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segunda-feira, 18 de outubro de 2010

Liverpool: King of Europe (3ra.parte)

Boniek resultó imparable para los jugadores del Liverpool en la inaudita final de Heysel.
Souness y Grobbelaar, artífices de la Copa de Europa de 1984 festejan la obtención del trofeo.

Neal convierte el gol de la apertura ante Roma en 1984, la desazón invade a los locales.





Afiche del desempate entre Liverpool y Everton en la Copa de Liga de 1984
Ronnie Whelan cabecea ante la línea defensiva del Tottenham en la final de la Copa de Liga de 1982






Souness, Dalglish y Hansen el trío escocés levanta la Milk Cup de 1982.





La Tragedia de Heysel marcó un punto de inflexión en la historia del Liverpool
El Liverpool comenzaba la temporada 1981/82 con algunos cambios en su plantel. El arquero Ray Clemence, puntal de sus más importantes conquistas, fue trasferido al Tottenham tras disputa 665 partidos con los “reds”; en su reemplazo se alistaría un fornido y atlético guardametas sudafricano proveniente del Vancouve Whitecaps de Estados Unidos que también tendría una larga permanencia en el arco del club de Merseyside llamado Bruce Grobbelar, tan excéntrico como espectacular en sus salidas, las cuales mucha veces eran erráticas y ponían aprietos su propia meta tanto como sus tremendos saques de arco complicaban las defensas rivales .
Ray Kennedy, el héroe de la final de París buscaría nuevos horizontes en Swansea City junto a Colin Irwin reencontrándose con su ex compañero John Toshack.
Case fue transferido al Brighton, luego de perder la titularidad a manos de Sammy Lee, quien también dejó Liverpool para jugar en Queens Park Rangers. Sin dudas la violenta falta que terminó con la carrera de Geoff Nulty del Everton durante la temporada anterior y Algunos problemas con la justicia conspiraron contra su continuidad en el club.
Steve Heighway, otro de los históricos que había jugado poco durante la última temporada y había perdido la titularidad a manos de David Johnson se fue a jugar a Estado Unidos.
Arribaron el delantero Craig Johnson de Middlesbrough, corredor incansable, veloz y con una sorprendente habilidad; el defensor central Mark Lawreson proveniente de Brighton, potente, de buen físico y buena salida con el balón que a pesar de ser inglés jugaba como internacional de la República de Irlanda; Ronnie Whelan, irlandés, sustituto natural del emigrado Kennedy, volante de gran empuje y líder por naturaleza que completaría una larga trayectoria. Steve Nicol, escocés semiprofesional del Ayr United sería otra de las incorporaciones, se perfilaba como un lateral con buen manejo de pelota, marca y con vocación ofensiva como Neal o Alan Kennedy.
Paisley se encontraba en la difícil situación de reacomodar el equipo y por esa razón en el comienzo de la liga obtuvo resultados irregulares que lo situaron en mitad de tabla lejos de Manchester United, Ipswich Town, Swansea y Southampton que estaban en los puestos de vanguardia.
El 13 de Diciembre de 1981 Liverpool aceptó jugar por primera vez la Copa Intercontinental tras las negativas de 1977 y 1978. Desde el año anterior la Copa se jugaba a un solo partido en el estadio Olímpico de Tokyo gracias a los Dólares que los japoneses habían invertido para su realización y poniendo fin a 20 años de controversias, reclamos, negativas, dudas y suspensiones entre los sudamericanos y fundamentalmente los europeos.
Enfrente tendría al mejor Flamengo de la historia, un equipo moldeado tácticamente por el Claudio Coutinho, quien fallecería un mes antes de la disputa de esta Copa y dirigido en esa oportunidad por el experimentado Paulo César Carpegiani, quien había jugado en el equipo hasta unos meses antes cuando una lesión en su rodilla lo retiró prematuramente de las canchas. Tenía ese equipo brasilero un formidable crack en el cénit de su carrera: Zico, un jugador completísimo de buen dribbling y exquisita pegada, capaz de pasar una pelota por el espacio imposible, gran pasador de pelotas con el timming necesario para que el pase llegue en el momento y la posición justa para sus compañeros. A su lado lo acompañaban Lico y Tita, dos extraordinarios artistas del balón y constructores de paredes, EL delantero más peligroso era Nunes, tan veloz como oportuno y con gran potencia para el desequilibrio individual. Junior y Mozer eran defensores de categoría que llegarían a jugar en la selección brasilera y en Europa con gran éxito. Leandro es considerado por muchos como el mejor lateral derecho de lka historia de los El equipo llegaba tras consagrarse campeón de la Copa Libertadores en Noviembre y del Campeonato Carioca una semana antes arrastrando una gran cantidad de partidos que incluían desempates, por lo que su condición física podía estar menguada, pero el ritmo y la magnitud de las competencias eran superiores a la actualidad del Liverpool quien se había consagrado campeón de Europa siete meses antes, había sufrido algunas bajas y trataba de reacomodar sus nuevas incorporaciones, lo que ratificaba con su posición en la Liga inglesa, aunque un memorable triunfo días atrás frente al Arsenal por 3-0 en tiempo suplementario eliminándolo de la Copa de la Liga en el desempate de la cuarta ronda había levantado la moral del equipo.
La final fue un derroche de clase de Zico, quien no solo se dedicó a demostrar toda su categoría individual sino que hizo lucir a sus compañeros. El volante carioca fue una pesadilla para Case, Souness, Lawreson y cuanto jugador británico se interpusiera en su camino porque lograba sortear la marca escalonada y se desprendía elegantemente del balón cuando era presionado por más jugadores, de un brillante pase por elevación hacia el pique de Nunes llegó la apertura a los 10 minutos. A los 33 minutos Grobbelar no puede detener un tiro libre del astro brasilero que se filtró entre medio de la barrera por el lugar que ocupaba Junior y Adilio aprovechó el segundo rebote ante la pasividad de los jugadores europeos.
Casi sobre el final de la primera etapa llegó el golpe demoledor para las ilusiones de los campeones europeos, un magnífico pase de Zico rompiendo la trampa del offside habilitó a Nunes, quien nuevamente definió con clase colocando el 3-0 final que no se podría revertir en el segundo tiempo donde los jugadores del Flamengo se hicieron una oda al juego de toque a partir de una sólida defensa y la riqueza individual de sus jugadores.
El Liverpool se enfrentaba por primera vez con un estilo de juego al cual no estaba acostumbrado a jugar, pues por entonces la incidencia del jugador sudamericano en Europa era mínima, salvo el caso de España, Francia y el Tottenham de los campeones mundiales argentinos “Ossie” Ardiles y “Ricky” Villa todavía no se había producido el aluvión inmigratorio hacia Italia que llevaría a Falcao, el mismo Zico, Toninho Cerezo, Maradona, Passarella, Bertoni, Ramón Díaz. El equipo inglés había encontrado su “talón de Aquiles”.
Sin embargo continuaba su marcha en la Copa de Campeones de Europa donde en cuartos de Final enfrentó al CSKA Sofía a quien había superado claramente el año anterior. Ganó trabajosamente por 1-0 de local con una magnífica jugada culminada por Whelan, por lo que la revancha en Sofía ería complicada.
Entre medio defendió el título de la Copa de la Liga enfrentando en la final al Tottenham de Ardiles, Hoddle y Archibald que venía de obtener angustiosamente la FA Cup un año atrás ante Manchester City con un recordado tanto de Villa.
Comenzó perdiendo rápidamente a los 11 minutos cuando Archibald aprovechó un pase de Glen Hoddle desparramó en su carrera a Lawreson y remató antes del cierre de Neal batiendo a Grobbelar.
Pudo aumentar el Tottenham, pero Grobbelar, Souness y la mala puntería del moreno Crooks se lo impidieron, mientras tanto el Liverpool acosaba incesantemente a su ex compañero Clemence que salvó en dos oportunidades frente a Rush. Pero faltando 3 minutos el joven Whelan aprovechó un buscapiés de Johnson y con un remate mordido colocó la igualdad.
En la prórroga el Liverpool siguió buscando empujado por el envión anímico que significó empatar cuando el Tottenham acariciaba la Copa y por su mejor estado físico, Clemence salvó ante Rush y Jonhson; posteriormente Dalglish reventó el poste, la presión de los “reds” era insostenible hasta que a los 111’ Rush interceptó un mal pase de Ardiles, habilitó a Dalglish quien llegó libre por la izquierda hasta el fondo y colocó una precisa pelota al centro para que Whelan consiga su doblete.
El Tottenham buscó fútilmente el empate hasta que faltando un minuto un contragolpe finalizado por Ian Rush determinó el 3-1 final que consagró nuevamente al elenco de Liverpool por segundo año consecutivo.
El partido de vuelta en Sofía ante el CSKA se produjo cinco días después, y fue tan duro como se pronosticaba. Los búlgaros arrinconaron al Liverpool sobre su propia valla y fueron pocas las ocasiones que dispuso el elenco inglés para aprovechar el contraataque. La resistencia duró hasta el minuto 78 cuando una falla en la salida de Grobbelar tras un centro fue aprovechada por Stolycho Mladenov, quien de cabeza colocó el 1-0 que emparejaba la serie.
En el tiempo suplementario la iniciativa y la resistencia física de los búlgaros se impuso a la experiencia y al cansancio por la prórroga ante Tottenham y nuevamente Mladenov fue el verdugo que consiguió el 2-0 ante una mala salida de Grobbelar. El Liverpool fue a buscar como podía el descuento, pero la expulsión de Lawreson a cinco minutos del final fue determinante para las aspiraciones de los británicos que no pudieron impedir la sorpresiva clasificación de los búlgaros a semifinales.
Pero, como tantas veces sucedió el Liverpool se recuperó de su caída y arrasó en la parte final de la Liga Inglesa. Con un Rush imparable más el temperamento de los escoceses Dalglish, Souness y Hansen, el empuje de Whelan y la categoría de Neal Y Lawreson el equipo logro 11 triunfos consecutivos avanzando en las posiciones hasta situarse en la punta aventajando por 4 puntos al Ipswich y por 10 al Manchester United (1) cuando restaban 5 fechas.
