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quinta-feira, 21 de julho de 2011

Uruguay y Paraguay definen una Copa América apática

Uruguay y Paraguay dirimirán la 43° edición de la Copa América el domingo próximo en el reparado estadio de River Plate de la ciudad de Buenos Aires.
No era la final que la mayoría esperaba, pero detrás de Argentina y Brasil los finalistas eran los equipos que tenían más chances, de acuerdo a sus antecedentes y la actuación en la pasada Copa del Mundo, para llegar a esta instancia.
Sin dudas el camino de ambos contendientes no fue fácil, inclusive fue más complicado de lo esperado, pero poco a poco y a medida que avanzaban en la Copa se se afirmaban los equipos con una identidad bien definida, aquella que pareció faltarles a argentinos y brasileños.
Uruguay superó con autoridad a Perú en semifinales porque nunca se cansó de buscar el arco contrario complicando a su rival con pelotas aéreas y desbordes y remates de media distancia. A pesar del esforzado trabajo de los incas por mantener el cero durante la primera etapa siempre pareció que Uruguay era más equipo y que una vez que lograra la apertura sería muy difícil para los peruanos revertir la historia. Perú cada vez jugaba más cerca de su arquero y salvo una buena jugaba de Vargas cuyo centro rasante no llegaron a conectar ni Guerrero ni Advíncula, Uruguay no fue inquietado defensivamente.
El segundo tiempo transcurría sin demasiados matices hasta que un remate complicado de media distancia de Forlan no puedo ser retenido por el arquero Fernández y Suárez colocó la apertura. Cinco minutos después un formidable pase en profundidad de Álvaro Pereira encontró al delantero de Liverpool picando entre dos defensores peruanos en una larga carrera hacia el arco, les ganó en velocidad, eludió al arquero y marcó su doblete en el partido y el pasaje a la final de los celestes. Con el resultado asegurado Tabárez incluso se dio el gusto de reemplazas a Suárez y Gargano para preservarlos. Vargas se fue expulsado por un inconcebible codazo a Coates.
El conjunto dirigido por Markarian dio una prueba de fe con vistas a las próximas eliminatorias con la esperanza firme de volver a disputar una Copa del Mundo tras 32 años cuando todavía Cubillas, Uribe, Oblitas y Chjumpitaz daban muestras de su talento en la selección de la banda roja.
Sorprendió que Paraguay ante Venezuela haya dispuesto casi el mismo planteo que frente a Brasil tomando muchos recaudos para anular a Arango y Rondón, lo que presagiaba que este encuentro no sería similar al de la primera rueda. Sin embargo y pese al arranque inicial de los guaraníes ello la selección “vino tinto” se las ingenió para crear alguna posibilidad en un partido soporífero para los pocos hinchas que además tuvieron que soportar una temperatura bajísima en la ciudad de Mendoza. Queda para la polémica el gol anulado a Vizcarrondo por offside de Rondón que a criterio del árbitro mexicano molestó al arquero Villar.
Sin goles se fueron a la prórroga donde se vieron las mejores acciones de los venezolanos ayudados por la expulsión de Santana. Fue así que primero Miku y luego Arango de tiro libre estrellaron dos remates en los palos y Villar detuvo todo lo que le tiraron cuando los caribeños intentaban la arremetida final. No hubo caso y se llegó a los penales donde todos los paraguayos convirtieron y el arquero Villar fue nuevamente el héroe de la noche al contener el débil remate de Lucena. No nos detendremos en los incidentes provocados al final del encuentro cuando jugadores de ambos equipos emprendieron una feroz gresca que puede derivar en la suspensión de algunos jugadores guaraníes para la final, solamente manifestar que es deplorable.
Los guaraníes arriban a la final sin haber ganado ningún partido en tiempo reglamentario en un hecho que no registra precedentes (1) .

