Esta columna nace de alguien que ama profundamente el fútbol y el presente del FC Barcelona no puede pasar desapercibido para quienes pretenden gozar de un espectáculo de alto vuelo futbolístico en estas épocas de tanta mezquindad y partidos aburridos que parecen escapados más de los tratados de ajedrez que de la esencia del más popular de los deportes.
El Barça está en la puertas de la galería de los grandes equipos de la historia, esa que exhibe al Real Madrid de Di Stéfano, Puskas, Kopa y Gento; el Santos de Pelé, Coutinho, Dorval, Pepe y Mengalvio; el Ajax de Cruyff, Neskeens, Rep, Keizer; el Flamengo de Zico, Tita, Nunes y Junior o el Milan de Gullit, Van Basten, Rijkard y Maldini.
Pero en qué consiste el juego que practica el Barça? Porqué es tan superior a sus rivales? De qué manera logra desembarazarse de los más astutos planes defensivos de sus rivales y terminar triunfador en la mayoría de los encuentros?
En las siguientes líneas trataré de desmenuzar las razones de la actualidad del equipo dirigido tácticamente por “Pep” Guardiola.
Evidentemente la génesis de este Barça está en el Fútbol Total holandés creado por Rinus Michels y continuado por Stevan Kovacs en el Ajax de principios de los años ’70. Su máxima figura era Johan Cruyff, un jugador sencillamente fenomenal, hábil en el manejo de la pelota, inteligente en la creación y distribución, buen definidor, poseedor de un despliegue físico extraordinario que le permitía moverse por todos los sectores del terreno y encontrar siempre una posición libre cuando las marcas a presión de sus rivales lo hostigaban. Con 8 jugadores del Ajax el sistema se trasladó a la selección holandesa. Pero Cruyff no jugaba solo, a su lado tenía algunos intérpretes de lujo como Neskeens, Van Hanegem, Krol, Rep y Rensenbrink.
La idea fundamental de aquel equipo era recuperar la pelota presionando a sus rivales en todo el terreno a veces hasta con 2 o tres jugadores y manteniendo a todo el equipo en un bloque de 30/40 metros, por lo que muchas veces los delanteros contrarios quedaban naturalmente en offside, maniobra que los defensores holandeses practicaban con matemática precisión. Una vez obtenido el balón comenzaba una serie de toques donde no solamente circulaba el balón sinó también los jugadores en búsqueda de nuevas posiciones para mostrase libres para le recepción. Los piques y amagues eran permanentes y la cobertura defensiva funcionaba correctamente. Pero la “Naranja Mecánica” de 1974 tenía un talón de Aquiles: no poseía un delantero neto que transformara en goles todas las posibilidades que creaban, por lo tanto en la final chocó con Sepp Maier y la granítica defensa alemana que le impidieron proclamarse campeones del Mundo.
Años después Johan Cruyff desembarcó en el Barcelona como técnico donde obtuvo 4 Ligas, 2 Copas del Rey, una Copa de Csampeones, una Recopa Europea, una Supercopa de Europa y 3 Supercopas de España.
Más allá de los títulos el Barça de Cruyff se caracterizó por imponer un estilo definido basado en un flexible 3-4-3 con buen toque de balón y creatividad, un mediocampo de lujo y veloces delanteros que muchas veces se tiraban a las bandas para permitir la entrada franca de los volantes.
Ese equipo contaba con grandes figuras como Stoichkov, Romario, Ronald Koeman, Michel Laudrup, Guardiola, Bakero, Salinas, Sergi, Begurustain y se hizo mundialmente conocido como el “Drem Team”, pero tuvo su epílogo la noche que el Milan lo vapuleó en la final de la Champions League de 1993/94 en Atenas venciéndolo por 4-0.
La impronta de los técnicos holandés siguió con la llegada del polémico Luis Van Gaal y el desembarco de algunos jugadores holandeses del brillante Ajax de 1995 como Cocu, Bogarde, Zenden, Kluivert, los hermanos De Boer y Overmars má el aporte de Rivaldo y Figo no hizo más que potenciar ese juego exquisito de buen toque y velocidad aunque a veces la tozudez táctica de su entrenador haya privado a los espectadores de mejores espectáculos. Sin embargo se obtuvieron 2 Ligas consecutivas y una Copa del Rey pero no le perdonaron jamás la derrota ante Valencia en las semifinales de la Champios League de 1999/2000 y se tuvo que ir. Volvió sin pena ni gloria en 2003/2004, pero es a partir de la llegada al banquillo de Frank Rijkaard cuando todo comienza a cambiar.