No obstante el Ipswich de Bobby Robson luchó hasta el final y en la penúltima fecha se definió la Liga cuando el Liverpool dio vuelta el partido que perdía 0-1 como local ante el Tottenham - en los primeros 45 minutos - con una ráfaga de goles de Lawrenson y Dalglish y la rúbrica de Whelan sobre el final logrando un 3-1 semejante a la final de la Copa de Liga qiue le permitió coronarse ante la derrota de su contrincante por idéntico marcador ante Nottingham Forest.
La temporada 1982/83 comenzó con un triunfo por 1-0 frente al Tottenham en la Charity Cup con gol de Rush que demostraba cierta supremacía ante el equipo de Londres. A diferencia de la temporada anterior el Liverpool comenzó con buen pie la Liga y al final del año aventajaba al Manchester United y al Nottingham Forest por 8 puntos ofreciendo una gran capacidad goleadora sobre todo por parte de Rush y Dalglish. McDermott, Johnson y Fairclough dejaron el equipo tras varias emporadas y arribó David Hodgson, volante ofensivo del Middlesbrough.
Tal diferencia de puntos en la Liga le permitía disputar la Copa de Campeones con mayor tranquilidad. El Dundalk irlandés y el HJK Helsinki finlandés no fueron rivales para el campeón inglés que avanzó a cuartos de final donde lo esperaba el Widzew Lodz polaco, un modesto rival de segunda línea en Europa que solamente contaba con el internacional polaco Wlodzimierz Smolarek más el experimentado arquero Josef Mlynarczick como figuras destacadas, el técnico era el recordado líbero de la selección que participara en 1974 y 1978 Wladyslaw Zmuda. El encuentro de ida en Polonia fue un 2-0 tan injusto como certero para los locales que consagraron al arquero como figura de la noche. Los tantos fueron marcados por Tlokinski con un disparo desde el borde del área como culminación de una jugada rápida por izquierda y del pequeño suplente Wraga de cabeza ante un error de Grobbelaar faltando 10 minutos para el epílogo. La ventaja polaca despertó los fantasmas del año anterior aunque se confiaba en el poder goleador de los “reds” en Anfield tal como había ocurrido en los últimos tiempos.
Sin embargo, una súbita descompostura de Dalglish horas antes del partido obligó a su sustitución por David Hodgson quien había llegado de Middlesbrough. Ganaba el Liverpool 1-0 con gol de Neal a los 15 minutos, pero a los 33 minutos y cuando los polacos soportaban el asedio de los locales Souness se resbala con la pelota y la pierde, Smolarek aprovecha el regalo y rápidamente enfila hacia el arco, Grobbelaar no tiene más remedio que convertirle penal que Tlokinski se encarga de convertir, apenas comenzado el segundo tiempo un veloz contragolpe culmina con el sorprendente 1-2 marcado por Smolarek. Liverpool necesitaba marcar 4 goles pero solo consiguió un par en los últimos 10 minutos por intermedio de Rush y Hodgson que decoraron el inútil 3-2 final. Con la derrota del campeón Aston Villa ante la Juventus se cerraba el reinado de los clubes ingleses en la competición europea más importante que había arrancado con la recordada final de Roma en 1977.
La final de la Copa de la Liga fue una buena oportunidad para recuperar la autoestima de los “reds”. Su rival el Manchester United contaba con la estrella del momento Bryan Robson por el cual había pagado casi 2 millones de libras al West Bromwich Albion.
Con un lleno total en Wembley el Manchester se puso en ventaja a los 11 minutos con un bonito gol del joven irlandés Norman Whiteside (2) pero el Liverpool insistió una y otra vez, un tiro de Whelan en el poste fue la ocasión más clara en la primera etapa y un par de incursiones de Rush y Dalglish terminaron en faltas cerca del área. EL Manchester se vió perjudicado por las lesiones del irlandés Kevin Moran y el escocés Gordon Mc Queen ante una salida criminal de Grobbelaar.
El asedio del Liverpool dio sus frutos a los 75 cuando Alan Kennedy recibió de Ian Rush y con un disparo fuerte y esquinado desde fuera del área igualó la contienda. Llegaron al alargue y el Liverpool más experimentado en estas lides logró la ventaja mediante un remate que tomó una extraña comba y se cerró sobre el segundo palo efectuado por el héroe de la final del año anterior Ronnie Whelan quien colocó el 2-1 definitivo para obtener la “Copa de leche” inglesa por tercer año consecutivo.
La liga finalizó de forma cómoda para el elenco de la ciudad de los Beatles, por cuanto al perder el Manchester United con el Everton por 2-0 faltando 5 fechas la ventaja fue inalcanzable y el Liverpool se consagró campeón sin jugar redondeando una campaña que se empañó solamente por 5 derrotas en el tramo final del campeonato producidas por la relajación propia del equipo que toma gran ventaja respecto a sus oponentes. No obstante aventajó por 9 unidades al sorprendente Watford, por 10 al Manchester, por 11 al Tottenham y al Nottingham y por 12 al Aston Villa reflejando la paridad existente entre los demás equipos con pretensiones. De los 87 goles convertidos en la temporada Rush anotó 24 y Dalglish 18 tantos ratificando su gran poder goleador. Pero lo más importante era que Bob Paisley dejaba su lugar en el equipo después de 9 exitosas temporadas superando inclusive el rendimiento de su admirado Bill Shankly y pasando la posta a su ayudante Joe Fagan tal como lo hiciera el propio Shankly con él mismo aunque esta vez se dudara que pudieran superarse los resultados que incluían 6 ligas, 3 copas de Europa, 1 Copa UEFA y 3 Copas de la Liga más el hecho de ser nombrado 6 veces el entrenador del año y haber mantenido un récord de imbatibilidad como local de 85 partidos entre 1978 y 1981.
Fagan respetó casi la misma formación que se había consagrado campeón manteniendo a Grobbelaar en el arco, Neal, Hansen, Lawrenson (afirmado en lugar del histórico Phil Thompson) y el ingreso de Steve Nicol en la defensa; Alan Kennedy se corrió hacia mitad de cancha para acompañar a Whelan y Sammy Lee y adelante Souness, Dalglish y Rush conformaban un terceto atacante temible. Michael Robinson un goleador proveniente del descendido Brighton y el veloz e incansable sudafricano Craig Jonhston podían ser variantes en ofensiva, además a principios de 1984 llegaría el gigante John Wark del Ipswich que con el tiempo sería el reemplazante de Souness.
La temporada comenzó con la venganza del Manchester United en la Charity Shield por 2-0 con doblete de Bryan Robson, y siguió con un comienzo irregular en la Liga que comenzó a asentarse a partir de la fecha 9 cuando destronaron al líder West Ham United por 3-1 como visitantes con triplete de Michel Robinson y quedaron a 2 puntos del Manchester y a 1 de su vencido.
Mientras tanto comenzó a disputarse una nueva Copa de Europa, el Odense BK de Dinamarca fue claramente superado por los “reds” 1-0 en su casa y 5-0 en Anfield. En octavos de final el rival fue el aguerrido Athletic de Bilbao que llegaba a Inglaterra con la mala fama a cuestas por la reciente entrada de Giocoechea a Maradona del Barça que le costaría al crack argentino la fractura de su tobillo izquierdo y lo mantendría varios meses alejado de las canchas.
Fue empate 0-0 en Anfiled con un Athletic ultradefensivo que trató de cortar el circuito del mediocampo inglés y clausurar los caminos hacia el arco defendido por Zubizarreta destacándose los marcadores centrales Goicoechea y Liceranzu por repeler toda pelota que les llegaba tanto por aire como por tierra.
En San Mamés el equipo vasco dirigido por el joven Javier Clemente tuvo la iniciativa en los primeros minutos pero fue bien controlado por la línea defensiva inglesa que poco a poco empezó a manejar la pelota. A pesar de ello los bilbaínos dispusieron de chances claras desaprovechadas por mala puntería de Noriega y Sarabia.
En el complemento el Liverpool se dispuso a materializar su dominio y con el empuje de Lee y Kennedy más el juego de Dalglish y Souness empezó a complicar a los vascos hasta que a los 66 minutos Ian Rush de cabeza conectó un centro de Kennedy ante la débil oposición de la defensa local. A partir del gol el visitante dominó con claridad y pudo haber aumentado la ventaja pero la falta de resolución en los últimos metros y la excelente labor de Zubizarreta conspiraron para tal fin.
El siguiente rival fue el otrora poderoso Benfica que jugó de contraataque en Anfield llevándose un ventajoso 0-1 a causa del discreto partido del local que solamente creó 3 ocasiones de gol en los 90 minutos por intermedio de Jonhston, Souness y Rush que marcó de cabeza el gol del triunfo. El elenco portugués bien pudo empatar pero en ambas ocasiones Grobbelaar se encargó de detener sendos remates de Chalana.
Sorpresivo fue el triunfo visitante del Liverpool en el estadio Daz Luz por 4-1 aunque puede explicarse porque el primer gol marcado por Whelan tras enorme fallo del arquero Bento fue inesperado y consecuentemente puso nerviosos e imprecisos a los lisboetas a los cuales les costaba articular maniobras de ataque a pesar de ello lograron el empate, pero el conjunto inglés fue práctico y efectivo y no desaprovechó sus oportunidades, Johnston, Rush y nuevamente Whelan marcaron los tantos que definieron la clasificación a semifinales.
Para esa época el Liverpool había llegado a la final de la Copa de Liga por cuarto año consecutivo y peleaba la Liga con el Manchester United que lo superaba por un punto.
La final de la Copa de Liga frente a su clásico rival el Everton fue complicada por la excelente disposición de la línea de volantes Reid y Richardson que superaban a Dalglish y Souness mientras que Bailey y Mountfield tomaban a Rush y Johnston. Ambos equipos dispusieron de chances la más clara del Everton fue un disparo de Heath salvado en la línea por Hansen y el Liverpool tuvo una que remató mal Rush y otra de Kennedy tras superar tres oponentes que fue se desviada. Así y todo en la prórroga ambos parecieron conformarse con el empate.
Tres días después en el estadio del Manchester City se disputó el desempate y triunfó el Liverpool con gol del capitán Souness a los 22 minutos obteniendo su tercera Copa de Liga consecutiva.
Las semifinales de la Copa de Campeones fueron durísimas, el Dínamo de Bucarest era un típico equipo del este Europeo muy aplicado a la marca, a veces excesiva, con especialidad para jugar de contragolpe con delanteros muy rápidos y potentes que buscaban aprovechar al máximo sus mínimas chances. De esa manera había dejado afuera al Hamburgo alemán, flamante defensor de la Copa.
