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segunda-feira, 5 de julho de 2010

Cuatro equipos, un campeón

Los cuartos de final del Mundial dejaron 2 candidatos en el camino, la todopoderosa selección brasilera y el formidable conjunto argentino.
El scratch cayó ante los naranjas en un partido con 2 tiempos bien definidos. Durante la primera etapa el dominio de los verdeamarelhos fue total, más aun cuando a los 9 minutos un pase frontal de Felipe Melo desde mitad de cacha habilitó a Robinho quien penetró entre los defensores centrales y no tuvo dificultades para definir sobre la salida de Stekelenburg y colocar el 1-0. Un minuto después Julio César tiene que exigirse para rechazar un buen disparo de Kuyt.
Con la ventaja los volantes brasileros se multiplicaron interrumpiendo la circulación de pelota de los holandeses que intentan progresar en el campo mediante toques cortos, Fabio Melo, Dani Alves, Gilberto Silva, Maicon y Bastos ahogaban la salida holandesa y poco a poco Brasil fue dominando el terreno. Robben estaba bien marcado y Sneijder no tenía compañía en la creación. Cuando la tomaban Kaka o Robinho parecía que podían aumentar la ventaja; se lo perdieron sucesivamente Juan, Luis Fabiano de cabeza, Kaká tras centro de Robinho y Maicon desde media distancia. Holanda era superada táctica y técnicamente, pero el primer tiempo terminó sin novedades en el marcador.
Apenas comenzado el segundo tiempo Sneijder metió un centro por elevación desde la derecha, saltó Kuyt pero no llegó y entre Julio César que salió muy lejos a buscarla y Felipe Melo que quiso rechazar se molestaron, el volante rozó la pelota y ésta se introdujo sorpresivamente en el arco decretando el empate. Brasil sorprendido no cambia el libreto y minutos después Dani Alves casi consigue desnivelar, hasta que a los 23 minutos llega un corner desde la derecha para los holandeses, lo ejecuta Robben, Kuyt peina en el primer palo y Sniejder entra solo en el área chica anticipándose a Julio César y a la estática defensa brasilera y coloca el 2-1. Increíble e impensado, Brasil pierde de cabeza en su propia área.
Brasil entra en el nerviosismo y la desesperación. Por primera vez se encuentra en desventaja en la Copa, los europeos mientras tanto comienzan a hacer circular la pelota, Felipe Melo primero le hace foul y después lo pisa a Robben. El árbitro japonés Nishimura le enseña el camino hacia los vestuarios. Ahora sí que los sudamericanos están complicados. Van Persie y Sneijder de contraataque se pierden el tercero. Brasil es una fiera herida y arrincona a los naranjas en su arco, quienes ceden varios corners seguidos. Ooijer se cruza cuando Kaká remata al arco tras gran jugada. Kuyt arranca dribleando brasileros pero se demora y lo tapan.
Y llegó el final del Mundial para Brasil y la clasificación para una selección holandesa que supo remontar un encuentro que parecía muy complicado, aprovechó los momentos de indecisión del rival para desnivelar, y fue inteligente para administrar la ventaja hasta el final. Deberá vérsela en semifinales con los durísimos uruguayos en un encuentro donde no podrán contar con De Jong y Van der Wiel por doble amarilla pero seguramente apelarán a su oficio y a su racha de 24 partidos invictos para sortear este escollo.
El travesaño se vistió de celeste en el minuto 120 del encuentro entre uruguayos y ghaneses cuando el delantero Gyan impactó la pelota frente a él en la ejecución del penal que hubiera clasficado a los africanos para la semifinal del Mundial.
Los 90 minutos fueron muy parejos sobresaliendo las defensas sobre los ataques. No obstante fue el equipo africano quien se puso en ventaja tras un tiro de Muntari desde más de 30 metros cuyo pique sorprendió al arquero Muslera.
Forlan empató de tiro libre con la complicidad del arquero Kingson y fue así que se consumieron los 90 minutos reglamentarios en el Soccer City de Johanesburgo sin que pudiera modificarse el marcador.
Pareció más entero físicamente el conjunto africano pese a haber disputado otro alargue frente a Estados Unidos en octavos de final, pero la férrea defensa uruguaya rechazaba absolutamente todos los balones que caían en el área, hasta que en el último minuto y tras una serie de rebotes Suárez detiene con la mano y parado sobre la línea una pelota que seguramente terminaba en gol y el milagroso horizontal salva a los charrúas de la eliminación. En los penales el héroe fue Muslera y Abreu conquistó el definitorio picándola a lo Zidane en la última final. Uruguay llegó a semifinales de la Copa del Mundo tras 40 años cuando cayó con el mítico Brasil de Pelé, Tostao, Jairzinho y demás figuras. El partido con los holandeses no será nada fácil y deberá soportar las ausencias de Suárez – expulsado por la mano del penal – y probablemente de Lugano con un fuerte golpe en la rodilla que lo obligó a dejar el campo de juego frente s Ghana.
