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segunda-feira, 13 de setembro de 2010

Liverpool - King of Europe (2da parte)

Dalglish anota el gol frente a Brujas que siginificará la segunda Copa de Europa para el Liverpool en la final Wembley durante 1978
El plantel campeón del Liverpool en la temporada 1979/80



Bob Paisley y Kenny Dalglish sostienen la Copa de la First Division en 1980


El disparo de Alan Kennedy se incrusta en el arco madridista para definir el título de Campeón de Europa 1980/81
El Liverpool había alcanzado la élite de los mejores equipos de Europa. Su nombre se unía a Real Madrid, Benfica, Internazionale, Milan, Celtic Glasgow, Manchester United, Feyenoord, Ajax y Bayern Munich, el selecto grupo de los 9 ganadores de la Copa de Campeones en las 22 ediciones disputadas hasta 1977.
El equipo había producido una revolución en Inglaterra por su sistema de juego privilegiando la tenencia del balón, mantenía el típico fútbol físico europeo sumado a una inteligente distribución de los espacios, el anticipo permanente, la proyección de sus laterales, y fundamentalmente la solidaridad de todos los jugadores en pro del equipo. El éxito del club portuario contrastaba con la comprometida situación de la selección inglesa que no había clasificado para el Mundial de Alemania ´74 ni la Eurocopa ´76 y dependía de un vital triunfo ante Italia para viajar a Argentina el próximo año.
Los “reds” comenzaban su participación en la Copa de Campeones a partir de los octavos de final por ser campeones reinantes. No obstante disputarían además la exigente Liga Inglesa más la Supercopa, la FA Cup y la Copa de Liga por lo cual se excusaron de disputar las Finales de la Copa Intercontinental ante Boca Juniors de Argentina por no disponer de fechas para viajar a Sudamérica y para no exigir el plantel con 2 durísimos partidos extras. Tras varias postergaciones la disputaría el subcampeón Borussia Monchengladbach al año siguiente.
Kenny Dalglish , quien había sido desechado en las divisiones inferiores del equipo rojo a los 16 años tenía la revancha de su vida con la ida de Kevin Keegan y aprovecharía al máximo su chance. No tuvo inconvenientes en acoplarse al equipo y gracias a su gran oportunismo marcaría 31 tantos en esa temporada, 20 de ellos en la Liga, satisfaciendo ampliamente las expectativas .
Keegan enfrentó a su ex equipo en la Supercopa que disputaban el ganador de la Copa de Campeones con el de la Recopa. Fue empate 1-1 en Hamburgo y un escandaloso 6-0 en Inglaterra con triplete de Mc Dermott que le permitió ganar al Liverpool el último título del año.
Mientras tanto en la Liga, la nueva sensación – el recién ascendido Nottingham Forest – estaba en la cima. Ambos conjuntos se enfrentaron por primera vez el 26 de Diciembre en la fecha 21 con empate 1-1 siendo visitante el Liverpool. Cuando el año mundialista comenzaba, el Nottingham le llevaba 5 puntos al Everton de muy buen arranque, 6 unidades al campeón de Europa, 7 al Arsenal y 8 al Manchester City. EL arquero Peter Shilton, Tony Woodcock, los escoceses Archie Gemmill y John Robertson eran las figuras del sorprendente puntero eficazmente dirigido por Brian Clough (1), quien ya había llevado al título de liga al Derby County en la temporada 1971/72.
El Liverpool avanzaba en la Copa de Campeones eliminando al Dynamo Dresden con un aplastante 5-1 en casa – con una de las últimas grandes actuaciones del Toshak que se iría al final de la temporada al Swansea de su Gales natal como jugador y entrenador – y una derrota como visitante por 1-2. Avanzó a cuartos de final donde el Benfica no fue un rival complicado al que despachó con una importante victoria como visitante por 2-1 y un 4-1 concluyente en Anfield. Su contrincante en semifinales sería el Borussia Monchengladbach que pedía a gritos la revancha de lo ocurrido en la final del año anterior.
La reciente incorporación del escocés Graham Souness proveniente del Middlesbrough donde había tenido inconvenientes con el técnico Jack Charlton por su afición a la vida nocturna sería más que provechosa para los “reds”, ganaban un recuperador y conductor en el mediocampo que se entendía a las maravillas con su coterráneo Dalglish en la selección.
La final de la Copa de la Liga (o Carling Cup) volvió a enfrentar a los 2 mejores equipos ingleses de la temporada: el Liverpool y el Nottingham Forest. Fue 0-0 en un estadio de Wembley atestado por casi 100 mil espectadores donde los “reds” tuvieron las mejores ocasiones erigiendo al defensor escocés Burns y al internacional Peter Shilton en las figuras del match.