No fue de extrañar que el Liverpool le resultara incómodo el encuentro de ida en Anfield donde solo pudo superar a su rival tras una jugada de pelota parada en la cual el conjunto rumano cometió su único error. Perfecto centro de Alan Kennedy para el cabezazo inapelable de Samy Lee. Pasó un susto el local cuando el volante Augustin dejó atrás a Lawreson en una extensa corrida y su remate pegó en el palo izquierdo del vencido, aunque afortunado, Grobbelaar. El partido no dejó mucho más que un gol anulado a Lee y un presunto penal a Rush sobre el final que el árbitro desestimó.
La revancha fue favorable al Liverpool desde los 12 minutos cuando Ian Rush condiguió el tranquilizador gol fusilando a Moraru desde el área chica tras corner de Lee y desvío de Souness. A partir de ese momento el elenco visitante se replegó y los rumanos fueron a buscare el empate alentados por 75.000 ruidosos fanáticos. Augustin y Dragnea pudieron empatar, pero fue Orac de tiro libre quien consiguió la igualdad transitoria antes del descanso.
El delantero Talnar se mostraba amenazante para la defensa inglesa y tuvo posibilidades de desnivelar, pero siempre fue buen controlado hasta que faltando 6 minutos Rush aprovechó un centro cruzado de Whelan y derribó todas las esperanzas de los locales clasificando al Liverpool nuevamente para la final después de tres años.
Mientras tanto en el torneo doméstico se consagró campeón por tercer año consecutivo faltando una fecha al empatar 0-0 con el descendido Notts County y en virtud que el Manchester United no pudo con el Tottenham e igualó 1 a 1. Superó finalmente por 3 puntos al sorprendente Southampton y por 6 unidades al Manchester y al Nottingham Forest. Ian Rush alcanzó la sorprendente marca de 32 goles en 41 partidos la Liga sobre un total de 73 convertidos por el campeón, muy lejos quedaron Dalglish y Souness con 7 tantos cada uno aunque disputando menos encuentros.
Quedaba solamente la Copa de Europa para coronar otra brillante temporada con su nuevo entrenador. El rival no sería nada sencillo por 2 razones fundamentales, primero porque había formado un gran equipo y segundo porque jugaría de local.
La Roma de Italia había aprovechado la apertura de jugadores extranjeros comenzada un par de temporadas atrás y sus máximas figuras eran los brasileros Paulo Falcao y Toninho Cerezo quienes habían brillado en el último Mundial de España con la verdeamarelha pese a ser eliminados por Italia en un encuentro inolvidable. A ellos se sumaban el desequilibrante puntero derecho Bruno Conti, el temible goleador Roberto Pruzzo y su acompañante Francesco Graziani con menos gol pero gran capacidad de lucha. Según los periodistas el equipo de la capital italiana era el favorito para vencer en la final por su juego y su localía, pero valoraban la experiencia del Liverpool y la peligrosidad de sus jugadores.
Los romanos habían superado en semifinales al Dundee United escocés con un tremendo 3-0 en casa luego de soportar un 0-2 en Escocia sin la presencia de Falcao que parecía difícil de remontar. Contarían además con el apoyo de casi 80.000 “tifossi” en el estadio Olímpico de Roma, aquel donde el Liverpool dio su primer paso continental allá por 1977 donde Phill Neal quedaba como único sobreviviente. Precisamente fue el lateral quien a los doce minutos aprovechó un despeje de un defensor que pegó en la cabeza del arquero Tancredi - que se encontraba desparramado en el césped tras haber salido a descolgar un centro y ser cargado lícitamente por Whelan - señalando el tempranero 1-0. El imponente marco no afectó al Liverpool, más acostumbrado a este tipo de definiciones, quien comenzó a desplegar su típico juego de circulación de balón. La Roma entretanto solo dependía de arrestos individuales de Falcao, Conti o Pruzzo. Un disparo al primer palo de Graziani fue bien neutralizado por Grobbelar y un fuerte tiro de Rush encontró bien parado a Tancredi.
El equipo italiano pretendía perforar la defensa inglesa por el centro repitiéndose una y otra vez sin penetrar el complejo entramado de los hombres de Fagan que no escatimaban esfuerzos para perseguir y marcar a sus oponentes. Pero faltando un minuto buscaron por la punta izquierda a Conti, quien efectuó un preciso centro aéreo que Pruzzo conectó de espaldas a la portería por sobre la cabeza del sorprendido Grobbelar provocando la explosión de los espectadores italianos que celebraron el empate.
En la segunda etapa se armó el partido que todos querían ver, puesto que Dalglish y Lee se adelantaron un poco más y apareció la clase de Falcao. Se lo perdieron primero Graziani y después el rubio brasilero desde media distancia. Chierco reemplazó al golpeado Pruzzo y una precisa combinación suya con Graziani y Nela pudo terminar en gol de no ser por la oportuna aparición de Lawreson anticipando a Graziani.
Fagan tomó nota de lo sucedido e hizo ingresar al joven Nicol por Johnston para compensar la línea media. Llegaron al final de los 90 minutos y se disputó la prórroga sin que el marcador pudiera alterarse aunque los romanos tuvieron las más clareas opciones en los pies de Conti. Dalglish y Cerezo fueron reemplazados evidenciando el gran esfuerzo en ambos equipos.
Y fueron a definir por penales. Nicol tiró por encima del travesaño el primero del Liverpool. Di Bartolomei y Neal adentro, Conti fuera (1-1). Souness y Righetti convirtieron (2-2) Rush estableció la diferencia, llegó el turno de Graziani y Grobbleaar comenzó a practicar un extraño bailoteo que puso nervioso al ejecutante italiano que desvió el disparo sobre el horizontal. En los pies de Kennedy estaba la victoria para el equipo inglés y a pesar que el irlandés le pegó casi con el tobillo logró desconcertar a Tancredi que se arrojó el palo opuesto y el equipo inglés se coronaba nuevamente Rey de Europa, esta vez en el propio reducto de su oponente y contra todos los pronósticos.
La partida de Graeme Souness a la Sampdoria italiana dejó un gran vacío en el mediocampo, por tal motivo se contrató al habilidoso danés Jan Molby y a la joven promesa Paul Walsh del Luton para la ofensiva. Fagan creía también que Lawrenson podía jugar en el mediocampo por eso cuando el escocés Gary Gillespie llegó al equipo le resolvió un gran inconveniente, puesto que podía tener otro jugador versátil en la defensa. El volante escocés Kevin Mc Donald y el defensor irlandés Jim Beglin fueron también incorporados.
La temporada comenzó con el clásico partido de la Copa de Caridad que enfrentó en esta oportunidad al Liverpool con sus vecinos del Everton, quienes se tomaron revancha de la final de la Copa de Liga del año anterior gracias a un desafortunado despeje de Hansen que pegó en Grobbelaar, quien había sido previamente desparramado por una gambeta de Sharp, y se introdujo en su propio arco. Los intentos del campeón de Europa fueron vanos y su rival se llevó la Copa presagiando lo que sería su brillante temporada en la liga.
La nueva Copa de Europa dio comienzo y el campeón enfrentó en primera instancia al Lewch Poznan polaco doblegándolo con una victoria 1-0 como visitante con gol de Wark y un contundente 4-0 en Anfield con tres del gigante escocés y uno de Walsh. La operación de cartílagos de Ian Rush permitió la consolidación del ex jugador del Ipswich como titular a fuerza de goles, sin embargo el galés era un jugador que podía retroceder y juntarse con sus compañeros para generar juego, por lo que el rendimiento del equipo en la Liga era discreto y a medida que avanzaban las fechas se alejaba más de Tottenham y Everton.
El Benfica fue el rival de octavos de final y con un espectacular triplete del reaparecido Rush fue derrotado por 3-1 en Anfield. Fagan se había decidido por mantener a Wark – aunque reemplazado en al complemento por Johnston – en el equipo e incluir como volante a Gillespie, quien fue responsable directo del gol de Diamantino tras una entrega corta a Grobbelar. Sin embargo la excepcional actuación del galés iluminó a un equipo que estaba en penumbras y necesitaba un buen triunfo para salir del letargo.
La revancha en Lisboa fue favorable en el resultado a los locales gracias a un penal convertido por Manniche a los 5 minutos tras clara falta de Grobbelaar a Silva, quien luego se resarció un una magnífica tapada a Wanda. Fueron expulsados Dalglish y Pietra por agredirse mutuamente y a pesar de contar Liverpool con oportunidades para empatar por medio de Lawrenson y Rush o el Benfica de ampliar la ventaja por Manniche, el resultado no se modificó y el conjunto inglés avanzó a cuartos de final.
El nuevo desafío para el conjunto de Joe Fagan era la Copa Intercontinental frente a Independiente de Argentina, un equipo con un gran mediocampo formado por Giusti, Marangoni, Bochini y Burruchaga que se entendían a la perfección más la velocidad del extremo Barberón, la experiencia de Torssero y Villaverde en la defensa y la sobriedad del arquero uruguayo Goyén.
Fagan dispuso un esquema muy ofensivo con Dalglish y Molby como volantes más Rush, Wark y Johnston como delanteros, aunque el sudafricano podía retarsarse unos metros para colaborar en la recuperación del balón. El equipo se plantó a presionar en mitad de cancha y jugó al achique con la intención de dejar en offside a sus oponentes. Pero una falla permitió que un pase en profundidad de Marangoni hacia el pique en diagonal de Percudani rompiera con el achique y la veloz carrera del delantero de Independiente culminó con una brillante definición a los 6 minutos de juego.
Al Liverpool le costó reacomodarse tras el sorpresivo tanto e Independiente luchó cada pelota como si fuese la última. Las actuaciones de Molby y Gillespie fueron opacas, Rush era bien controlado por Villaverde y Enrique, Wark, en tanto era intrascendente y fue reemplazado por Whelan en el complemento . En este contexto solo Dalglish insinuaba alguna aproximación al arco de Goyén y Johnston preocupaba con sus arranques a Clausen.
Sin embargo el Liverpool se fue diluyendo y el equipo argentino hacía gala de un buen toque en el mediocampo. Solo algunos tiros de larga distancia y un cabezazo forzado de Rush lograron inquietar a Goyén. Hasta que se decretó el final y una vez más la Copa Mundial de clubes le resultaba esquiva a los ingleses.
EL presente del equipo inglés no era tampoco el mejor, alejado de los primeros puestos en la liga, eliminado de la “Copa de leche” por el Tottenham solo le quedaban la Copa de Europa y la FA Cup para logar algún título.