Venezuela se va con la amargura de saber que cuando se lo propuso y encontró los espacios puso en aprietos al conjunto guaraní, pero con la firme convicción de que se encuentra en la buena senda y por primera vez en su historia ha dejado de ser promesa para convertirse en realidad el sueño de pelear por la clasificación a un Mundial.
La final difícilmente sea desde el plano técnico admirable por los que ambos equipos proponen, pero desde el punto de vista táctico puede resultar muy interesante y si se produce rápidamente la apertura del marcador el partido puede ganar en intensidad y emociones cuando el equipo que se encuentre en desventaja tenga que ir a buscar el empate. En el caso que no aparezca el primer gol, el match puede resultar muy enredado puesto que ninguno de los dos equipos está acostumbrado a ceder ventajas.
Para entender un poco más lo afirmado anteriormente es necesario retroceder cronológicamente para revisar las anteriores instancias donde se dieron resultados inesperados de acuerdo a lo visto en cada uno de los compromisos.
Un viejo dogma marino sentencia que el pez grande se come al más pequeño. Por lo tanto y para evitar esa ley natural de la supervivencia, el más chico debe protegerse del ataque mortal del más imponente.
Hasta donde se puede estirar el límite entre un planteo defensivo con la necesidad de obstruir lo que pretende crear el rival y la necesidad propia de obtener la ventaja? La historia del fútbol nos ha demostrado con los años que es más fácil defender que atacar sobre todo cuando se encuentran los jugadores y el sistema adecuado para llevar a cabo un planteo defensivo eficaz. Pero también aparecen jugadores dispuestos a romper todos los esquemas defensivos haciendo lo imprevisible y surgen técnicos audaces que de acuerdo a las cualidades de sus cracks privilegian el ataque aunque sin descuidar el aspecto defensivo. Sin dudas esto requiere mucho trabajo y tanto a Batista como a Menezes, que disponen de jugadores para romper esquemas le ha faltado tiempo para desarrollar sus ideas futbolísticas, por eso han cometido errores de improvisación que ante equipos con más oficio fueron fatales aunque la diferencia se haya dirimido desde el punto del penal.
Los cuatro enfrentamientos de cuartos de final tuvieron un denominador común: los seleccionados que propusieron la ofensiva y no pudieron capitalizarla en el arco contrario, ya sea por fallas propias en la definición o brillantes performances de los arqueros rivales, terminaron enredados en una especie de telaraña que impusieron los equipos más modestos con el firme propósito de frenar a las dos potencias máximas del certamen (Argentina y Brasil) y a los dos mejores equipos de la primera fase (Colombia y Chile). La clave era que cuanto más se estiraba un partido más chances tenía el equipo más modesto de clasificar a la próxima etapa, más aún si se llegaba a los penales.
No pretendo menoscabar a los finalistas (Uruguay y Paraguay) con este comentario, sus seleccionados tienen una identidad y un trabajo serio de sus entrenadores desde antes del Mundial de Sudáfrica donde han obtenido resultados que inclusive superaban sus expectativas, pero también es cierto que en el campo de juego se supieron técnica y colectivamente inferiores a Argentina y Brasil respectivamente apostando a un buen planteo táctico y a la estrategia adecuada no solo para “trabajar” los partidos extendiéndolos más allá de los 120 minutos sino también sino también para rearmarse y sobreponerse a lesiones y expulsiones sobre la marcha sin verse desarticulados en su esquema.
Si bien era factible que Uruguayos y Paraguayos accedieran a las semifinales, lo que nadie podía imaginarse antes de esta Copa era que Venezuela y Perú llegarían a esta instancia, sobre todo teniendo en cuanta la buena impresión que habían causado en su primeras presentaciones los representativos de Colombia y Chile.
Venezuela ha cambiado su mentalidad desde aquellos años en los cuales José Omar Pastoriza dirigió la eliminatoria para el Mundial 2002, pasando por el crecimiento durante la etapa de Richard Páez que incluyó la clasificación a cuartos de final de la Copa América en su propia tierra durante 2007, y llegando a esta confirmación con el trabajo de César Farías quien pretende seguir haciendo historia.
El caso de Perú es el más inexplicable desde el argumento lógico, puesto que un equipo que finalizó en los últimos lugares de la eliminatoria al último Mundial pudo recomponer su imagen futbolística con una combatividad inusitada sobreponiéndose a las importantes ausencias de Farfán y Pizarro, mostrándose ordenado y cauteloso defensivamente y letal en la ofensiva. Sin dudas la influencia del técnico Sergio Markarian fue decisivo para este renacer de los incaicos.
Pero trataremos de analizar sintéticamente cada uno de esos partidos para tratar de entender la inextricable realidad.
A Colombia le costó encontrar claridad en mitad de cancha con la línea de cinco volantes dispuesta por Markarian donde Advíncula y Chiroque impidieron las proyecciones de Zuñiga y Armero y Vargas jugaba sobre las espaldas del robusto Sánchez mientras Guerrero peleaba todas las pelotas que llegaban al área.
Colombia chocaba una y otra vez sin ideas contra una defensa firme. Solo Dayro Moreno inquietaba con sus tiros de media distancia entre los cuales unos de ellos pegó en un poste al igual que otro disparo de Guarín. A través de un foul sufrido en el área por Moreno, Radamel Falcao, de errática tarde se, encargó de desviar el penal. A partir de ese momento Colombia fue más tibo, Perú se animó y tibiamente se fue adelantando ante la impotencia de su rival manejando la pelota a través de Vargas y el ingresado Lobatón. El “bolillo” Gómez hizo ingresar a Rodallega para definir el partido, pero no se pudo desnivelar y se fueron al tiempo suplementario.
Fue así que en un tiro de esquina a favor de Perú, el arquero Martínez salió a despejar muy lejos de la portería perdiendo el equilibrio, la pelota le cayó a Lobatón quien desde casi 30 metros y con gran precisión clavó la pelota en un ángulo provocando la sorpresa y el estupor de los cafeteros.
Colombia buscó desesperadamente el ataque, pero no contó con un nuevo regalo de su propio arquero para los peruanos al entregar una pelota corta en la salida que Guerrero aprovechó y tras gran maniobra personal cedió a Vargas que colocó el 2-0 final.
Argentina y Uruguay protagonizaron un adelanto de final por la forma en la cual disputaron su encuentro. Mejor Argentina en la calidad técnica y circulación del balón. Más firme Uruguay en la merca y con buena presencia física en los tiros libres a través de Lugano y Cáceres. Por esa vía llegó la apertura: tiro libre de Forlan, Cáceres la cabecea con llamativa facilidad y el “gallego” Pérez toma libre por la izquierda el rebote del arquero Romero para silenciar el estadio de Santa Fe apenas a 5 minutos del comienzo.
Argentina reaccionó rápidamente con la recuperación de Mascherano, la distribución de Gago, la habilidad de Messi recostado sobre la derecha enganchando hacia adentro y la velocidad de Di María y Agüero. Pero fue Higuaín quien de cabeza y aprovechando un perfecto centro de Messi batió a Muslera colocando el empate. De allí hasta el final de la primera etapa se pudo observar el mejor repertorio de la selección argentina tocando, gambeteando, aunque creando pocas ocasiones de gol y la ofuscación de los orientales que se tradujo en violentos fouls y que terminó con tres tarjetas amarillas y el “gallego“ Pérez expulsado a poco de culminar la primera etapa por cortar una jugada de contraataque. A pesar de todo Lugano tuvo la más clara oportunidad impactando un cabezazo en el travesaño.
Argentina no pudo capitalizar durante el segundo tiempo la ventaja numérica, Messi se tiró al medio para permitir la subida de Zabaleta, pero Gago no tuvo el protagonismo de la primera etapa, Uruguay redobló esfuerzos con Arévalo Ríos, y los Álvaros (González y Pereira) defendiendo y progresando en el terreno. Los pelotazos para Suárez de punta aunque saliendo del área y Forlan que retrocede para volantear no pueden ser controlados por los defensores argentinos que cometen una falta tras otra. Pastore y Tévez ingresan por los inexpresivos Di María y Agüero para tratar de dar la estocada final. Sin embargo la expulsión de Mascherano por doble amarilla y algunas apariciones fugaces del arquero Muslera impiden el desnivel y terminan los 90 minutos con susto para el local, pues Forlan no puede cabecear bien un centro de Suárez . Ahora son 10 jugadores por equipo y a excepción de Zanetti todos los defensores argentinos están amonestados.
En los 30 minutos de tiempo suplementario Argentina se muestra mejor, pero Uruguay resiste y Suárez resulta una pesadilla para Burdisso y Milito. Entran Gargano y Eguren por los extenuados Alvaro Pereira y Arévalo Ríos en Uruguay, Biglia por Gago lesionado es la apuesta de Batista. Argentina crea las mejores chances con un remate en el palo de Higuaín y una tapada final de Muslera ante gran acción individual de Messi al filo de los penales.
En los penales Uruguay convierte todos y Muslera le tapa el penal a Tévez para conseguir la ansiada clasificación ante el júbilo de más de 5000 compatriotas en el estadio de Colón de Santa Fe.
Argentina culmina con otra decepción a la cual nos tiene acostumbrados desde 1993 hasta ahora. Sin dudas se buscarán culpables, se discutirá si fue o no un fracaso, se analizarán rendimientos, se juzgará si el cuerpo técnico está a la altura de las circunstancias, se propondrán nombres y alternativas. La actuación Argentina en esta Copa América se apoyó en conceptos que el técnico quería transmitir pero que no se advirtieron en el terreno de juego. Cuando las cosas no funcionaron se apeló a un plan B que funcionó con un rival como Costa Rica, pero ante un real candidato al título fracasó. La selección albiceleste lució una vez más como un cúmulo de individualidades dispersas en el campo de juego que debían moverse en lugares y situaciones donde no estaban acostumbrados y se sentían incómodos, primando lo individual sobre lo colectivo.
Párrafo aparte para la defensa argentina convertida en un tembladeral en cada pelota aéra, manifestando gran torpeza en la marca individual, fallas de sincronización y falta de timming en los cierres. SI se pretende seguir con estos defensores se deberá trabajar mucho.
Lo cierto es que las eliminatorias comienzan en Octubre y la paridad de esta Copa hace presagiar que serán muy complicadas si no se tienen los fundamentos futbolísticos para asumir cada compromiso con la seriedad necesaria y si no se diseña una estrategia acorde.
Brasil jugó el mejor partido del torneo ante una ultradefensivo Paraguay que hizo recodar el partido frente a Japón por los octavos de final del pasado mundial de Sudáfrica. Martino dispuso un cuadrado en el mediocampo compuesto por Vera, Cáceres, Estigarribia y RIveros muy cerca de la línea de cuatro defensores con el propósito de cortar el enlace futbolístico entre Ganso y Robinho e impedir la subida por los laterales de Maicon y André Santos.
Le costó a Brasil manejar la pelota y llegar con posibilidades, pero de a poco Robinho se convirtió en el organizador y Neymar en el ejecutor aunque la buena tarea del arquero Villar y las fallas en la definición del delantero del Santos impidieron la ventaja en el marcador.
Paraguay con una aporte nulo en ofensiva y mucha lucha y fervor en el mediocampo llevó el partido al final del tiempo reglamentario y sin goles.
En el alargue siguió siendo el conjunto verdeamarelho el dominador de las acciones, pero nunca pudo doblegar a la fuerte defensa guaraní ni mucho menos a su entonado arquero.
Se fueron expulsados Alcaraz y Lucas Leiva por un tumulto, entraron jugadores de recambio, pero no se pudo modificar el marcador.
En la definición por penales ocurrió un hecho que este autor no recuerda haber visto u oído jamás: que un conjunto brasilero haya errado los 4 penales que ejecutó (2 desviados, uno en el poste y otro atajado). Estigarribia y Riveros convirtieron para Paraguay y Brasil se fue con las manos vacías y argumentando que el estado del terreno en el punto del penal era poco menos que deplorable y que el suelo no estaba firme, razón por la cual los pedazos de panes de césped se levantaban. Paradójicamente los Paraguayos también patearon desde el mismo sector y tuvieron menos inconvenientes.
Brasil demostró que tiene un gran potencial con estos jóvenes, pero que todavía les falta un trecho para destacarse internacionalmente con los cual no es muy descabellado pensar que Kaká, Luis Fabiano, Baptista y porqué no Ronaldinho y Adriano puedan tener alguna oportunidad en el scratch.
La sorprendente Venezuela dejó en el camino a la selección chilena que venía produciendo destacadas actuaciones en el partido más intenso de los cuartos de final.
Una multitud de chilenos cruzó la cordillera para alentar a su equipo en el coqueto estadio de San Juan esperanzados en llegar a las semifinales de esta Copa, pero la realidad les jugaría una mala pasada.
A pesar de ser un equipo técnicamente inferior, los caribeños jugaron prácticamente de igual a igual destacándose la precisión de Arango que casi sobre el final del primer tiempo lanzó un tiro libre que cabeceó Vizcarrondo al arco decretando el 1-0.
Con la entrada de Valdivia por Carmona en la segunda etapa, Chile se convirtió en una tromba. Pero el arquero Vega, Perozo sobre la línea y el travesaño les negaron la chance a los andinos. Hasta que promediando la segunda etapa Suazo tras una bonita jugada de Alexis Sánchez consiguió el empate. Parecía que el envión favorecería a Chile, pero a diez minutos del final otro tiro libre de Arango fue mal despejado por el arquero Bravo que no pudo retener la pelota sirviéndole el rebote a Cichero que no tuvo problemas en colocar el 2-1.
La expulsión de Gary Medel le puso más dramatismo al encuentro con todo Chile lanzado ferozmente al empate dejando enormes espacios para los contraataques que Venezuela no pudo aprovechar para liquidar el partido. Así la selección venezolana se convirtió en el único semifinalista que solamente necesitó 90 minutos para despachar a su rival.
Para Chile queda la esperanza de seguir por el camino que iniciara Marcelo Bielsa y ahora continúa Claudio Borghi. Se ha mostrado como uno de los equipos más ofensivos de la Copa, pero deberá mejorar defensivamente, sobre todo en retroceso y algunos de sus jugadores como Vidal, Beausejour o Medel deberán atemperar su carácter y su vehemencia cuando los partidos se complican.
El domingo tendremos un nuevo campeón de la Copa más antigua que se juega en Sudamérica. El Mundial 2014 lentamente asoma en el horizonte, los candidatos para clasificar hicieron su aparición en los últimos 20 días por Argentina. Todos tienen chances, pero las eliminatorias son muy extensas y admiten pocos errores.