Durísimo fue el golpe sufrido por la selección argentina por la amplitud del resultado y por la implacable superioridad alemana sobre el campo de juego.
El hecho de arrancar el partido en desventaja tras un gol de cabeza de Klose anticipando a la marca de Otamendi y a la salida apresurada de Romero tras un tiro libre ejecutado por Schweinsteiger condicionó a los albicelestes que tuvieron que cambiar de inmediato sus planes previos y cayeron en el desorden y la improvisación ante el orden táctico germano.
Los europeos manejaban pelota y superficie, Argentina no avanzaba más allá de ¾ de terreno y cuando los volantes alemanes recuperaban la pelota se multiplicaban atacando por todos los frentes, especialmente sobre las bandas donde Podolski superaba con facilidad a Otamendi por izquierda o por derecha Özil y Lahm superaban a Heinze, los volantes laterales argentinos no retrocedían cuando atacaban los laterales Lahm y Boateng y Mascherano quedaba muy solo en el medio para sostener las acometidas de Schweinsteiger. El 4-4-2 alemán se desdoblaba por momentos en 4-2-4 con Khedira y Schweinsteiger como volantes defensivos y Özil-Müller-Klose-Podolski como atacantes cubriendo todo el ancho de la cancha.
Los laterales subían y bajaban creando casi siempre superioridad numérica tanto en ataque como en defensa.
Argentina solo era confusión y algún arresto individual de Messi o Tévez que terminaba chocando con los defensores alemanes o en alguna falta. Higuaín peleaba solo con los defensores centrales alemanes, Messi debía retroceder hasta la mitad de la cancha para tomar contacto con el balón y sus ataques perdían fuerza por la marca escalonada germana y los largos recorridos efectuados. El primer tiempo llegó a su fin con la ventaja alemana por la mínima diferencia y la esperanza que Argentina pudiera mejorar.
La acometida argentina de los primeros diez minutos del complemento llegó a su fin cuando Klose con mucha tranquilidad convirtió el segundo gol alemán tras centro de Podolski. Allí se terminó la historia argentina en el Mundial. Llegaron dos goles más ante un equipo argentino que se entregó anímicamente en parte por la superioridad germana y otro tanto por su propia impotencia para torcer la historia. Quedó demostrado que la superioridad argentina en la primera rueda ante rivales de menor categoría y el costoso triunfo frente a los mexicanos poca mella pudieron hacer frente a un real candidato a alzar la Copa el próximo 11 de julio. Para los alemanes queda el desafío de superiar a los españoles en un duelo que supondrá la revancha de aquella final perdida en la Eurocopa 2008. No podrán contar con Müller suspendido por doble amarilla, quizás Cacau sea el reemplazante.
A España le costó 81 minutos poder desenredar la telaraña que el técnico de los paraguayos Martino colocó para impedir el desarrollo del juego de los ibéricos.
Paraguay fue noble en la marca defendiendo sin apelar a la pierna fuerte pero haciendo pressing y anticipando con velocidad en todos los sectores del campo. Iniesta y Xabi no podían prosperar con facilidad y tanto VIllacomo Torres no tenían espacio ni margen de maniobra para desequilibrar.
Cabe destacar que el juez guatemalteco Batres de regular arbitraje sancionó un penal para cada uno de los equipos que tanto “Tacuara” Cardozo comoXabi aAlonso se encargaron de desperdiciar y anuló un gol de Nelson Haedo Valdez por offside cuando se encontraba perfectmente habilitado
El agotador esfuerzo físico de los guaraníes hizo minar sus energías sobre el final cuando España pudo recién desnivelar cuando una gran jugada de Iniesta derivo en un pase a Xabi quien remato al arco pegando la pelota en el poste, el goleador Villa tomó el rebote, disparó de derecha y la pelota entró con suspenso tras pegar en el otro poste y recorrer la línea hasta entrar definitivamente decretando el 1-0 decisivo. Pargauay pudo empatar cuando Casillas tapó un remate de Santacruz enmendando el rebote que había dado previamente tras tiro de Haedo Valdez.
El elenco español pudo al fin superar el trauma de los cuartos de final que había padecido en los últimos mundiales y por primera vez desde 1950 se mete entre los 4 mejores equipos del torneo.
Para los paraguayos, la derrota no empalidece su meritoria actuación aceptando que debido a sus limitaciones técnicas, pero con una gran disciplina táctica pudieron complicar a todos los equipos que enfrentaron en el transcurso de la Copa.
Holanda, Uruguay, Alemania, España; entre los 4 equipos estará el campeón de las 19º Copa del Mundo. Pronóstico reservado para las semifinales, promesas de buen fútbol con dos duelos que se presumen vibrantes.

