que deslucía el juego y no siempre lograba los mejores redultados.
El título de la Liga los clasificó para la Copa de Campeones de Europa donde podrían tener la oportunidad de cruzarse con los poderosos Ajax, Bayern Munich, Atlético de Madrid, Juventus, Celtic o Benfica y medir su real poderío continental, pero caería rápidamente ante el Estrella Roja de Belgrado de Acimovic, Karasi y Petrovic en octavos de final cayendo por 2 a 1 en ambos encuentros. El eterno sueño de Shankley otra vez se truncaba.
En la liga, a pesar de ser el equipo más ganador no pudo alcanzar al Leeds que lo aventajó por 5 unidades, pero el tercero (Derby County) quedó a 9 unidades de los “reds” lo que prueba la superioridad de ambos elencos respecto a los demás equipos ingleses.
Una vez más tendría su premio al esfuerzo llegando a la final de la FA Cup. Su rival fue el Newcastle, decimoquinto en la liga, que solamente pudo soprtar el vendaval rojo durante el primer tiempo. En el complemento apareció toda la furia del equipo subcampeón con una ráfaga electrizante de Kevin Keegan y Steve Heighway brillantemente asistidos por Callaghan y Hughes.
El principio del fin fue el gol anulado a Lindsay por un dudoso off side. El Liverpool se lanzó al ataque decidido a terminar la historia. Keegan marcó el primer gol rematando un centro de Heighway que el arquero Mc Fauld no alcanzó a desviar. El propio Heighway marcó el segundo tras una brillante acción individual perforando la defensa central del Newcastle.
Faltando un minuto Keegan colocó el 3-0 recogiendo un centro de Smith y clausurando el partido. Tal como sucediera en 1965 el Liverpool volvía a ganar la FA Cup y jugaría la Recopa de 1974/75.
Sin embargo no todo era alegría en Anfield. Bob Shankly anunciaba su decisión de abandonar la dirección técnica del club por motivos personales.. El hombre que había encumbrado al equipo de la ciudad portuaria tras encontrado sumido en la segunda división cuando asumió el cargo se convertía en leyenda.
Bob Paisley, otro escocés que había sido preparador físico y ayudante durante algunos años sería el encargado de continuar con su legado. Muchos dudaban que pudiera emularlo, nadie sabía que lo superaría ampliamente.
La participación del Liverpool en las Recopa Europeas no fue del todo satisfactoria, el Ferencvaros húngaro superó los ocatavos de final tras dos empates 1-1 en Liverpool y 0-0 en Hungría gracias al gol de visitante.
En la Liga nuevamente fue subcampeón a dos unidades del Derby County. La derrota por 0-1 en la penúltima fecha visitando al Middlesbrough fue determinante para el campeonato. Jugaría entonces la Copa UEFA de 1975/76, torneo donde se pondrían todas las fichas para llegar a las instancias finales, aunque sin descuidar la Liga inglesa.
Con la llegada del defensor Phil Neal del Northampton y el volante Ray Kennedy del Arsenal se terminaba de moldear el equipo que lograría las primeras hazañas.
Ray Clemence seguía siendo el arquero no solo del Liverpool sino también de la selección inglesa aunque esta no clasificara para los mundiales; Tommy Smith y Phil Thompson los defensores centrales eran nacidos en Liverpool, lo que significaba además un amor especial por la camiseta; Phil Neal y Ray Kennedy los laterales, el primero dotado de una gran habilidad y sentido de la ubicación, el segundo había sido goleador de Arsenal y podía actuar también como volante. En el mediocampo Jimmy Case y el capitán Emily Hughes eran los volantes defensivos, ambos eran duros y actuaban con fiereza, Hughes también se destacaba por su fuerte disparo; Ian Callaghan o Terry Mc Dermott podían ser los volantes ofensivos, el primero transitaba sus últimos años en el club, gran estratega y siempre bien ubicado para la descarga, era un caballero en la cancha y jamás fue expulsado en más de 800 partidos con los “reds”, el otro era un corredor incansable con buen panorama y un gran remate.