Tres días después se jugó el desempate en Manchester donde el Nottingham se coronó campeón al convertir Robertson un discutido penal sancionado por el referee Partridge, pues a pesar que la falta de Thompson había sido fuera del área O´Hare cayó dentro de las 18 yardas. Nacía una nueva rivalidad.
EL Liverpool no descuidaba la Copa de Campeones donde Borussia no le hizo las cosas sencillas en Dusseldorf. Sin Simonssen lesionado en el cuadro germano, y a pesar del arrebato inicial de los ingleses, Hannes logró la ventaja con un fuerte disparo tras un corner ejecutado por Bonhof a los 28 minutos de la primera etapa. El marcador se mantuvo casi hasta el final del encuentro con un Borussia inoperante en ataque – aunque diezmado físicamente por el viaje a Buenos Aires para la disputa de la Copa Intercontinental – y un campeón conforme con el resultado que se aprestaba a retener el balón y hacer participar exageradamente a su arquero Clemence. Hasta que a los 87 minutos un centro de Dalglish fue cabeceado por Johnson estableciendo el empate. Pero sobre el final de partido Kiluik fue derribado en el área inglesa y Bonhof convirtió el penal que dio el 2-1 definitivo al conjunto alemán. Cabe acotar que en este partido debutó internacionalmente Souness habilitado por la UEFA sustituyendo en la segunda etapa a Heighway.
La revancha fue rápidamente favorable al Liverpool porque a los 6 minutos ya ganaba 1-0 cuando una gran corrida por la izquierda de Souness – que jugó dese el arranque – culminó con un centro bajo que Kennedy envió al fondo del arco. Ese gol tempranero le dio a los “reds” la tranquilidad necesaria para desarrollar su juego utilizando bien el balón y atacando fundamentalmente por las puntas. No fue extraño entonces que una precisa pared entre Heighway y Dalglish termine con el gol del escocés. El 3-0 definitivo llegó a los 10 minutos del complemento cuando en una jugada en la que no escasearon los toques fue definida por Jimmy Case de cabeza. El Liverpool se clasificaba para su segunda final de Copa consecutiva aguardando al Brujas belga un viejo conocido de la final de la Copa Uefa de 1976 que había necesitado de tiempo suplementario para doblegar a la poderosa Juventus italiana.
Sin embargo tuvo que resignar el título de la Liga a manos del Nottingham Forest, que lo aventajó finalmente por 7 puntos y culminó la liga con un invicto de 26 partidos consiguiendo su primer y (hasta ahora) único título.
Las lesiones preocupaban a Paisley para su fundamental choque frente al Brujas, en especial la de Tommy Smith valor fundamental de la defensa que sería reemplazado por el joven escocés Alan Hansen, reciente incorporación y la de Heighway que no estaba entero físicamente sustituido por Fairclough, el héroe del año anterior frente a Saint Etienne.
En el equipo belga dirigido por Ernst Happel – quien días después conduciría a la selección holandesa a su periplo por el Mundial de Argentina – su máximo goleador Raoul Lambert fue al banco de suplentes, por lo tanto sólo el danés Sorensen podía inquietar la defensa inglesa. Paul Courant, el volante ofensivo estaba descartado entonces si el Brujas ya era un equipo conservador, la ausencia de sus figuras lo haría extremadamente defensivo.
El estadio de Wembley, aunque colmado de fanáticos de Liverpool representaba un karma para los dirigidos por Paisley por los resultados de los últimos encuentros en los cuales ni siquiera había podido marcar un tanto.
No obstante el Liverpool comenzó el partido volcado al ataque tal como era costumbre. La buena labor de los volantes era coronada con disparos de Kennedy, Mc Dermottt, Case y Fairclough que el arquero Jansens rápido de reflejos en el anticipo y con buen sentido de ubicación bajo los 3 lograba conjurar con cierto esfuerzo. Se fueron al descanso sin abrir el marcador.
Resolvió bien Jansens anticipando a Case tras centro de Fairclough y tapando un mano a mano a Souness apenas comenzada la segunda etapa, pero no pudo hacer nada ante la formidable definición de Dalglish, habilitado magistralmente por Souness, por sobre su humanidad cuando transcurrían 64 minutos de juego. Administró mejor el Liverpool la ventaja aunque cuando faltaban 10 minutos y Thompson salvó la segura caída de la valla tras un tiro al arco desguarnecido de Simoen aprovechando la única falla defensiva de los ingleses en todo el encuentro cuando al arquero le quedó corta una entrega de balón de Hansen.
El Liverpool se convertía así en bicampeón de Europa quizás con más complicaciones de lo que se esperaba previamente, pero con la firmeza y tenacidad que lo caracterizaban.
