segunda-feira, 2 de agosto de 2010

Racing vs Celtic 1967 - Duelo de pioneros (2da parte)

Copia de un pasaje marítimo para ver el partido decisivo en Montevideo
El vuelo de Fallon es inútil, la pelota se colará en su ángulo superior derecho y será el triunfo para Racing

Tapa del periódico Crónica del 5/11/1967


Racing y Celtic encararon la revancha en Avellaneda con diversas situaciones; mientras el equipo escocés empatando se consagraba campeón del mundo, los argentinos necesitaban ganar para forzar el desempate en Montevideo.
Desde el punto de vista anímico la confianza de los argentinos era enorme, puesto que en Glasgow a pesar de la evidente superioridad de los locales solamente habían ganado por un gol de diferencia, y las pocas veces que Racing había podido combinar un ataque asociado había sobresaltado a Simpson.
Los jugadores dirigidos por Jock Stein sabían que su negocio era esperarlo con una defensa firme a Racing que seguramente atacaría como una tromba y fundamentalmente aprovechar los contraataques especulando que con el pasar de los minutos y la presión de su público los racinguistas se pondrían nerviosos y podrían cometer errores. El inconveniente era que el Celtic no era un equipo acostumbrado a defender sino que por el contrario poseía un ataque mortal que ya había cosechado los elogios de la prensa europea como un revival del fútbol ofensivo cuando vencieron al Inter en la final de ese mismo año. Dos modificaciones efectuó respecto al partido de ida: O’Neill y Chalmers por Auld y Hughes buscando más marca que poder ofensivo.
Pizzutti dispuso dos cambios con respecto al equipo que perdió en Glasgow, uno táctico y el otro obligado: Chabay por Díaz en el lateral izquierdo de la defensa para reforzar la marca de Johnstone y João Cardoso por Mori afectado por una alergia. De esa manera bajaría Maschio a ayudar a Rulli y el brasilero jugaría en la posición habitual del “bocha”.
El periodismo deportivo también jugó su “final” durante los días previos al choque, mientras los medios argentinos exhortaban a los hinchas a no demostrar hechos de violencia ni agredir a los visitantes verbalmente dando una imagen de respeto y resaltando los valores del nacionalismo ante el equipo británico, los medios extranjeros alertaban sobre el peligro de jugar en Sudamérica valiéndose de los antecedentes todavía frescos del mundial del año anterior donde argentinos y uruguayos habían jugado con exagerada violencia y cargaban con el rótulo de “Animals” con el cual Sir Alf Ramsey había catalogado a los argentinos tras el polémico partido de cuartos de final frente a lo locales. Nada decían esos mismos medios de las feroces agresiones a Pelé por parte de búlgaros y portugueses en ese mismo Mundial. Sin embargo en el encuentro de ida los argentinos habían abusado de la pierna fuerte ante la pasividad del árbitro español Gardeazábal.
El 1° de Noviembre de 1967 en un cilindro de Avellaneda colmado se disputó la revancha. Un incidente ocurrido apenas los equipos entraron al terreno de juego empañó la fiesta; una piedra arrojada desde la tribuna local impactó al arquero Simpson en la cabeza, por lo que tuvo que ser asistido y retirado del campo de juego ingresando en su reemplazo Fallon, el guardameta suplente.
El equipo escocés pudo haberse retirado del campo de juego, pero atento a la intervención del árbitro uruguayo Marino ofreciendo garantías optaron por jugar el encuentro.
Tal como se preveía Racing atacó furiosamente durante los primeros minutos buscando sacar ventaja a veces de manera desordenada, pero con la intención de avasallar a su rival. Fue fundamental el pressing que Cárdenas, J.J. Rodríguez y Cardoso ejercían sobre la salida de Murdoch, McNeill y Clark obligándolos a entregar la pelota dividida que rápidamente era recuperada por Maschio o Rulli, quien estaba atento a todos los desplazamientos de Johnstone, quien cada vez que arrancaba con la pelota era imprevisible para sus marcadores y casi siempre terminaba recibiendo alguna falta. La movilidad de Cardoso como puntero izquierdo o entrando por el centro del ataque complicaba a los defensores escoceses, quienes de vez en cuando pretendían salir rápido con pelotazos para Johnstone o Wallace que siempre picaban a espaladas de los volantes de Racing.