Una nueva decepción se sumó en la Supercopa que lo enfrentó a la Juventus de Platini y Boniek en el propio estadio turinés y en una helada noche. Sin Dalglish, suspendido, el Liverpool cayó por 2-0 con doblete del polaco Boniek aunque tuvo ocasiones parejas con su adversario que le cedió pelota y terreno para doblegarlo de contraataque.
Pese a todo ello enfrentó al Austria Viena en los cuartos de final de la Copa de Campeones empatando angustiosamente de visitante con un agónico gol de Nicol a tres minutos del final. El elenco austríaco tenía jugadores experimentados como el arquero Koncilia, Obermayer, Prohaska, Nylasi y el joven Anton Polster, autor del primer gol del encuentro.
El partido de vuelta en Anfield fue un monólogo de los locales que ya vencían por 2-0 al final del primer tiempo y cerraron el marcador con un cómodo 4-1 que los depositó en semifinales.
Un repunte en el torneo doméstico y la clasificación a las semifinales de la FA Cup mejoraron las expectativas para afrontar los siguientes encuentros.
El Panathinaikos dirigido por el polaco Jacek Gmoch fue el rival en semifinales y los “reds” le propinaron una histórica goleada en Anfield por 4-0 con 2 goles de Rush, uno de Wark y el restante de Beglin. Resistieron como pudieron los griegos apoyados en la buena labor del arquero Laftsis en la primera etapa hasta el primer gol del galés a los 35 minutos aprovechando tras un disparo de Mac Donald que desvió el portero y pegó en el poste. En el complemento fue dominio exclusivo de los locales que crearon innumerables situaciones para elaborar una resonante goleada.
La semifinal de la FA Cup ante el Manchester United fue milagrosa puesto que el Liverpool se encontró dos veces en desventaja y en ambas igualó agónicamente. Bryan Robson adelantó al Manchester y Whelan igualó a los 87 minutos con un disparo medido. Durante el alargue nuevamente Manchester se adelantó por intermedio de Stapleton, pero en el último minuto y cuando los fanáticos del Manchester festejaban Walsh marcó el impensado 2-2 que forzó el desempate.
Cuatro días después y en el estadio del Manchester City, el United venció merecidamente por 2-1 aunque el Liverpool se había adelantado con gol en contra de McGrath, pero Robson y el gales Hughes sentenciaron la historia ante un Liverpool que extrañó demasiado el poder goleador de Rush – resentido de una lesión – y sintió la acumulación de varios partidos.
Mientras el Everton se hacía inalcanzable en la Liga, llegó el turno de la revancha en Atenas sin Kennedy ni Rush, el encuentro fue abierto y bien jugado por la inteligencia de Dalglish y Whelan como también del argentino Rocha y Saravakos en Panathinaikos. Ambos arqueronb tuvieron destacadas intervenciones hasta que a los 60 minutos una combinación entre Beglin y Lawrenson terminó con la definición del internacional irlandés. Saravakos y Dimipoulos pudieron empatar, pero la suerte estaba echada y el Liverpool otra vez en la final.
La Juventus había dejado atrás al Burdeos de Tigana, Giresse, Lacombe y Battiston por un 3-0 en casa a pesar de la derrota por 0-2 en Francia. EL conjunto turinés giraba alrededor de la estrella del francés Michel Platini en el mejor año de su carrera. Alrededor suyo estaban nada menos Paolo Rossi y Zbigniew Boniek, dos extraordinarios goleadores. Marco Tardelli era el acompañante ideal en el mediocampo pues corría, tocaba y clarificaba las acciones. Scirea, Brio y Cabrini eran defensores que se destacaba por su solidez. Sin dudas era un equipo formidable que venía de caer en la final de 1983 frente al Hamburgo y de consagrarse en la Recopa del año anterior.
A pesar que ambos equipos tenían varios jugadores aquejados por las típicas molestias físicas de fin de temporada los dos técnicos presentaron sus mejoras alineaciones. El antecedente de la final de la Supercopa en febrero último pesaba en ambos equipos, pero las actuaciones del Liverpool habían mejorado en los últimos meses.
El estadio Heysel de Bruselas sería la sede del cotejo decisivo albergando 53000 espectadores deseosos de observar a los dos mejores equipos de Europa, pero no estaría preparado para prever una de las mayores tragedias de la historia del fútbol mundial.
Los “Hooligans” o vándalos habían asolado las canchas inglesas durante las últimas temporadas. Habían llegado a Bruselas en gran número dentro de los 20.000 hinchas ingleses y ya habían dejado su impronta en varios comercios de la capital belga.
El ingreso al estadio de mayor cantidad de espectadores permitidos (casi 60.000) produjo que una hora antes del inicio un grupo de “hooligans” alcoholizados quisiera atacar a los italianos que estaban en la tribuna contigua quienes según algunas versiones los habrían apedreado con mampostería caída del antiguo estadio. El muro que los separaba cedió y se produjo una congestión en las salidas entre los que querían escapar y los que se replegaban que repercutió en aplastamientos, asfixia y pisotones entre los que quedaron atrapados. Algunos pudieron saltar al campo de juego donde se desarrolló una verdadera batalla campal ante la lentitud de reflejos de la policía belga. Hubo 38 muertos y más de 600 heridos, la mayoría italianos.
Increíblemente el partido se disputó pese a que la federación italiana y los propios jugadores de la “Juve” estaban en desacuerdo, puesto que consideraban que entre los afectados podía haber familiares. Pero presionados por la dirigencia de la UEFA, el alcalde de Bruselas y la policía que brindaba las garantías de seguridad se decidió jugar el encuentro para prevenir una tragedia aun mayor.
Mark Lawrenson tuvo que retirarse lesionado a los 3 minutos y fue reemplazado por Gary Gillespie. Los jugadores estaban visiblemente afectados por todo lo ocurrido, pese a ello brindaron un s primeros 25 minutos muy buenos con toque de pelota y permanente vocación ofensiva.
Tacconi estuvo atento antes dos buenos disparos de Whelan que pudieron sifgnificar la apertura del marcador como otra jugada en la cual Wark no pudo conectar el balón desde una buena posición. Solo Cabrini exigió una vez a Grobbelaar durante la primera etapa. Elñ Liverpool tenía el dominio del terreno, pero la férrea defensa italiana impedía que sus delanteros puedan gravitar. Brio hacía marca personal sobre Rush y Wark estaba desconcertado, Tardelli le ganaba el duelo a Walsh y Dalglish generaba muy poco, pues no tenía compañía. Las paredes cortas y los pelotazos de Platini a Boniek eran demasiado peligrosos para la defensa del Liverpool mientras que Paolo Rossi no pesaba demasiado.
En el complemento Fagan hizo ingresar a Johnston por el errático Walsh buscando más profundidad; pero a los 56 minutos llegó la jugada polémica tras un pelotazo tan largo como preciso de Platini a Boniek, el polaco enganchó entre Gillespie y Beglin y el primero le cometió una visible falta a casi 2 metros del área. El árbitro suizo André Daina desde muy lejos señaló penal y Platini lo cambió por gol con una brillante ejecución.
Minutos después Scirea derribó a Whelan claramente dentro del área y el árbitro ignoró la acción.
El Liverpool visiblemente afectado por los fallos arbitrales dejó de lado su fútbol elegante y apremiado por el pressing italiano en mitad de cancha, donde Tardelli y Bonini mandaban, y la pegajosa marca que sufrían sus delanteros comenzó a tirar centros sobre el área por medio de Neal y Hansen por derecha como Belglin y Gillespie por izquierda. Tacconi y los defensores despejaban toda pelota que cayera en sus dominios. El "catenaccio" dispuesto por el técnico Trapattoni funcionaba como un mecanisno de relojería Solo Whelan preocupaba con algún tiro desde fuera del área. Y así se fue consumiendo el tiempo y la Juventus consiguió su primera Copa de Europa.
Era el final de una era, la época dorada del Liverpool y del fútbol inglés. Tras los graves hechos de Heysel, la UEFA suspendió a los clubes ingleses para participar de las todas las competencias europeas por 5 años y al Liverpool en especial por diez – aunque finalmente fue rebajada a seis –. Se produjo entonces un importante éxodo de jugadores y técnicos principalmente a Italia en busca de mejores perspectivas económicas, puesto que la falta de competencia internacional también traía aparejados problemas de presupuesto para los clubes.
Dalglish fue promovido al cargo de técnico-jugador ante la prtida de Fagan luego de la final de Bruselas Bajo su tutela el Liverpool siguió dominando en Inglaterra a tal punto que obtuvo las Ligas de 1985/86, 1987/88 y 1989/90, las FA Cup de 1985/86 1988/89 y 1991/92, y las Community Shield de 1986, 88, 89 y 1990.
Fueron llegando nuevos jugadores como Beardsley, Barnes, Aldridge, Houghton, McMahon, Staunton y Burrows, Rush fue a Juventus en 1987 y regresó al año siguiente para seguir castigando redes. Puede aventurarse que de seguir participando en competiciones europeas, el Liverpool seguramente hubiera sido uno de los animadores y hubiese peleado el dominio continental con el fantástico Milan de Arrigo Sacchi.
El sesgo de la tragedia persiguió al Liverpool cuando el 15 de Abril de 1989 en la semifinal de la Copa de Liga frente al Nottingham Forest en Sheffield se produjo un atasco en las entradas de público que se resolvió abriendo un túnel hacia el campo de juego, como consecuencia del abarrotamiento de público murieron 96 hinchas incluidos mujeres y niños. El hecho se conoció mundialmente como la tragedia de Hillsborough y llevó al Gobierno inglés a tomar medidas para aumentar la seguridad en los vestuarios y reducir el vandalismo.
Desde entonces solamente se coronó campeón de Europa en 2005 cuando venció por penales al Milan tras una heroica remontada de un 0-3 en una de las más apasionantes finales de la actual Champions League. Obtuvo también la Copa UEFA en 2001 tras otra recordada final ante el Alavés español. Nunca más hasta 2010 pudo ganar la Premier League desde aquel título conseguido en 1990.
Los hinchas que tienen más de 40 años todavía añoran las atajadas de Clemence, las payasadas de Grobbelaar, las subidas de Neal, los remates de Callahan y Kennedy, los cabezazos de Toshack, la habilidad de Keegan, la entrega de Souness, las definiciones de Dalglish, los goles de Rush. Postales de una gloria pasada donde podían autoproclamarse King of Europe.