Llegarían tiempos de recambio en el equipo, Smith y Callaghan se fueron a jugar con su ex compañero Toshak al Swansea donde tendrían menos presiones y fatigas musculares dado que sus edades (36 y 32 años respectivamente) los condicionaban para la alta competencia.
El azar del sorteo de la nueva Copa de Campeones hizo que nuevamente Liverpool y Nottingham Forest tuvieran que verse las caras en los octavos de final.
El encuentro de ida en el City Ground fue rápidamente favorable al Forest con gol de Colin Barret. A pesar que Liverpool arrinconó a su rival durante gran parte del partido, la figura de Peter Shilton tapando en dos oportunidades difíciles remates de Dalglish, y la recia defensa del local le taparon el arco al Liverpool. A 3 minutos del final y aprovechando un desacierto defensivo, Barret aprovechó el regalo, colocó un preciso centro que Woodcock bajó de cabeza para la entrada franca de Birtles quien fusiló a Clemence colocando el inesperado 2-0 final.
Liverpool confiaba poder revertir en Anfield el resultado, pero esa no fue su noche de suerte. A pesar que Barret no pudo jugar en Nottingham la labor defensiva del equipo de los bosques de Robin Hood fue soberbia, como la actuación de Shilton. Al Liverpool lo traicionaron también los nervios de Hieghway y Dalglish a la hora de definir conforme los minutos iban transcurriendo. Fue un 0-0 doloroso para los locales que se quedaban fuera de la Copa de Campeones tras 2 años sumamente exitosos. El Nottingham se convertía así en la sombra negra de los “reds” – y seguiría su camino hasta convertirse en sorpresivo pero justo Rey de Europa sin olvidar que 2 años atrás estaba en la segunda división – pero la revancha llegaría antes de fin de año.
Las finales de la Supercopa Europea fueron otro trago amargo ante el buen equipo del Anderlecht donde jugaban entre otrs los holandeses Haan y Rensenbrink, Vercauteren y Van der Elst entre otros. La derrota en Bruselas por 3-1 con el gol de Rensenbrink en el último minuto condicionó a los “reds” para la revancha. Tras una suspensión por la intensa neblina en el campo de juego Hughes colocó el 1-0 para los locales, Van der Elst empató en el complemento y faltando 6 minutos Fairclough colocó el 2-1 definitvo a pesar que en los últimos minutos el Liverpool fue una tromba.
Sin embargo en la Liga el Liverpool era el puntero seguido de cerca por el Everton. El 9 de Diciembre de 1978 recibió al Nottingham con deseos de revancha por lo ocurrido meses atrás.
El campeón de la Liga llevaba 42 partidos invicto (2) desde el 19 de Noviembre de 1977 lo que comprendía el resto de la temporada anterior y 16 encuentros de la Liga en curso en la que acumulaba 7 triunfos y 9 empates totalizando 23 puntos, lejos de los 29 conseguidos po su oponente aunque con 2 fechas menos disputadas.
Llegaba al encuentro con el Liverpool sin Woodcock y O’Neill, pero esa tarde el Liverpool hubiese sido incontenible aun con el mejor once del Forest. Aquellos jugadores sentían que tenían que cumplir un mandamiento y el aliento de su público además fue colosal. Triunfó sin atenuantes el Liverpool por 2-0 con 2 goles de Terry Mc Dermott, el primero en el primer tiempo de penal.
A partir de ese momento el equipo sin otra competición que afrontar (había renunciado a jugar nuevamente el Copa Intercontinental) se dedicó de lleno a la Liga, y con el envión anímico del trascendental triunfo ante el Forest se convirtió en una verdadera máquina. Ganó la Liga con una gran solidez defensiva donde el cuarteto Neil-Hansen-Thompson-Alan Kennedy (más algunas apariciones del veterano Hughes) tuvo una destacada actuación con gran eficacia, pues el equipo solo concedió 16 goles en contra en los 42 partidos (solamente 4 en 21 partidos disputados en Anfield, lo que habla por sí solo de la eficacia como local). Consiguió 68 puntos, 6 más que el Nottingham y 7 más que el West Bromwich Albion. Ganó 30 partidos, empató 8 y perdió los 4 restantes como visitante. Con Dalglish, Johnson o Heighway apuntalados por Souness, Case, Mc Dermott y Ray Kennedy convirtieron 85 goles, de los cuales Dalglish anotó 21, Johnson 16 y Kennedy 10.
Y cerca estuvo de jugar la final de la FA Cup donde fue relegado por Manchester United en el desempate de la semifinal cayendo por 1-0 en Goodison Park tras haber empatado el primer encuentro 2-2.
La temporada comenzó con el triunfo sobre Arsenal por 3-1 en la Charity Shield con doblete de McDermott y el otro tanto de Dalglish. Hughes se marchó al Wolverhampton, Paisley primero lo reemplazó por Colin Irwin un defensor surgido de las inferiores y luego por el egipcio de origen israelí Avi Coen, pero finalmente apostó a la experiencia de los más fogueados reacomodando el equipo.