domingo, 4 de abril de 2010

Alemania vs Holanda - Un clásico moderno (parte 2)

Gullit elevaa la Eurocopa 1988 ganada en Alemania Occidental

Alemania Campeón Mundial 1990 con una de sus formaciones






Gullit, Van Basten y Rijkaard, el trío mágico del Milan y la selección holandesa




Momento cumbre del encuentro de 1990. Rijkaard saliva a Vöeller y ambos serán expulsados.






Los primeros años de la década del ´80 encontraban al equipo alemán encumbrado entre las mayores potencias futbolísticas del viejo continente. A los consagrados Rummennige y Allofs se sumaban el joven goleador Rudi Voeller del Verder Bremen que como hecho anecdótico convirtió 97 goles en 137 partidos con esa camiseta, al habilidoso y diminuto Pierre Littbarski del Colonia, Lothar Matthaus del Bayern Munich quien por ese entonces era un volante de marca, Andreas Brehme del Kaiserlautern un lateral que le pegaba con igual destreza con ambas piernas, Hans Peter Briegel un terrible marcador que en su juventud había sido atleta y Tony Schumacher del Colonia un seguro y carismático guardameta.
En Holanda todo era muy oscuro, la generación dorada de Cruyff, Neeskes, Van Hanegem, Krol, Rep y Rensenbrink era un recuerdo que parecía cada vez más lejano.
Poco a poco surgía una nueva generación de jugadores dispuesta a tener más gloria que la de Tahamata, Kist y Hovenkamp que sería de transición.
Llegarían Ruud Gullit del PSV un finísimo jugador y estupendo cabeceador, su compañero Ronald Koeman un brillante líbero, Frank Rijkaard del Ajax, Jan Wouters del Ajax y como complemento su más brillante aparición el temible Marco van Basten también del equipo de Amsterdam.
Así y todo había relegado sus chances de viajar al Mundial de México ´86 en el repechaje por la regla del gol de visitante frente a su clásico rival Bélgica tras perder 0-1 como visitante y ganar en casa por 2-1 en 2 partidos en los que cualquiera podía haber clasificado.
El partido de 14 de Abril de 1986 en Dortmund serviría a los alemanes para confirmar su favoritismo en el Mundial que estaba por comenzar. A pesar de cederle la iniciativa a los holandeses fueron muy efectivos a la hora de convertir y vencieron por 3-1 con 2 goles de Rudi Vöeller.
A los holandeses les faltaba un organizador de juego, pues Ruud Gullit jugaba de mediapunta y cuando bajaba a buscar el balón el equipo perdía peso ofensivo y además le faltaba afirmarse defensivamente, puesto que la zaga central no ofrecía ningún tipo de garantía.
El veterano Rinus Michels había asumido nuevamente la dirección técnica reemplazando a Leo Beenhakker y con sus nuevas figuras no tardaría mucho en conseguir buenos resultados.
Para el año 1988 el Milan italiano contaba en sus filas con Gullit, Van Basten y Rijkaard quienes marcarían una época gloriosa en el club de la mano de Arrigo Sacchi.
Por otra parte su archirrival, el Inter, había contratado a Matthaus, Brehme para reemplazar a Rummenigge cuya carrera culminaría en Suiza.
La Eurocopa disputada en tierras germanas ese año los volvió a cruzar en una de las semifinales en lo que fue una final anticipada.
Ambos equipos eran favoritos para alzarse con el torneo, aunque los teutones sacaban una luz de ventaja por su mayor experiencia en estas instancias.
Holanda había comenzado su participación con un tropiezo frente a los rusos por 0-1, una clara victoria frente a los ingleses por 3-1 con triplete de Van Basten y un agónico triunfo frente a los irlandeses a 8 minutos de final con gol de Kieft cuando estaban quedando eliminados.
Los locales empataron a 1 gol con los italianos y vencieron claramente a Dinamrca y a España por idéntico marcador: 2-0.
El 21 de Junio en el Volksparkstadion de Hamburgo se disputó el esperado partido que fue reñido desde el comienzo con una Alemania sin Liitbarski por supuestas dolencias estomacales (aunque terminó jugando los últimos minutos) quien fue reemplazado por Mill con la intención de formar un tridente ofensivo con Vöeller y Klinsmann.
Beckenbauer dispuso que Kohler marcara a Van Basten y Borowka a Gullit, pero la gran calidad individual de los holandeses con su toque corto y sus precisos pelotazos a Espaldas de Rolff y Matthaus comnplicó mucho a la defensa germana.
La apertura del marcador fue a los 55 minutos cuando Matthaus cobró un penal discutido sobre Klinsmann entrando al área.
Más polémico fue todavía el penal otorgado a los holandeses por una supuesta falta del “perro de caza” Kohler sobre Van Basten que convirtió Ronald Koeman.