(1) A partir de la temporada 1981/82 se comenzó a asignar 3 puntos por partido ganado, por ese motivo la diferencia no era concluyente todavía para ser campeón.


(2) Ostenta el récord de ser el futbolista más joven en debutar en una Copa del Mundo, hecho ocurrido el 17 de Junio de 1982 enfrentando a Yugoslavia con tan solo 17 años y 41 días de edad.

segunda-feira, 13 de setembro de 2010

Liverpool - King of Europe (2da parte)

Dalglish anota el gol frente a Brujas que siginificará la segunda Copa de Europa para el Liverpool en la final Wembley durante 1978
El plantel campeón del Liverpool en la temporada 1979/80



Bob Paisley y Kenny Dalglish sostienen la Copa de la First Division en 1980


El disparo de Alan Kennedy se incrusta en el arco madridista para definir el título de Campeón de Europa 1980/81
El Liverpool había alcanzado la élite de los mejores equipos de Europa. Su nombre se unía a Real Madrid, Benfica, Internazionale, Milan, Celtic Glasgow, Manchester United, Feyenoord, Ajax y Bayern Munich, el selecto grupo de los 9 ganadores de la Copa de Campeones en las 22 ediciones disputadas hasta 1977.
El equipo había producido una revolución en Inglaterra por su sistema de juego privilegiando la tenencia del balón, mantenía el típico fútbol físico europeo sumado a una inteligente distribución de los espacios, el anticipo permanente, la proyección de sus laterales, y fundamentalmente la solidaridad de todos los jugadores en pro del equipo. El éxito del club portuario contrastaba con la comprometida situación de la selección inglesa que no había clasificado para el Mundial de Alemania ´74 ni la Eurocopa ´76 y dependía de un vital triunfo ante Italia para viajar a Argentina el próximo año.
Los “reds” comenzaban su participación en la Copa de Campeones a partir de los octavos de final por ser campeones reinantes. No obstante disputarían además la exigente Liga Inglesa más la Supercopa, la FA Cup y la Copa de Liga por lo cual se excusaron de disputar las Finales de la Copa Intercontinental ante Boca Juniors de Argentina por no disponer de fechas para viajar a Sudamérica y para no exigir el plantel con 2 durísimos partidos extras. Tras varias postergaciones la disputaría el subcampeón Borussia Monchengladbach al año siguiente.
Kenny Dalglish , quien había sido desechado en las divisiones inferiores del equipo rojo a los 16 años tenía la revancha de su vida con la ida de Kevin Keegan y aprovecharía al máximo su chance. No tuvo inconvenientes en acoplarse al equipo y gracias a su gran oportunismo marcaría 31 tantos en esa temporada, 20 de ellos en la Liga, satisfaciendo ampliamente las expectativas .
Keegan enfrentó a su ex equipo en la Supercopa que disputaban el ganador de la Copa de Campeones con el de la Recopa. Fue empate 1-1 en Hamburgo y un escandaloso 6-0 en Inglaterra con triplete de Mc Dermott que le permitió ganar al Liverpool el último título del año.
Mientras tanto en la Liga, la nueva sensación – el recién ascendido Nottingham Forest – estaba en la cima. Ambos conjuntos se enfrentaron por primera vez el 26 de Diciembre en la fecha 21 con empate 1-1 siendo visitante el Liverpool. Cuando el año mundialista comenzaba, el Nottingham le llevaba 5 puntos al Everton de muy buen arranque, 6 unidades al campeón de Europa, 7 al Arsenal y 8 al Manchester City. EL arquero Peter Shilton, Tony Woodcock, los escoceses Archie Gemmill y John Robertson eran las figuras del sorprendente puntero eficazmente dirigido por Brian Clough (1), quien ya había llevado al título de liga al Derby County en la temporada 1971/72.
El Liverpool avanzaba en la Copa de Campeones eliminando al Dynamo Dresden con un aplastante 5-1 en casa – con una de las últimas grandes actuaciones del Toshak que se iría al final de la temporada al Swansea de su Gales natal como jugador y entrenador – y una derrota como visitante por 1-2. Avanzó a cuartos de final donde el Benfica no fue un rival complicado al que despachó con una importante victoria como visitante por 2-1 y un 4-1 concluyente en Anfield. Su contrincante en semifinales sería el Borussia Monchengladbach que pedía a gritos la revancha de lo ocurrido en la final del año anterior.
La reciente incorporación del escocés Graham Souness proveniente del Middlesbrough donde había tenido inconvenientes con el técnico Jack Charlton por su afición a la vida nocturna sería más que provechosa para los “reds”, ganaban un recuperador y conductor en el mediocampo que se entendía a las maravillas con su coterráneo Dalglish en la selección.
La final de la Copa de la Liga (o Carling Cup) volvió a enfrentar a los 2 mejores equipos ingleses de la temporada: el Liverpool y el Nottingham Forest. Fue 0-0 en un estadio de Wembley atestado por casi 100 mil espectadores donde los “reds” tuvieron las mejores ocasiones erigiendo al defensor escocés Burns y al internacional Peter Shilton en las figuras del match.
Tres días después se jugó el desempate en Manchester donde el Nottingham se coronó campeón al convertir Robertson un discutido penal sancionado por el referee Partridge, pues a pesar que la falta de Thompson había sido fuera del área O´Hare cayó dentro de las 18 yardas. Nacía una nueva rivalidad.
EL Liverpool no descuidaba la Copa de Campeones donde Borussia no le hizo las cosas sencillas en Dusseldorf. Sin Simonssen lesionado en el cuadro germano, y a pesar del arrebato inicial de los ingleses, Hannes logró la ventaja con un fuerte disparo tras un corner ejecutado por Bonhof a los 28 minutos de la primera etapa. El marcador se mantuvo casi hasta el final del encuentro con un Borussia inoperante en ataque – aunque diezmado físicamente por el viaje a Buenos Aires para la disputa de la Copa Intercontinental – y un campeón conforme con el resultado que se aprestaba a retener el balón y hacer participar exageradamente a su arquero Clemence. Hasta que a los 87 minutos un centro de Dalglish fue cabeceado por Johnson estableciendo el empate. Pero sobre el final de partido Kiluik fue derribado en el área inglesa y Bonhof convirtió el penal que dio el 2-1 definitivo al conjunto alemán. Cabe acotar que en este partido debutó internacionalmente Souness habilitado por la UEFA sustituyendo en la segunda etapa a Heighway.
La revancha fue rápidamente favorable al Liverpool porque a los 6 minutos ya ganaba 1-0 cuando una gran corrida por la izquierda de Souness – que jugó dese el arranque – culminó con un centro bajo que Kennedy envió al fondo del arco. Ese gol tempranero le dio a los “reds” la tranquilidad necesaria para desarrollar su juego utilizando bien el balón y atacando fundamentalmente por las puntas. No fue extraño entonces que una precisa pared entre Heighway y Dalglish termine con el gol del escocés. El 3-0 definitivo llegó a los 10 minutos del complemento cuando en una jugada en la que no escasearon los toques fue definida por Jimmy Case de cabeza. El Liverpool se clasificaba para su segunda final de Copa consecutiva aguardando al Brujas belga un viejo conocido de la final de la Copa Uefa de 1976 que había necesitado de tiempo suplementario para doblegar a la poderosa Juventus italiana.
Sin embargo tuvo que resignar el título de la Liga a manos del Nottingham Forest, que lo aventajó finalmente por 7 puntos y culminó la liga con un invicto de 26 partidos consiguiendo su primer y (hasta ahora) único título.
Las lesiones preocupaban a Paisley para su fundamental choque frente al Brujas, en especial la de Tommy Smith valor fundamental de la defensa que sería reemplazado por el joven escocés Alan Hansen, reciente incorporación y la de Heighway que no estaba entero físicamente sustituido por Fairclough, el héroe del año anterior frente a Saint Etienne.
En el equipo belga dirigido por Ernst Happel – quien días después conduciría a la selección holandesa a su periplo por el Mundial de Argentina – su máximo goleador Raoul Lambert fue al banco de suplentes, por lo tanto sólo el danés Sorensen podía inquietar la defensa inglesa. Paul Courant, el volante ofensivo estaba descartado entonces si el Brujas ya era un equipo conservador, la ausencia de sus figuras lo haría extremadamente defensivo.
El estadio de Wembley, aunque colmado de fanáticos de Liverpool representaba un karma para los dirigidos por Paisley por los resultados de los últimos encuentros en los cuales ni siquiera había podido marcar un tanto.
No obstante el Liverpool comenzó el partido volcado al ataque tal como era costumbre. La buena labor de los volantes era coronada con disparos de Kennedy, Mc Dermottt, Case y Fairclough que el arquero Jansens rápido de reflejos en el anticipo y con buen sentido de ubicación bajo los 3 lograba conjurar con cierto esfuerzo. Se fueron al descanso sin abrir el marcador.
Resolvió bien Jansens anticipando a Case tras centro de Fairclough y tapando un mano a mano a Souness apenas comenzada la segunda etapa, pero no pudo hacer nada ante la formidable definición de Dalglish, habilitado magistralmente por Souness, por sobre su humanidad cuando transcurrían 64 minutos de juego. Administró mejor el Liverpool la ventaja aunque cuando faltaban 10 minutos y Thompson salvó la segura caída de la valla tras un tiro al arco desguarnecido de Simoen aprovechando la única falla defensiva de los ingleses en todo el encuentro cuando al arquero le quedó corta una entrega de balón de Hansen.
El Liverpool se convertía así en bicampeón de Europa quizás con más complicaciones de lo que se esperaba previamente, pero con la firmeza y tenacidad que lo caracterizaban.
Llegarían tiempos de recambio en el equipo, Smith y Callaghan se fueron a jugar con su ex compañero Toshak al Swansea donde tendrían menos presiones y fatigas musculares dado que sus edades (36 y 32 años respectivamente) los condicionaban para la alta competencia.
El azar del sorteo de la nueva Copa de Campeones hizo que nuevamente Liverpool y Nottingham Forest tuvieran que verse las caras en los octavos de final.
El encuentro de ida en el City Ground fue rápidamente favorable al Forest con gol de Colin Barret. A pesar que Liverpool arrinconó a su rival durante gran parte del partido, la figura de Peter Shilton tapando en dos oportunidades difíciles remates de Dalglish, y la recia defensa del local le taparon el arco al Liverpool. A 3 minutos del final y aprovechando un desacierto defensivo, Barret aprovechó el regalo, colocó un preciso centro que Woodcock bajó de cabeza para la entrada franca de Birtles quien fusiló a Clemence colocando el inesperado 2-0 final.
Liverpool confiaba poder revertir en Anfield el resultado, pero esa no fue su noche de suerte. A pesar que Barret no pudo jugar en Nottingham la labor defensiva del equipo de los bosques de Robin Hood fue soberbia, como la actuación de Shilton. Al Liverpool lo traicionaron también los nervios de Hieghway y Dalglish a la hora de definir conforme los minutos iban transcurriendo. Fue un 0-0 doloroso para los locales que se quedaban fuera de la Copa de Campeones tras 2 años sumamente exitosos. El Nottingham se convertía así en la sombra negra de los “reds” – y seguiría su camino hasta convertirse en sorpresivo pero justo Rey de Europa sin olvidar que 2 años atrás estaba en la segunda división – pero la revancha llegaría antes de fin de año.
Las finales de la Supercopa Europea fueron otro trago amargo ante el buen equipo del Anderlecht donde jugaban entre otrs los holandeses Haan y Rensenbrink, Vercauteren y Van der Elst entre otros. La derrota en Bruselas por 3-1 con el gol de Rensenbrink en el último minuto condicionó a los “reds” para la revancha. Tras una suspensión por la intensa neblina en el campo de juego Hughes colocó el 1-0 para los locales, Van der Elst empató en el complemento y faltando 6 minutos Fairclough colocó el 2-1 definitvo a pesar que en los últimos minutos el Liverpool fue una tromba.