A los 6 minutos el línea marca offside de Johnstone, quien anotaba el gol tras centro de Wallace peinado por O´Neill. El partido era intenso, áspero y muy disputado por ambos contendientes.
A los 14 minutos un exquisito pase de Chalmers para Lennox entrando por izquierda culmina con un tremendo disparo que se va pegado al palo de Cejas. Cinco minutos después Cejas saca al corner un tiro por elevación de Johnstone. Celtic crea las mejores situaciones por el contrario con mayores espacios. Dos minutos después un pase en profundidad de Murdoch para la entrada en velocidad de Johnstone, quien le ganó limpiamente la posición a Martín aguantando su embestida, culminó con un agarrón de Cejas que logró derribarlo cuando había entrado al área.
Gemmell ejecutó fuerte a la derecha de Cejas, quien alcanzó a tocar la pelota pero no pudo impedir la conquista.
El gol recibido no amedrentó a los locales quienes siguieron empujando al Celtic contra su valla, Maschio inclusive se adelantó unos metros y Basile se alineó con los volantes dejando a Perfumo como último hombre.
Una brillante jugada de Cardoso por izquierda culminó con un centro que impactó Raffo de cabeza a quemarropa y fue detenido peligrosamente por Fallon, en la jugada siguiente un desborde de Craig por derecha cumlminó con un remate de Chalmers al palo que pudo haber ampliado la ventaja.
A los 33 minutos un centro perfecto de Maschio fue aprovechado por un cabezazo bombeado al segundo palo por parte del “toro” Raffo que hizo fútil la estirada de Fallon y decretó el empate. Racing sacaba ventaja de la jugada que sus más enconados críticos le reprochaban: el "centro a la olla"(1), pero debe aclararse que el equipo académico siempre había tenido buenos lanzadores como Martinoli, Maschio y Cárdenas y excelentes cabeceadores como Basile, Raffo, J.J. Rodrígues o el "panadero" Díaz, por lo que no era un arma para desechar.
Con un equipo racinguista más tranquilo por el resultado, un Celtic más conservador y un juego más entrecortado se fue la primera etapa sin demasiadas incidencias.
A los 4 minutos de la segunda etapa un saque de arco del arquero escocés fue rechazado de cabeza por Chabay, dominó la pelota Raffo girando sobre su marcador y colocó un profundo pase para la entrada por izquierda de Cárdenas quien definió cruzado al segundo palo de Fallon, quien reaccionó un poco tarde, colocando el 2-1 y haciendo delirar al público local. Simpson lo sufría en silencio desde el banco de suplentes con la cabeza totalmente vendada.
Una violenta falta de Perfumo sobre Johnstone provoca la reacción del técnico Stein y la advertencia del impertérrito juez uruguayo.
A partir de ese momento el partido se transformó en un compendio de marca extrema, faltas de todo calibre, imprecisiones, agresiones, demoras y demás donde solamente había un poco de fútbol cuando Maschio o Johnstone tomaban la pelota (y se lo permitían). Solo un par de tibias aproximaciones de Jhonstone, Cardoso, Maschio y Chalmers no pusieron en demasiado peligro las vallas.
El partido se fue entre el ímpetu de un Celtic muy retrasado para buscar el empate y apostando todavía al contraataque y la tranquilidad de Racing con la solidez defensiva de Perfumo, “Coco” Basile y Chabay, la posesión del balón y muy poco apuro.
El final del encuentro llegó ante la algarabía de los jugadores y el público local por obtener la posibilidad de jugar un desempate en Montevideo y el envión anímico que otorgaba la reñida victoria ante el áspero rival escocés, donde Racing fue un justo vencedor por las ganas y el temperamento que primaron sobre el buen fútbol.
Para el Celtic fue un encuentro durísimo, pues Johnstone, O´Neill, Wallace y Murdoch terminaron muy golpeados, aunque solo O´Neill no disputaría el partido definitorio reemplazado por Auld. El otro cambio sería la entrada de Hughes por Chalmers, de floja actuación en Avellaneda.
Por el lado de “la academia” racinguista irían los mismos once que habían triunfado en Avellaneda.
Más de 25.000 hinchas de Racing cruzaron el Río de la Plata en los medios de y transporte más diversos. Se sospechaba que el público uruguayo sería neutral o apoyaría al equipo sudamericano, pero más bien tomó partido por los escoceses a medida que el partido avanzaba, para culminar siendo totalmente hostil a los argentinos,