(1) Argentina llegó a la final de la Copa América de Ecuador 1993 ganándole a Bolivia en el debut para luego empatar sucesivamente con México y Colombia para luego vencer en la definición por penales tanto a Brasil en cuartos de final como a Colombia en semifinales. Si bien el equipo dirigido por Alfio Basile no era tan amarrete con el espectáculo, no había lucido de la misma forma que en la Copa de Chile 1991 y recibía constantes críticas de la prensa por lo mal que jugaba.
Uruguay y Paraguay dirimirán la 43° edición de la Copa América el domingo próximo en el reparado estadio de River Plate de la ciudad de Buenos Aires.
No era la final que la mayoría esperaba, pero detrás de Argentina y Brasil los finalistas eran los equipos que tenían más chances, de acuerdo a sus antecedentes y la actuación en la pasada Copa del Mundo, para llegar a esta instancia.
Sin dudas el camino de ambos contendientes no fue fácil, inclusive fue más complicado de lo esperado, pero poco a poco y a medida que avanzaban en la Copa se se afirmaban los equipos con una identidad bien definida, aquella que pareció faltarles a argentinos y brasileños.
Uruguay superó con autoridad a Perú en semifinales porque nunca se cansó de buscar el arco contrario complicando a su rival con pelotas aéreas y desbordes y remates de media distancia. A pesar del esforzado trabajo de los incas por mantener el cero durante la primera etapa siempre pareció que Uruguay era más equipo y que una vez que lograra la apertura sería muy difícil para los peruanos revertir la historia. Perú cada vez jugaba más cerca de su arquero y salvo una buena jugaba de Vargas cuyo centro rasante no llegaron a conectar ni Guerrero ni Advíncula, Uruguay no fue inquietado defensivamente.
El segundo tiempo transcurría sin demasiados matices hasta que un remate complicado de media distancia de Forlan no puedo ser retenido por el arquero Fernández y Suárez colocó la apertura. Cinco minutos después un formidable pase en profundidad de Álvaro Pereira encontró al delantero de Liverpool picando entre dos defensores peruanos en una larga carrera hacia el arco, les ganó en velocidad, eludió al arquero y marcó su doblete en el partido y el pasaje a la final de los celestes. Con el resultado asegurado Tabárez incluso se dio el gusto de reemplazas a Suárez y Gargano para preservarlos. Vargas se fue expulsado por un inconcebible codazo a Coates.
El conjunto dirigido por Markarian dio una prueba de fe con vistas a las próximas eliminatorias con la esperanza firme de volver a disputar una Copa del Mundo tras 32 años cuando todavía Cubillas, Uribe, Oblitas y Chjumpitaz daban muestras de su talento en la selección de la banda roja.
Sorprendió que Paraguay ante Venezuela haya dispuesto casi el mismo planteo que frente a Brasil tomando muchos recaudos para anular a Arango y Rondón, lo que presagiaba que este encuentro no sería similar al de la primera rueda. Sin embargo y pese al arranque inicial de los guaraníes ello la selección “vino tinto” se las ingenió para crear alguna posibilidad en un partido soporífero para los pocos hinchas que además tuvieron que soportar una temperatura bajísima en la ciudad de Mendoza.
Sin goles se fueron a la prórroga donde se vieron las mejores acciones de los venezolanos ayudados por la expulsión de Santana. Fue así que primero Miku y luego Arango de tiro libre estrellaron dos remates en los palos y Villar detuvo todo lo que le tiraron cuando los caribeños intentaban la arremetida final. No hubo caso y se llegó a los penales donde todos los paraguayos convirtieron y el arquero Villar fue nuevamente el héroe de la noche al contener el débil remate de Lucena. De esa manera los guaraníes llegan a la final sin haber ganado ningún partido en tiempo reglamentario en un hecho que no registra precedentes (1) .