El primer rival en la Copa de Campeones 1979/80 fue el Dinamo Tblisi de Georgia – por entonces una de las repúblicas que formaban la URSS – que tenía un poderoso terceto atacante formado por Gustaev-Kipiani-Shengelia, el capitán Machaidze de buen toque y conducción, y el defensor Chivadze de buena marca y proyección al ataque.
El partido de ida fue triunfo por 2-1 en Anfield con goles de Johnson y Case, pero el descuento de Chivadze complicaba la clasificación en vistas a la revancha.
Durísima fue la revancha en Tiflis ante 90 mil espectadores donde los georgianos le infringieron a los ingleses una de las más duras derrotas que se recuerden en este período de gloria. Tras una primera etapa pareja aunque con dominio de los locales, en el complemento la diferencia fue mayor. Fue un 3-0 demoledor, donde los ingleses, especialmente Thompson y Hansen no pudieron frenar la velocidad ni la potencia de los “rusos”. Gustaev convirtió el primero, Shengelia el segundo tras una imparable carrera del defensor Chileya que recorrió 60 metros dejando ingleses por el camino, y Chivadze de penal remató la faena a minutos del final.
El Liverpool otra vez era eliminado en la primera instancia de la Copa de campeones, pero esta vez no a manos del futuro campeón sino ante un ignoto elenco soviético que recién en 1981 obtendría la Recopa de Europa. Tendría el conjunto de la ciudad portuaria la suficiente entereza anímica para recuperarse? La temporada de la Liga inglesa daría la respuesta.
La temporada 1979/80 de la Liga inglesa fue rara en cuanto a que no hubo un dominador nato, mientras el Nottingham se dedicaba a ganar su segunda Copa de Europa consecutiva, todo quedó librado a la lucha entre Liverpool, Manchester United e Ipswich en la cual finalmente Liverpool consiguió el bicampeonato aventajando por 2 unidades al Manchester y por 7 al Ipswich gracias a su gran faena en Anfield donde permaneció invicto con 15 victorias y 6 empates. David Jonhson, que se complementó perfectamente con Dalglish fue el goleador del equipo con 21 tantos aventajándolo a éste último por 5 goles.
Las lesiones de Jimmy Case y Alan Kennedy por la acumulación de partidos que incluyó 4 semifinales de FA Cup para desempatar ante el Arsenal hasta que el equipo de Highbury venció por 1-0 en la última hicieron menguar el rendimiento en la última parte de la temporada, pero igualmente fue un merecido campeón.
Con una victoria sobre el West Ham por 1-0 (gol de Mc Dermott) en la Charity Shield comenzó la nueva temporada a la que el Liverpool apostaría todas sus fichas a la Copa de Europa.
El Liverpool fue avasallador en Anfield y los sucesivos rivales en la Copa tales como el ignoto Oulun Palloseura de Finlandia (10-1), el Aberdeen escocés (4-0) y el CSKA de Sofía (5-1) no fueron rivales para un ataque demoledor en el que comenzaba a aparecer como suplente un joven delantero galés proveniente de la Chester llamado Ian Rush que con el tiempo se convertiría en el máximo goleador de los “reds” con 346 goles en 660 partidos.
A pesar que en la liga el Liverpol veía de lejos la lucha entre el Ipswich y el Aston Villa por el título, en la Copa de Liga llegó a la final para enfrentarse al líder de la segunda división: el West Ham. La final se disputó en Wembley y en 90 minutos los “reds” no pudieron doblegar a la defensa adversaria, pero a 4 minutos del final de la prórroga Alan Kennedy marcó el gol que significaba la Copa tras un tiro libre de Mc Dermott, pero en tiempo de descuento el propio Mc Dermott desvió con la mano un cabezazo al arco de Alvin Martin y Ray Stewart transformó el penal en gol finalizando el encuentro tras la ejecución de la pena.
El desempate se jugó dos semanas después en Birmingham y allí el Liverpool impuso su categoría dando vuelta un marcador desfavorable y pasando al frente en 3 minutos con goles de Dalglish y Bonds en contra en la primera parte. El 2-1 se mantuvo hasta el final y el Liverpool obtuvo así su primera Copa de Liga de loa historia tras el fracaso de 1978.
El rival en semifinales de la Copa de Europa fue el Bayern Munich, un poderoso equipo alemán que aunque no se podía comparar a aquel de mediados de los ´70 con Beckenbauer y compañía hacía recordar al Borussia con el cual el Liverpool había disputado encarnizadas batallas algunos años atrás. Todavía sobrevivían Breitner y Hoenness del plantel tricampeón de Europa más el aporte de los jóvenes Dremmler y Augenthaler y la gran potencia ofensiva de Karl Heinz Rummenigge, uno de los mejores delanteros europeos.