Se preveía un partido similar al anterior e inclusive los escoceses aceptaron de buen modo la designación de un árbitro más duro que el anterior, que terminó recayendo en el paraguayo Rodolfo Pérez Osorio, quien tenía órdenes claras de no permitir faltas violentas desde el comienzo, y que a la postre cumpliría satisfactoriamente su misión, puesto que el partido fue verdaderamente una batalla.
El partido comenzó como un round de estudio de boxeo, donde los equipos se midieron y de vez en cuando alguno lanzaba una estocada,
Llegó primero el Celtic con un pase de Johnstone para Wallace que se fue cerca del poste; respondió Racing con un tiro de Cárdenas que Fallon detuvo con evidente esfuerzo. Luego el propio Cárdenas, Raffo y J.J. Rodríguez pifiaron un centro que fueron a buscar cerca de Fallon.
Pasado el primer cuarto de hora, Wallace exigió a Cejas, quien desvió la pelota al corner.
El juego comenzó a manifestarse violento por parte de los argentinos siendo amonestados Perfumo y Chabay por fuertes fracciones, Rulli por su parte marcaba de cerca a Johnstone para evitar sus habituales corridas. Pero lo que pocos esperaban era la reacción de los escoceses que en el encuentro anterior habían soportado con entereza las agresiones recibidas.
Racing parecía mejor armado y preocupaba con sus ataques sobre todo por el ala izquierda con Basile y Chabay más el apoyo de Rulli.
A los 37 minutos Basile fue expulsado por una violenta falta contra Lennox, quien reaccionó lanzándole un golpe sin pelota a Perfumo cuando el “Coco” se retiraba al vestuario y también debió abandonar el terreno por orden del árbitro Pérez Osorio que cumplía perfectamente con las órdenes recibidas de antemano. Un minuto después Perfumo lanza rápido una falta para Maschio, quien remata provocándole alguna dificultad a Fallon. Tres minutos después el Celtic dispone de la mejor oportunidad cuando Wallace lanza un centro al área y Auld remata sobre el travesaño cuando Cejas se encontraba casi vencido.
Apenas comenzado el segundo tiempo Celtic comienza a perder el partido cuando Johnstone reaccionó violentamente aplicándole un codazo a Martín quien lo había tomado del brazo porque se le escapaba; el equipo escocés perdía a su mejor hombre, a quien la férrea marca y el manejo discontinuo de la pelota lo habían puesto nervioso.
El juego prosiguió con el consecuente adelantamiento de Racing que quería aprovechar su ventaja numérica, Maschio se hacía patrón del mediocampo, Cardoso y Cárdenas comenzaban a inquietar a la defensa europea, que había perdido la brújula en el mediocampo por la expulsión de sus hombres de creación y definición.
Hasta que llegó el minuto 56, Rulli recibió en mitad de cancha y tocó para Cárdenas, éste la dominó con la pierna derecha, avanzó unos metros y escuchó un grito de Maschio indicándole que pateara al arco – aunque muchos años después el “bocha” lo desmintiera – apuntó y disparó de zurda un misil que se clavó en al ángulo superior derecho de Fallon que nada pudo hacer para impedirlo, el estruendo hizo temblar el Estadio Centenario, el “chango” se convertía en el héroe de la tarde. El gol dio motivos con los años a diversas interpretaciones y bromas por parte de los hinchas de otros equipos a los racinguistas aduciendo que como se había repetido tantas veces el video con el gol, en algún momento la pelota saldría desviada por imperfecciones en la vieja grabación. Esta chanza también dio lugar a un cuento del periodista Cristian Garófalo (2) donde se dudaba que realmente hubiera sido gol, entonces la FIFA recreaba 40 años después y con los mismos protagonistas la jugada del gol para revalidar el título de Racing, una situación francamente desopilante.
Volviendo al encuentro, el Celtic se sintió tocado en su alma y con 9 jugadores fue a buscar el empate que pudo haber conseguido apenas un minuto después cuando Wallace tuvo una chance concreta, pero la firme defensa de Racing rechazaba todo lo que recibía a veces tirando la pelota lejos y otras veces saliendo con elegancia y tocando la pelota, sobre todo cuando Roberto Perfumo la conseguía.