A partir de ese momento se vio lo mejor de Holanda en el terreno de juego, y lo peor de Alemania que empezó a abusar del juego brusco para frenar a sus oponentes quienes eran alentados por sus ruidosos 15 mil aficionados, y faltando apenas 2 minutos y cuando se preveía el alargue Van Aerle coloca una pelota en profundidad para van Basten quien hace pasar de largo a su cancerbero Kohler, dispara de derecha cruzado y bate a Inmmel generando una algarabía inconmesurable en los aficionados naranjas que veían consumar 14 años después la venganza de Munich y a los cuales no le iban a alcanzar las cervezas esa calurosa noche.
Posteriormente Holanda batió a la URSS por 2-0 en la final con un gol de Gullit y otro muy recordado de su artillero van Basten de volea cruzada y se coronó por primera vez campeón de la Eurocopa.
Se avecinaba al Mundial de Italia y ambos equipos tomaron parte del grupo 4 de clasificación europea con los débiles conjuntos de Finlandia y Gales. La eliminatoria fue un paseo para ambas potencias, como anécdota quedan un empate 0-0 en Munich y otro 1-1 en Rótterdam que seguramente no pasarán a la historia.
La llegada del goleador Jurgen Klinsmann al Inter procedente del Stuttgart revivió aquellos duelos Ajax-Bayern de 1973, puesto que el Inter se había convertido en el equipo de los alemanes y el Milan era el conjunto de los holandeses. Con tantos cruces en el campeonato italiano y con las respectivas selecciones, ambos rivales se conocían bastante y se había generado una gran rivalidad, era de esperar entonces que todos los encuentros fuesen muy pensados tácticamente, disputados con mucha fuerza, reñidos, aunque sin dejar de lado la emoción y la calidad técnica que aportaban sus enormes jugadores.
Previo al mundial 1990 los equipos italianos venían de un extenso calendario de partidos entre liga, copa local y copas de campeones que repercutió físicamente en algunos cracks como fue el caso de Marco Van Basten, además Ruud Gullit arrastraba una operación de rodilla que le había impedido jugar con normalidad durante la temporada 1989/90. Leo Benhakker, exitoso entrenador del real Madrid años atrás se había hecho cargo de la dirección técnica.
Alemania comenzó el Mundial como una aplanadora goleando a Yugoslavia y los Emiratos Árabes por 4-1 y 5-1 respectivamente y empatando a un gol con los colombianos cuando el equipo ya estaba clasificado.
Los campeones de Europa no llegaron tan cómodos; empataron con Egipto, Inglaterra e Irlanda y clasificaron segundos mediante un sorteo, pues se encontraban igualados en todos los aspectos con los irlandeses, quienes llegaron a octavos de final dentro de los mejores terceros. Por lo tanto este enfrentamiento que se esperaba para instancias finales de la Copa fue producido por el azar y por las decepcionantes actuaciones holandesas.
El duelo que los enfrentó el estadio San Siro de Milán el 24 de Junio en octavos de final quizás haya sido junto al choque entre Inglaterra con Camerún uno de los mejores encuentros de un Mundial muy pobre. Quiso también el destino que el estadio se dividiera en sus preferencias entre ambos rivales como habitualmente lo hacía en los derbys Milan-Inter, pero esta vez con banderas alemanas y holandesas.
Tal como sucediese en los encuentros previos, el partido fue de trámite muy parejo, mejor Holanda en el comienzo con Winter muy cerca de convertir en dos oportunidades.
Alemania solo inquietó con un zurdazo de Littbarsi que se fue desviado apenas por sobre el travesaño
Se abusaba de la pierna fuerte y el roce físico, Wouters, Van Tiggelen, Buchwald y Kohler cometieron algunas faltas muy duras, hasta que a los 20 minutos Frank Rijkaard se arroja con fiereza sobre los tobillos de Rudi Vöeller y es amonestado por el árbitro argentino Lostau, cuando ambos se incorporan y al pasar Rijkaard escupe a Voéller en su largo y rizado cabello rubio entrecano, éste le recrimina airadamente al holandés la falta y el escupitajo hasta que el árbitro también lo amonesta con la intención de tranquilizarlo. Tras efectuarse el tiro libre el arquero holandés Van Breukelen capturó la pelota, pero fue golpeado por Vöeller que no pudo contener su arremetida y chocó peligrosamente al guardameta, Rijkaard fue en defensa de su compañero y levantó al alemán de una oreja, el delantero reaccionó increpando al moreno holandés, Klinsmann pretendió separarlos pero el referee decidió dar por terminada la discusión expulsando a ambos jugadores. Camino a los vestuarios el holandés oriundo de Surinam volvió a salivar al delantero germano culminando una bochornosa actuación.