El partido de ida en Anfield fue duro para los ingleses quienes no pudieron contar con Souness (reemplazado por Rush) ni Case (Lee). Sus delanteros no pudieron terminar con éxito las jugadas que arrancaban en mitad de cancha. Dalglish, Lee y Rush no podían con el elástico arquero Junghans, pero poco a poco Breitner y Hoeness se hicieron dueños de la mitad de la cancha y en la segunda etapa Rummenigge y Neidermayer pusieron en aprietos a Clemence. Sin embargo fue Mc Dermott quien tuvo la más clara ocasión de desnivelar pero el arquero se lo impidió, y a poco del final una entrada de Dalglish al área fue detenida bruscamente por Dremmler pero el árbitro checo Christov interpretó que se había arrojado y no cobró el penal, 0-0 y una revancha muy complicada en Munich.
Con la vuelta de Souness por Rush y el reemplazo del lesionado capitán Thompson por Irwin y de Alan Kennedy por Money se disputó la revancha en el estadio olímpico en la cual la brillante defensa del Liverpool cerró todos los caminos del gol a los bávaros. Liverpool buscaba algún contraataque para dar el golpe más aun cuando jugó casi todo en partido sin Dalglish quien se retiró reemplazado por Gayle. A 7 minutos del final un gran disparo de Ray Kennedy entrando libre por la izquierda no pudo ser capturado por el arquero y enmudeció al público local. El Bayern no se desanimó y 2 minutos después Rummenigge empató, pero no se pudo torcer la historia y el Liverpool llegó a la final por el gol de visitante.
En la final en el estadio Parque de los Príncipes de Paris lo aguardaría el Real Madrid, que regresaba a una final de Copa desde 1966 tras haber superado al Inter en semifinales con un 2-0 en el Bernabeu y un digno 0-1 en San Siro con una gran labor del arquero Agustín Rodriguez deteniendo sobre el final un impresionante tiro de Altobelli que tenía destino de gol.
El cerebro del Madrid no era otro que Ulrich Stielike, aquel alemán que había enfrentado al Liverpool en la final de Roma de 1977, volante de buen control de balón y gran resistencia física que estaba en el cenit de su madurez. En la delantera contaba con la magia de Juanito, un estupendo gambeteador cuyos arranques podían ser letales como así también su buena definición con ambas piernas, Cunningham apodado “la perla negra# un habilidoso inglés descendiente de Jamaiquinos que había pasado la mayor parte del tiempo lesionado, algo intermitente en sus actuaciones, pero si estaba inspirado era temible y Santillana, considerado el mejor cabeceador de Europa. En el mediocampo se destacaba quien conduciría a España para ser campeón del mundo en 2010: Vicente del Bosque, un temperamental jugador que rondaba los 30 años y su defensa era muy dura en la marca con jugadores de la talla de Camacho, San José y García Cortés que no escatimaban esfuerzos.
El Liverpool alinearía su mejor formación, aquella que los periodistas sabían casi de memoria con la vuelta de Dalglish luego de una lesión en los ligamentos de su tobillo izquierdo formando así: Clemence; Neal, Thompson, Hansen, A.Kennedy, Lee, R. Kennedy, Mc Dermott, Souness; Dalglish y Johnson.
El partido fue áspero y quizás el árbitro húngaro Palotai debió ser más enérgico con las tarjetas ante faltas muy duras. Los ingleses como de costumbre fue masivamente al ataque el Real Madrid planificó un sorprendente sistema defensivo con marca personal en zona sobre Dalglish y Johnson quedando libre Camacho, quien se sumaba a la línea media; Stielike luchaba con Lee y Del Bosque manejaba la pelota en el mediocampo, Juanito arrancaba dribleando desde muy atrás y el Liverpool lo esperaba escalonadamente, por lo tanto la pelota no les llegaba clara a Santillana que no les podía ganar de alto a Thompson y Hansen y Cunningham, muy estático, era fácilmente tomado por Neal.
Agustín detuvo a los 10 minutos un potente tiro de Alan Kennedy, luego una triangulación Dalglish-Lee-Mc Dermott culminó con un remate del último por sobre el travesaño.
El Madrid tuvo su mejor ocasión con un remate de Camacho que se fue cerca del palo y un cabezazo aislado de Santillana.
Durante la segunda etapa el Liverpool manejó mejor la pelota aunque con cierta lentitud y el Madrid poco a poco se diluyó ofensivamente, entonces el partido se tornó aburrido hasta que faltando 8 minutos un saque lateral tomado por Lee derivó hacia la entrada en diagonal de Alan Kennedy quien aprovechó el descuido de García Cortés y remató cruzado desde un ángulo muy cerrado convirtiendo el gol que significaba el título.
El Liverpool ganaba su tercera Copa de Campeones en un lapso de cinco años dirigido con Bob Paisley en el banquillo haciendo olvidar por momentos al emblemático Bill Shankly.
Pero el libro de la historia del fútbol tenía reservados más capítulos para este Liverpool que seguiría escribiendo páginas para la memoria…