Con un Ronaldinho imparable más los aportes de Eto’o, Deco, Rafa Márquez y Edmilson el club consiguió dos Ligas y la Champions de 2005/6 venciendo en la final al difícil Arsenal de Arsene Wenger. A las endiabladas jugadas del astro brasileño se sumaban los primeros arranques de un juvenil argentino procedente de la cantera llamado Lionel Messi que junto a los jóvenes Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Gerard Piqué, Sergio Busquets comenzarían la época más gloriosa desde el “Dream Team”.
Pero el verdadero cambio comienza con la llegada de Guardiola en mayo de 2008. El nuevo técnico que se había desempeñado como entrenador del Barcelona “B” puso su foco en los juveniles tras las partidas de Ronaldinho al Milan y Deco al Chelsea. La llegada de los brasileros Dani Alves y Maxwell fue fundamental para los planes del técnico, pues siempre fue gustoso de los laterales con proyección.
Sin dudas el éxito actual del Barça está basado en su trabajo de divisiones inferiores en el complejo “La Masia” ubicado en las afueras de la Ciudad Condal donde se gestó la historia que tantos frutos está dando actualmente al club. Allí los futuros cracks de otras latitudes disponen de una residencia con todas las comodidades, cuidados alimenticios, atención médica y psicológica y aprenden los secretos técnicos y tácticos para que una vez que lleguen a primera división se acoplen perfectamente el sistema de juego que pondera el cuerpo técnico.
El sistema más utilizado es un 4-3-3 que puede mutar a 3-4-3 cuando Dani Alves juega de volante o a un 3-4-4 cuando suben ambos laterales e Iniesta se adelanta unos metros para juntarse con Messi.
El respeto por la tenencia del balón y el toque rápido, preciso y a una velocidad increíble son las marcas de origen del elenco blaugrana. Sin embargo la disciplina táctica se manifiesta en los relevos y la solidaridad defensiva para la recuperación del balón, sobre todo por parte de Busquets, Piqué y el veterano Puyol que ha dejado atrás el juego iracundo de sus comienzos con Van Gaal en el banquillo para transformarse en un gran jugador, ordenado y criterioso que a sus 33 años contagia con sui ímpetu a sus compañeros.
El Barça rompe con todos los esquemas defensivos que se le plantean porque resuelve todo a partir de la administración del balón intentando crear superioridad numérica donde sus rivales dejan el mínimo resquicio. Desecha el juego vertical que muere indefectiblemente en los pies y la cabeza de los defensores centrales y desborda por las puntas con la velocidad de sus laterales, la habilidad de Pedro, la diagonal desde la derecha al centro que practica Messi. Cuando no puede entrar por las puntas abre surcos en las defensas centrales con los piques cruzados de Messi o Villa tratando de aprovechar los huecos a espaldas de los marcadores para recibir los pases milimétricos de Iniesta o Xavi con un timming que desafía las leyes de la física y que a veces resulta difícil de explicar la justeza en tiempo y espacio para los destinatarios de esos pases.
Es un equipo con carácter que ha tenido la oportunidad de enfrentar y superar a los mejores equipos de Europa que han caído rendidos a su juego. Pocos equipos se atrevieron a jugarle de igual a igual, el Real Madrid lo intentó durante la liga de la pasada temporada, pero cayó humillado por 5-0 en el Nou Camp víctima de un paseo futbolístico que será recordado para la posteridad. El Inter de José Mourinho logró maniatarlo en las semifinales de la pasada Champions League dejándolo fuera de la definición de la preciada Copa. El mismo técnico quiso repetir el esquema recientemente con el Real Madrid presentando un planteo mezquino, inclusive de local con los resultados y polémicas que ya conocemos.
Como si todo esto fuera poco cuenta con 8 campeones mundiales y europeos vistiendo la casaca roja de la selección que han progresado futbolísticamente dando una prueba de personalidad importante cuando se sobrepusieron a la derrota inicial con Chile en el Mundial de Sudáfrica y no pararon hasta la consagración derrotando sucesivamente a Portugal, Alemania y Holanda en partidos muy cerrados no exentos de juego brusco y tomándose la revancha que los Hierro, Raúl, Luis Henrique y demás jugadores se merecían en aquellos tiempos cuando España tenía el estigma de no poder sobrepasar los cuartos de final de cualquier competencia internacional.