En la delantera Kevin Keegan, JohnToshack y Steve Heighway eran los delanteros titulares. El galés era el ariete que por su gran altura era no solo el destinatario de todos los centros aéreos, también se encargaba de bajarle pelotas a Keegan para que este definiera. El irlandés Heighway era un gran asistidor sin ser un gran goleador, extremo izquierdo con gran dominio del balón y muy veloz en el contraataque.
Cormack, Fairclugh, Jones y Johnson también tendrían un lugar entre los titulares.
Fue así que el Liverpool se consagró campeón en la temporada 1975/76 aventajando al Queens Park Rangers por un punto y al Manchester United por cuatro unidades con una gran producción ofensiva goleando en las últimas fechas al Stoke por 5-3, al Manchester City por 3-0 y al Wolves por 3-1.
En la Copa UEFA todo marchaba muy bien, más aun con la sorpresiva victoria ante el poderoso Barcelona de Cruyff y Neeskens en el Nou Camp por 1-0 con gol de Toshack en semifinales que terminó de sellar su pasaporte a la final tras empatar 1-1 en casa.
El Brujas de Bélgica fue su rival en la final. Éste era un equipo netamente defensivo y preparado para el contragolpe de Lambers y Cools. No fue fácil el primer encuentro en Anfield, puesto que los belgas estuvieron 2-0 en ventaja a los 8 minutos de juego por un error de Neal quien le dejó corta la pelota a su arquero y Lambert lo aprovechó en beneficio propio y un veloz contragolpe vía Lambert-Cools culminó con el tanto del segundo jugador. La remontada inglesa llegó recién en la segunda etapa gracias al empuje de Kennedy, quien primero descontó y luego sirvió el empate para Case.
Luego un foul dentro del área a Heighway es sancionado por el árbitro alemán Biwersi y Keegan convierte de penal el 3-2 definitivo.
La revancha fue un partido aburrido donde abundaron las imprecisiones e impotencia del local frente a la férrea línea defensiva del conjunto inglés. Lambert de penal a los 10 minutos y Keegan cinco después decoraron el marcador que se mantuvo estable hasta el final decretando el ansiado título para el Liverpool. Bob Paisley conquistaba de esa manera su primer título internacional.
El año 1977 se convertiría en uno de los mejores para los “reds”. El título logrado la temporada anterior en la Liga lo habilitó para disputar la Copa de Campeones, que recién comenzó a ser más que un sueño en cuartos de final cuando enfrentaron al poderoso Saint Etienne.
“Les Verts” eran el mejor equipo francés de la época, habían obtenido la liga francesa durante 3 años consecutivos entre 1974 y 1976, llegando este año a la final de la Copa de Campeones donde cayeron ajustadamente con el Bayern Munich por 0-1.
Entre sus jugadores más destacados contaba con los internacionales franceses Rocheteau, Bathenay, Lopez y Janvion más el argentino Piazza considerado uno de los mejores defensores de Europa.
El primer encuentro disputado en Francia no pudo contar con la presencia de Keegan sustituido por Terry Mc Dermott, igualmente el Liverpool se las ingenió para enredar a los franceses en el mediocampo. La resistencia duró hasta el minuto 80 cuando Bathenay tomó un mal despeje de la defensa inglesa y colocó el balón lejos del alcance de Clemence.
El desquite no pudo comenzar de la mejor manera para los “reds”. A los 3 minutos Keegan, ya repuesto de su lesión, colocó un tiro de emboquillada que sirvió como apertura y le dio a los locales la tranquilidad necesaria para manejar el partido. Pero los franceses no se amilanaron y a cada ataque respondían con un contraataque igualmente peligroso que casi siempre comandaban Rocheteau o Farisson. Fue así que al comienzo de la segunda etapa un centro de Patrick Revelli fue cabeceado con precisión por Bathenay colocando el transitorio empate. Ese gol despertó a los locales y minutos después Toshack le bajó una pelota a Keegan y el astro inglés definió brillantemente.
Quedo tiempo para que a 6 minutos de final el joven Fairclough con gran definición colocara el 3-1 definitovo de un encuentro apasionante.
Las semifinales ante el FC Zurich fueron poco más que un trámite. La victoria por 3 a 1 como visitante y el lapidario 3-0 de local liquidaron la serie.