(1) Brian Clough fue tan famoso, respetado y adorado en Derby County y Nottingham Forest, que la ruta A52 que une los 19 km entre ambas ciudades lleva su nombre desde2005
(2) El Arsenal logró batir el récord recién el 25-8-2004 y alcanzó la nueva marca de 49 partidos invictos que aún perdura.

quinta-feira, 20 de maio de 2010

El ocaso del Real Madrid de las 5 copas y la consagración de Eusebio

Puskas convirtió los 3 tantos del Real Madrid, pero no fueron suficientes.
Eusebio comenzaba su exitosa carrera internacional con la conquista de la Copa



Bela Guttman, el exitoso técnino húngaro que dejó una huella en el Benfica.


El Real Madrid todavía era considerado como uno de los mejores equipos del mundo y quería demostrarlo en la Copa de campeones de Europa de 1961/62. No por casualidad había ganado las primeras 5 ediciones cuando comenzó a disputarse la misma allá por 1955.
Todavía estaban frescas las cicatrices de la eliminación de la Copa del año anterior, la cual había sido demasiado prematura , en 8vos de final frente a su archirrival -el Barça- que lo había privado de jugar su sexta final de consecutiva gracias a los pies de Kubala, Luis Suárez, Kocsis, Czibor y algunas decisiones de los árbitros ingleses que dirigieron ambos encuentros (2-2 en casa y 1-2 en el Camp Nou) perjudicando a los “merengues” según su criterio (penales no cobrados, goles mal anulados y excesivos foules no castigados). El conjunto blaugrana luego cayó en la final ante el Benfica de Portugal por 3 a 2 en un partido vibrante y con alguna responsabilidad de su arquero Ramallets.
El triunfo en la liga de la temporada 1960/61 lo habilitaba al Real Madrid para buscar la revancha europea. Se había consagrado campeón de manera holgada aventajando al otro equipo de Madrid por 12 puntos lo que da una idea cierta de su superioridad; más aun considerando que solamente perdió 2 partidos en toda la temporada y convirtió 89 goles en 30 partidos siendo Puskas y Di Stéfano los autores de la mitad de esos goles demostrando así que a pesar de superar largamente los 30 años ambos seguían siendo importantísimos en el esquema del equipo que dirigía Miguel Muñoz.
La plantilla del Madrid era una constelación de estrellas, a los consagrados Di Stéfano y Puskas se sumaban los veloces punteros Gento y Tejada, el volante central Del Sol, el uruguayo Santamaría en la defensa y el arquero Araquistaín. Jugaban prácticamente de memoria y la solidaridad dentro del equipo era admirable tanto como su fortaleza anímica que le permitía dar vuelta partidos increíbles.
En las primeras fases de la Copa superó holgadamente al Vasas húngaro y al Odense “B” – también llamado Boldklubben 1913– danés, equipos que hoy ni siquiera clasificarían para una primera fase de Champions League, pero que como en esa época jugaba el equipo campeón de cada país era muy común cruzárselos en el arranque del torneo. Los problemas comenzaron en cuartos de final frente a la Juventus. La serie arrancó con un triunfo de visitante en Turín con gol de Di Stéfano faltando casi 10 minutos.
Pero sorpresivamente el Real Madrid cayó en su estadio, donde no perdía desde 1956, por idéntico marcador con un gol marcado por el crack argentino Enrique Sívori y un férreo catenaccio de los italianos que clausuró todas las puertas al arco defendido por . Fue así que tuvieron que jugar un desempate una semana después en el Parque de los Príncipes de París donde el equipo blanco prevaleció claramente por 3-1 clasificando a la semifinal.
El Standard de Lieja fue un rival menos difícil de lo esperado y los españoles resolvieron la serie con venciendo cómodamente 4-0 en Madrid y 2-0 de visitante para llegar a la final.
Un mes antes habían ganado nuevamente la Liga superando al Barça por 3 puntos y sin tanto brillo como la anterior temporada donde se habían despedido rápido de la Copa. Ahora los esperaba el actual campeón, el Benfica, que había superado en semifinales al Tottenham inglés por 3-1 en el estadio Da Luz de Lisboa y 2-1 en Wembley.
Tal como sucediera en el Real Madrid con don Santiago Bernabeu, Joaquim Bogalho había llegado a la presidencia del club lisboeta a mediados de los 50 con intenciones de terminar con la supremacía del Sporting de Lisboa que acaparaba todas las ligas, comenzó un profundo trabajo de reestructuración que incluyo la construcción del estadio da Luz, la búsqueda de nuevos talentos en las colonias portugesas y la contratación del técnico Otto Glaria primero y el húngaro Bela Guttman a partir de 1959.
El trabajo dio sus frutos y el equipo lusitano ganó las ligas de 1960 y 1961 más la copa europea en aquella final con el Barça. El equipo se convirtió en la base de la selección que sorprendería clasificándose tercera en el mundial de Inglaterra cuatro años después, había quedado marginada de la Copa del Mundo de Chile por caer precisamente ante Inglaterra en Wembley quedando segunda en un grupo donde solamente clasificaba el primero. Su figura era un joven moreno corpulento nacido en Mozambique llamado Eusebio Da Silva Ferreira que ya asomaba como un gran goleador, a su lado estaba otro coterráneo llamado Mario Coluna quien era el director del equipo en el mediocampo, dueño de una potente pegada, fuerte y dueño de una gran técnica individual, el veterano capitán Aguas era el monumento al esfuerzo y el jugador preferido de los hinchas, Augusto además de una gran fortaleza física poseía buen juego aéreo. Ante los madridistas tenían la gran oportunidad de obtener el reconocimiento unánime de la prensa especializada en el caso de un triunfo para pasar definitivamente a la historia.
El estadio olímpico de Amsterdam fue el escenario de la final, también era holandés el referee Mr Horn que tendría alguna injerencia en el resultado final magnificada por los españoles al punto de transformarlo en el principal culpable del resultado.
La idea del técnico del Benfica era simple, tomar con marca personal a Di Stéfano y Puskas, frenar a Gento en el centro de la cancha y a partir de la pelota y a través de Augusto y Coluna distribuir el juego para que Eusebio y Aguas ganen las espaldas de Pachín y Celo y lleven peligro al arco defendido por Araquistaín.