La mayoría de los equipos los espera abroquelados defensivamente intentando cerrar todos los caminos, pero Xavi, Iniesta, Pedro, Messi y sus compañeros se encargan de romper todo tipo de cerrojo con su toque a ras de piso, sus piques y su velocidad; a veces sorprenden con cambios de frente de 30 o 40 metros lanzados con asombrosa exactitud y vuelven a triangular hasta crear supremacía sobre el rival o desequilibrar individualmente. La altura de los más talentosos no es la ideal para el juego aéreo, por eso en las pelotas paradas suben a cabecear los más altos como Puyol, Piqué, Busquets, Keita o Abidal quienes también muestran su firmeza defensiva cuando caen centros aéreos al área defendida por el arquero Victor Valdés.
Precisamente a partir del arquero comienza la gestación de las jugadas de toda la cancha del equipo culé, el gol convertido frente al Real Madrid por la vuelta de las semifinales de la Champions League es un claro ejemplo del juego que pretende el técnico: El arquero fue presionado en la salida, al no poder tocar la pelota a Piqué marcado de cerca por otro jugador madridista, Dani Alves ocupó el sector lateral derecho a la altura del medio campo y recibió el pase por elevación del portero que en vez de patearla lejos y sin dirección buscó la posición del brasilero, avanzó unos metros cruzando la línea central tocó al medio para Iniesta y este colocó la asistencia precisa para la definición de Pedro de zurda. Solo cuatro toques para cruzar toda la cancha ante un equipo con un rígido esquema táctico como su clásico rival, la verdadera esencia del fútbol.
La vuelta de Abidal y Puyol al equipo plantea un debate acerca de la conformación de la línea defensiva, pues el argentino Mascherano se ha desempeñado con buenas actuaciones como marcador central cuando todos sabemos que su puesta habitual es el de volante central, pero Busquets en inamovible en esa posición y Keita es su sustituto natural. Sin embargo el equipo no pierde su funcionamiento cuando ingresan los jugadores que habitualmente no son titulares como el holandés Afellay, el brasilero Adriano o los juveniles Jeffren y Bojan, pues saben que es su oportunidad de jugar y mostrarse en un equipo netamente ganador en el cual ansían llegar a la titularidad.
Messi es el verdadero crack que juega de media punta, no es un auténtico armador ni un goleador de área, pero demuestra que puede combinar ambas cualidades instintivamente; ha marcado 52 goles durante toda la temporada (51 partidos) y es un notable asistente. Fue galardonado durante las dos últimas temporadas con el Balón de Oro, obtuvo 13 títulos en el Club con apenas 23 años y ya es el tercer goleador de la historia del club (179 conquistas). Pero más allá de los números estamos en presencia de un auténtico fenómeno futbolístico que no nos deja de sorprender. Su verdadero secreto está en el arranque sorpresivo de la jugada donde aventaja en décimas de segundos a sus marcadores y se torna imparable, posee un notable dominio del balón en velocidad que le permite enganchar eludiendo rivales por sus dos perfiles hasta acomodar el remate con su prodigiosa pierna izquierda. Cuando recibe en situaciones comprometidas, a veces marcado por 2 rivales, toca rápido y no se queda en la misma posición sino que va a buscar la descarga, o se lleva las marcas para la entrada franca de un compañero.
La actitud ganadora del equipo parece mantenerse aun en los encuentros más difíciles o cuando alguna de sus figuras no tiene un buen partido. Siempre irrumpe alguno de los demás y desnivela. El juego colectivo se mantiene y la idea también, pueden perder pero respetandoi su filosofía cuasi artística del manejo de la pelota. Cuesta cortar los circuitos futbolísticos de Barça por la gran cantidad de recursos de los cuales dispone el equipo. Será difícil superar la performance de este equipo de aquí a algunos años.
Pese a todo el conjunto de Guardiola se encamina a lograr su tercera Liga Española consecutiva con una buena diferencia de puntos con su archirrival, se le escapó la Copa del Rey por muy poco por culpa de un gran cabezazo de Cristiano Ronaldo y ha llegago nuevamente a la final de la Champions League donde deberá enfrentar al poderoso Manchester United, cuyos jugadores querrán vengar la derrota sufrida en la final de 2009.
Quizás el equipo inglés sea un duro escollo para los catalanes por tratarse de un equipo fogueado con jugadores de gran experiencia en este tipo de definiciones cono Giggs, Van der Sar, Rooney, Ferdinand, Scholes; lo cierto es que los azulgranas también acreditan un buena experiencia internacional.