Sin embargo en la Liga el Liverpool era el puntero seguido de cerca por el Everton. El 9 de Diciembre de 1978 recibió al Nottingham con deseos de revancha por lo ocurrido meses atrás.
El campeón de la Liga llevaba 42 partidos invicto (2) desde el 19 de Noviembre de 1977 lo que comprendía el resto de la temporada anterior y 16 encuentros de la Liga en curso en la que acumulaba 7 triunfos y 9 empates totalizando 23 puntos, lejos de los 29 conseguidos po su oponente aunque con 2 fechas menos disputadas.
Llegaba al encuentro con el Liverpool sin Woodcock y O’Neill, pero esa tarde el Liverpool hubiese sido incontenible aun con el mejor once del Forest. Aquellos jugadores sentían que tenían que cumplir un mandamiento y el aliento de su público además fue colosal. Triunfó sin atenuantes el Liverpool por 2-0 con 2 goles de Terry Mc Dermott, el primero en el primer tiempo de penal.
A partir de ese momento el equipo sin otra competición que afrontar (había renunciado a jugar nuevamente el Copa Intercontinental) se dedicó de lleno a la Liga, y con el envión anímico del trascendental triunfo ante el Forest se convirtió en una verdadera máquina. Ganó la Liga con una gran solidez defensiva donde el cuarteto Neil-Hansen-Thompson-Alan Kennedy (más algunas apariciones del veterano Hughes) tuvo una destacada actuación con gran eficacia, pues el equipo solo concedió 16 goles en contra en los 42 partidos (solamente 4 en 21 partidos disputados en Anfield, lo que habla por sí solo de la eficacia como local). Consiguió 68 puntos, 6 más que el Nottingham y 7 más que el West Bromwich Albion. Ganó 30 partidos, empató 8 y perdió los 4 restantes como visitante. Con Dalglish, Johnson o Heighway apuntalados por Souness, Case, Mc Dermott y Ray Kennedy convirtieron 85 goles, de los cuales Dalglish anotó 21, Johnson 16 y Kennedy 10.
Y cerca estuvo de jugar la final de la FA Cup donde fue relegado por Manchester United en el desempate de la semifinal cayendo por 1-0 en Goodison Park tras haber empatado el primer encuentro 2-2.
La temporada comenzó con el triunfo sobre Arsenal por 3-1 en la Charity Shield con doblete de McDermott y el otro tanto de Dalglish. Hughes se marchó al Wolverhampton, Paisley primero lo reemplazó por Colin Irwin un defensor surgido de las inferiores y luego por el egipcio de origen israelí Avi Coen, pero finalmente apostó a la experiencia de los más fogueados reacomodando el equipo.
El primer rival en la Copa de Campeones 1979/80 fue el Dinamo Tblisi de Georgia – por entonces una de las repúblicas que formaban la URSS – que tenía un poderoso terceto atacante formado por Gustaev-Kipiani-Shengelia, el capitán Machaidze de buen toque y conducción, y el defensor Chivadze de buena marca y proyección al ataque.
El partido de ida fue triunfo por 2-1 en Anfield con goles de Johnson y Case, pero el descuento de Chivadze complicaba la clasificación en vistas a la revancha.
Durísima fue la revancha en Tiflis ante 90 mil espectadores donde los georgianos le infringieron a los ingleses una de las más duras derrotas que se recuerden en este período de gloria. Tras una primera etapa pareja aunque con dominio de los locales, en el complemento la diferencia fue mayor. Fue un 3-0 demoledor, donde los ingleses, especialmente Thompson y Hansen no pudieron frenar la velocidad ni la potencia de los “rusos”. Gustaev convirtió el primero, Shengelia el segundo tras una imparable carrera del defensor Chileya que recorrió 60 metros dejando ingleses por el camino, y Chivadze de penal remató la faena a minutos del final.
El Liverpool otra vez era eliminado en la primera instancia de la Copa de campeones, pero esta vez no a manos del futuro campeón sino ante un ignoto elenco soviético que recién en 1981 obtendría la Recopa de Europa. Tendría el conjunto de la ciudad portuaria la suficiente entereza anímica para recuperarse? La temporada de la Liga inglesa daría la respuesta.
La temporada 1979/80 de la Liga inglesa fue rara en cuanto a que no hubo un dominador nato, mientras el Nottingham se dedicaba a ganar su segunda Copa de Europa consecutiva, todo quedó librado a la lucha entre Liverpool, Manchester United e Ipswich en la cual finalmente Liverpool consiguió el bicampeonato aventajando por 2 unidades al Manchester y por 7 al Ipswich gracias a su gran faena en Anfield donde permaneció invicto con 15 victorias y 6 empates. David Jonhson, que se complementó perfectamente con Dalglish fue el goleador del equipo con 21 tantos aventajándolo a éste último por 5 goles.
Las lesiones de Jimmy Case y Alan Kennedy por la acumulación de partidos que incluyó 4 semifinales de FA Cup para desempatar ante el Arsenal hasta que el equipo de Highbury venció por 1-0 en la última hicieron menguar el rendimiento en la última parte de la temporada, pero igualmente fue un merecido campeón.
Con una victoria sobre el West Ham por 1-0 (gol de Mc Dermott) en la Charity Shield comenzó la nueva temporada a la que el Liverpool apostaría todas sus fichas a la Copa de Europa.
El Liverpool fue avasallador en Anfield y los sucesivos rivales en la Copa tales como el ignoto Oulun Palloseura de Finlandia (10-1), el Aberdeen escocés (4-0) y el CSKA de Sofía (5-1) no fueron rivales para un ataque demoledor en el que comenzaba a aparecer como suplente un joven delantero galés proveniente de la Chester llamado Ian Rush que con el tiempo se convertiría en el máximo goleador de los “reds” con 346 goles en 660 partidos.
A pesar que en la liga el Liverpol veía de lejos la lucha entre el Ipswich y el Aston Villa por el título, en la Copa de Liga llegó a la final para enfrentarse al líder de la segunda división: el West Ham. La final se disputó en Wembley y en 90 minutos los “reds” no pudieron doblegar a la defensa adversaria, pero a 4 minutos del final de la prórroga Alan Kennedy marcó el gol que significaba la Copa tras un tiro libre de Mc Dermott, pero en tiempo de descuento el propio Mc Dermott desvió con la mano un cabezazo al arco de Alvin Martin y Ray Stewart transformó el penal en gol finalizando el encuentro tras la ejecución de la pena.
El desempate se jugó dos semanas después en Birmingham y allí el Liverpool impuso su categoría dando vuelta un marcador desfavorable y pasando al frente en 3 minutos con goles de Dalglish y Bonds en contra en la primera parte. El 2-1 se mantuvo hasta el final y el Liverpool obtuvo así su primera Copa de Liga de loa historia tras el fracaso de 1978.
El rival en semifinales de la Copa de Europa fue el Bayern Munich, un poderoso equipo alemán que aunque no se podía comparar a aquel de mediados de los ´70 con Beckenbauer y compañía hacía recordar al Borussia con el cual el Liverpool había disputado encarnizadas batallas algunos años atrás. Todavía sobrevivían Breitner y Hoenness del plantel tricampeón de Europa más el aporte de los jóvenes Dremmler y Augenthaler y la gran potencia ofensiva de Karl Heinz Rummenigge, uno de los mejores delanteros europeos.
El partido de ida en Anfield fue duro para los ingleses quienes no pudieron contar con Souness (reemplazado por Rush) ni Case (Lee). Sus delanteros no pudieron terminar con éxito las jugadas que arrancaban en mitad de cancha. Dalglish, Lee y Rush no podían con el elástico arquero Junghans, pero poco a poco Breitner y Hoeness se hicieron dueños de la mitad de la cancha y en la segunda etapa Rummenigge y Neidermayer pusieron en aprietos a Clemence. Sin embargo fue Mc Dermott quien tuvo la más clara ocasión de desnivelar pero el arquero se lo impidió, y a poco del final una entrada de Dalglish al área fue detenida bruscamente por Dremmler pero el árbitro checo Christov interpretó que se había arrojado y no cobró el penal, 0-0 y una revancha muy complicada en Munich.
Con la vuelta de Souness por Rush y el reemplazo del lesionado capitán Thompson por Irwin y de Alan Kennedy por Money se disputó la revancha en el estadio olímpico en la cual la brillante defensa del Liverpool cerró todos los caminos del gol a los bávaros. Liverpool buscaba algún contraataque para dar el golpe más aun cuando jugó casi todo en partido sin Dalglish quien se retiró reemplazado por Gayle. A 7 minutos del final un gran disparo de Ray Kennedy entrando libre por la izquierda no pudo ser capturado por el arquero y enmudeció al público local. El Bayern no se desanimó y 2 minutos después Rummenigge empató, pero no se pudo torcer la historia y el Liverpool llegó a la final por el gol de visitante.
En la final en el estadio Parque de los Príncipes de Paris lo aguardaría el Real Madrid, que regresaba a una final de Copa desde 1966 tras haber superado al Inter en semifinales con un 2-0 en el Bernabeu y un digno 0-1 en San Siro con una gran labor del arquero Agustín Rodriguez deteniendo sobre el final un impresionante tiro de Altobelli que tenía destino de gol.
El cerebro del Madrid no era otro que Ulrich Stielike, aquel alemán que había enfrentado al Liverpool en la final de Roma de 1977, volante de buen control de balón y gran resistencia física que estaba en el cenit de su madurez. En la delantera contaba con la magia de Juanito, un estupendo gambeteador cuyos arranques podían ser letales como así también su buena definición con ambas piernas, Cunningham apodado “la perla negra# un habilidoso inglés descendiente de Jamaiquinos que había pasado la mayor parte del tiempo lesionado, algo intermitente en sus actuaciones, pero si estaba inspirado era temible y Santillana, considerado el mejor cabeceador de Europa. En el mediocampo se destacaba quien conduciría a España para ser campeón del mundo en 2010: Vicente del Bosque, un temperamental jugador que rondaba los 30 años y su defensa era muy dura en la marca con jugadores de la talla de Camacho, San José y García Cortés que no escatimaban esfuerzos.
El Liverpool alinearía su mejor formación, aquella que los periodistas sabían casi de memoria con la vuelta de Dalglish luego de una lesión en los ligamentos de su tobillo izquierdo formando así: Clemence; Neal, Thompson, Hansen, A.Kennedy, Lee, R. Kennedy, Mc Dermott, Souness; Dalglish y Johnson.
El partido fue áspero y quizás el árbitro húngaro Palotai debió ser más enérgico con las tarjetas ante faltas muy duras. Los ingleses como de costumbre fue masivamente al ataque el Real Madrid planificó un sorprendente sistema defensivo con marca personal en zona sobre Dalglish y Johnson quedando libre Camacho, quien se sumaba a la línea media; Stielike luchaba con Lee y Del Bosque manejaba la pelota en el mediocampo, Juanito arrancaba dribleando desde muy atrás y el Liverpool lo esperaba escalonadamente, por lo tanto la pelota no les llegaba clara a Santillana que no les podía ganar de alto a Thompson y Hansen y Cunningham, muy estático, era fácilmente tomado por Neal.
Agustín detuvo a los 10 minutos un potente tiro de Alan Kennedy, luego una triangulación Dalglish-Lee-Mc Dermott culminó con un remate del último por sobre el travesaño.
El Madrid tuvo su mejor ocasión con un remate de Camacho que se fue cerca del palo y un cabezazo aislado de Santillana.
Durante la segunda etapa el Liverpool manejó mejor la pelota aunque con cierta lentitud y el Madrid poco a poco se diluyó ofensivamente, entonces el partido se tornó aburrido hasta que faltando 8 minutos un saque lateral tomado por Lee derivó hacia la entrada en diagonal de Alan Kennedy quien aprovechó el descuido de García Cortés y remató cruzado desde un ángulo muy cerrado convirtiendo el gol que significaba el título.
El Liverpool ganaba su tercera Copa de Campeones en un lapso de cinco años dirigido con Bob Paisley en el banquillo haciendo olvidar por momentos al emblemático Bill Shankly.
Pero el libro de la historia del fútbol tenía reservados más capítulos para este Liverpool que seguiría escribiendo páginas para la memoria…