El técnico merengue apostaba a definir rápido el partido para después hacer valer la experiencia de sus jugadores y mantener el resultado, pues a medida que pasaran los minutos las piernas de los más veteranos sentirían el esfuerzo inicial y por eso era recomendable administrar energías ante un equipo más joven y con gran velocidad.
Fue raro ver al Real Madrid enteramente vestido de azul al comienzo del match, más raro porque el Benfica conservó su vestimenta original con pantalón blanco y camiseta roja.
Comienza el partido con alternativas equilibradas aunque da la impresión que el Benfica se muestra más peligroso por algunos desaciertos de la defensa merengue, lo que obliga a Di Stéfano a replegarse para organizar el mediocampo, es así que apenas pasado un cuarto de hora recoge una pelota en defensiva y coloca un profundo pase aéreo en dirección a Puskas, quien con una larga carrera se inserta como cuña entre Mario Joao y Germano ganándoles en velocidad y bate a Costa Pereira con un fuerte remate de zurda desde el punto del penal.
Siete minutos después tras un tiro libre de Felo, Puskas domina la pelota en tres cuartos de cancha y de media vuelta bate por segunda vez al arquero lusitano con un tiro rasante y junto a un poste similar al primer gol. Todo marcha según el plan delineado por Miguel Muñoz, pero enseguida Aguas recoge un rebote en el palo tras un tiro libre de Eusebio que perforó la barrera y ante la perplejidad de los defensores españoles y la lenta reacción del arquero descuenta.
Un tiro de Eusebio nuevamente roza el palo, Real Madrid vence, pero Benfica domina y en el minuto 34 una pelota por elevación al centro del área pega en la mano por Eusebio y habilita a Cavem quien coloca el empate con un tiro desde fuera del área. Protestan los madridistas pero el árbitro holandés convalida el tanto.
A los 38 minutos Puskas tira una pared con Felo, gambetea a Germano entrando al área y pone el 3-2. Cuatro minutos después el infortunio del Real Madrid con un cabezazo de Tejada que rebota en el travesaño tras magnífico desborde y centro de Gento que le hubiera permitido aumentar la diferencia con la cual los equipos se fueron al descanso.
A los 52 minutos un avance de Coluna termina con un fuerte remate desde fuera del área que sorprende a Araquistaín entrando esquinado junto al poste y colocando nuevamente la igualdad.
El clima se enrarece dentro de la cancha, los madridistas protestan todo, por ejemplo el corte de una jugada que había iniciado Gento y tras sufrir falta de Caven y eludirlo el árbitro había marcado la infracción deteniendo una jugada que podía llevar peligro al área portuguesa sin tener en cuenta la ley de ventaja. Cinco minutos después son los lusitanos quienes protestan por un gol invalidado a Aguas por offside tras falta lanzada por Eusebio.
La lesión de Casado quien chocó fuerte con Simoes y seguirá en el partido parado como puntero derecho en una pierna, lo obliga al Madrid a reajustar sus líneas pasando Tejada al como volante derecho, Del Sol como volante central y Celo como lateral derecho. En ese cambio de posiciones Benfica intensificó sus ataques a espaldas de Pachín y Del Sol donde Eusebio, Coluna y Simoes empezaron a ganar con facilidad sobre el ala Santamaría-Celo y provocaron el desequilibrio.
Pero el colmo llegaría a los 65 cuando Aguas ingresa al área se lleva por delante a Santamaría y el árbitro interpreta que el español lo carga antirreglamentariamente señalando penal. Eusebio toma la falta y coloca el 4-3 que es protestado enérgicamente por los jugadores del Real Madrid por la sanción anterior.
El nerviosismo de los españoles provoca un minuto después una falta al borde del área. La ejecuta Coluna tocando corto para Eusebio, quien libre de marcas sentencia al vapuleado Araquistaín colocando el 5-3 que será definitivo.
El Real Madrid saca a relucir su sangre de campeón, pero al buscar la hazaña pero con un hombre menos se le reducen las posibilidades. Sin embargo Gento logra exigir nuevamente a Costa Pereira. A los 76 Di Stéfano ingresa al área y es derribado pero esta vez el árbitro interpreta que no hubo falta, como consecuencia el público mayoritariamente a favor del Benfica, pero indignado con los fallos del referee abuchean a su compatriota.
Pasan los minutos y faltando 10 Augusto hace revolcar a Araquistaín con un fortísimo disparo de derecha. Los portugueses se hacen dueños de la pelota y la hacen circular manteniendo la ventaja a veces exasperando a los aficionados sobre todo cuando la juegan con su portero.
Y así llega el final y la nueva consagración del Benfica, esta vez con total justicia sin exceptuar los fallos arbitrales. Eusebio intercambia camiseta con Di Stéfano en lo que tácitamente supone un traspaso de mando. Bela Guttman no llegará a un arreglo con los dirigentes porque a criterio de ellos solicitaba bastante dinero. Entonces se va lanzando su profética frase –Sin mí, el Benfica no volverá a ganar una Copa Europea en 100 años-. Teniendo en cuanta que ya pasaron más de cincuenta y que el equipo lisboeta perdió las finales de Copa de Campeones de 1963 ante Milan, 1964 frente al Inter, 1968 contra Manchester, 1988 vs PSV Eindhoven y 1990 cayendo ante Milan, más la UEFA de 1983 frente al Anderlecht se comenzó a hablar de la “maldición de Bela Guttman”. En ocasión de la disputa de la final de 1990 que se realizara en Viena, la dirigencia del Benfica envió una comitiva para que llevara flores a la tumba del húngaro situada en esa ciudad, pero no se pudo quebrar el hechizo.
El Real Madrid no soportó ningún hechizo, pero la veteranía de algunas figuras y el consiguiente recambio le llevarían unos años y fue así que llegó nuevamente a la final durante la temporada 1963/64 cayendo ante el Inter de Helenio Herrera por 3-1. Dos años después con una nueva camada de jugadores apodada la generación Ye-Ye donde Sanchís, Pirri, Velásquez y Grosso reemplazarían a Puskas, Di Stéfano, Del Sol y Santamaría el equipo blanco se consagraría nuevamente campeón europeo derrotando al Partizan de Belgrado por 2-1. Luego pasarían más de 20 años hasta la generación de Hierro, Mijatovic, Redondo, Raúl y cía para volver a proclamarse rey de Europa, pero esa es otra historia….