Jugando ambos equipos con 10 jugadores, Holanda sintió mucho más la expulsión de su defensor por cuanto aportaba una salida clara desde la línea defensiva y además ayudaba en la marca de los delanteros alemanes, el trabajo de Gullit se desdibujaba, pues tenía que arrancar desde muy atrás porque la pelota no le llegaba clara y Van Bavstenb era anulado por Kohler.
Alemania se reorganizó con una gran labor de Klinsmann quien en soledad se las arregló para complicar a los defensores naranjas más el aporte de Littbarski por ambas bandas y el desdoblamiento de Matthaus en funciones ofensivas y defensivas.
Tuvo una posibilidad clara Alemania sobre el final del primer período cuando Littbarski capturó un pase hacia su arquero de Van Tiggelen y colocó un perfecto centro que Buchwald remató al arco exigiendo a Van Breukelen.
Pero apenas comenzado el segundo tiempo Alemania impuso la diferencia cuando Buchawald desbordó por izquierda, colocó el centro rasante y Klinsmann anticipó a Van Aerle cruzándole la pelota al arquero hacia el palo más alejado.
Holanda se lanzó furiosamente al ataque y pudo empatar con un remate cruzado de Wouters que se fue cerca del palo y una pelota que Van Basten, quien recibió de Gullit en inmejorable posición no llegó a conectar anticipado por el atento Kohler.
De contraataque Alemania dispuso de algunas chances a travéss de Matthaus y Klinsmann, pero el héroe fue Van Breukelen, quien tapó de manera brillante a Littbarski un gol anunciado, aunque no pudo evitar minutos después un fantástico tiro combado de Brehme desde el ángulo izquierdo del área grande que se incrustó sobre el poste más alejado colocando el lapidario 2-0.
Faltando un minuto Kohler toma a Van Basten ingresando al área y Ronald Koeman convierte el penal cerrando el marcador de 2 a 1 favorable a los alemanes.
Alemania se había tomado justa revancha, aunque las expulsiones quizás hayan modificado los planteos previos los teutones habían jugado mejo, habían sido más inteligentes y tuvieron valores más destacados esa noche que los tulipanes. De esa manera los germanos se encaminaban a la obtención de su tercer título mundial bajo la dirección técnica de Franz Beckenbauer. Los holandeses volvían a casa quizás demasiado temprano para sus expectativas.
La venganza holandesa tardaría 2 años y sería durante la disputa de la Eurocopa 1992 en Goteborg, Suecia.
Ambos equipos compartían grupo con Escocia y la Comunidad de Estados Independientes (ex URSS) y definían el primer puesto en la última fecha del grupo B.
Los holandeses fueron una tromba, a los 15 minutos ganaban 2-0 con goles de Rijkaard de cabeza y Witschge de tiro libre rasante y desde casi 30 metros.
Pudoi ampliar diferencias en el primer tiempo cuando una volea de Van Basten reventó el travesaño.
Alemania buscó y encontró el descuento a través de Klinsmann de cabeza tras un corner, pero minutos después el juvenil Dennis Bergkamp con un gran cebezazo cruzado colocó el 3-1 definitivo, Holanda clasificó primero y Alemania segundo gracias a la victoria de Escocia sobre la CEI por 3-0, el empate podría haber complicado a los germanos, quienes llegaron a la final siendo derrotados por Dinamarca que ya había eliminado a los holandeses en semifinales mediante la ejecución de penales.
Se terminaba una época para ambos conjuntos y aparecían las nueva figuras tales como Bergkamp, los hermanos De Boer, Overmars, Davids, Seedorf, Kluivert en Holanda y Hassler, Thon, Bierhoff, Sammer, Ziege.
Ya no volvieron a encontrase en instancias decisivas de Mundiales o Eurocopas, sólo en partidos amistosos como el 24 de Abril de 1996 cuando Alemania venció como visitante por 1-0 en Rottterdam con gol del veterano Klinsmann de penal en el encuentro que supuso la última victoria germana hasta nuestros días.
El 14 de Noviembre de 1998 igualaron 1 a1 en Geselkirchen y el 23 de Febrero de 2000 vencieron los tulipanes por 2-1 en el Amsterdam Arena con goles de Kluivert y Zenden, marcando Ziege el descuento.
El último partido fue el 20 de Noviembre de 2002 en Gelserkirchen donde los holandeses dirigidos por Dick Advocaat vencieron como visitantes por 3 a 1 a sus clásicos rivales en esta oportunidad dirigidos por Rudi Vöeller con goles de Kluivert, Hasselbaink y Van Nistelrooy, descontando Bobic para los locales.
Quizás en la próxima Copa del Mundo podamos ver frente a frente nuevamente a los clásicos rivales de Europa Central a Ballack, Klose, Schweinsteiger, Podolski, Lahm contra Robben, Sneijder, Kuyt, van der Vaart, Huntelaar. El fútbol mundial les debe mucho a ambas selecciones.