(1) Brian Clough fue tan famoso, respetado y adorado en Derby County y Nottingham Forest, que la ruta A52 que une los 19 km entre ambas ciudades lleva su nombre desde2005
(2) El Arsenal logró batir el récord recién el 25-8-2004 y alcanzó la nueva marca de 49 partidos invictos que aún perdura.

quinta-feira, 19 de agosto de 2010

Liverpool, King of Europe (1ra parte)

El gran entrenador Bill Shanky, detrás su equipo
Steve Heighway y Keevin Keegan con la Fa Cup en 1974

Keegan marca el tercer gol ante Newcastle en la final de la FA Cup de 1974


El plantel del Liverpool ganador de la Liga Inglesa 1976/77



Clemence, Keegan y Paisley festejan la primera Copa de Campeones de Europa en Roma 1977




Mc Dermott abre el marcador en la final de Copa Europea 1977 frente a Borussia Monchengladbach






El 28 de Abril de 1973 el Liverpool empató 0-0 como local frente al Leiceter y conquistó su octavo título de la liga inglesa aventajando al Arsenal por 3 puntos de diferencia.
No fue un título más para el equipo dirigido por Bob Shankly, sino que fue el tibio comienzo de un reinado que duraría más de 10 años en el continente europeo.
El técnico escocés había comenzado su extensa campaña a fines de 1959 cuando el poderoso club se encontraba en la segunda división, con una infraestructura de preguerra y económicamente en ruinas. Con esfuerzo, dedicación y resultados logró el ansiado ascenso en 1962 y dos años después ganó la Liga que los “reds” no obtenían desde 1947. En 1965 cayó en las semifinales de la Copa de Campeones de Europa frente al Inter e Helenio Herrera en un controvertido partido por 3-0 en Milan cuando había triunfado de local por 3-1.
Sin embargo, tuvo su premio consuelo al adjudicarse la FA Cup venciendo al Leeds por 2-1. Al año siguiente llegó a la final de la Recopa cayendo ante el Bayern Munich por 2-1 tras 120 minutos agotadores.
Volvió a repetir el título en la Liga de ese año con grandes actuaciones del capitán Ron Yeats, Roger Hunt, Ian Callaghan, Tommy Smith y Peter Thompson, por lo tanto volvió a disputar la Copa de campeones, pero tropezó con un por entonces desconocido Ajax que lo sorprendió con un 5-1 en Amsterdam que no pudo remontar en casa empatando a 2 tantos. Desde ese entonces la Copa de Europa se transformó en una obsesión para Shankly.
Tras algunas temporadas sin una actuación destacada, salvo el subcampeonato en la Liga 1968/69 escoltando al Leeds United, accedió a la final de la FA Cup de 1971 donde cayó claramente ante el Arsenal campeón de la Liga por 2 a 1. El arquero Ray Clemence, Chris Lawler, Emilyn Hughes, Steve Heighway y el galés John Toshak eran las figuras que se afianzaban en el equipo rojo pero faltaba la rutilante aparición de Kevin Keegan, un menudo y desprejuiciado extremo derecho dotado de una gran velocidad, buen remate y un fascinante repertorio de goles y jugadas. Con todos ellos la Liga de 1971/72 se les escapó por un punto coronándose el sorpresivo Derby County que los venció en la penúltima fecha por 1-0.
Paralelamente a la Liga que finalmente obtuviera durante ese año ’73 llegó a la final de la Copa UEFA tras eliminar al Tottenham venciendo 1-0 en su propio estadio de Anfield y clasificando por el gol de visitante a pesar de caer 1-2 en la revancha. Debió enfrentar al Borussia Monchengladbach, un durísimo elenco alemán que contaba entre sus figuras nada menos que al talentoso Gunther Netzer y al goleador Jupp Heynckes más el despliegue del volante Rainer Bonhof y la marca de Bertie Vogts.
El triunfo por 3-0 en Anfield fue demoledor para los alemanes que no pudieron detener a Keegan, autor de los primeros dos goles y asistente de Lloyd para el tercero. Otra hubiese sido quizás la historia si Netzer no hubiera desaprovechado un mano a mano frente a Clemence al comienzo del encuentro. Lo concreto es que los ingleses inclusive pudieron aumentar el marcador de no haber sido por la buena labor del arquero Kleff.
La revancha en tierras germanas fue como se preveía un monólogo del local que finalizó el primer tiempo ganando 2-0 con tantos del goleador Heynckes, pero en la segunda parte el conjunto visitante ajustó las marcas sobre los delanteros y obligó a los del Borussia a tirar innumerables centros que eran despejados por los defensores o atrapados por Clemence hasta que llegó el inexorable final y la consagración como campeón gracias a los 3 goles conseguidos en Anfield.
Ya por entonces el equipo se destacaba por lo que Shankly denominaba “passing game” y que no significaba otra cosa que la salida desde la defensa con pases cortos en lugar de pelotazos largos. El control del balón era fundamental, para ello destinaba tiempo en los entrenamientos para que los jugadores practicaran pases entre ellos para lograr la mejor sincronización en los partidos. La dupla Smith-Thompson se complementaba perfectamente en la defensa como los volantes Carraghan-Hughes en el mediocampo.
La mayoría de los equipos ingleses jugaba al pelotazo y el choque físico era su principal arma, el Liverpool tendía a diferenciarse de ese esquema que deslucía el juego y no siempre lograba los mejores redultados.
El título de la Liga los clasificó para la Copa de Campeones de Europa donde podrían tener la oportunidad de cruzarse con los poderosos Ajax, Bayern Munich, Atlético de Madrid, Juventus, Celtic o Benfica y medir su real poderío continental, pero caería rápidamente ante el Estrella Roja de Belgrado de Acimovic, Karasi y Petrovic en octavos de final cayendo por 2 a 1 en ambos encuentros. El eterno sueño de Shankley otra vez se truncaba.
En la liga, a pesar de ser el equipo más ganador no pudo alcanzar al Leeds que lo aventajó por 5 unidades, pero el tercero (Derby County) quedó a 9 unidades de los “reds” lo que prueba la superioridad de ambos elencos respecto a los demás equipos ingleses.
Una vez más tendría su premio al esfuerzo llegando a la final de la FA Cup. Su rival fue el Newcastle, decimoquinto en la liga, que solamente pudo soprtar el vendaval rojo durante el primer tiempo. En el complemento apareció toda la furia del equipo subcampeón con una ráfaga electrizante de Kevin Keegan y Steve Heighway brillantemente asistidos por Callaghan y Hughes.
El principio del fin fue el gol anulado a Lindsay por un dudoso off side. El Liverpool se lanzó al ataque decidido a terminar la historia. Keegan marcó el primer gol rematando un centro de Heighway que el arquero Mc Fauld no alcanzó a desviar. El propio Heighway marcó el segundo tras una brillante acción individual perforando la defensa central del Newcastle.
Faltando un minuto Keegan colocó el 3-0 recogiendo un centro de Smith y clausurando el partido. Tal como sucediera en 1965 el Liverpool volvía a ganar la FA Cup y jugaría la Recopa de 1974/75.
Sin embargo no todo era alegría en Anfield. Bob Shankly anunciaba su decisión de abandonar la dirección técnica del club por motivos personales.. El hombre que había encumbrado al equipo de la ciudad portuaria tras encontrado sumido en la segunda división cuando asumió el cargo se convertía en leyenda.
Bob Paisley, otro escocés que había sido preparador físico y ayudante durante algunos años sería el encargado de continuar con su legado. Muchos dudaban que pudiera emularlo, nadie sabía que lo superaría ampliamente.
La participación del Liverpool en las Recopa Europeas no fue del todo satisfactoria, el Ferencvaros húngaro superó los ocatavos de final tras dos empates 1-1 en Liverpool y 0-0 en Hungría gracias al gol de visitante.
En la Liga nuevamente fue subcampeón a dos unidades del Derby County. La derrota por 0-1 en la penúltima fecha visitando al Middlesbrough fue determinante para el campeonato. Jugaría entonces la Copa UEFA de 1975/76, torneo donde se pondrían todas las fichas para llegar a las instancias finales, aunque sin descuidar la Liga inglesa.
Con la llegada del defensor Phil Neal del Northampton y el volante Ray Kennedy del Arsenal se terminaba de moldear el equipo que lograría las primeras hazañas.
Ray Clemence seguía siendo el arquero no solo del Liverpool sino también de la selección inglesa aunque esta no clasificara para los mundiales; Tommy Smith y Phil Thompson los defensores centrales eran nacidos en Liverpool, lo que significaba además un amor especial por la camiseta; Phil Neal y Ray Kennedy los laterales, el primero dotado de una gran habilidad y sentido de la ubicación, el segundo había sido goleador de Arsenal y podía actuar también como volante. En el mediocampo Jimmy Case y el capitán Emily Hughes eran los volantes defensivos, ambos eran duros y actuaban con fiereza, Hughes también se destacaba por su fuerte disparo; Ian Callaghan o Terry Mc Dermott podían ser los volantes ofensivos, el primero transitaba sus últimos años en el club, gran estratega y siempre bien ubicado para la descarga, era un caballero en la cancha y jamás fue expulsado en más de 800 partidos con los “reds”, el otro era un corredor incansable con buen panorama y un gran remate.