quarta-feira, 2 de setembro de 2009

El Real Madrid más brillante

Publicidad original de la inolvidable final


Puskas anota su cuarto gol de cabeza

Fue la final que enfrentaba a David y a Goliat. El escenario fue el estadio de Hampden Park en Glasgow y más de 130.000 espectadores tuvieron la suerte de presenciar este partido.
El Real Madrid llegaba a su quinta final de Copa de Campeones de Europa tas haber batido al Barcelona con un doble 3-1. Los alemanes habían superado sin mucho esfuerzo al Glasgow Rangers por 6-1 y 6-3 con marcadores que se asemejaban más a un partido de tenis que de fútbol.
Pero más alla de los números, la diferencia entre ambos equipos era abismal. Los merengues habían dominado el continente durante 4 años durante los cuales se alzaron con otras tantas copas y tenían una mentada mística copera. Además habían logrado 4 títulos de liga desde la temporada 1953/54. Tenía un plantel con grandes figuras como el argentino Alfredo Di Stéfano, un jugador notable y con un gran espíritu ganador; el húngaro Ferenc Puskas, poseedor de un potente remate con pierna izquierda y “Paco” Gento, un velocísimo puntero izquierdo. Del Sol, Santamaría, Zárraga, Canario y Marquitos acompañaban muy bien a estos geniales futbolistas.
Los alemanes se habían adjudicado la incipiente Liga Alemana durante la temporada 1958/59 luego de haberse impuesto en su región, superar en la siguiente etapa al Verder Bremen y al Colonia marcando la escalofriante cifra de 26 goles en 6 partidos y venciendo en la final al Kickers Offenbach por 5-3. Su mejor jugador era el interior izquierdo Alfred Pfaff, jugador de vasta campaña en el Eintracht e integrante de la selección campeona en Suiza 1954 apodado “Don Alfredo”. Stinka, Kress y Stein eran los más destacados valores dentro del modesto conjunto germano, pero se trataba de ilustres desconocidos.
Precisamente la carta que jugarían los teutones sería la del esfuerzo físico y la fortaleza anímica que habían esgrimido sus compatriotas 6 años atrás en tierras helvéticas.
Lo cierto es que este Real Madrid a diferencia de los húngaros contaba además de un gran nivel de juego con una potencia arrolladora y una sólida defensa y había enfrentado y superado años atrás a los mejores equipos italianos, franceses, ingleses y a sus archirrivales del Atlético Madrid y Barça. La primera experiencia internacional de los alemanes era precisamente esta Copa.
Los alemanes comenzaron el partido arrollando a los merengues y no fue casualidad que Kress convirtiera el tanto de la apertura tras un centro de Lindner.
A partir de ese momento el Madrid sintió el golpe y con una gran muestra de amor propio de Canario y los precisos toques de Di Stéfano y Puskas emparejó las acciones y consiguió traves de la “Saeta Rubia” el empate tras centro del citado Canario y luego la ventaja tras aprovechar un rebote corto del arquero Loy.
Antes del final del primer tiempo llegó el tercero tras un furibundo zurdazo de Puskas desde la punta izquierda.
El segundo tiempo fue un verdadero vendaval blanco, los esforzados alemanes no supieron ni pudieron controlar la inteligencia de los pases de Di Stéfano, la movilidad de Puskas, ni la habilidad de Gento. Los jugadores del real Madrid brindaron una elegante exhibición de gambetas, amagues, toques, tacos con una velocidad y precisión asombrosas.
Así llegó el cuarto gol convertido de penal por Puskas tras una infracción sobre Di Stéfano. El húngaro también consiguió el quinto gol de cabeza al culminar una maravillosa maniobra de contraataque, tras un corner mal ejecutado por los alemanes, en la cual tocaron la pelota casi todos los jugadores del elenco español.
Un rato después en 5 minutos sobrevinieron 4 goles, Puskas colocó el 6-1 con un zurdazo de media vuelta al ángulo superior estableciendo su carta conquista personal, acortaron diferencias los alemanes a través de Stein. Al sacar de mitad de cancha y tras 6 toques el argentino ingresó por el centro del ataque y colocó un remate rasante que no pudo ser detenido por el arquero germano.
El último fue nuevamente obra de Stein tras capturar un pase corto de Marquitos a su arquero.
A esta altura del partido los espectadores que colmaron el estadio no se cansaban de aplaudir y ovacionar una verdadera lección de fútbol de uno de los mejores equipos de los que se tenga memoria, a pesar que en un principio la multitud se inclinaba por el más débil.
“Hemos vencido al equipo alemán porque no ahorramos esfuerzos. Durante la hora y media de juego jugamos a todo tren. Ni después de marcar siete goles trato de reposar”. expresó el entrenador Miguel Muñoz.
El Real Madrid conquistaba su 5ta. Copa de Campeones de Europa consecutiva y cerraba la etapa más brillante del club como decía don Santiago Bernabeu.
Meses después se convertiría en el mejor equipo del Mundo al superar a Peñarol de Uruguay en la primera Copa Intercontinental al igual 0-0 en Uruguay y demoler por 5-1 en Madrid. Comenzaba así a convertirse en uno de los clubes más grandes del planeta, privilegio que ostenta hasta nuestros días.
La historia del Eintracht sería muy distinta, su único título internacional sería la Copa UEFA de 1980 y sumaría además 4 Copas de Alemania, muy lejos de la gloria de los merengues.
Sin dudas fue éste uno de los partidos más recordados de la historia y afortunadamente existen copias fílmicas donde se lo puede observar y disfrutar íntegro.



Síntesis:
Real Madrid 7: Domínguez; Marquitos, Santamaría, Pachín; Vidal, Zárraga (c); Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento. Entrenador: Miguel Muñoz.
Eintracht Frankfurt 3: Loy; Lutz, Eigenbrodt, Höfer; Weilbächer, Stinka; Kress, Lindner, Stein, Pfaff (c) y Meier. Entrenador: Paul Oswald.
Árbitro: John Mowat (Escocia)
Goles:18´ Kress (EF); 27´, 30´ y 73´ Di Stéfano(RM); 45´, 56´, 60´y 71´ Puskas (RM); 72´ y 75 ´ Stein (EF)
Estadio: Hampden Park, Glasgow. Escocia
Espectadores: 135.000