Lo que más puede complicar al Barça es el oficio de los conducidos por Ferguson para manejar los partidos mediante el toque corto y el pelotazo largo hacia las bandas y luego imprimir su ritmo arrollador basado en el juego físico y su gran poderío aéreo que puede complicar a la defensa, pero también deberá cuidarse el elenco inglés de los piques de Messi y Pedro e impedir la circulación de Xavi, Iniesta y el adelantamiento de los laterales. Todo hace suponer que estaremos ante una gran final el próximo 28 de Mayo en Wembley.
Independientemente del resultado de esta final, por todo lo realizado hasta acá y lo que puede esperarse en el futuro este Barcelona está escribiendo una página memorable en los libros de historia de fútbol. Ojalá que los próximos equipos tomen como modelo la idea y la filosofía del conjunto dirigido por Guardiola para que el fútbol siga siendo el espectáculo deportivo más maravilloso del Mundo.
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quinta-feira, 5 de maio de 2011
segunda-feira, 22 de março de 2010
Alemania v Holanda - Un clásico moderno (parte 1)
El origen de la rivalidad, 7 de marzo de 1973. Ajax 4 BAyern 0.
Oportuno anticipo de Beckenbauer sobre Cruyff
Johan Cruff está a punto de ser derribado en el área alemana durante la final de 1974La historia de la rivalidad futbolística moderna entre Alemania y Holanda no arranca como se cree durante la disputa de la final del Mundial de 1974 sinó un 7 de Marzo del año anterior por los cuartos de final de la Copa Europea de Campeones.
En esa oportunidad jugaban el revolucionario Ajax holandés que ya había obtenido la Copa en las 2 ediciones anteriores y era dirigido durante esa temporada por el rumano Stevan Kovacs frente al ascendente Bayern Munich alemán dirigido por Udo Latek.
Seis jugadores de cada equipo disputaron la final del ´74 en el Estadio Olímpico de Munich: Suurbier, Krol, Haan, Neeskens, Cruyff y Rep por los naranjas; Maier, Beckenbauer, Scharzenbeck, Breitner, Hoeness y Gerd Müller por los blancos
El partido de ida en Ámsterdam fue una aplastante victoria del equipo local por 4-0 y en la revancha en Munich y sin la presencia de Cruyff el equipo bávaro eliminado por diferencia de gol a pesar de triunfar por 2-1.
El Ajax se encaminó a la obtención de su tercera Copa Europea consecutiva, hecho que finalmente logró al doblegar a la Juventud por 1-0 en Belgrado culminando su brillante ciclo que coincidió con las partidas de Cruyff y Neeskens al Barcelona español.
A partir de ese momento sería el Bayern Munich quien lograría también obtener 3 veces consecutivas la Copa entre 1974 y 1976, por lo que puede desprenderse que estos enfrentamientos fueron la “bisagra” de la Copa en esos años en la cual el equipo holandés transmitía el cetro al germano.
La famosa final del Mundial organizado por los alemanes fue atípica por donde se analice. Los holandeses eran favoritos a pesar que el equipo local había hecho suficientes méritos como para estar en esa final y ostentaba además el título de Campeón Europeo que había obtenido apenas 2 años atrás sin ninguna discusión, poseía la base del citado Bayern Munich con jugadores de la talla del arquero Sepp Maier, el “Kaiser” Franz Beckenbauer, el líder Paul Breitner, el incansable Uli Hoeness y el temible goleador apodado “el torpedo” Müller, más el aporte del exquisito Wolfang Overath del Colonia, el habilidoso y rápido Jürgen Grabowski del Eintracht Frankfurt y el terrible marcador Bertie Vogts del Borussia Mönchengladbach a quien se le encargaría la difícil marca de Johan Cruyff.
Sin embargo el camino del conjunto dirigido por Hemut Schön había sido arduo en la segunda fase ante rivales de la talla de Yugoslavia, Suecia y sobretodo Polonia al cual lograron doblegar faltando sólo 5 minutos con un memorable gol de Müller y bajo una incesante lluvia.
Los “oranges” aparte de los consagrados Cruyff y Neeskens sumaban a los incisivos laterales Suurbier y Krol, el terrible rematador Arie Hann, el organizador Will Van Hanegem figura del Feyenoord y los potentes delanteros Johnny Rep y Rob Rensenbrink del Anderlecht belga.
Sin dudas la selección conocida como la “naranja mecánica” por la sincronización de sus movimientos en el campo de juego había revolucionado la táctica con su novedoso “fútbol total” desarrollado por el ex entrenador del Ajax (y en ese momento del Barcelona con licencia para dirigir a la selección durante el mundial) Rinus Michels.
La novedad era el constante movimiento de circulación de sus jugadores sin ocupar posiciones fijas lo que inquietaba a sus ocasionales marcadores hasta la desesperación.