Venezuela se va con la amargura de saber que cuando se lo propuso y encontró los espacios puso en aprietos al conjunto guaraní, pero con la firme convicción de que se encuentra en la buena senda y por primera vez en su historia ha dejado de ser promesa para convertirse en realidad el sueño de pelear por la clasificación a un Mundial.
La final difícilmente sea desde el plano técnico admirable por los que ambos equipos proponen, pero desde el punto de vista táctico puede resultar muy interesante y si se produce rápidamente la apertura del marcador el partido puede ganar en intensidad y emociones cuando el equipo que se encuentre en desventaja tenga que ir a buscar el empate. En el caso que no aparezca el primer gol, el match puede resultar muy enredado puesto que ninguno de los dos equipos está acostumbrado a ceder ventajas.
Para entender un poco más lo afirmado anteriormente es necesario retroceder cronológicamente para revisar las anteriores instancias donde se dieron resultados inesperados de acuerdo a lo visto en cada uno de los compromisos.
Un viejo dogma marino sentencia que el pez grande se come al más pequeño. Por lo tanto y para evitar esa ley natural de la supervivencia, el más chico debe protegerse del ataque mortal del más imponente.
Hasta donde se puede estirar el límite entre un planteo defensivo con la necesidad de obstruir lo que pretende crear el rival y la necesidad propia de obtener la ventaja? La historia del fútbol nos ha demostrado con los años que es más fácil defender que atacar sobre todo cuando se encuentran los jugadores y el sistema adecuado para llevar a cabo un planteo defensivo eficaz. Pero también aparecen jugadores dispuestos a romper todos los esquemas defensivos haciendo lo imprevisible y surgen técnicos audaces que de acuerdo a las cualidades de sus cracks privilegian el ataque aunque sin descuidar el aspecto defensivo. Sin dudas esto requiere mucho trabajo y tanto a Batista como a Menezes, que disponen de jugadores para romper esquemas le ha faltado tiempo para desarrollar sus ideas futbolísticas, por eso han cometido errores de improvisación que ante equipos con más oficio fueron fatales aunque la diferencia se haya dirimido desde el punto del penal.
Los cuatro enfrentamientos de cuartos de final tuvieron un denominador común: los seleccionados que propusieron la ofensiva y no pudieron capitalizarla en el arco contrario, ya sea por fallas propias en la definición o brillantes performances de los arqueros rivales, terminaron enredados en una especie de telaraña que impusieron los equipos más modestos con el firme propósito de frenar a las dos potencias máximas del certamen (Argentina y Brasil) y a los dos mejores equipos de la primera fase (Colombia y Chile). La clave era que cuanto más se estiraba un partido más chances tenía el equipo más modesto de clasificar a la próxima etapa, más aún si se llegaba a los penales.
No pretendo menoscabar a los finalistas (Uruguay y Paraguay) con este comentario, sus seleccionados tienen una identidad y un trabajo serio de sus entrenadores desde antes del Mundial de Sudáfrica donde han obtenido resultados que inclusive superaban sus expectativas, pero también es cierto que en el campo de juego se supieron técnica y colectivamente inferiores a Argentina y Brasil respectivamente apostando a un buen planteo táctico y a la estrategia adecuada no solo para “trabajar” los partidos extendiéndolos más allá de los 120 minutos sino también sino también para rearmarse y sobreponerse a lesiones y expulsiones sobre la marcha sin verse desarticulados en su esquema.
Si bien era factible que Uruguayos y Paraguayos accedieran a las semifinales, lo que nadie podía imaginarse antes de esta Copa era que Venezuela y Perú llegarían a esta instancia, sobre todo teniendo en cuanta la buena impresión que habían causado en su primeras presentaciones los representativos de Colombia y Chile.
Venezuela ha cambiado su mentalidad desde aquellos años en los cuales José Omar Pastoriza dirigió la eliminatoria para el Mundial 2002, pasando por el crecimiento durante la etapa de Richard Páez que incluyó la clasificación a cuartos de final de la Copa América en su propia tierra durante 2007, y llegando a esta confirmación con el trabajo de César Farías quien pretende seguir haciendo historia.
El caso de Perú es el más inexplicable desde el argumento lógico, puesto que un equipo que finalizó en los últimos lugares de la eliminatoria al último Mundial pudo recomponer su imagen futbolística con una combatividad inusitada sobreponiéndose a las importantes ausencias de Farfán y Pizarro, mostrándose ordenado y cauteloso defensivamente y letal en la ofensiva. Sin dudas la influencia del técnico Sergio Markarian fue decisivo para este renacer de los incaicos.
Pero trataremos de analizar sintéticamente cada uno de esos partidos para tratar de entender la inextricable realidad.
A Colombia le costó encontrar claridad en mitad de cancha con la línea de cinco volantes dispuesta por Markarian donde Advíncula y Chiroque impidieron las proyecciones de Zuñiga y Armero y Vargas jugaba sobre las espaldas del robusto Sánchez mientras Guerrero peleaba todas las pelotas que llegaban al área.
Colombia chocaba una y otra vez sin ideas contra una defensa firme. Solo Dayro Moreno inquietaba con sus tiros de media distancia entre los cuales unos de ellos pegó en un poste al igual que otro disparo de Guarín. A través de un foul sufrido en el área por Moreno, Radamel Falcao, de errática tarde se, encargó de desviar el penal. A partir de ese momento Colombia fue más tibo, Perú se animó y tibiamente se fue adelantando ante la impotencia de su rival manejando la pelota a través de Vargas y el ingresado Lobatón. El “bolillo” Gómez hizo ingresar a Rodallega para definir el partido, pero no se pudo desnivelar y se fueron al tiempo suplementario.
Fue así que en un tiro de esquina a favor de Perú, el arquero Martínez salió a despejar muy lejos de la portería perdiendo el equilibrio, la pelota le cayó a Lobatón quien desde casi 30 metros y con gran precisión clavó la pelota en un ángulo provocando la sorpresa y el estupor de los cafeteros.
Colombia buscó desesperadamente el ataque, pero no contó con un nuevo regalo de su propio arquero para los peruanos al entregar una pelota corta en la salida que Guerrero aprovechó y tras gran maniobra personal cedió a Vargas que colocó el 2-0 final.
Argentina y Uruguay protagonizaron un adelanto de final por la forma en la cual disputaron su encuentro. Mejor Argentina en la calidad técnica y circulación del balón. Más firme Uruguay en la merca y con buena presencia física en los tiros libres a través de Lugano y Cáceres. Por esa vía llegó la apertura: tiro libre de Forlan, Cáceres la cabecea con llamativa facilidad y el “gallego” Pérez toma libre por la izquierda el rebote del arquero Romero para silenciar el estadio de Santa Fe apenas a 5 minutos del comienzo.
Argentina reaccionó rápidamente con la recuperación de Mascherano, la distribución de Gago, la habilidad de Messi recostado sobre la derecha enganchando hacia adentro y la velocidad de Di María y Agüero. Pero fue Higuaín quien de cabeza y aprovechando un perfecto centro de Messi batió a Muslera colocando el empate. De allí hasta el final de la primera etapa se pudo observar el mejor repertorio de la selección argentina tocando, gambeteando, aunque creando pocas ocasiones de gol y la ofuscación de los orientales que se tradujo en violentos fouls y que terminó con tres tarjetas amarillas y el “gallego“ Pérez expulsado a poco de culminar la primera etapa por cortar una jugada de contraataque. A pesar de todo Lugano tuvo la más clara oportunidad impactando un cabezazo en el travesaño.
Argentina no pudo capitalizar durante el segundo tiempo la ventaja numérica, Messi se tiró al medio para permitir la subida de Zabaleta, pero Gago no tuvo el protagonismo de la primera etapa, Uruguay redobló esfuerzos con Arévalo Ríos, y los Álvaros (González y Pereira) defendiendo y progresando en el terreno. Los pelotazos para Suárez de punta aunque saliendo del área y Forlan que retrocede para volantear no pueden ser controlados por los defensores argentinos que cometen una falta tras otra. Pastore y Tévez ingresan por los inexpresivos Di María y Agüero para tratar de dar la estocada final. Sin embargo la expulsión de Mascherano por doble amarilla y algunas apariciones fugaces del arquero Muslera impiden el desnivel y terminan los 90 minutos con susto para el local, pues Forlan no puede cabecear bien un centro de Suárez . Ahora son 10 jugadores por equipo y a excepción de Zanetti todos los defensores argentinos están amonestados.
En los 30 minutos de tiempo suplementario Argentina se muestra mejor, pero Uruguay resiste y Suárez resulta una pesadilla para Burdisso y Milito. Entran Gargano y Eguren por los extenuados Alvaro Pereira y Arévalo Ríos en Uruguay, Biglia por Gago lesionado es la apuesta de Batista. Argentina crea las mejores chances con un remate en el palo de Higuaín y una tapada final de Muslera ante gran acción individual de Messi al filo de los penales.
En los penales Uruguay convierte todos y Muslera le tapa el penal a Tévez para conseguir la ansiada clasificación ante el júbilo de más de 5000 compatriotas en el estadio de Colón de Santa Fe.
Argentina culmina con otra decepción a la cual nos tiene acostumbrados desde 1993 hasta ahora. Sin dudas se buscarán culpables, se discutirá si fue o no un fracaso, se analizarán rendimientos, se juzgará si el cuerpo técnico está a la altura de las circunstancias, se propondrán nombres y alternativas. La actuación Argentina en esta Copa América se apoyó en conceptos que el técnico quería transmitir pero que no se advirtieron en el terreno de juego. Cuando las cosas no funcionaron se apeló a un plan B que funcionó con un rival como Costa Rica, pero ante un real candidato al título fracasó. La selección albiceleste lució una vez más como un cúmulo de individualidades dispersas en el campo de juego que debían moverse en lugares y situaciones donde no estaban acostumbrados y se sentían incómodos, primando lo individual sobre lo colectivo.
Párrafo aparte para la defensa argentina convertida en un tembladeral en cada pelota aéra, manifestando gran torpeza en la marca individual, fallas de sincronización y falta de timming en los cierres. SI se pretende seguir con estos defensores se deberá trabajar mucho.
Lo cierto es que las eliminatorias comienzan en Octubre y la paridad de esta Copa hace presagiar que serán muy complicadas si no se tienen los fundamentos futbolísticos para asumir cada compromiso con la seriedad necesaria y si no se diseña una estrategia acorde.
Brasil jugó el mejor partido del torneo ante una ultradefensivo Paraguay que hizo recodar el partido frente a Japón por los octavos de final del pasado mundial de Sudáfrica. Martino dispuso un cuadrado en el mediocampo compuesto por Vera, Cáceres, Estigarribia y RIveros muy cerca de la línea de cuatro defensores con el propósito de cortar el enlace futbolístico entre Ganso y Robinho e impedir la subida por los laterales de Maicon y André Santos.
Le costó a Brasil manejar la pelota y llegar con posibilidades, pero de a poco Robinho se convirtió en el organizador y Neymar en el ejecutor aunque la buena tarea del arquero Villar y las fallas en la definición del delantero del Santos impidieron la ventaja en el marcador.
Paraguay con una aporte nulo en ofensiva y mucha lucha y fervor en el mediocampo llevó el partido al final del tiempo reglamentario y sin goles.
En el alargue siguió siendo el conjunto verdeamarelho el dominador de las acciones, pero nunca pudo doblegar a la fuerte defensa guaraní ni mucho menos a su entonado arquero.
Se fueron expulsados Alcaraz y Lucas Leiva por un tumulto, entraron jugadores de recambio, pero no se pudo modificar el marcador.
En la definición por penales ocurrió un hecho que este autor no recuerda haber visto u oído jamás: que un conjunto brasilero haya errado los 4 penales que ejecutó (2 desviados, uno en el poste y otro atajado). Estigarribia y Riveros convirtieron para Paraguay y Brasil se fue con las manos vacías y argumentando que el estado del terreno en el punto del penal era poco menos que deplorable y que el suelo no estaba firme, razón por la cual los pedazos de panes de césped se levantaban. Paradójicamente los Paraguayos también patearon desde el mismo sector y tuvieron menos inconvenientes.
Brasil demostró que tiene un gran potencial con estos jóvenes, pero que todavía les falta un trecho para destacarse internacionalmente con los cual no es muy descabellado pensar que Kaká, Luis Fabiano, Baptista y porqué no Ronaldinho y Adriano puedan tener alguna oportunidad en el scratch.
La sorprendente Venezuela dejó en el camino a la selección chilena que venía produciendo destacadas actuaciones en el partido más intenso de los cuartos de final.
Una multitud de chilenos cruzó la cordillera para alentar a su equipo en el coqueto estadio de San Juan esperanzados en llegar a las semifinales de esta Copa, pero la realidad les jugaría una mala pasada.
A pesar de ser un equipo técnicamente inferior, los caribeños jugaron prácticamente de igual a igual destacándose la precisión de Arango que casi sobre el final del primer tiempo lanzó un tiro libre que cabeceó Vizcarrondo al arco decretando el 1-0.
Con la entrada de Valdivia por Carmona en la segunda etapa, Chile se convirtió en una tromba. Pero el arquero Vega, Perozo sobre la línea y el travesaño les negaron la chance a los andinos. Hasta que promediando la segunda etapa Suazo tras una bonita jugada de Alexis Sánchez consiguió el empate. Parecía que el envión favorecería a Chile, pero a diez minutos del final otro tiro libre de Arango fue mal despejado por el arquero Bravo que no pudo retener la pelota sirviéndole el rebote a Cichero que no tuvo problemas en colocar el 2-1.
La expulsión de Gary Medel le puso más dramatismo al encuentro con todo Chile lanzado ferozmente al empate dejando enormes espacios para los contraataques que Venezuela no pudo aprovechar para liquidar el partido. Así la selección venezolana se convirtió en el único semifinalista que solamente necesitó 90 minutos para despachar a su rival.
Para Chile queda la esperanza de seguir por el camino que iniciara Marcelo Bielsa y ahora continúa Claudio Borghi. Se ha mostrado como uno de los equipos más ofensivos de la Copa, pero deberá mejorar defensivamente, sobre todo en retroceso y algunos de sus jugadores como Vidal, Beausejour o Medel deberán atemperar su carácter y su vehemencia cuando los partidos se complican.
El domingo tendremos un nuevo campeón de la Copa más antigua que se juega en Sudamérica. El Mundial 2014 lentamente asoma en el horizonte, los candidatos para clasificar hicieron su aparición en los últimos 20 días por Argentina. Todos tienen chances, pero las eliminatorias son muy extensas y admiten pocos errores.