segunda-feira, 22 de março de 2010

Alemania v Holanda - Un clásico moderno (parte 1)

El origen de la rivalidad, 7 de marzo de 1973. Ajax 4 BAyern 0.
Oportuno anticipo de Beckenbauer sobre Cruyff

Los capitanes Cruyff y Beckenbauer estrechan sus manos

Johan Cruff está a punto de ser derribado en el área alemana durante la final de 1974


La historia de la rivalidad futbolística moderna entre Alemania y Holanda no arranca como se cree durante la disputa de la final del Mundial de 1974 sinó un 7 de Marzo del año anterior por los cuartos de final de la Copa Europea de Campeones.
En esa oportunidad jugaban el revolucionario Ajax holandés que ya había obtenido la Copa en las 2 ediciones anteriores y era dirigido durante esa temporada por el rumano Stevan Kovacs frente al ascendente Bayern Munich alemán dirigido por Udo Latek.
Seis jugadores de cada equipo disputaron la final del ´74 en el Estadio Olímpico de Munich: Suurbier, Krol, Haan, Neeskens, Cruyff y Rep por los naranjas; Maier, Beckenbauer, Scharzenbeck, Breitner, Hoeness y Gerd Müller por los blancos
El partido de ida en Ámsterdam fue una aplastante victoria del equipo local por 4-0 y en la revancha en Munich y sin la presencia de Cruyff el equipo bávaro eliminado por diferencia de gol a pesar de triunfar por 2-1.
El Ajax se encaminó a la obtención de su tercera Copa Europea consecutiva, hecho que finalmente logró al doblegar a la Juventud por 1-0 en Belgrado culminando su brillante ciclo que coincidió con las partidas de Cruyff y Neeskens al Barcelona español.
A partir de ese momento sería el Bayern Munich quien lograría también obtener 3 veces consecutivas la Copa entre 1974 y 1976, por lo que puede desprenderse que estos enfrentamientos fueron la “bisagra” de la Copa en esos años en la cual el equipo holandés transmitía el cetro al germano.
La famosa final del Mundial organizado por los alemanes fue atípica por donde se analice. Los holandeses eran favoritos a pesar que el equipo local había hecho suficientes méritos como para estar en esa final y ostentaba además el título de Campeón Europeo que había obtenido apenas 2 años atrás sin ninguna discusión, poseía la base del citado Bayern Munich con jugadores de la talla del arquero Sepp Maier, el “Kaiser” Franz Beckenbauer, el líder Paul Breitner, el incansable Uli Hoeness y el temible goleador apodado “el torpedo” Müller, más el aporte del exquisito Wolfang Overath del Colonia, el habilidoso y rápido Jürgen Grabowski del Eintracht Frankfurt y el terrible marcador Bertie Vogts del Borussia Mönchengladbach a quien se le encargaría la difícil marca de Johan Cruyff.
Sin embargo el camino del conjunto dirigido por Hemut Schön había sido arduo en la segunda fase ante rivales de la talla de Yugoslavia, Suecia y sobretodo Polonia al cual lograron doblegar faltando sólo 5 minutos con un memorable gol de Müller y bajo una incesante lluvia.
Los “oranges” aparte de los consagrados Cruyff y Neeskens sumaban a los incisivos laterales Suurbier y Krol, el terrible rematador Arie Hann, el organizador Will Van Hanegem figura del Feyenoord y los potentes delanteros Johnny Rep y Rob Rensenbrink del Anderlecht belga.
Sin dudas la selección conocida como la “naranja mecánica” por la sincronización de sus movimientos en el campo de juego había revolucionado la táctica con su novedoso “fútbol total” desarrollado por el ex entrenador del Ajax (y en ese momento del Barcelona con licencia para dirigir a la selección durante el mundial) Rinus Michels.
La novedad era el constante movimiento de circulación de sus jugadores sin ocupar posiciones fijas lo que inquietaba a sus ocasionales marcadores hasta la desesperación.