El movimiento que era perfectamente organizado tendía a ocupar los lugares vacíos de la cancha para generar superioridad numérica en determinados sectores del terreno.
La recuperación de la pelota se hacía mediante un agobiante pressing sobre la salida del adversario con hasta 2 y 3 jugadores que presionaban al poseedor de la pelota y cubrían sus posibles pases, a partir de la recuperación comenzaba la distribución rápida y con permanente búsqueda de los laterales para penetrar en el área rival.
Otro de los recursos que utilizaban para obtener el control de la pelota era la provocación del off side mediante el adelantamiento de la línea defensiva achicando hacia delante tal como lo hacía el Estudiantes de Zubeldía a fines de los ´60.
Para mantener este tipo de juego durante gran parte del partido era necesaria una gran preparación física, lo que también marcaba el desequilibrio por parte de los naranjas.
Argentina, Alemania Democrática y hasta el mismísimo Brasil en un partido muy friccionado y donde abundó la pierna fuerte habían quedado en el camino, solo faltaba el último paso.
El 7 de Julio de 1974 se disputó la esperada final y cuando todavía no había transcurrido un minuto de juego y ningún alemán había tomado contacto con la pelota tras dieciocho toques, Cruyff arrancó con ella en posición de líbero, cambió de ritmo y tuvo que ser derribado entrando al área por Hoeness antes de enfrentar a Maier. Johan Neeskens convirtió el penal. Una verdadera síntesis del fútbol total.
Holanda en lugar de buscar aumentar la ventaja se replegó y Alemania no se resignó y fue a buscar el empate. El puntero Holzenbein penetró en al área holandesa con mucha fuerza y fue derribado por Jansen. Paul Breitner concretó el penal y emparejó el resultado.
Ese empate fue una inyección anímica para los locales quienes a partir del enorme trabajo de Hoeness en el mediocampo corriendo, robando y distribuyendo el balón a las espaldas de Surrbier y Krol logró la ventaja tras una pelota de Beckenbauer para el pique cruzado de Bonhof por la derecha quien desbordó a Haan y colocó el centro que controló a medias el torpedo Múller, hizo un raro movimiento del cuerpo volviendo sobre sus pasos que engaño e hizo pasar de largo a su marcador Krol y enganchó la pelota con un derechazo cruzado que sorprendió al arquero Jongbloed quien ni siquiera se arrojó al piso.
El equipo visitante salió en el segundo tiempo a buscar desesperadamente el empate pero la mala puntería de Rep y Reensenbrink y un monumental tarea de Maier tapándole un tiro a quemarropa de Cruyff entre otros clausuró el arco alemán.
El equipo teutón aquietó el ritmo cuando pudo y así se llegó al final de partido donde ante la algarabía de su público se consagró campeón.
El equipo holandés como el mítico equipo húngaro que cayó también ante los germanos en Suiza ´54 logró el reconocimiento que pocas veces reciben los subcampeones, el de no quedar en el olvido colectivo.
Pasaron cuatro años y los mismos rivales volvieron a verse las caras para la segunda fecha de la segunda ronda del Mundial de Argentina. El equipo alemán sin Breitner, Beckenbauer ni Gerd Müller entre otros ya no tenía la potencia del campeón mundial pero todavía era un equipo respetable que en la primera fase había empatado con los Polacos en el debut, luego goleó a México por 6-0 y nuevamente igualó con el complicado equipo tunecino. En el primer partido de esta segunda ronda habían empatado 0-0 con los difíciles italianos. Kart-Heinz Rummenigge, Heinz Flohe y Klaus Fischer eran la sangre nueva que pretendía recuperar cierto poder ofensivo.
Los holandeses mantenían el mismo equipo que cuatro años atrás había sorprendido en Alemania a excepción de su astro Johan Cruyff y Will Van Hanegem quienes no habían viajado a la Argentina por diversas razones, sus reemplazantes eran los hermanos William y Rene Van de Kerkhof que aunque no llegaba a la altura futbolística de sus reemplazados tampoco desentonaban.
El camino holandés en la primera fase fue trabajoso, tras vencer 3-0 a Irán en el debut y empatar en 0 con los sorprendentes peruanos, casi se había quedado fuera del Mundial al caer 2-3 frente a los escoceses.
Pero habían comenzado la segunda ronda goleando sin atenuantes a los compatriotas de su técnico el austríaco Ernst Happel por 5-1, lo que alimentaba sus esperanzas de llegar nuevamente a la final.