Cárdenas pudo haber conseguido el segundo de su cuenta personal tras brillante pase de Raffo, pero se le escabulló la pelota cerca del arco escocés.
A los 72 minutos Wallace remató nuevamente cerca del poste, cuando Cejas se disponía a efectuar el saque de arco disponiendo de todo el tiempo posible, Hughes se convirtió en el tercer expulsado del Celtic tras pegarle un puñetazo y luego una patada al arquero racinguista.
El último cuarto de hora transcurrió con el desesperado ataque escocés y la excelente cobertura de los argentinos en el mediocampo más la marca escalonada en defensa.
Rulli se convertía en la figura del mediocampo ya sin la preocupación de Johnstone, pero apretando a Lennox o Murdoch, Maschio borraba del terreno a Auld, que debía bajar a la línea defensiva para tomar contacto con el balón.
Tuvo otra chance más el “chango” Cárdenas como culminación de un contragolpe cuando desperdició una inmejorable chance de cerrar el partido rematando por encima del horizontal.
Los minutos finales fueron emocionantes por el empuje desordenado de los escoceses y la serenidad de los argentinos, quienes alentados por su parcialidad dejaban transcurrir el tiempo reteniendo la pelota y con la convicción que el título no se les podía escapar de las manos. Gemmel, que había estado my contenido con la marca de Cardoso fue a buscar la “heroica” jugando de delantero con desesperación y bravura y en uno de sus ataques faltando tres minutos golpeó a Rulli, éste reaccionó y se sumó a la lista de expulsados, pero felizmente para los académicos el partido
Racing se convertía en un justo vencedor porque había generado las mejores ocasiones de gol, aunque los métodos para contrarrestar el ataque rival a veces fueran de una violencia desmedida.
La invasión del campo por parte de los enfervorizados hinchas al final del partido como asimismo la recepción en el Aeropuerto de Ezeiza fueron apoteóticas, Racing se había erigido en el mejor equipo del mundo derrotando a un rival durísimo en tres batallas épicas.
Al año siguiente al conjunto de Avellaneda quedaba fuera en semifinales pasándole la posta al Estudiantes de Bilardo, Pachamé, Madero y Verón que dominaría el continente durante los próximos años.
Pocos imaginaba en ese momento el calvario que sufrirían en los siguientes años, anémicos de títulos internacionales pues solamente obtendrían la Supercopa de 1988 – un torneo sudamericano de segundo orden – dirigidos por Alfio “Coco” Basile; también de campeonatos locales, tendrían que esperar 35 años para volver a coronarse campeones en 2001 habiendo pasado anteriormente dos temporadas en segunda división (1984 y 1985) y con la quiebra del club acaecida por los sucesivos saqueos financieros de sus directivos, y mucho más acostumbrados en los años recientes a pelear descensos antes que campeonatos, muy lejos de la impronta dejada por el “equipo de José”.
El Celtic por su parte ganaría consecutivamente la Liga local hasta el año 1974 inclusive, marcando el record de 9 títulos consecutivos más algunas Copas de Escocia y sería animador recurrente de la Copa de Campeones de Europa perdiendo la final en 1970 frente al Feyenoord cn el famoso gol de Kindval en el suplementario y cayendo por la final de la Copa UEFA de 2003 ante el Sporting Lisboa por 3-2. Pero más allá de esto y además de ser el principal equipo escocés, este grupo de jugadores más los consagrados Law, Baxter y Bremmer serían el espejo sobre el cual se reflejaría la mejor generación del fútbol escocés de la historia durante los ´70/’80 formada por Dalglish, Souness, Jordan, Gemmil, Strachan, Archibald entre otros.
De Racing ya se comentó en la primera parte de esta serie que revolucionó el fútbol argentino con una gran campaña y su fútbol ofensivo en bloque anticipando lo que años después haría al Ajax.
Por esto último pueden considerarse Racing y Celtic como dos pioneros del fútbol mundial.






(1) Frase que significa la reiteración sistemática de pelotazos al área rival (la olla) para encontrar alguna cabeza o pierna que impulse la pelota al arco.



(2) "El día que el chango Cáredenas tiró la pelota afuera y un juez de línea corrió por las calles de Lomas" - Cristian Garófalo - Editorial Catálogos - Buenos Aires 2005

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