En la delantera Kevin Keegan, JohnToshack y Steve Heighway eran los delanteros titulares. El galés era el ariete que por su gran altura era no solo el destinatario de todos los centros aéreos, también se encargaba de bajarle pelotas a Keegan para que este definiera. El irlandés Heighway era un gran asistidor sin ser un gran goleador, extremo izquierdo con gran dominio del balón y muy veloz en el contraataque.
Cormack, Fairclugh, Jones y Johnson también tendrían un lugar entre los titulares.
Fue así que el Liverpool se consagró campeón en la temporada 1975/76 aventajando al Queens Park Rangers por un punto y al Manchester United por cuatro unidades con una gran producción ofensiva goleando en las últimas fechas al Stoke por 5-3, al Manchester City por 3-0 y al Wolves por 3-1.
En la Copa UEFA todo marchaba muy bien, más aun con la sorpresiva victoria ante el poderoso Barcelona de Cruyff y Neeskens en el Nou Camp por 1-0 con gol de Toshack en semifinales que terminó de sellar su pasaporte a la final tras empatar 1-1 en casa.
El Brujas de Bélgica fue su rival en la final. Éste era un equipo netamente defensivo y preparado para el contragolpe de Lambers y Cools. No fue fácil el primer encuentro en Anfield, puesto que los belgas estuvieron 2-0 en ventaja a los 8 minutos de juego por un error de Neal quien le dejó corta la pelota a su arquero y Lambert lo aprovechó en beneficio propio y un veloz contragolpe vía Lambert-Cools culminó con el tanto del segundo jugador. La remontada inglesa llegó recién en la segunda etapa gracias al empuje de Kennedy, quien primero descontó y luego sirvió el empate para Case.
Luego un foul dentro del área a Heighway es sancionado por el árbitro alemán Biwersi y Keegan convierte de penal el 3-2 definitivo.
La revancha fue un partido aburrido donde abundaron las imprecisiones e impotencia del local frente a la férrea línea defensiva del conjunto inglés. Lambert de penal a los 10 minutos y Keegan cinco después decoraron el marcador que se mantuvo estable hasta el final decretando el ansiado título para el Liverpool. Bob Paisley conquistaba de esa manera su primer título internacional.
El año 1977 se convertiría en uno de los mejores para los “reds”. El título logrado la temporada anterior en la Liga lo habilitó para disputar la Copa de Campeones, que recién comenzó a ser más que un sueño en cuartos de final cuando enfrentaron al poderoso Saint Etienne.
“Les Verts” eran el mejor equipo francés de la época, habían obtenido la liga francesa durante 3 años consecutivos entre 1974 y 1976, llegando este año a la final de la Copa de Campeones donde cayeron ajustadamente con el Bayern Munich por 0-1.
Entre sus jugadores más destacados contaba con los internacionales franceses Rocheteau, Bathenay, Lopez y Janvion más el argentino Piazza considerado uno de los mejores defensores de Europa.
El primer encuentro disputado en Francia no pudo contar con la presencia de Keegan sustituido por Terry Mc Dermott, igualmente el Liverpool se las ingenió para enredar a los franceses en el mediocampo. La resistencia duró hasta el minuto 80 cuando Bathenay tomó un mal despeje de la defensa inglesa y colocó el balón lejos del alcance de Clemence.
El desquite no pudo comenzar de la mejor manera para los “reds”. A los 3 minutos Keegan, ya repuesto de su lesión, colocó un tiro de emboquillada que sirvió como apertura y le dio a los locales la tranquilidad necesaria para manejar el partido. Pero los franceses no se amilanaron y a cada ataque respondían con un contraataque igualmente peligroso que casi siempre comandaban Rocheteau o Farisson. Fue así que al comienzo de la segunda etapa un centro de Patrick Revelli fue cabeceado con precisión por Bathenay colocando el transitorio empate. Ese gol despertó a los locales y minutos después Toshack le bajó una pelota a Keegan y el astro inglés definió brillantemente.
Quedo tiempo para que a 6 minutos de final el joven Fairclough con gran definición colocara el 3-1 definitovo de un encuentro apasionante.
Las semifinales ante el FC Zurich fueron poco más que un trámite. La victoria por 3 a 1 como visitante y el lapidario 3-0 de local liquidaron la serie.
Sin embargo la continua serie de partidos entre Liga, FA Cup y Copa de Campeones produjo cierta fatiga física y psicológica en el plantel, más aun cuando 3 días espués de eliminar a los suizos no pudieron doblegar al Everton en la semifinal de la FA Cup y debieron disputar un desempate que superaron claramente por 3-0 clasificándose así a la final.
Tres empates consecutivos pusieron en peligro el bicampeonato en la Liga cuando llevaba una considerable ventaja, pero faltando una fecha obtuvo el nuevamente el
título superando a la postre al Manchester City por solamente un punto. Quedaba ante la posibilidad de obtener los tres títulos, pero una semana después el Manchester United fue su verdugo en la final de la FA Cup al vencerlo por 2-1. Con Johnson en lugar de Toshack Liverpool lució mejor la primera etapa. El marcador recién se abrió en el complemento por parte del delantero del Manchester Pearson mediante un disparo desde un ángulo muy cerrado, Case empató 2 minutos después con un tremendo disparo tras centro de Kennedy. Pero desafortunadamente para el Liverpool cuatro minutos después una serie de rebotes en su propia área culminó con un tiro de Maccari que pegó en Smith descolocando a Clemence y dando la ventaja a los de Manchester. Pudo empatar el Liverpool cuando Kennedy estrelló un cabezazo en el poste faltando 4 minutos, como también pudo ampliar la ventaja el Manchester si Grenhoff hubiera estado más preciso. Sin embargo la final fue para el Manchester.
Quedaba entonces la oportunidad máxima de la Copa de Campeones. El rival era un viejo conocido: el Borussia Monchengladbach, tricampeón alemán entre 1975 a 1977 dirigido ahora por Udo Lattek y que venía de eliminar en semifinales al poderoso Dinamo Kiev. Heynckes y Bonhof seguían siendo temibles, Netzer había partido hacia España y se agregaban el temible delantero danés Simonssen y el joven y electrizante Uli Stielike.
La final en el estadio Olímpico de Roma fervorosamente colmado en su mayoría por ingleses y alemanes fue pareja en el comienzo a excepción de un tremendo remate de Bonhof al poste a los 20 minutos, pero siete minutos después Mc Dermott con mucha comodidad convirtió el primer tanto aprovechando un buen pase de Heighway. Tras la lesión de Wimmer el terceto del mediocampo ingles conformado por Kennedy-Case-Callaghan monopolizó el juego marcando y abasteciendo a Keegan y Heighway, quienes eran tomados hombre a hombre por Vogts y Klinkhammer respectivamente, pero que casi siempre los desbordaban creando peligro.
Se llegó al final de la primera parte con neto dominio inglés, pero al comienzo de las acciones se notó al Borussia más decidido a buscar el empate y tras un titubeo defensivo de Neil fue Simonssen quien logró la igualdad.
El propio Simonssen con un cabezazo desviado y Stielike pudieron aumentar a no ser por la brillante tapada de Clemence. Peo Smith conectó de cabeza limpiamente un corner ejecutado desde la izquierda por Heighway y comenzó a definir el partido. Clemence se anticipo al disparo de Simonssen minutos después y de ahí en más fue todo de los ingleses quienes manejaron pelota, terreno y dispusieron de las mejores ocasiones como cuando Keegan trasn una veloz carrera tuvo que ser derribado en el área por Vogts y Phil Neal de penal puso cifras definitivas: 3-1 y el ansiado título para los “reds”.
Los festejos en Liverpool duraron varios días, un equipo inglés lograba alzar la “orejona” casi diez años después que lo hicieran Bobby Charlton, George Best y Denis Law con el Manchester United dirigido por otro escocés Matt Busby.
EL Liverpool demostraba que además de contar algunas figuras era un equipo temperamental que lograba imponerse a las adversidades para lograr un determinado objetivo.
Pero lo mejor estaba por llegar, el escocés Kenny Dalglish proveniente del multicampeón Celtic Glasgow acababa de estampar su firma tras un millonario pase de 440.000 libras para reemplazar a Keegan, quien partía rumbo al Hamburgo alemán. A partir de ese momento la hegemonía del Liverpool sería aun mayor.