El encuentro se disputó en Córdoba y aunque fue parejo Holanda tuvo las mejores chances. No obstante tuvo que remontar 2 veces el marcador, la segunda con un gol de Willy Van de Kerkhof a solo 6 minutos del final que colocó el definitivo 2-2.
Alemania luego cayó inesperadamente ante los austríacos por 2-3 y Holanda venció a Italia 2-1 con un recordado tiro de Arie Haan desde más de 30 metros que le posibilitó llegar a la final donde cayó por 3-1 ante el equipo local en tiempo suplementario obteniendo nuevamente el subcampeonato.
Hubo un amistoso en Düsseldorf el 20 de diciembre de ese mismo año en el que jugando sobre la nieve y con un balón naranja los alemanes doblegaron a los visitantes por 3-1. Los alemanes presentaron todos sus titulares a excepción de Maier, Los holandeses probaron suerte en ofensiva con Adrie Koster del Roda y el chino La ling del Ajax sin obtener mayores resultados, fue victoria alemana por 3-1 con goles de Rummenigge, Fischer y Bonhof descontando La Ling para los naranjas.
Tiempo después se cruzaron en la Eurocopa de 1980 en Italia donde compartieron el grupo inicial con Checoslovaquia y Grecia.
En la primera fecha Alemania derrotó a Checoslovaquia por 1-0 y los holandeses hicieron lo propio con los helénicos por idéntico marcador.
Los alemanes contaban con la presencia de Stielike y Briegel en la defensa, el fútbol de Bernard Schuster y Hans Müller en el mediocampo y el tridente ofensivo compuesto por Rummenigge, Hrubesch y Allofs. Jupp Derwall, quien fuera durante años ayudante de Schön había asumido la conducción técnica.
Para la selección holandesa todavía jugaban Krol, Haan, Rep, y los Van de Kerkhof más el aporte del alto delantero Kees Kist. El DT Jan Zwartkruis había retomado la conducción técnica luego del Mundial argentino
El 4 de Junio en Nápoles se produjo el encuentro que fue vibrante sobre el final y que contó con una destacada actuación del delantero Klaus Allofs del Fortuna Dusseldorf quien gracias a su oportunismo marcó los 3 goles con que el equipo alemán se adelantó en el marcador, pero los holandeses no se dieron por vencidos y descontaron con un gol de Rep de penal y otro de Willy Van de Kerkhof que pusieron en aprietos el triunfo alemán hasta el final mismo del partido pese a haber sido la diferencia entre ambos contendientes aún más categórica.
Posteriormente Alemania venció sin problemas a Grecia clasificando primero en su grupo y Holanda quedó eliminada por diferencia de al empatar con los checos por 1-1.
Alemania finalmente se consagró campeón venciendo a Bélgica por 1-0 con un gol de Hrubesch de cabeza tras un corner.
Para Holanda comenzaba un período de sombras que le impediría clasificar para los mundiales de España 1982 y México 1986, sus principales figuras ya se habían retirado y el recambio tardaría algunos años más.
En esa oportunidad jugaban el revolucionario Ajax holandés que ya había obtenido la Copa en las 2 ediciones anteriores y era dirigido durante esa temporada por el rumano Stevan Kovacs frente al ascendente Bayern Munich alemán dirigido por Udo Latek.
Seis jugadores de cada equipo disputaron la final del ´74 en el Estadio Olímpico de Munich: Suurbier, Krol, Haan, Neeskens, Cruyff y Rep por los naranjas; Maier, Beckenbauer, Scharzenbeck, Breitner, Hoeness y Gerd Müller por los blancos
El partido de ida en Ámsterdam fue una aplastante victoria del equipo local por 4-0 y en la revancha en Munich y sin la presencia de Cruyff el equipo bávaro eliminado por diferencia de gol a pesar de triunfar por 2-1.
El Ajax se encaminó a la obtención de su tercera Copa Europea consecutiva, hecho que finalmente logró al doblegar a la Juventud por 1-0 en Belgrado culminando su brillante ciclo que coincidió con las partidas de Cruyff y Neeskens al Barcelona español.
A partir de ese momento sería el Bayern Munich quien lograría también obtener 3 veces consecutivas la Copa entre 1974 y 1976, por lo que puede desprenderse que estos enfrentamientos fueron la “bisagra” de la Copa en esos años en la cual el equipo holandés transmitía el cetro al germano.