(1) Argentina llegó a la final de la Copa América de Ecuador 1993 ganándole a Bolivia en el debut para luego empatar sucesivamente con México y Colombia para luego vencer en la definición por penales tanto a Brasil en cuartos de final como a Colombia en semifinales. Si bien el equipo dirigido por Alfio Basile no era tan amarrete con el espectáculo, no había lucido de la misma forma que en la Copa de Chile 1991 y recibía constantes críticas de la prensa por lo mal que jugaba.

sexta-feira, 15 de julho de 2011

Argentina, Brasil y Uruguay clasifican con lo justo

La actual edición de la Copa América puede catalogarse como muy pareja y solo algunos equipos han demostrado su superioridad sobre el resto aunque todavía no hay certeza de quienes pelearán finalmente por el título
Los goles escasearon y los espectáculos se transformaron en previsibles y aburridos durante la primera fecha, pero luego cuando los equipos salieron a asumir riesgos los partidos mejoraron el nivel y los tantos aparecieron, sobre todo en la apasionante definición del grupo B.
La inexorable caída de los elefantes pudo ser salvada gracias a que en los últimos encuentros de cada grupo tanto Argentina, Brasil como Uruguay impusieron su jerarquía.
Que ha pasado con Argentina, Brasil y Uruguay? Porqué Venezuela, Perú y en menor medida Bolivia y México han llegado a complicar a los equipos más importantes con sus planteos?
Puede explicarse por 2 razones fundamentales, la primera de ellas han sido las dificultades que encontraron sobretodo los técnicos debutantes en Argentina (Batista) y Brasil (Menezes) para conformar equipos equilibrados con la importante variedad de figuras que poseen del medio hacia adelante. Argentina tiene a Messi, Tévez, Higuaín, Agüero, Milito, Lavezzi, Cambiasso, Pastore para cubrir tres o a lo sumo cuatro puestos en ofensiva. Brasil presenta el mismo inconveniente con Robinho, Neymar, Pato, Ganso, Fred, Jadson, Elano. Uruguay no le va en zaga con Forlan, Cavani, Suárez, Abreu, pero éstos últimos cuentan con la ventaja del tiempo que lleva el maestro Tabárez en el banco de suplentes, lo que supone un mejor conocimiento de su plantel con sus virtudes y limitaciones, como así también mayor tiempo de trabajo y asimilación futbolística de los conceptos que pregona el técnico y que llevaron a los celestes al cuarto puesto en le última Copa del Mundo. Batista y Menezes son técnicos post Mundial y todavía no han logrado encontrar el equipo que mejor represente sus ideas futbolístias.
También conspiró contra los 3 grandes de Sudamérica el hecho que los rivales más flojos de cada grupo jugaron con ellos el último partido a excepción del grupo A donde Costa Rica demostró ser más que Bolivia, pero los argentinos no esperaban que el equipo del altiplano les hiciera tal planteo defensivo y opusiera tanta resistencia en el debut.
Brasil paqsó algunos sustos en gran medida por la inseguridad de su arquero Julio César permitió que Ecuador le empatara dos veces el marcador hasta que con dos ataques fulminantes definió el partido a su favor. Deberá dejar la suficiencia de lado y emplearse a fondo para superar partidos más complicados como el que le planteará Paraguay en cuartos de final con el recuerdo fresco de su agónico empate en Córdoba el último domingo.
Argentina, por su parte, cambio el esquema táctico del medio hacia adelante colocando a Gago en lugar de Banega para auxiliar a Mascherano en la recuperación y aprovechar su mejor y más rápida circulación de pelota para tocar rápido con Messi y los restantes atacantes. Luego reemplazó al errático Tévez por Di María y al veloz pero impreciso Lavezzi por Agüero. Delante de ellos colocó a Higuaín en lugar de Cambiasso buscando tener más presencia en el área contraria. De esa manera quedó configurado un 4-2-3-1 muy apropiado para buscar el resultado ante los costarricenses que luego de oponer resistencia hasta el último minuto del primer tiempo fueron ampliamente desbordados durante el complemento con brillantes actuaciones de Messi, Gago, Aguëro y Di María. Lamentablemente el equipo albiceleste depende mucho de la inspiración de Messi y a veces la localía le juega en contra cuando el público se impacienta, tal como ocurriera en Santa Fe ante Colombia donde algunos jugadores dieron muestra de fastidio y otros de nerviosismo. El choque frente a Uruguay parece ser muy cerrado y por primera vez en muchos años será a cara o cruz para dejar de lado las suspicacias que siempre existieron en las sucesivas eliminatorias mundialistas.
Uruguay terminó sufriendo más de la cuenta ante un juvenil equipo mexicano por haber perdonado cuando jugaba mejor y creaba posibilidades. Se lo notó muy errático a Forlan para la definición quizás todavía afectado por sus problemas sentimentales y sobre todo porque su exposición mediática en las revistas de chismes superaba a las noticias estrictamente deportivas. No obstante Luis Suárez sigue demostrando que es un delantero de peso y los volantes Diego Pérez y Arévalo Ríos mantienen un nivel similar al Mundial del año anterior. Candidato firme aunque deberá eliminar a Argentina, tal como ocurriera en 1987 para fortalecerse psicológicamente.
Chile ha sido uno de los mejores equipos del torneo. Ahora dirigido por Claudio Borghi ha dejado atrás el vértigo con el cual jugaban durante la etapa de Marcelo Bielsa para realizar un juego un poco más cauto aunque no exento de agresividad sobre todo cuando se unen los vértices del triángulo ofensivo que forman Matías Fernández, Alexis Sánchez y Humberto Suazo. Trabaja además muy bien la pelota parada en ambas áreas, solamente tendrá que corregir algún desacople defensivo para llegar a las últimas instancias.
Colombia ha sido uno de los equipos más equilibrados porque defiende muy bien – todavía no ha recibido goles – posee un mediocampo muy combativo pero de buen toque donde se destacan Dayro Moreno y Fredy Guarín, laterales con muy buena proyección como Zuñiga y Armero, más dos delanteros de gran potencia como Radamel Falcao García y Adrián Ramos. Es candidato sobre todo si mejora la puntería de sus atacantes.
Venezuela ha sido la “cenicenta” sorpresa de este torneo logrando superar un grupo muy difícil supo mantener el cero ante Brasil, demostró su superioridad ante los ecuatorianos y dio una importante pureba de carácter al empatarle en los últimos minutos a los paraguayos un partido increíble en el cual perdían por 3-1. Su fuerza radica en el buen toque del “maestrico “ González y Rondón y la potencia de su remate de media distancia que tan buenos frutos lke rindió durante toda la primera fase.
Perú ha demostrado que puede jugar partidos de igual a igual presionando inusualmente en la salida a sus oponentes a pesar de no contar en esta Copa ni con Pizarro ni con Farfán. Se ha mostrado como un equipo prolijo y compacto con una veloz salida de contraataque aprovechando el buen toque de Vargas, Carmona y Guevara y la gran potencia ofensiva de Paolo Guerrero.
Paraguay se ha mostrado llamativamente flojo defensivamente, ya que no es común que reciba 5 goles en 2 encuentros y la mayoría de pelota parada, pero sigue siendo aquel equipo combativo del mundial con Ortigoza y Vera luchando en la recuperación de pelota, Estigarribia desbordando una y otra vez por izquierda y el aporte ofensivo de Lucas Barrios, Santa Cruz y Haedo Valdez en el banquillo por si se complica el partido (como ocurrió ante Brasil). Equipo duro y aguerrido pero con poca generación en el mediocampo ya que la mayoría de los goles llegó por desbordes, rebotes o arrestos individuales de los delanteros.
Ecuador, Costa Rica, México y Bolivia se han despedido del torneo con diferentes sensaciones.
Los ecuatorianos han mostrado el bue nivel del arquero Elizaga y la potencia ofensiva de Caicedo y un errático “chucho” Benítez como única arma. Lento el mediocampo, flojos los defensores centrales y permeables los laterales, con Valencia solo en el primer partido, Ayoví y Saritama ausentes de la Copa el equipo no tuvo respuestas para torcer la historia y ahora se duda de la continuidad del técnico Rueda ante este nuevo fracaso de la tricolor.
Costa Rica presentó un equipo sub 23 que estuvo muy cerca de clasificar a la segunda ronsa y servirá al técnico argentino Lavolpe para sacar conclusiones y sumar jugadores al elenco mayor. El joven delantero de 18 años Joel Campbell ha sido quien más se destacó y su futuro puede estar en algún club Europeo.
México llegó con un conjunto sub 23 y cinco mayores, entre los cuales estaba Giovanni dos Santos, por haber disputado y ganado semanas atrás la Copa de Oro. Pero el escándalo de las prostitutas en Ecuador con la separación de ocho jugadores minó al plantel que no obstante cumplió una actuación regular aunque su rendimiento nunca alcanzó grandes matices.
Colombia-Perú, Argentina-Uruguay por un lado y Brasil-Paraguay, Chile-Venezuela serán las llaves que entre Sábado y Domingo definirán los enfrentamientos para las semifinales. El pronóstico de acuerdo a lo que hemos observado es reservado, dependerá de cómo utiliza sus hombres y su esquema cada equipo y del estado físico y mental de los protagonistas que saben que en esta instancia un error puede dejarlos fuera de la Copa.
Bolivia solo mostró orden frente a Argentina, cuando Costa Rica y Colombia lo superaron recurrió al golpe artero y sin contemplaciones y los nervios,
El espectáculo está abierto, señores!