El movimiento que era perfectamente organizado tendía a ocupar los lugares vacíos de la cancha para generar superioridad numérica en determinados sectores del terreno.
La recuperación de la pelota se hacía mediante un agobiante pressing sobre la salida del adversario con hasta 2 y 3 jugadores que presionaban al poseedor de la pelota y cubrían sus posibles pases, a partir de la recuperación comenzaba la distribución rápida y con permanente búsqueda de los laterales para penetrar en el área rival.
Otro de los recursos que utilizaban para obtener el control de la pelota era la provocación del off side mediante el adelantamiento de la línea defensiva achicando hacia delante tal como lo hacía el Estudiantes de Zubeldía a fines de los ´60.
Para mantener este tipo de juego durante gran parte del partido era necesaria una gran preparación física, lo que también marcaba el desequilibrio por parte de los naranjas.
Argentina, Alemania Democrática y hasta el mismísimo Brasil en un partido muy friccionado y donde abundó la pierna fuerte habían quedado en el camino, solo faltaba el último paso.
El 7 de Julio de 1974 se disputó la esperada final y cuando todavía no había transcurrido un minuto de juego y ningún alemán había tomado contacto con la pelota tras dieciocho toques, Cruyff arrancó con ella en posición de líbero, cambió de ritmo y tuvo que ser derribado entrando al área por Hoeness antes de enfrentar a Maier. Johan Neeskens convirtió el penal. Una verdadera síntesis del fútbol total.
Holanda en lugar de buscar aumentar la ventaja se replegó y Alemania no se resignó y fue a buscar el empate. El puntero Holzenbein penetró en al área holandesa con mucha fuerza y fue derribado por Jansen. Paul Breitner concretó el penal y emparejó el resultado.
Ese empate fue una inyección anímica para los locales quienes a partir del enorme trabajo de Hoeness en el mediocampo corriendo, robando y distribuyendo el balón a las espaldas de Surrbier y Krol logró la ventaja tras una pelota de Beckenbauer para el pique cruzado de Bonhof por la derecha quien desbordó a Haan y colocó el centro que controló a medias el torpedo Múller, hizo un raro movimiento del cuerpo volviendo sobre sus pasos que engaño e hizo pasar de largo a su marcador Krol y enganchó la pelota con un derechazo cruzado que sorprendió al arquero Jongbloed quien ni siquiera se arrojó al piso.
El equipo visitante salió en el segundo tiempo a buscar desesperadamente el empate pero la mala puntería de Rep y Reensenbrink y un monumental tarea de Maier tapándole un tiro a quemarropa de Cruyff entre otros clausuró el arco alemán.
El equipo teutón aquietó el ritmo cuando pudo y así se llegó al final de partido donde ante la algarabía de su público se consagró campeón.
El equipo holandés como el mítico equipo húngaro que cayó también ante los germanos en Suiza ´54 logró el reconocimiento que pocas veces reciben los subcampeones, el de no quedar en el olvido colectivo.
Pasaron cuatro años y los mismos rivales volvieron a verse las caras para la segunda fecha de la segunda ronda del Mundial de Argentina. El equipo alemán sin Breitner, Beckenbauer ni Gerd Müller entre otros ya no tenía la potencia del campeón mundial pero todavía era un equipo respetable que en la primera fase había empatado con los Polacos en el debut, luego goleó a México por 6-0 y nuevamente igualó con el complicado equipo tunecino. En el primer partido de esta segunda ronda habían empatado 0-0 con los difíciles italianos. Kart-Heinz Rummenigge, Heinz Flohe y Klaus Fischer eran la sangre nueva que pretendía recuperar cierto poder ofensivo.