La famosa final del Mundial organizado por los alemanes fue atípica por donde se analice. Los holandeses eran favoritos a pesar que el equipo local había hecho suficientes méritos como para estar en esa final y ostentaba además el título de Campeón Europeo que había obtenido apenas 2 años atrás sin ninguna discusión, poseía la base del citado Bayern Munich con jugadores de la talla del arquero Sepp Maier, el “Kaiser” Franz Beckenbauer, el líder Paul Breitner, el incansable Uli Hoeness y el temible goleador apodado “el torpedo” Müller, más el aporte del exquisito Wolfang Overath del Colonia, el habilidoso y rápido Jürgen Grabowski del Eintracht Frankfurt y el terrible marcador Bertie Vogts del Borussia Mönchengladbach a quien se le encargaría la difícil marca de Johan Cruyff.
Sin embargo el camino del conjunto dirigido por Hemut Schön había sido arduo en la segunda fase ante rivales de la talla de Yugoslavia, Suecia y sobretodo Polonia al cual lograron doblegar faltando sólo 5 minutos con un memorable gol de Müller y bajo una incesante lluvia.
Los “oranges” aparte de los consagrados Cruyff y Neeskens sumaban a los incisivos laterales Suurbier y Krol, el terrible rematador Arie Hann, el organizador Will Van Hanegem figura del Feyenoord y los potentes delanteros Johnny Rep y Rob Rensenbrink del Anderlecht belga.
Sin dudas la selección conocida como la “naranja mecánica” por la sincronización de sus movimientos en el campo de juego había revolucionado la táctica con su novedoso “fútbol total” desarrollado por el ex entrenador del Ajax (y en ese momento del Barcelona con licencia para dirigir a la selección durante el mundial) Rinus Michels.
La novedad era el constante movimiento de circulación de sus jugadores sin ocupar posiciones fijas lo que inquietaba a sus ocasionales marcadores hasta la desesperación.
El movimiento que era perfectamente organizado tendía a ocupar los lugares vacíos de la cancha para generar superioridad numérica en determinados sectores del terreno.
La recuperación de la pelota se hacía mediante un agobiante pressing sobre la salida del adversario con hasta 2 y 3 jugadores que presionaban al poseedor de la pelota y cubrían sus posibles pases, a partir de la recuperación comenzaba la distribución rápida y con permanente búsqueda de los laterales para penetrar en el área rival.
Otro de los recursos que utilizaban para obtener el control de la pelota era la provocación del off side mediante el adelantamiento de la línea defensiva achicando hacia delante tal como lo hacía el Estudiantes de Zubeldía a fines de los ´60.
Para mantener este tipo de juego durante gran parte del partido era necesaria una gran preparación física, lo que también marcaba el desequilibrio por parte de los naranjas.
Argentina, Alemania Democrática y hasta el mismísimo Brasil en un partido muy friccionado y donde abundó la pierna fuerte habían quedado en el camino, solo faltaba el último paso.
El 7 de Julio de 1974 se disputó la esperada final y cuando todavía no había transcurrido un minuto de juego y ningún alemán había tomado contacto con la pelota tras dieciocho toques, Cruyff arrancó con ella en posición de líbero, cambió de ritmo y tuvo que ser derribado entrando al área por Hoeness antes de enfrentar a Maier. Johan Neeskens convirtió el penal. Una verdadera síntesis del fútbol total.
Holanda en lugar de buscar aumentar la ventaja se replegó y Alemania no se resignó y fue a buscar el empate. El puntero Holzenbein penetró en al área holandesa con mucha fuerza y fue derribado por Jansen. Paul Breitner concretó el penal y emparejó el resultado.
Ese empate fue una inyección anímica para los locales quienes a partir del enorme trabajo de Hoeness en el mediocampo corriendo, robando y distribuyendo el balón a las espaldas de Surrbier y Krol logró la ventaja tras una pelota de Beckenbauer para el pique cruzado de Bonhof por la derecha quien desbordó a Haan y colocó el centro que controló a medias el torpedo Múller, hizo un raro movimiento del cuerpo volviendo sobre sus pasos que engaño e hizo pasar de largo a su marcador Krol y enganchó la pelota con un derechazo cruzado que sorprendió al arquero Jongbloed quien ni siquiera se arrojó al piso.
El equipo visitante salió en el segundo tiempo a buscar desesperadamente el empate pero la mala puntería de Rep y Reensenbrink y un monumental tarea de Maier tapándole un tiro a quemarropa de Cruyff entre otros clausuró el arco alemán.
El equipo teutón aquietó el ritmo cuando pudo y así se llegó al final de partido donde ante la algarabía de su público se consagró campeón.
El equipo holandés como el mítico equipo húngaro que cayó también ante los germanos en Suiza ´54 logró el reconocimiento que pocas veces reciben los subcampeones, el de no quedar en el olvido colectivo.