segunda-feira, 5 de julho de 2010

Cuatro equipos, un campeón

Los cuartos de final del Mundial dejaron 2 candidatos en el camino, la todopoderosa selección brasilera y el formidable conjunto argentino.
El scratch cayó ante los naranjas en un partido con 2 tiempos bien definidos. Durante la primera etapa el dominio de los verdeamarelhos fue total, más aun cuando a los 9 minutos un pase frontal de Felipe Melo desde mitad de cacha habilitó a Robinho quien penetró entre los defensores centrales y no tuvo dificultades para definir sobre la salida de Stekelenburg y colocar el 1-0. Un minuto después Julio César tiene que exigirse para rechazar un buen disparo de Kuyt.
Con la ventaja los volantes brasileros se multiplicaron interrumpiendo la circulación de pelota de los holandeses que intentan progresar en el campo mediante toques cortos, Fabio Melo, Dani Alves, Gilberto Silva, Maicon y Bastos ahogaban la salida holandesa y poco a poco Brasil fue dominando el terreno. Robben estaba bien marcado y Sneijder no tenía compañía en la creación. Cuando la tomaban Kaka o Robinho parecía que podían aumentar la ventaja; se lo perdieron sucesivamente Juan, Luis Fabiano de cabeza, Kaká tras centro de Robinho y Maicon desde media distancia. Holanda era superada táctica y técnicamente, pero el primer tiempo terminó sin novedades en el marcador.
Apenas comenzado el segundo tiempo Sneijder metió un centro por elevación desde la derecha, saltó Kuyt pero no llegó y entre Julio César que salió muy lejos a buscarla y Felipe Melo que quiso rechazar se molestaron, el volante rozó la pelota y ésta se introdujo sorpresivamente en el arco decretando el empate. Brasil sorprendido no cambia el libreto y minutos después Dani Alves casi consigue desnivelar, hasta que a los 23 minutos llega un corner desde la derecha para los holandeses, lo ejecuta Robben, Kuyt peina en el primer palo y Sniejder entra solo en el área chica anticipándose a Julio César y a la estática defensa brasilera y coloca el 2-1. Increíble e impensado, Brasil pierde de cabeza en su propia área.
Brasil entra en el nerviosismo y la desesperación. Por primera vez se encuentra en desventaja en la Copa, los europeos mientras tanto comienzan a hacer circular la pelota, Felipe Melo primero le hace foul y después lo pisa a Robben. El árbitro japonés Nishimura le enseña el camino hacia los vestuarios. Ahora sí que los sudamericanos están complicados. Van Persie y Sneijder de contraataque se pierden el tercero. Brasil es una fiera herida y arrincona a los naranjas en su arco, quienes ceden varios corners seguidos. Ooijer se cruza cuando Kaká remata al arco tras gran jugada. Kuyt arranca dribleando brasileros pero se demora y lo tapan.
Y llegó el final del Mundial para Brasil y la clasificación para una selección holandesa que supo remontar un encuentro que parecía muy complicado, aprovechó los momentos de indecisión del rival para desnivelar, y fue inteligente para administrar la ventaja hasta el final. Deberá vérsela en semifinales con los durísimos uruguayos en un encuentro donde no podrán contar con De Jong y Van der Wiel por doble amarilla pero seguramente apelarán a su oficio y a su racha de 24 partidos invictos para sortear este escollo.
El travesaño se vistió de celeste en el minuto 120 del encuentro entre uruguayos y ghaneses cuando el delantero Gyan impactó la pelota frente a él en la ejecución del penal que hubiera clasficado a los africanos para la semifinal del Mundial.
Los 90 minutos fueron muy parejos sobresaliendo las defensas sobre los ataques. No obstante fue el equipo africano quien se puso en ventaja tras un tiro de Muntari desde más de 30 metros cuyo pique sorprendió al arquero Muslera.
Forlan empató de tiro libre con la complicidad del arquero Kingson y fue así que se consumieron los 90 minutos reglamentarios en el Soccer City de Johanesburgo sin que pudiera modificarse el marcador.
Pareció más entero físicamente el conjunto africano pese a haber disputado otro alargue frente a Estados Unidos en octavos de final, pero la férrea defensa uruguaya rechazaba absolutamente todos los balones que caían en el área, hasta que en el último minuto y tras una serie de rebotes Suárez detiene con la mano y parado sobre la línea una pelota que seguramente terminaba en gol y el milagroso horizontal salva a los charrúas de la eliminación. En los penales el héroe fue Muslera y Abreu conquistó el definitorio picándola a lo Zidane en la última final. Uruguay llegó a semifinales de la Copa del Mundo tras 40 años cuando cayó con el mítico Brasil de Pelé, Tostao, Jairzinho y demás figuras. El partido con los holandeses no será nada fácil y deberá soportar las ausencias de Suárez – expulsado por la mano del penal – y probablemente de Lugano con un fuerte golpe en la rodilla que lo obligó a dejar el campo de juego frente s Ghana.
Durísimo fue el golpe sufrido por la selección argentina por la amplitud del resultado y por la implacable superioridad alemana sobre el campo de juego.
El hecho de arrancar el partido en desventaja tras un gol de cabeza de Klose anticipando a la marca de Otamendi y a la salida apresurada de Romero tras un tiro libre ejecutado por Schweinsteiger condicionó a los albicelestes que tuvieron que cambiar de inmediato sus planes previos y cayeron en el desorden y la improvisación ante el orden táctico germano.
Los europeos manejaban pelota y superficie, Argentina no avanzaba más allá de ¾ de terreno y cuando los volantes alemanes recuperaban la pelota se multiplicaban atacando por todos los frentes, especialmente sobre las bandas donde Podolski superaba con facilidad a Otamendi por izquierda o por derecha Özil y Lahm superaban a Heinze, los volantes laterales argentinos no retrocedían cuando atacaban los laterales Lahm y Boateng y Mascherano quedaba muy solo en el medio para sostener las acometidas de Schweinsteiger. El 4-4-2 alemán se desdoblaba por momentos en 4-2-4 con Khedira y Schweinsteiger como volantes defensivos y Özil-Müller-Klose-Podolski como atacantes cubriendo todo el ancho de la cancha.
Los laterales subían y bajaban creando casi siempre superioridad numérica tanto en ataque como en defensa.
Argentina solo era confusión y algún arresto individual de Messi o Tévez que terminaba chocando con los defensores alemanes o en alguna falta. Higuaín peleaba solo con los defensores centrales alemanes, Messi debía retroceder hasta la mitad de la cancha para tomar contacto con el balón y sus ataques perdían fuerza por la marca escalonada germana y los largos recorridos efectuados. El primer tiempo llegó a su fin con la ventaja alemana por la mínima diferencia y la esperanza que Argentina pudiera mejorar.
La acometida argentina de los primeros diez minutos del complemento llegó a su fin cuando Klose con mucha tranquilidad convirtió el segundo gol alemán tras centro de Podolski. Allí se terminó la historia argentina en el Mundial. Llegaron dos goles más ante un equipo argentino que se entregó anímicamente en parte por la superioridad germana y otro tanto por su propia impotencia para torcer la historia. Quedó demostrado que la superioridad argentina en la primera rueda ante rivales de menor categoría y el costoso triunfo frente a los mexicanos poca mella pudieron hacer frente a un real candidato a alzar la Copa el próximo 11 de julio. Para los alemanes queda el desafío de superiar a los españoles en un duelo que supondrá la revancha de aquella final perdida en la Eurocopa 2008. No podrán contar con Müller suspendido por doble amarilla, quizás Cacau sea el reemplazante.
A España le costó 81 minutos poder desenredar la telaraña que el técnico de los paraguayos Martino colocó para impedir el desarrollo del juego de los ibéricos.
Paraguay fue noble en la marca defendiendo sin apelar a la pierna fuerte pero haciendo pressing y anticipando con velocidad en todos los sectores del campo. Iniesta y Xabi no podían prosperar con facilidad y tanto VIllacomo Torres no tenían espacio ni margen de maniobra para desequilibrar.
Cabe destacar que el juez guatemalteco Batres de regular arbitraje sancionó un penal para cada uno de los equipos que tanto “Tacuara” Cardozo comoXabi aAlonso se encargaron de desperdiciar y anuló un gol de Nelson Haedo Valdez por offside cuando se encontraba perfectmente habilitado
El agotador esfuerzo físico de los guaraníes hizo minar sus energías sobre el final cuando España pudo recién desnivelar cuando una gran jugada de Iniesta derivo en un pase a Xabi quien remato al arco pegando la pelota en el poste, el goleador Villa tomó el rebote, disparó de derecha y la pelota entró con suspenso tras pegar en el otro poste y recorrer la línea hasta entrar definitivamente decretando el 1-0 decisivo. Pargauay pudo empatar cuando Casillas tapó un remate de Santacruz enmendando el rebote que había dado previamente tras tiro de Haedo Valdez.
El elenco español pudo al fin superar el trauma de los cuartos de final que había padecido en los últimos mundiales y por primera vez desde 1950 se mete entre los 4 mejores equipos del torneo.
Para los paraguayos, la derrota no empalidece su meritoria actuación aceptando que debido a sus limitaciones técnicas, pero con una gran disciplina táctica pudieron complicar a todos los equipos que enfrentaron en el transcurso de la Copa.
Holanda, Uruguay, Alemania, España; entre los 4 equipos estará el campeón de las 19º Copa del Mundo. Pronóstico reservado para las semifinales, promesas de buen fútbol con dos duelos que se presumen vibrantes.