Los holandeses mantenían el mismo equipo que cuatro años atrás había sorprendido en Alemania a excepción de su astro Johan Cruyff y Will Van Hanegem quienes no habían viajado a la Argentina por diversas razones, sus reemplazantes eran los hermanos William y Rene Van de Kerkhof que aunque no llegaba a la altura futbolística de sus reemplazados tampoco desentonaban.
El camino holandés en la primera fase fue trabajoso, tras vencer 3-0 a Irán en el debut y empatar en 0 con los sorprendentes peruanos, casi se había quedado fuera del Mundial al caer 2-3 frente a los escoceses.
Pero habían comenzado la segunda ronda goleando sin atenuantes a los compatriotas de su técnico el austríaco Ernst Happel por 5-1, lo que alimentaba sus esperanzas de llegar nuevamente a la final.
El encuentro se disputó en Córdoba y aunque fue parejo Holanda tuvo las mejores chances. No obstante tuvo que remontar 2 veces el marcador, la segunda con un gol de Willy Van de Kerkhof a solo 6 minutos del final que colocó el definitivo 2-2.
Alemania luego cayó inesperadamente ante los austríacos por 2-3 y Holanda venció a Italia 2-1 con un recordado tiro de Arie Haan desde más de 30 metros que le posibilitó llegar a la final donde cayó por 3-1 ante el equipo local en tiempo suplementario obteniendo nuevamente el subcampeonato.
Hubo un amistoso en Düsseldorf el 20 de diciembre de ese mismo año en el que jugando sobre la nieve y con un balón naranja los alemanes doblegaron a los visitantes por 3-1. Los alemanes presentaron todos sus titulares a excepción de Maier, Los holandeses probaron suerte en ofensiva con Adrie Koster del Roda y el chino La ling del Ajax sin obtener mayores resultados, fue victoria alemana por 3-1 con goles de Rummenigge, Fischer y Bonhof descontando La Ling para los naranjas.
Tiempo después se cruzaron en la Eurocopa de 1980 en Italia donde compartieron el grupo inicial con Checoslovaquia y Grecia.
En la primera fecha Alemania derrotó a Checoslovaquia por 1-0 y los holandeses hicieron lo propio con los helénicos por idéntico marcador.
Los alemanes contaban con la presencia de Stielike y Briegel en la defensa, el fútbol de Bernard Schuster y Hans Müller en el mediocampo y el tridente ofensivo compuesto por Rummenigge, Hrubesch y Allofs. Jupp Derwall, quien fuera durante años ayudante de Schön había asumido la conducción técnica.
Para la selección holandesa todavía jugaban Krol, Haan, Rep, y los Van de Kerkhof más el aporte del alto delantero Kees Kist. El DT Jan Zwartkruis había retomado la conducción técnica luego del Mundial argentino
El 4 de Junio en Nápoles se produjo el encuentro que fue vibrante sobre el final y que contó con una destacada actuación del delantero Klaus Allofs del Fortuna Dusseldorf quien gracias a su oportunismo marcó los 3 goles con que el equipo alemán se adelantó en el marcador, pero los holandeses no se dieron por vencidos y descontaron con un gol de Rep de penal y otro de Willy Van de Kerkhof que pusieron en aprietos el triunfo alemán hasta el final mismo del partido pese a haber sido la diferencia entre ambos contendientes aún más categórica.
Posteriormente Alemania venció sin problemas a Grecia clasificando primero en su grupo y Holanda quedó eliminada por diferencia de al empatar con los checos por 1-1.
Alemania finalmente se consagró campeón venciendo a Bélgica por 1-0 con un gol de Hrubesch de cabeza tras un corner.
Para Holanda comenzaba un período de sombras que le impediría clasificar para los mundiales de España 1982 y México 1986, sus principales figuras ya se habían retirado y el recambio tardaría algunos años más.