Sin embargo la continua serie de partidos entre Liga, FA Cup y Copa de Campeones produjo cierta fatiga física y psicológica en el plantel, más aun cuando 3 días espués de eliminar a los suizos no pudieron doblegar al Everton en la semifinal de la FA Cup y debieron disputar un desempate que superaron claramente por 3-0 clasificándose así a la final.
Tres empates consecutivos pusieron en peligro el bicampeonato en la Liga cuando llevaba una considerable ventaja, pero faltando una fecha obtuvo el nuevamente el
título superando a la postre al Manchester City por solamente un punto. Quedaba ante la posibilidad de obtener los tres títulos, pero una semana después el Manchester United fue su verdugo en la final de la FA Cup al vencerlo por 2-1. Con Johnson en lugar de Toshack Liverpool lució mejor la primera etapa. El marcador recién se abrió en el complemento por parte del delantero del Manchester Pearson mediante un disparo desde un ángulo muy cerrado, Case empató 2 minutos después con un tremendo disparo tras centro de Kennedy. Pero desafortunadamente para el Liverpool cuatro minutos después una serie de rebotes en su propia área culminó con un tiro de Maccari que pegó en Smith descolocando a Clemence y dando la ventaja a los de Manchester. Pudo empatar el Liverpool cuando Kennedy estrelló un cabezazo en el poste faltando 4 minutos, como también pudo ampliar la ventaja el Manchester si Grenhoff hubiera estado más preciso. Sin embargo la final fue para el Manchester.
Quedaba entonces la oportunidad máxima de la Copa de Campeones. El rival era un viejo conocido: el Borussia Monchengladbach, tricampeón alemán entre 1975 a 1977 dirigido ahora por Udo Lattek y que venía de eliminar en semifinales al poderoso Dinamo Kiev. Heynckes y Bonhof seguían siendo temibles, Netzer había partido hacia España y se agregaban el temible delantero danés Simonssen y el joven y electrizante Uli Stielike.
La final en el estadio Olímpico de Roma fervorosamente colmado en su mayoría por ingleses y alemanes fue pareja en el comienzo a excepción de un tremendo remate de Bonhof al poste a los 20 minutos, pero siete minutos después Mc Dermott con mucha comodidad convirtió el primer tanto aprovechando un buen pase de Heighway. Tras la lesión de Wimmer el terceto del mediocampo ingles conformado por Kennedy-Case-Callaghan monopolizó el juego marcando y abasteciendo a Keegan y Heighway, quienes eran tomados hombre a hombre por Vogts y Klinkhammer respectivamente, pero que casi siempre los desbordaban creando peligro.
Se llegó al final de la primera parte con neto dominio inglés, pero al comienzo de las acciones se notó al Borussia más decidido a buscar el empate y tras un titubeo defensivo de Neil fue Simonssen quien logró la igualdad.
El propio Simonssen con un cabezazo desviado y Stielike pudieron aumentar a no ser por la brillante tapada de Clemence. Peo Smith conectó de cabeza limpiamente un corner ejecutado desde la izquierda por Heighway y comenzó a definir el partido. Clemence se anticipo al disparo de Simonssen minutos después y de ahí en más fue todo de los ingleses quienes manejaron pelota, terreno y dispusieron de las mejores ocasiones como cuando Keegan trasn una veloz carrera tuvo que ser derribado en el área por Vogts y Phil Neal de penal puso cifras definitivas: 3-1 y el ansiado título para los “reds”.
Los festejos en Liverpool duraron varios días, un equipo inglés lograba alzar la “orejona” casi diez años después que lo hicieran Bobby Charlton, George Best y Denis Law con el Manchester United dirigido por otro escocés Matt Busby.
EL Liverpool demostraba que además de contar algunas figuras era un equipo temperamental que lograba imponerse a las adversidades para lograr un determinado objetivo.
Pero lo mejor estaba por llegar, el escocés Kenny Dalglish proveniente del multicampeón Celtic Glasgow acababa de estampar su firma tras un millonario pase de 440.000 libras para reemplazar a Keegan, quien partía rumbo al Hamburgo alemán. A partir de ese momento la hegemonía del Liverpool sería aun mayor.