quinta-feira, 15 de outubro de 2009

Brasil, Chile, Paraguay, Chile y Argentina al mundial

Las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Fútbol del año próximo a disputarse en Sudáfrica han llegado a su fin, y tal como se preveía Chile (33) y Argentina (28) se sumaron al lote de los clasificados Brasil (34) y Paraguay (33).
Para obtener la última plaza los uruguayos deberán disputar el repechaje en partidos de ida y vuelta frente a Costa Rica intentando no repetir el último antecedente frente a Australia por la clasificación al anterior mundial donde resultaron eliminados.
Trabajoso aunque muy claro fue el triunfo de Chile frente a Colombia (23) por 4-2 que posibilitó su clasificación a Sudáfrica. Resultó clave el ingreso de Jorge Valdivia por Matías Fernández durante el primer tiempo y cuando el equipo chileno se encontraba en desventaja en 2 minutos lo dio vuelta. Lo empató Colombia en el segundo tiempo y tras una serie de rebotes, pero como el empate no le servía fue por más y dejó grandes espacios para el contraataque chileno que fue letal y no resultó más significativo gracias a la actuación del arqueo Ospina.
Todo Chile se lanzó a las calles para el merecido festejo que corona una gran campaña del técnico argentino Marcelo Bielsa, quien fue recibido y felicitado inclusive por la presidenta Michelle Bachelet.
En su despedida venció por 1-0 a Ecuador (23), pero el resultado es “mentiroso” puesto que la diferencia entre ambos equipos fue aun mayor. Valdivia fue la nuevamente la gran figura y Humberto Suazo convirtió en el goleador de esta eliminatoria al alcanzar su décimo tanto.
Argentina sufrió demasiado para poder llegar a este Mundial. Su vía crucis comenzó el sábado en el monumental de Núñez, al cual volvió tras la infructuosa experiencia en Rosario frente a Brasil. No pudo doblegar durante todo el primer tiempo al débil equipo peruano pese a contar con algunas ocasiones de gol gracias a la buena actuación de Aimar y Di María quienes se complementaban con Messi y los incisivos piques en diagonal de Higuaín.
El ingreso de Palermo en la segunda etapa apuntó a darle un mayor poder ofensivo al equipo. Tras un tiro en el travesaño de Vargas al comienzo, Argentina conquistó el primer gol por un magistral pase de Aimar para el pique al vacío de Higuaín y una buena definición del delantero del Real Madrid.
A partir de ese momento fue Perú (13) quien se adelantó en el terreno y se desató una terrible tormenta. Poco a poco Argentina se conformó con la ventaja y Perú lo apretó contra su propia valla hasta que faltando 2 minutos Rengifo conquistó el insospechado empate de cabeza que silenció el estadio y recordó lejanos fantasmas. Pero en el minuto 93 y tras un tiro libre y un par de rebotes, Emiliano Insúa metió un buscapies que encontró a Martin Palermo en una posición sospechosa y el goleador de Boca no perdonó y desató toda la euforia de jugadores, espectadores y cuerpo técnico. Argentina volvía a tener vida.
Y el miércoles ajustó su línea defensiva y fue al Centenario a buscar su clasificación. Aguantó a Uruguay (24) los primeros 20 minutos donde los celestes tuvieron sus únicas oportunidades con un cabezazo de Scotti junto a un palo y tras un yerro del apurado arquero Romero que casi termina dentro del arco por una “pavota”(1) de Pereira. Después Argentina se asentó, Verón comenzó a monopolizar la pelota y el empate comenzó agradarle al elenco albiceleste mucho más aun cuando llegaron noticias del gol de Chile. Los minutos transcurrían y Maradona hizo su jugada maestra: reemplazo a Higuaín por Bolatti para reforzar la mitad de cancha y liberarlo a Verón a posiciones más ofensivas. Y llegó el minuto fatal para los uruguayos: Cáceres le hizo una zancadilla a Jonás Gutiérrez y tuvo que retirarse por doble amarilla. Messi ejecutó el tiro libre hacia la “bruja” Verón quien remató al arco, la pelota rebotó en Rodríguez y le quedó a Bolatti que la controló y remató de derecha junto al palo izquierdo de Musiera quien no pudo llegar. Festejo Argentino tras 33 años sin vencer a Uruaguay en el Centenario y desazón celeste, aunque con el resultado de Santiago no cambiaba nada con el empate.
Fue muy comentado el desahogo del DT Maradona tras el triunfo por su obscena dedicatoria a los periodistas en los vestuarios y en la conferencia de prensa en respuesta a las críticas recibidas durante la útlima parte de estas eliminatorias.
Uruguay llegó a este repechaje gracias al importantísimo triunfo frente a Ecuador en la altura de Quito en tiempo de descuento y gracias al cobro por parte de Forlán de un discutido penal del arquero Elizaga sobre Cavani.
Durante la primera etapa ambos equipos dispusieron de muchas chances para convertir pero la apertura del marcador llegó a partir del segundo tiempo por parte de Valencia de cabeza tras centro de Jefferson Montero para los dueños de casa.
Fue importante para los celestes el empate un minuto después tras un veloz contragolpe culminado por pase de Forlán a Suárez y precisa definición del jugador del Ajax.
Minutos después el árbitro brasilero desestimó una clara mano de Eguren en el área uruguaya que pudo haber propiciado la ventaja de los bananeros. Y llegó el discutido penal del final que dio el gran triunfo a los rioplatenses.
Ecuador terminó de resignar posibilidades en su visita a Santiago donde fue claramente superado por los locales y solamente las actuaciones del delantero Cristian Benítez y el arquero Elizaga estuvieron a la altura de las circunstancias. Deberán replantearse algunas cuestiones que le impidieron llegar a su tercer mundial consecutivo y ya suena fuerte el nombre del exitoso Edgardo Bauza para sustituir a Vizuete.
Colombia cerró su participación con una victoria por 2-0 de visitante ante los paraguayos que pudieron haber empatado si hubieran contado con un poco más de fortuna.
Venezuela (22) la tenía muy difícil frente a Paraguay y Brasil. Ante los guaraníes y de local sufrió la potencia ofensiva de Salvador Cabañas y su reemplazante “tacuara“ Cardozo y estando 1-2 en el marcador Fedor desperdició un penal que contuvo Justo Villar faltando 5 minutos. Con ese resultado quedó fuera de pelea. El empate en 0 frente a Brasil queda solo para las estadísticas. También queda para las estadísticas le derrota de Brasil en la altura de La Paz por 1-2 de la penúltima fecha y la victoria de Perú frente a Bolivia (15) por 1-0 en la despedida limeña.
Sin dudas hubo 3 grupos bien diferenciados, el primero formado por los mejores equipos que fueron Brasil, Chile y Paraguay.
Un segundo grupo con grandes altibajos formado por Argentina, Uruguay, Ecuador, Colombia y Venezuela. Y un tercer grupo formado por bolivianos y peruanos con actuaciones muy poco afortunadas.
Esperamos que nuestros representantes lleguen bien arriba durante la disputa del mundial del año próximo tal como lo han insinuado en esta eliminatoria y deseamos suerte al equipo celeste frente a los “ticos” en el repechaje.

(1) Acción consistente en tomar un rebote de alguien que despeja y convertir el gol. Se recuerda un gol del “Kily” González con la Selección
Argentina frente a España el 17/11/1999 convertido de esta manera.