Pasaron cuatro años y los mismos rivales volvieron a verse las caras para la segunda fecha de la segunda ronda del Mundial de Argentina. El equipo alemán sin Breitner, Beckenbauer ni Gerd Müller entre otros ya no tenía la potencia del campeón mundial pero todavía era un equipo respetable que en la primera fase había empatado con los Polacos en el debut, luego goleó a México por 6-0 y nuevamente igualó con el complicado equipo tunecino. En el primer partido de esta segunda ronda habían empatado 0-0 con los difíciles italianos. Kart-Heinz Rummenigge, Heinz Flohe y Klaus Fischer eran la sangre nueva que pretendía recuperar cierto poder ofensivo.
Los holandeses mantenían el mismo equipo que cuatro años atrás había sorprendido en Alemania a excepción de su astro Johan Cruyff y Will Van Hanegem quienes no habían viajado a la Argentina por diversas razones, sus reemplazantes eran los hermanos William y Rene Van de Kerkhof que aunque no llegaba a la altura futbolística de sus reemplazados tampoco desentonaban.
El camino holandés en la primera fase fue trabajoso, tras vencer 3-0 a Irán en el debut y empatar en 0 con los sorprendentes peruanos, casi se había quedado fuera del Mundial al caer 2-3 frente a los escoceses.
Pero habían comenzado la segunda ronda goleando sin atenuantes a los compatriotas de su técnico el austríaco Ernst Happel por 5-1, lo que alimentaba sus esperanzas de llegar nuevamente a la final.
El encuentro se disputó en Córdoba y aunque fue parejo Holanda tuvo las mejores chances. No obstante tuvo que remontar 2 veces el marcador, la segunda con un gol de Willy Van de Kerkhof a solo 6 minutos del final que colocó el definitivo 2-2.
Alemania luego cayó inesperadamente ante los austríacos por 2-3 y Holanda venció a Italia 2-1 con un recordado tiro de Arie Haan desde más de 30 metros que le posibilitó llegar a la final donde cayó por 3-1 ante el equipo local en tiempo suplementario obteniendo nuevamente el subcampeonato.
Hubo un amistoso en Düsseldorf el 20 de diciembre de ese mismo año en el que jugando sobre la nieve y con un balón naranja los alemanes doblegaron a los visitantes por 3-1. Los alemanes presentaron todos sus titulares a excepción de Maier, Los holandeses probaron suerte en ofensiva con Adrie Koster del Roda y el chino La ling del Ajax sin obtener mayores resultados, fue victoria alemana por 3-1 con goles de Rummenigge, Fischer y Bonhof descontando La Ling para los naranjas.
Tiempo después se cruzaron en la Eurocopa de 1980 en Italia donde compartieron el grupo inicial con Checoslovaquia y Grecia.
En la primera fecha Alemania derrotó a Checoslovaquia por 1-0 y los holandeses hicieron lo propio con los helénicos por idéntico marcador.
Los alemanes contaban con la presencia de Stielike y Briegel en la defensa, el fútbol de Bernard Schuster y Hans Müller en el mediocampo y el tridente ofensivo compuesto por Rummenigge, Hrubesch y Allofs. Jupp Derwall, quien fuera durante años ayudante de Schön había asumido la conducción técnica.
Para la selección holandesa todavía jugaban Krol, Haan, Rep, y los Van de Kerkhof más el aporte del alto delantero Kees Kist. El DT Jan Zwartkruis había retomado la conducción técnica luego del Mundial argentino
El 4 de Junio en Nápoles se produjo el encuentro que fue vibrante sobre el final y que contó con una destacada actuación del delantero Klaus Allofs del Fortuna Dusseldorf quien gracias a su oportunismo marcó los 3 goles con que el equipo alemán se adelantó en el marcador, pero los holandeses no se dieron por vencidos y descontaron con un gol de Rep de penal y otro de Willy Van de Kerkhof que pusieron en aprietos el triunfo alemán hasta el final mismo del partido pese a haber sido la diferencia entre ambos contendientes aún más categórica.
Posteriormente Alemania venció sin problemas a Grecia clasificando primero en su grupo y Holanda quedó eliminada por diferencia de al empatar con los checos por 1-1.
Alemania finalmente se consagró campeón venciendo a Bélgica por 1-0 con un gol de Hrubesch de cabeza tras un corner.
Para Holanda comenzaba un período de sombras que le impediría clasificar para los mundiales de España 1982 y México 1986, sus principales figuras ya se habían retirado y el recambio tardaría algunos años más.
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