segunda-feira, 13 de julho de 2009

El Maracanazo no fue tan sorpresivo ni milagroso


Mucho se ha contado y escrito sobre el “Maracanazo”, aquella heroica gesta uruguaya en tierras brasileras en el partido decisivo del Mundial de 1950.
Recordemos que dicho encuentro no fue una final propiamente dicha, sino que como se trataba de una rueda definitoria en la que jugaban Brasil, Uruguay, Suecia y España todos contra todos, el azar quiso que Brasil y Uruguay, quienes disputaban su último partido definieran también el título. Brasil había vencido 7-1 a Suecia y 6-1 a España, los celestes habían empatado 2-2 con España y vencieron angustiosamente a los suecos 3-2 con un gol de Míguez faltando 5 minutos y tras haber estado casi todo el partido en desventaja.
Gtacias a estos resultados, Brasil solamente empatando era el campeón.
Pero Uruguay se sobrepuso a las dificultades en los partidos previos, al excelente juego del equipo brasilero, al clima adverso de las casi 200.000 almas presentes en el estadio y hasta a la desconfianza de sus propios dirigentes y logró torcer la historia revirtiendo el gol de Friaça con los tantos de Schiaffino y Ghiggia cuando todo Brasil festejaba la segura obtención del título.
Pero este título no fue tan sorpresivo ni milagroso como se recuerda y dado los antecedentes de los rivales que se conocían muy bien.
Uruguay estaba formado sobre la base de Peñarol, que en 1949 y bajo la conducción técnica de Emérico Hirsch se había adjudicado el torneo uruguayo de manera invicta ganando 16 de los 18 encuentros, y convirtiendo 62 goles.
Los jugadores aurinegros que integraban la selección eran: Roque Máspoli, arquero de gran trayectoria en el fútbol uruguayo, quien poseía una elevada estatura y un gran complexión física con una gran agilidad y un alcance de brazos envidiable. Obdulio Varela, volante central de buen quite, distribución de juego y remate de media distancia a los cuales agregaba su natural dote de mando que lo convertía en el técnico dentro de la cancha, pues ordenaba, alentaba y ubicaba a sus compañeros y provocaba gran respeto entre sus adversarios. Juan Alberto “Pepe” Schiaffino, finísimo volante izquierdo de gran toque y fina gambeta más un gran temperamento que había revolucionado al fútbol uruguayo con su aparición y el cual llegaría a jugar en el Milan y la Roma.
Omar “cotorra” Míguez, centrodelantero goleador y de gran técnica para jugar la pelota, buen cabeceador y solidario en la marca.
Alcides Ghiggia, wing derecho rápido y habilidoso quien fuera el hombre desequilibrante en aquella final y autor del segundo gol.
También era importante el refuerzo de la zaga central de Nacional integrada por Matías Tejera y Schubert Gambetta, dos aguerridos marcadores centrales, fuertes en la marca por arriba y por abajo y que se complementaban muy bien y el silencioso Julio Pérez, volante derecho “todoterreno” de buen toque y preciso quite.
Brasil, por su parte estaba integrado en su mayoría por jugadores de Vasco de Gama, equipo que se había consagrado como el mejor de Sudamérica en 1948, entre los que se encontraban el arquero Moacir Barbosa, oportuno en la ubicación y elástico atajador, quien lamentablemente fuera sindicado como el máximo responsable de la derrota y ninguneado hasta el final de sus días; el gran goleador Ademir, oportunista, potente, poseedor de un preciso remate con ambas piernas y buen cabeceador; Chico, wing izquierdo de buen desborde y diagonal, tenaz y voluntarioso; Augusto, defensor central vigoroso y gran conductor aparte de capitán de la selección y Danilo, volante central de excelente técnica, ubicación y gran precisión en el pase.
Maneca y Ely también habían jugado durante el torneo, pero el técnico Flavio Costa los suplantó a partir de la ronda final prefiriendo a Friaça y Bauer del San Pablo.
Pero la gran figura brasilera era el brillante Zizinho del Bangú, un exquisito conductor y gambeteador, poseedor de una gran cintura, un preciso pase y una envidable justeza en la definición; dueño de un carisma impresionante e ídolo de la torcida. Sin embargo a veces su exceso de temperamento lo pagaban sus marcadores, pues no tenía inconvenientes en devolver patadas y agresiones. Jair del Palmeiras era otro destacado jugador de una a aparente endeblez física, pero una gran técnica y un potente remate de izquierda.
Flavio Costa, técnico desde 1944, había dispuesto una gran concentración para los cracks brasileros que arrancaba desde Marzo en las termas de Araxá (Minas Gerais) y continuaba en Joá (Río de Janeiro) un mes antes del comienzo del torneo para alcanzar la mejor forma física y futbolística y probar el equipo que todavía no tenía definido y sobre el cual tenía algunas variantes, y luego de algunos partidos preparatorios, muchas dudas.
La Copa Río Branco se disputaba regularmente entre uruguayos y brasileros en partidos de ida y vuelta, aunque en la misma sede por el costo de los viajes y estadías.
Dos meses antes del mundial se disputó el primer partido de esta Copa en San Pablo donde venció Uruguay por 4-3 en Río de Janeiro. De los hombres de la final jugaron Máspoli, Matías González, O. Varela, Julio Pérez, Rodríguez Andrade, Miguez y Schiaffino contra Barbosa, Zizinho, Ademir, Jair y Chico.
Cabe destacar que en Uruguay ingresaron Gambetta y Ghiggia y decideron el partido a favor de los celestes tras una gran labor de Obdulio Varela, Julio Pérez y Schiaffino. También fue destacada la labor del arquero Barbosa, quien impido que la derrota fuera aún mayor. El mayor espíritu de lucha de los celestes, sumado a sus cualidades técnicas y a un fútbol de primer nivel consolidaron el triunfo de un equipo sin ninguna preparación física especial y con un técnico interino como el Sr. Romeo Vázquez.
La revancha se disputó en río de Janeiro una semana después y el equipo uruguayo fue el mismo a excepción de la entrada de Ghiggia como titular, Flavio Costa tampocco dispuso modificaciones y los brasileros vencieron por 3-2 aunque uno de sus goles fue posterior a un supuesto penal contra Míguez y el árbitro inglés Merrick demostró cierta parcialidad a favor de los locales. Una vez más Obdulio Varela y julio Pérez fueron los mejores jugadores, pero la lesión de Schiaffino alteró las posiciones tácticas de los celestes y en ese desorden ganó Brasil, aunque sin sobrarle nada.
Hubo que recurrir a un desempate, que se disputó el 18 de Mayo en el mismo escenario que el anterior. Uruguay dispuso a todos los jugadores de la final excepto Morán; Brasil jugó con Barbosa, Danilo, Friaça, Zizinho, Ademir, Chico, Juvenal y Bigode.
Tras un partido muy áspero en el cual Chico lesionó a Obulio Varela ganó Brasil por 1-0 con un gol de Zizinho a escasos minutos del final, aunque en el primer tiempo un remate de Ghiggia pegó en la base del poste derecho. El debutante Bigode y quien debía cerrar por detrás de él (Juvenal) no le encontraron la manera de detener al veloz puntero.
Tal circunstancia volvería a repetirse en la final.
Tras los tres partidos los uruguayos pidieron a sus dirigentes la designación de un técnico, el elegido fue Jan López quien ya los había dirigido en 1948 y tenía un trato afable con los líderes.
Los medios brasileros se encargarían de propagar el clima de euforia desmedida, aunque su selección no destacara en la cancha tenían un equipo impresionante con una preparación física y una dirección técnica envidiables que los hacían merecedores obtener la copa del mundo. Al fin y al cabo habían organizado su mundial para ganarlo, habían construido el estadio más grande del mundo, habían elegido al mejor técnico y éste a los mejores jugadores.
No podían fracasar, pero lo hicieron porque no tuvieron la misma fuerza anímica ante la adversidad que los uruguayos, su camino hacia la final fue menos dificultoso, el exceso de triunfalismo de dirigentes, políticos, medios y “torcedores” en general los terminó perjudicando sustancialmente. No supieron absorber toda esa carga extra que los erigía en máximos candidatos luego de la eliminación de Inglaterra e Italia.
Ellos sabían íntimamente que el rival a vencer era Uruguay, y se conocían demasiado, confiaban en sus individualidades, pero también sabían que los celestes tenían las suyas y que en un partido luchado los orientales se agrandaban, pues tenían esa dosis de temperamento extra llamada “garra charrúa”. Se sabían superiores, pero debían demostrarlo y nada menos que en la final. Cuando se pusieron en ventaja jamás imaginaron un empate uruguayo, pero el gol de Schiaffino fue un golpe demoledor que avivó todos los temores, y el segundo fue en estado catatónico al no poder despertar del primer shock. En esa incertidumbre y en la garra de 11 valerosos jugadores radicó el verdadero Maracanazo.

Síntesis de los partidos:

Copa Río Branco 1º partido
Estadio Pacaembú, San Pablo. 6 de Mayo de 1950
Árbitro: Barrick (Inglaterra)
Brasil (3): Barbosa, Mauro Olivera, Nilton Santos, Ely, Rui, Noronha, Tesourinha, Zizinho, Ademir, Jair, Chico. Técnico: Flavio Costa
Uruguay (4): Máspoli, Matìas González, Vilches, J.C. González, O. Varela, Rodríguez Andrade, (Gambetta), Britos (Ghiggia), J. Pérez, Míguez, Schiaffino, Villamide. DT: Romeo Vázquez.
Goles: Julio Pérez, Schiaffino (2), Míguez, Zizinho, Ademir (2)

Copa Río Branco 2º partido
Estadio Sao Januário, Río de Janeiro. 14 de Mayo de 1950
Árbitro: Barrick (Inglaterra)
Brasil (3): Barbosa, Mauro Olivera (Juvenal), Nilton Santos, Ely, Rui, Noronha, Tesourinha (Friaça), Zizinho, Ademir, Jair (Baltazar), Chico. Técnico: Flavio Costa
Uruguay (2): Máspoli, Matìas González, Vilches (Tejera), J.C. González, O. Varela, Rodríguez Andrade, (Gambetta), Ghiggia, J. Pérez, Míguez (Romero), Schiaffino (Gambetta), Villamide. DT: Romeo Vázquez.
Goles: Ademir (2), Nilton Santos (en contra), Chico, Villamide

Copa Río Branco Desempate
Estadio Sao Januário, Río de Janeiro. 17 de Mayo de 1950
Árbitro: Barrick (Inglaterra)
Brasil (1): Barbosa, Juvenal, Nilton Santos, Ely, Danilo, Bigode, Friaça, Zizinho (Jair), Ademir, baltasar, Chico. Técnico: Flavio Costa
Uruguay (0): Máspoli, Matìas González, Tejera, J.C. González (Gambetta), O. Varela (Pini), Rodríguez Andrade, (Gambetta), Ghiggia, J. Pérez, Míguez (Romero), Schiaffino, Villamide. DT: Romeo Vázquez.
Gol: Zizinho

Copa del Mundo Final
Estadio Maracaná, Río de Janeiro. 16 de Julio de 1950
Árbitro: Reader (Inglaterra)
Brasil (1): Barbosa, Augusto, Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode, Friaça, Zizinho, Ademir, Fair, Chico. DT: Flavio Costa
Uruguay (2): Máspoli, M. González, Tejera, Gambetta, O. Varela, Rodríguez Andrade, Ghiggia, J. Pérez, Míguez, Schiaffino, Morán. DT: Juan López
Goles: Friaça, Schiaffino, Ghiggia.